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jueves, 28 de junio de 2018

Pablo San Nicasio presenta su libro 'El Payo Humberto': "Su relación con los flamencos era de forma natural"(y 2)

Seguimos con la presentación del libro El Payo Humberto. Memorias de Hubertus J. Wilkes en la España de la Transición (Octaedro/Mágina. 2018), por parte de su autor Pablo San Nicasio en las pasadas XV Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid' (4-9 junio). Es el turno de intervenciones de los asistentes y nos tocó empezar a nosotros: 

tiempoflamenco (tf): ¿Cómo es la personalidad de Humberto para permitirle acceder a los artistas o estos estaban abiertos?
Pablo San Nicasio (PSN): No, yo creo que los artistas no estaban abiertos, en ningún caso. Creo que fue el azar. Por lo que él me cuenta, el tener aspecto de guiri, de extranjero, como de turista, hacía que nadie le echara cuentas. Y no se daban cuenta que Humberto estaba ahí, muy atento, tomando notas, grabando. No sé si habrá o si habrá alguna otra: la grabación del concierto de Paco de Lucía en el Teatro de la Zarzuela (1975), que fue muy polémico porque tocó con la pierna cruzada... Humberto se llevó una maleta con un magnetofón Philips, un escándalo de aparato; y lo metió en el teatro y nadie le dijo nada. Y lo grabó.
Yo creo que le veían como inofensivo, como que no daba el perfil de flamenco; le dejaban acceder a todos los sitios. Por ejemplo, cuando tocaba en los colegios mayores universitarios con Enrique Morente, la policía daba palos a todo el mundo menos a él, decían 'este se ha confundido, no se entera'... Y por eso Morente se lo llevaba de guitarrista, no daba problemas, y él encantado.
Yo creo que los flamencos lo hacían sin saber, pero este hombre no era inocuo, que estaba perdido por allí. Sabía dónde estaba y no perdía comba, Lo grababa todo. Hay un momento en la grabación del disco, creo que es Siroco, en la que el grupo está ensayando, hablando, y se oye a Jorge Pardo decir: 'oye, tío ¿es que tú lo grabas todo o qué pasa?'. Les grababa hasta en el ascensor, cuando salían del estudio, cuando se iban de paseo por la Castellana (Madrid) y se oyen conversaciones que no tienen que ver con el flamenco, o  sí, que son superjugosas.
Yo creo que eso lo hacía por amor al flamenco, porque sabía que lo que estaba viendo era algo histórico. Carmen Linares, en la presentación del libro en Madrid, lo dijo: 'si no llega a ser por Humberto, que tenía una cámara de vídeo, yo no tendría vídeos de mis niños pequeños'.
Humberto, aparentemente, era inofensivo, pero su inquietud era desmedida. Y creo que su testimonio hace que sea muy valioso, creo yo.

