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lunes, 13 de mayo de 2019

XVI Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid' (10-16 junio): Todo sobre la mujer en el flamenco


Los prejuicios morales y religiosos, el tutelaje impuesto por los varones, la esclavitud cultural de su único mundo posible: la familia y todos los inconvenientes que la hicieron invisible en la vida social, cultural, política, científica, académica etc., no lograron que fuese invisible en el flamenco. La valentía y resistencia de la mujer flamenca venció en innumerables ocasiones todas estas trabas, y gracias a ello, hoy podemos disfrutar de este legado, que sin las mujeres no sería lo que es: el flamenco como máxima expresión de las emociones y los sentimientos, como arte total que muestra la esencia de lo humano.





Con esta cita del profesor Miguel López Castro abre Pedro Sanz, director de las Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid' (10-16 junio), su comentario acerca de dedicar la décimosexta edición del certamen flamenco vallisoletano a La mujer en el flamenco; texto que ofrecemos a continuación:

"En esta edición, las Jornadas quieren tener una atención especial, por su importancia, a la MUJER EN EL FLAMENCO. A pesar de numerosas dificultades y prohibiciones por las que pasaron tenemos que agradecer a las mujeres flamencas la conservación de muchos de los cantes y bailes que configuran el frondoso árbol de este arte. Sin ellas el flamenco, lo jondo no hubiera sido igual.


Las mujeres viven un gran momento en el mundo del flamenco, pero no siempre ha sido así. Las mujeres son y han sido muy importantes en la creación y desarrollo del flamenco. A pesar de la situación de discriminación y los continuos obstáculos y ofensas que han tenido que soportar, sometidas a un sistema patriarcal donde el hombre ejerce de dueño y señor, prohibiendo su acceso a cantar, bailar o tocar la guitarra en público, o impide desarrollar su labor creativa relegándola al cuidado de la prole, las labores de la casa o el trabajo en el campo.

Desde el siglo XIX hasta la década de los 70 del siglo pasado, la presencia de la mujer en los espectáculos de flamenco era prácticamente escasa o nula; solo se las permitía cantar o bailar en las fiestas intimas y familiares, y las que escapaban a este permiso se exponían a críticas, vejaciones de todo tipo y, en algunos casos, malos tratos. Más difícil en el caso de las mujeres gitanas, y más aún si estaban casadas: tan cerradas eran sus costumbres con la mujer. Aún así algunas mujeres decidieron dedicarse al flamenco como medio de vida, como sostén de la economía familiar.

Por citar algún ejemplo, Tía Anica la Piriñaca, que no cantó en público hasta que, ya muy mayor, quedó viuda, y al quedar en la indigencia económica tuvo que acudir a las actuaciones en fiestas particulares y otros actos públicos donde dejó patente sus grandes dotes artísticas para el cante. Igual le pasó a la Tomasa, madre del cantaor José de la Tomasa; también a La Perrata, madre de Lebrijano, y otras muchas.

Otras que se casaron, tuvieron que dejar una espléndida carrera como la excelente bailaora Gabriela Ortega, que al casarse con el torero El Gallo fue retirada de los escenarios por este. De manera que la mayoría de las mujeres que siguieron adelante en el mundo del flamenco tuvieron que optar por la soltería, como Fernanda y Bernarda de Utrera o la Paquera de Jerez. Esta situación -como digo-, era más complicada en la sociedad gitana.


Con todos los inconvenientes y prohibiciones a los que se enfrentaban, la aportación de la mujer en el ARTE FLAMENCO ha sido fundamental en la creación de nuevas formas, de desarrollo de las ya existentes, así como en la conservación de los más puros y ortodoxos estilos flamencos.

