miércoles, 23 de marzo de 2016

Cuando Antonio Reyes y Diego del Morao se juntaron, 'en una de esas noches' (por Martín Ballester)


Traemos un nuevo texto tomado del disco de Antonio Reyes y Diego del Morao, Directo en el Círculo Flamenco de Madrid, escrito por el presidente de esta entidad flamenca y otras muchas ocupaciones e inquietudes relacionadas con el flamenco, Carlos Martín Ballester. Un relato de primera mano al ser él uno de los impulsores, instigadores del encuentro y grabación. Este es un resumen, bastante amplio de lo que pueden encontrar en un disco de un cantaor y un tocaor que son del agrado de la afición, sobre todo de la exigente.


Comienza Martín Ballester contando cómo el proyecto empezó, “a fraguarse meses atrás”, cuando sugiere a Antonio Reyes, “lo tentador que sería para el aficionado un primer encuentro con Diego del Morao. Importantes motivos me hacían pensar que esa unión sería un rotundo éxito. Primero, porque son los jóvenes talentos más destacados de sus respectivas disciplinas: de una parte, el cante inconfundiblemente gaditano (o sea, universal) de Antonio, y de otro, la guitarra jerezanísima de Diego; segundo, porque el toque elaborado, chispeante e intuitivo del hijo de Moraíto encontraba su mejor correspondencia en el cante delicioso y perfeccionista de Antoni; y tercero, por encontrarse ambos en esa etapa de joven madurez que tan buenos frutos suele aportar.".
Prosigue el relato con los preparativos del encuentro entre los dos -“se admiraban en la distancia, pero no habían tenido la oportunidad de conocerse y plantearse un proyecto en común”; y cómo desde el primer momento, “la comunicación entre ambos comenzó a fluir de manera natural”-; elección de lugar –Círculo Flamenco de Madrid-, de acompañantes a las palmas y jaleos -“dos figuras fundamentales: de Cádiz, Diego Montoya, y de Jerez, El Chícharo"-...
“A diferencia de directos que suelen realizarse en el panorama flamenco actual, aquí no se grabarían un buen puñado de cantes para extraer una selección; tampoco habría tomas alternativas, ni discretas versiones de estudio (…) Sería un todo o nada: si salía bien tendríamos el tipo de directo intenso y cercano que tanto apreciamos los aficionados. Ambos recibieron el desafío con una mezcla de curiosidad e ilusión, sazonadas con las dudas lógicas ('¿la primera vez que trabajamos juntos vamos a grabar un disco?'). Puerta grande o enfermería.
"(…) Llegó la noche y la prueba de sonido se desarrolló de la mejor manera posible: ajustando parámetros y corrigiendo detalles sin el más mínimo incidente (…) Se abrieron las puertas al público.


"Una muestra más de que no buscábamos un directo predeterminado es que no comentamos con Antonio lo que cantaría, ni el orden o la duración de los cantes. Recuerdo que en los días previos me preguntó si debía incluir algunas de las letras que preparamos recientemente o era mejor reservarlas para su próximo disco en estudio, y le comenté que –sencillamente- hiciera lo que le apeteciera en cada momento.
"Quienes hemos escuchado infinidad de veces a Antonio Reyes, percibimos en sus primeros escarceos por soleá que esa noche podía ser ‘una de esas noches’. La simbiosis con la guitarra de Diego del Morao confirmó los mejores presagios: nótese su sensibilidad enriqueciendo los personales silencios del cantaor y los sugerentes tonos que ofrece. Intuición pura de uno de los máximos talentos de nuestra música. El chiclanero, por su parte, además de dejar patente su flamenquería y exquisito decir, supo rebuscarse en un grado superior, así como hallar el abandono preciso cuando el cante lo requería, sin duda, el único camino para alcanzar el puesto de privilegio al que está llamado.
"Como conclusión, decir que el flamenco como género musical posee unos valores propios que le hacen encontrar en el directo su mejor campo expresivo. Paradójicamente, son escasos este tipo de grabaciones si se comparan con las realizadas en estudio a lo largo de la historia del sonido grabado.
"Uno de los objetivos de este disco, por tanto, es poner a disposición del público una muestra de lo que puede dar de sí una noche de inspiración flamenca en un ambiente de máxima complicidad.


"Deseo que este recorrido por soleá, tangos, alegrías, seguiriyas, bulerías y fandangos colme las expectativas de los aficionados y sea el comienzo de una cita anual con un directo extraído de la programación del Círculo Flamenco de Madrid.” (C. M. Ballester)

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