José María Velázquez-Gaztelu (V-G): Contaba a mi amigo Pablo que Humberto, cuando nadie le conocía, estuvo en mi programa de radio y traía un texto; y estaba desesperado porque nadie se lo quería publicar, un libro sobre Niño Ricardo. Entonces, yo tenía muy buena relación con José Luis Ortiz Nuevo, era editor también y responsable-creador de la Bienal de Sevilla... y le llamé, delante de Humberto, al terminar de grabar el programa. Les puse en contacto, y José Luis le publicó el libro.
Y él vino a mi programa con ese pedazo de mamotreto de magnetofón; el técnico de sonido se quedó espantado (risas), y grabó la entrevista.
Carlos Martínez Ballester (CM): Ese archivo sonoro ¿está depositado en el Centro Andaluz de Flamenco o cedido? Está bien que lo tengas tu para trabajar en el archivo, pero ¿que se deposite en alguna institución para que se tenga acceso, o que le pase algo?.
PSN: El asunto es que él me dice que me lo quede. Y yo firmo una cláusula de confidencialidad, por la cual yo no puedo distribuir esos archivos, de momento. Por ejemplo, las letras de Enrique Morente de las que os hablaba, se las voy a dar a un cantaor amigo suyo, Gregorio Moya, que es de Torremasilla de Alba, y es muy morentiano. Yo me voy a quedar con correspondencia que tiene de Niño Ricardo, Leo Brouwer, Enrique de Melchor, Carmen Linares... carpetas... Los audios también los voy a conservar.
En lo que él me diga que no puedo hacer, yo no puedo hacer nada. Pero, desde luego, este material se tenía que cribar, seleccionar y hacer alguna copia. El concierto de Paco de Lucía en la Zarzuela tiene una calidad muy buena, y con la tecnología que hay ahora se puede hacer un disco perfecto. Sobre todo, el material personal es muy interesante.
V-G: La relación con los flamencos de Humberto era natural, no iba con el rollo de... Entonces, al cabo de los días era como uno más de la familia. Él era educado y trataba con naturalidad, entonces la gente le trataba natural.
PSN: Yo, al principio, no me lo creía ¿cómo vas a entrar en casa de Paco de Lucía? Y sí, sí, claro. Payo Humberto toca la guitarra muy bien, ha sido profesor en Holanda, y cuando le escuchas tocar, escuchas ese sonido de Niño Ricardo. A Ricardo se le acusaba de sonido 'sucio', entre comillas, porque tenía problemas de uñas y no cuidaba el sonido como lo podía cuidar Sabicas.


La guitarra de Payo Humberto suena superflamenca y cuida mucho los detalles, de la posición, la manera de atacar... Tiene mucho criterio a la hora de opinar con los flamencos y creo que los flamencos le hacían caso. No hablaba por hablar. Hay un momento en el que Humberto habla del flamenco actual, que dice que es como la sangría; a él le gustaba el vino bueno y éste tiene muy pocos ingredientes y, dice, que ahora los ingredientes que tiene el flamenco son tantos que el vino es casi sangría.
V-G: Humberto era 'ricardiano' a tope. No sólo por su admiración hacia el guitarrista, sino porque todo lo que tocaba de flamenco era de Ricardo. Y la relación con Paco de Lucía venía de ahí, su maestro era Niño Ricardo. En casa de Paco de Lucía era la referencia, tanto para su padre como para sus hermanos.
PSN: Hay un momento muy bueno en el que está hablando con Paco de Lucía, de una entrevista inédita que publiqué en 'Contra las cuerdas', y aparece el padre de Paco y se pone a protestar:
-Oye, ¿tú quién eres? ¿qué haces aquí? ¿qué estás hablando con Paco, que no está estudiando?
-Que no, que estamos hablando de Niño Ricardo.
-Ah, bueno, entonces sí, podéis seguir (risas).
tf: Actualmente, este hombre...
PSN: Pues, vive en Amsterdam, con una compañera. Él enviudó en los 80, estaba casado con una española; y ahora está conviviendo con una holandesa, pero, por trabajo de ella, viaja mucho a Estados Unidos. Y dos veces al año viene a España, y nos vemos. También viaja mucho a Japón.
Él está jubilado. Da clases de guitarra, pero vive bien, él dice: 'yo soy un burgués vividor'.
Cuando viene solemos quedar en los sitios a los que él iba, los bares, restaurantes, donde se juntaban los flamencos, en la calle la Cruz, en la zona del barrio de Las Letras, de Madrid... y le gusta pasear por allí, para ver cómo ha cambiado todo. Yo hablo con él, prácticamente, a diario. De hecho, me ha dicho que tengo que escribir un libro sobre la espiritualidad, que me deje ya de flamenco (risas). Él estaba siempre pensando en esas cosas del más allá. Dice que el flamenco está bien, pero no todo el día.
Pedro Sanz (PS): En menor medida, tenemos otro caso en Zamora, el de Caroles y el material flamenco que tiene. Caroles es un aficionado, un bohemio relacionado con el flamenco que dejó miles de horas grabadas. Qué es lo que se va a hacer con ese material, es lo que se está viendo en Zamora.
CM: Yo creo que está metida la Diputación. Lo digo porque me llamaron hace poco, y me dijeron que no habían hecho nada con el archivo. Lo que más valor tiene son las grabaciones en directo, pero necesitan una intervención rápida porque están en cintas de baja calidad. Habría que digitalizarlo rápidamente.