La historia flamenca nos puede llevar de la mano, sin la menor duda, para conocer la nombradía y talla artística de, entre otras, La Niña de los Peines, La Andonda, María de las Nieves, La Serrana, La Trini, María la Mica, Dolores la Parrala, Paca Aguilera, Mercedes la Serneta, Tía Anica la Piriñaca, María Armento, La Perla de Cádiz, Emilia de Benito, Concha la Peñaranda, Anilla la de Ronda, La Bilbá, María la Chilanga, Luisa la Chirrína, La Roezna, Pilar López, Pastora Imperio, Carmen Amaya, La Argentinita, María la Jaca, María la Borrico, La Loca Mateo, La Niña de la Puebla, Fernanda y Bernarda de Utrera, La Paquera de Jerez, etc. etc.

La mujer ha sido forjadora del arte flamenco al unísono con el hombre, cuando no verdadera descubridora. Este sería el caso de Antonia Mercé ‘La Argentina’, creadora del ballet flamenco y español. O el de Pastora Pavón, Niña de los Peines, la voz más reconocida de la historia del flamenco. (Hay quienes afirman que por su condición de mujer puede ser el motivo de no haber recibido en su momento la Llave de Oro del Cante).

Si bien el reconocimiento de la aportación de la mujer en el flamenco, el ‘encierro’ de cantaoras en sus casas, comienza a cambiar a partir de los años setenta y ochenta con la proliferación de festivales flamencos, la apertura de las peñas flamencas a la presencia de artistas flamencas o la nueva generación de estudiosos del flamenco con una mirada igualitaria, aún no es suficiente." 


Como ya avanzó el propio director de las Jornadas las actuaciones programadas para esta edición correrán a cargo de cantaoras, de diversas generaciones; y las conferencias previstas -entrada libre- ampliarán el conocimiento y papel de la mujer en el cante, toque y baile flamenco.
Así, José María Castaño, hablará de Mujerez, diez años después; de lo que supuso el disco que reuniera a Juana la del Pipa, Macanita y Dolores Agujetas (11 de junio).
Juan Vergillos disertará sobre Pioneras, heteredoxas y flamencas (12 junio); y Cristina Cruces Roldán sobre el tema de estas Jornadas, La mujer en el flamenco.

viernes, 26 de abril de 2019

El tiempo pasa, el voto permanece: Unidas Podemos

Recuerdo la anterior vez, hará dos años y medio, cómo fue el antes, durante y después de la votación, a las generales, como las que llegan este domingo. También lo que dijimos aquí sobre a quién íbamos a votar. De esos años a este ha cambiado el nombre del destinatario de nuestro voto, de Podemos a Unidas Podemos. Está bien ese Unidas, suena bien (Después del votar hablaremos en el blog de las XVI Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid' que están por venir, 10-16 junio, y de todas las mujeres flamencas que vendrán a hacer el cante -y del resto de actos y actividades-, un avance).
Haría frío, aquel día de diciembre en que fuimos a votar por lo mismo que ahora; no recuerdo ese frío, sí una serenidad, las sonrisas, incluso ganas de empezar una juerga por dentro, mientras tomábamos algo en el bar y hablábamos.
Pues ahí seguimos en esto del votar y a quien. Os dejamos con este vídeo, que nos gusta, como su cantaor.

domingo, 20 de mayo de 2018

'El cante de mujer. Segunda selección', por Ángel Álvarez Caballero

El segundo volumen dedicado a 'El cante mujer' contaba también con un texto de Ángel Álvarez Caballero. Si en el anterior relataba la presencia de la mujer en el cante desde sus inicios más o menos conocidos, en este nuevo continúa la historia hasta el cercano, más o menos, presente de la edición del disco (1994). El texto del añorado escritor, crítico, investigador flamenco comienza así:
En Jerez de la Frontera nació, vivió, cantó y murió Tía Anica la Periñaca, quien fue un portento. Ella fue quien acuñó una frase que ha quedado ya para siempre como principio y fin de una cierta estética cantaora: “Cuando canto a gusto, me sabe la boca a sangre”. En la historia del cante no ha habido una voz de mujer que mejor haya sabido expresar y transmitir la siguiriya gitana. Acerca de ella ha escrito Caballero Bonald: “Todo el humano chorro de pasión de esta anciana excepcional emerge como una flor terrible de cada una de sus llameantes lamentaciones. Para nosotros, la intocable raíz del flamenco está representada exactamente en esas entrañables, humildes, sobrecogedoras quejumbres, extraídas de la más oscura memoria racial. No hay huella de artificio ni deformaciones ornamentales: es el registro angustioso de la historia del pueblo gitano-andaluz, el puro borbotón de su dolorosa experiencia humana”. Jerez ha dado otros importantes nombres de mujer al cante: María Soleá, la hermana de Terremoto y, como él, poseedora de un quejío lastimero y estremecedor; o María la Burra, hija de Tío Gregorio y heredera de su rajo y su desamparo cantaor; o la Paquera, cuyo grito pelao solivianta al más tranquilo.