PS: Bueno, Pablo, pues me parece un personaje muy interesante el Payo Humberto.
PSN: (señalando la portada del libro) Esta foto ya dice mucho. Está tomada en la casa de Paco de Lucía en la calle Cambrils (Madrid). Esa foto la tomó la mujer de Paco, la primera, Casilda y Humberto aparece como enseñándole a tocar la guitarra a Paco. Era así.
CM: A mí me parecen muy interesantes este tipo de obras porque, en principio, parecen que tratan sobre personajes tangenciales de lo flamenco, pero muchas veces, a través de estos personajes, se entiende mucho mejor lo que ha acontecido en el flamenco.
PSN: Sí, y es que este hombre ha organizado durante las décadas de los 70-80-90's todo el flamenco que se ha programado en Holanda. Y los ha alojado en su casa, hablado con las salas, ha negociado los cachés, los viajes. Y estamos hablando de figuras.
Hay una anécdota muy buena... no la he puesto en el libro, cuando quite la grabadora os la cuento entera. Es de Paco de Lucía, al que le organizó un concierto con su hermano, Ramón de Algeciras, en Holanda, y se montó una fiesta en casa de Humberto. Fíjate, allí, con los colegas, un montón de tías... aquello fue un desenfreno... y toda la noche... Al acabar la fiesta, por la mañana, Paco de Lucía, que era veinteañero, le dijo a Humberto: 'Me voy a retirar de esto'. Payo Humberto decía que Paco de Lucía ya estaba de vuelta de todo, que la guitarra flamenca no tenía nada que ofrecerle, y estaba desesperado por buscar otra cosa que le motivara. Y le dijo Paco: '¿Me retiro o qué hago?'. Explorar otras músicas era necesidad física para Paco, decía Humberto. Esa noche se lo pasaron bien. Y ahora si me dices cómo se apaga la grabadora, os cuento el resto. 
Click.

lunes, 25 de junio de 2018

Pablo San Nicasio presenta su libro 'El Payo Humberto': "Una historia de amor por el flamenco" (1)

Además de ofrecer una conferencia sobre Rafael Riqueni durante la celebración de las XV Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid' (4-9 junio), Pablo San Nicasio presentó su nuevo libro, Un payo entre los flamencos. Memorias de Hubertus J. Wilkes en la España de la Transición (Octaedro/Mágina. 2018). Fue por la mañana, al mediodía en la Casa Revilla, ante una audiencia compuesta por amigos (Velázquez-Gaztelu, Carlos Martínez Ballester), el director de las Jornadas, Pedro Sanz, miembros de la Peña La Siguiriya, artistas flamencos de la ciudad (Carlos Garnacho) y este tiempoflamenco. Una charla amena, distendida, sin papeles que nos dio por grabar y traemos aquí en dos partes.

Pablo San Nicasio en las Jornadas Flamencas de Valladolid. Fotografía: Pablo Gestoso.

"Este libro, yo no lo tenía pensado escribir. Después de 'Contra las cuerdas', un libro en dos volúmenes sobre guitarra, no tenía pensado escribir. Estaba con mi chalaura.com, mi web de flamenco. Pero conocí a este hombre a través de Romualdo Molina... Yo no sé si conocéis el archivo de este hombre. Sólo en entrevistas y ensayos tocando él y tocando con Paco de Lucía, Camarón, Enrique Morente, Carmen Linares... A mí, me ha pasado un archivo de 500 gigas, que yo he ido procesando.
A mí, me llamaba la atención de que nadie hubiera escrito sobre este hombre. Se sabía quién era, pero más allá del canal de youtube que tiene, con, creo, 460 vídeos de difusión del flamenco antiguo, donde él comenta la jugada muy jocosamente sobre La Niña de los Peines, Vallejo, en fin, de todos sus ídolos. Pero nadie le echaba cuentas de lo que sabía y el archivo que tenía.
Por ejemplo, me pasó un archivo en el que se le veía en casa de Paco de Lucía y éste le dice, 'mira, mira, estoy componiendo unas alegrías para mi disco (Siroco) y no voy a meter una nota que no sea flamenca ¡se van a cagar la crítica!'. Y empezaba a tocar 'La Barrosa', así chapuerrada, como a mediados de los 80. Y yo decía, vamos a ver, esto es un documento... ¡Yo me ponía a llorar en mi casa! Pero este tío, como no se habla de él.


Y le digo a Humberto: cuéntame tu vida desde ya. Y empezó a mandarme audios; yo le mandaba un cuestionario preguntándole sobre su vida flamenca. Era como un juego, y al final nos tiramos dos años.
Empezó contándome sus anécdotas con Niño Ricardo, Enrique Morente... y acabó hablándome de espiritualidad... Yo me vi un poco desbordado por tanta información, pero conseguí hacer este libro.
La verdad es que el libro es una historia de amor. Yo no he conocido a nadie que sienta tanta pasión desinteresada por algo. Está en el flamenco y en la guitarra de una manera, que yo diría, como misionera. Ha dado clases de guitarra, pero ha hecho mucho más por el flamenco y su difusión de lo que ha recibido, creo yo.
Tiene un lema: arte por arte, flamenco por flamenco. Para él lo importante es la difusión del misterio del flamenco; para él el flamenco es una religión. De hecho, Humberto no habla de Antonio Mairena o Niño Ricardo como si fueran artistas, para él son iconos de una cultura y los tiene en un altar, en su casa, con las velitas, vírgenes y, encima, la foto de Mairena, la Antología de Hispavox, la de Niño Ricardo... es una cosa que roza lo cómico ¿no?
Le pregunté si se podría escribir un libro y me dijo que, 'claro, por supuesto'. Y se volcó conmigo. Y se vuelca, porque me sigue mostrando material. El otro día me dio unas letras escritas por Enrique Morente. Es un personaje. De la manera en que habla de flamenco y sabe de flamenco, y el archivo que tiene, muy artesano, recopilado poquito a poco, sus vivencias, poder haber acompañado en 19 conciertos a Enrique Morente... no sé si habrá muchos guitarristas que puedan haber estado 19 ratos con Morente; aunque algunos sean fiestas privadas. Tener a Pepe Habichuela como maestro; ser uno de los últimos alumnos de Niño Ricardo...


Luego, también, el libro es interesante porque habla de todos ellos -que son de su edad, de su misma generación-, de una manera no mitómana, sino bastante cercana. Para Humberto el mito fue Niño Ricardo, no fue Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar o Habichuela. Considera a los que vinieron después de Ricardo mejores guitarristas, pero peores artistas flamencos.
En la grabación que he citado de Paco de Lucía Humberto le dice, 'es que no me gusta cómo tocas, porque tocas muy bien, pero no me gusta', y dice Paco, 'si es que a mí, un poco, tampoco; no estoy muy seguro'. Como que Paco de Lucía estaba buscándose. Todo esto dentro del contexto. A los guitarristas nos gusta mucho lo que hizo Paco de Lucía.
Humberto te habla del flamenco como cuentan los hispanistas extranjeros la historia de España, un poco desde fuera, sin apegos en lo personal, en lo fraternal, y lo ve con cierta objetividad, más allá de la veneración que siente por Niño Ricardo. Habla sin problemas de los complejos y dilemas mentales, existenciales de Enrique Morente sobre el concepto del flamenco...
Creo que es un libro de justicia. Había que hacer justicia a Humberto. No es un libro de 300, 400 páginas, que a lo mejor sí daba, pero es ameno y que la gente ve a este personaje no como un guiri, sino, como él dice, una víctima de lo que decía Gustav Jung: el inconsciente colectivo.
A Humberto le tocó ser un holandés por azares de la vida, podría haber nacido en Cádiz. Él dice siempre que Holanda es su patria y España, su matria. En Holanda aprendió a leer y escribir, pero en España a vivir. Lo repite constantemente. Humberto es de estas personas que te redimen con el flamenco.