Cádiz nos dejó el eco emocionante y entrañable de La Perla, cantaora prematuramente desaparecida pero que a medida que pasa el tiempo gana en valoración de los aficionados. Como el mismo Camarón declaraba, que bebió mucho de ella, dejándose influir conscientemente por una expresión cantaora que le llenaba plenamente. Caracol se emborrachaba con su cante. Había aprendido de su madre, otra interesante cantaora conocida como Rosa la Papera.
En Utrera, la Fernanda y la Bernarda. Se hallan ya en el declive pero han llenado una parcela importante del cante de mujer en las últimas décadas. Si Bernarda es –ha sido- una festera de excepción, Fernanda es –ha sido- probablemente la mejor solearera de todos los tiempos. Cada vez que Fernanda se enfrenta al cante por soleá estamos seguros de que se libra, allí en los oscuros rincones de donde nace el manantial gitano de su cante, una dramática batalla. Porque Fernanda, con una voz opaca y rota, casi siempre insuficiente, arriesga todo en cada cante, pelea los tercios hasta agotar sus posibilidades, rebusca, pellizca, persigue los duendes desesperadamente, angustiosamente… Arriesga tanto que la cantaora se queda como desamparada en la copla, y si no llega al logro perseguido la vemos como quebrarse, vencida en la pelea, pero si el logro llega habremos tenido el privilegio –raro aún entre los cabales frecuentadores del cante- de asistir al milagro que siempre es una soleá dicha con rajo.
La más veterana de todas las que siguen en activo es Dolores Jiménez Alcántara la Niña de la Puebla (nacida en 1908), musa ciega de los campanilleros, el género al que debe su máxima popularidad desde 1932 en que lo grabó por primera vez. El público identifica de tal manera a la cantaora con ese cante que difícilmente puede darse una actuación suya en que no lo haga. Los fandangos, los estilos de ida y vuelta los ha frecuentado también mucho, y en ellos afirmó su popularidad en los tiempos de la ópera flamenca. Pero ella cultiva igualmente los estilos de mayor dificultad –soleares, siguiriyas, granaínas…-, e incluso, en sus años de madurez, muestra más dedicación a ellos, como si quisiera dejar patente que es cantaora capacitada para los cantes de más enjundia flamenca.

Por supuesto que no podemos agotar aquí un repertorio siquiera elemental de todas las mujeres que en la historia del cante pusieron en su quehacer un acento personal que dejó huella perdurable. Rosalía de Triana, Pepa de Oro, Teresita Mazzantini, Perla de Triana, Paca Aguilera, la Pirula, la Repompa, la Repompilla, María Vargas, la Susi, Encarnación Fernández… Son muchas cantaoras, artífices de un cante rico y valioso, del que en esta breve antología ofrecemos sólo una pequeña muestra.
En la actualidad debemos reconocer que el cante de mujer no tiene demasiadas ejecutantes de gran valor. Algunas las hemos citado ya anteriormente, y desde luego no podemos silenciar a quien nos parece la mejor voz femenina de esta época: Carmen Linares (n. 1951). Formada en la infantería del cante, esos sufridos peones que valen para todo en el cuadro de un tablao flamenco, en los últimos años se ha decantado con rigor extremo hacia un cante profundo y trascendente, interpretado en una tesitura de gran dramatismo y enorme jondura.