(Continuará)

jueves, 6 de abril de 2017

Jorge Pardo: "Aprendiendo el sentir de mi flamenco"

¿Qué tienen en común Alan Turing, El Torta, Richard Feynman, Paco de Lucía o El Lebrijano? La respuesta está en Djinn, último lanzamiento discográfico de Jorge Pardo, de actualidad al haber sido elegido mejor disco de flamenco en la última edición de los Premios de la Música Independendiente. Al menos esta vez ha recaído en un flamenco. El que descubriera Paco de Lucía cuando le llamó para su sexteto. O potenció el sentir flamenco de quien hacía jazz, y hace flamenco sintiendo el jazz.

Pardo y su premio.
Y en ello sigue, y lo cuenta en un texto que traemos aquí, escrito por él para un disco con novedades instrumentales, sonoras, las dadas por el uso de programaciones, loops, tanto manejadas por él como por músicos que como él sienten y hacen el flamenco junto con otras sonoridades: Lin Cortés, Rycardo Moreno, Diego Ain -músico brasileño con singular propuesta sobre el hacer musical-.
Parte de un amplio plantel de músicos jóvenes y veteranos, con experiencia en estos dos mundos: Enriquito, Yago Salorio, Tino di Geraldo, David Bao, José María 'Petaca', Tony Romero, Josemi Carmona, 'Bandolero' o Luis de Camarón, entre otrosa. Y cantaores, y cantantes: Piculabe, David de Jacoba, Tomasito -de lo más vanguardista, por así decirlo, su aportación-, La Negra, Bego Salazar, Alana Sinkey y El Pele. El Pele, ¿qué puede decirse del cantaor cordobés? ¿que está en lo más alto del flamenco que se hace ahora?, un ahora con muchos años atrás. Como los referentes flamencos que inspiran al músico: Tío Gregorio el Borrico, Juan Talega, Niño Ricardo, La Perla de Cádiz-Camarón de la Isla, Paco de Lucía -"no sé cuantas miles de veces habré tocado esta rumba"-; juntados con Jaco Pastorius, Gershwin... ¡"seguiriya por funky"!.
Entren en el disco (la gente del jazz se sentirá en terreno conocido -menciones a Carlos Carli, Cifu-; la del flamenco, si tiene curiosidad), lean los títulos de crédito y estas palabras:

Ilustración:Ana Miralles.


Me es difícil escribir pensamientos elevados a otras percepciones e intentar ordenarlos con una mente racional. Ahí está esa frontera que atraviesa el mundo del arte en general, de la música en concreto, que aunque muchas veces intente definir y servir a este mundo en 3D, el propio sonido te transporta a otra percepción, de manera que te mece en ese mar de donde tus sentidos aparentemente no suelen llegar. Esa frontera que te hace adivinar que hay otro mundo detrás del que te han enseñado a ver la(s) mente(s) más limitada(s) o autolimitada(s).
En este viaje a ninguna parte, son muchos los fantasmas de tu mente o de tu entorno, que intentan avisarte de la locura en que adentras e intentan persuadirte también de la banalidad de tu sueño, para retornar a un camino establecido y seguro... Seguro del anclaje a la esclavitud de la mente inferior donde la intuición es ahogada por la dulce certeza.
Este sonido es el resultado de mis intuiciones, mis visiones -como un bebé- más allá del cautiverio de la mente racional o inferior sujeta a las 3D en que la mayoría de los humanos se manejan en el mundo que nos enseñan a ver. La INTUICIÓN y la aceptación de lo no elegido, de lo aparentemente casual, que esta mente inferior interpreta a veces como inoportuno por no deseado, es la herramienta que me conecta con la interdimensionalidad ya descrita por los místicos de todas latitudes y también últimamente por muchos científicos.
En este estado de trance me surge actuar sobre ideas que en estado caótico, como un mundo de sombras y luces indescriptibles, persigo para traerlas y captarlas o capturarlas, como quien intenta atrapar a una mosca al vuelo -interaccionando con los seres o entes o DJINNs que me rodean (y sus almas)...(no solamente lo que se puede ver en estas tres dimensiones, sino lo que se intuye detrás), y detrás de nuestro entendimiento más racional, mas académico- a este mundo dimensional.
Una vez ahí, muchas veces no tienen sentido aparente, o están perdidas en este tiempo (chronos) -pero con cierta perspectiva y la entrega a una percepción más allá de lo puramente mesurable en unidades e interaccionando con otro estado del tiempo en el que se percibe de una manera más global, más natural, sin estar sujeta al estrés de la linealidad del tiempo (chronos) y el uso de mi mente inferior para que acepte y ordene estos estados trae estos sonidos a este registro como una foto intenta captar una instantánea de lo que ya sucedió o está sucediendo o quizá sucederá o no...
En los experimentos de física cuántica parece que un observador es capaz de modificar el resultado solo por ese hecho, creo que ocurre así en muchos actos de nuestra vida: un simple observador es capaz de modificar un comportamiento. Siempre pensé que los espectadores de un concierto a pesar de atribuírseles por naturaleza o quizá por la etimología de la palabra, un papel inactivo, por el contrario y sin necesidad de dar una palma, influyen activamente en el resultado del concierto. Los sonidos de este CD se crearon en las intimidades de los estudios donde el que estaba allí estaba implicado en su creación, una vez queda desvelado, estará sujeto a diferentes comportamientos por la mera observación. De esa manera será difícil que se quede en la idea que lo creó y seguirá recreándose continuamente, justo como las fuentes de donde yo bebí. Aunque por mucha observación que haya siempre queden rincones donde ese fenómeno quede neutralizado.
Solo el AMOR, una vez más, es la fuerza que permite dar calor al entendimiento y al no entendimiento, luz y norte a quien como un explorador se adentra en lo incógnito como si estuviera en casa.
Esa locura cervantina, que te dificulta del funcionamiento mas practicista que exige el pertenecer a tu contemporaneidad y sus exigencias, es la que me hace "torear" (sin que se me ofenda el toro...) y con arte poder vivir y disfrutar de las risas y miserias del regalo terrenal, así voy aprendiendo el sentir de mi FLAMENCO.

lunes, 9 de julio de 2012

Manolo Sanlúcar: éxito y arte de un (joven) pesimista

A mediados de la década de los 70, "Entre dos aguas", de Paco de Lucía, es un superventas; poco tiempo después, otra rumba, "Caballo negro", toma el relevo. Es obra también de un guitarrista, Manolo Sanlúcar.
Desconocido para el gran público -no así para el mundo del flamenco, en el que llevaba metido desde los 13 años-, en ese momento, de 1975, al guitarrista gaditano se le abren nuevas puertas como el Teatro Real de Madrid, donde ofrecerá dos recitales (lleno absoluto en ambos). Éxito del que se hace eco el semanario musical Disco Expres.
Titular D. E., nº 362. 2-13-1976.
Antonio de Miguel -un crítico versado en jazz, principalmente- se ocupa de informar de los conciertos, que se celebran a finales de enero y principios de febrero de 1976, ante un público, "casi todo gente de la burguesía... volcado por completo ante el derroche de técnica y sentir profundo. Memorable, Manolo".
"Un recital de poesía sonora", en el que el guitarrista gaditano sólo tocará tres temas del "fabuloso disco, Sanlúcar, donde el flamenco está más latente que patente", apunta el cronista, quien deja claro no ser "ni mucho menos un especialista en flamenco". El concierto será básicamente de flamenco (soleá, seguiriya, malagueña, bulería, granaina, rondeña, minera..), con el artista sólo en el escenario, "sin decoración ni juego de luces".
Tal era, es, el carácter de Manolo Sanlúcar, poco dado a concesiones, como el compromiso que ha mantenido con el arte flamenco. Categoría de arte que suele explicar con complejidad conceptual y confirma a lo largo de su discografía. Su obra es una búsqueda de un lenguaje de futuro sin abandonar la raíz del flamenco. Y ahí sigue. 


Dos meses antes, el mismo comentarista en el mismo semanario, daba cuenta de la rueda de prensa previa a aquellos conciertos, que abría con los siguientes elogios hacia Sanlúcar: “No se puede aguantar la vitalidad, belleza, emoción, inspiración, técnica y humanidad que extrae, delicadamente pero con firmeza, de su guitarra”.
Las primeras preguntas giran en torno al hecho de tocar en el Real (…“es un desafío”… “un reconocimiento”).


-¿Cómo es esto de meter arreglos de cuerda (en su disco)?
-Cuando hago música no busco encasillarme ni definirme. No lo necesito para nada; definiéndome para mi mismo tengo suficiente, no tengo por qué consolar a nadie. No voy en busca de una cosa concreta para hacer una imagen única, no. Me puedo realizar en cualquier imagen creada.
-¿No tiene miedo a que le acusen de poco ortodoxo?
-A mí me parece que en la mayoría de los casos el que se dedica a una sola cosa es porque no sabe o no puede o no se le ocurre hacer otras cosas, o porque, quizás, no quiere.
-¿No puede ser que, a semejanza de los toreros, te acusen al incluir los violines, de hacer tremendisco?
-No, bueno es que en este disco está clarísimo que no pretendo hacer flamenco. Hay sólo un tema flamenco, “Caireles”, que lo hago solo y es un zapateado. Lo demás no es flamenco, lo que pasa es que ahí hay un guitarrista andaluz que proviene del flamenco y que se ha llevado 20 años tocando la guitarra flamenca, y naturalmente, por mucho que quiera hacer de nuevo, hay unas raíces detrás, y te tiene que oler a flamenco.

Imagen en el D. E. nº 355.
Otras preguntas inquieren sobre sus influencias (su padre y Niño Ricardo); sobre los nuevos grupos y músicos con base o raíces flamencas (“la innovación o se hace bien o no se hace; me gustan cosas que han hecho Lole y Manuel, es lo que más se acerca al flamenco”), su música (“siempre tengo motivos de creación. La creación musical no quiere decir que sea exacto reflejo de la realidad, cuando mucho, es exacto reflejo de lo que tu crees”) o él mismo (“la mayoría de mis composiciones son trágicas porque quizás yo sea un hombre un poco pesimista, pero considero que la vida tiene también otras facetas alegres”)…
Antonio de Miguel cierra el artículo sobre Manolo Sanlúcar señalando su “humildad firme, sin disimulo y sin pasarse, pletórico de sensibles emociones y de humanidad, notas que configuran una de esas personalidades introvertidas, sinceras, sin manipular, que descubren su alma tras la guitarra”.


Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua
como llora el viento 
sobre la nevada.
Llora por cosas
lejanas.
(F. G. Lorca; El poema del cante jondo)




(Para más información y de su propia mano, la autobiografía: Manolo Sanlúcar. El alma compartida. Editorial Almuzara. 2007).