Cantaoras: PERLA DE CÁDIZ(2) – GLORIA ROMERO – DOLORES DE CÓRDOBA(2) – MARÍA ‘LA TALEGONA’ – FERNANDA DE UTRERA – NIÑA DE LA PUEBLA(2) – CARMEN LINARES(2) – LOLA FLORES(2) – AMINA(2) – RAFAELA REYES ‘LA REPOMPILLA’(2) – ADELFA SOTO(2) – GRACIA DE TRIANA – DOLORES ‘LA DEL CEPILLO’ – CARMEN AMAYA(2) – HERMANAS GARRIDO ‘LAS CARTAGENERAS’ – ANGELITA DE CÓRDOBA ‘LA CACHARRERA’ – ANA MARÍA ‘LA JEREZANA’(2) – BERNARDA DE UTRERA(2) – NIÑA DE LOS PEINES  - MARÍA ‘LA CANASTERA’ – ENCARNACIÓN FERNÁNDEZ – PEPITA SEVILLA – LUISA ORTEGA – LA INÉS – DOLORES AMAYA VARGAS – FERNANDA, BERNARDA y PEPA DE UTRERA con Perrate.


Guitarras: Manuel Morao –Juanito Riera –Félix de Utrera – Antonio Dueñas –Andrés Batista –Juan Maya Marote –Manolo de Badajoz –Pepe Habichuela- Juan Carmona –Melchor de Marchena –Paco Aguilera –Enrique Abadía –Antonio Vargas –Pepe Martínez –Remolino (hijo) –Luis Verdú – Luis González –Andrés Heredia –Antonio Fernández –Manolo Bulería –Juan Habichuela –Enrique Escudero –Antonio Arenas…

Cantes: Soleares /Malagueña /Fandangos / Media granaína / Bulerías por soleá /Bamberas /Sevillanas /Taranto por rumba / Bulerías de la Repompa / Campanilleros /Corrido o romance gitano /Zambra /Rumba flamenca /Tientos-Tangos /Siguiriyas /Tangos del Perchel /Bulería por Soleá de María Peña / Lorqueñas / Cantiñas / Villancico gitano / Minera / Rumba de Navidad /Alegrías / Alboreá /Saeta /Jaleo…

viernes, 11 de mayo de 2018

'El cante de mujer. Primera Selección', por Ángel Álvarez Caballero

Con el título 'El cante de mujer' se editaron, en 1994, por el sello Hispavox, dos volúmenes, con dos cds cada uno. Incluían sendos textos firmados por Ángel Álvarez Caballero, reputado y destacado crítico, escritor, investigador de flamenco (además paisano). En el primero de sus textos, el que traemos aquí, realiza una breve, pero tan signiticativa como sugerente, contundente semblanza de la presencia de la mujer cantaora en los inicios de la historia del flamenco. El libreto que acompaña al cd, además del texto, da cuenta de las cantaoras seleccionadas, así como de los cantes, autores y tocaores. Cantaoras -y alguna cantante o coplista- pertenecientes al fondo discográfico del sello, con grabaciones que abarcan desde finales de los 50 a principios de los 80 -los vídeos que incluimos pertenecen a algunas de ellas-; hemos puesto el listado completo al final del escrito de Caballero, que empieza así: 
La mujer ha tenido siempre una singular presencia en el cante flamenco. No excesiva, es verdad –sobre todo si la comparamos con la presencia varonil-, pero sumamente significante, con rasgos propios y determinantes.
Desde los tiempos de la Andonda, cantaora y amante del Fillo, hacia el segundo tercio del siglo XX, siempre ha habido en la historia del cante algún nombre de mujer ocupando lugares muy representativos. La Andonda fue la primera intérprete de soleá de que se tiene noticia, quizás su creadora. En todo caso, la primera divulgadora de un género que es tenido como columna vertebral de lo jondo.
Las soleares de la Andonda son consideradas las más venerables de Triana, por donde ella anduvo mucho cantando aunque había nacido en Morón. Mujer de condición bravía, fue jovencísima amante del Fillo cuando él era ya un anciano. La memoria de aquellos amores turbulentos quedó en alguna copla, como la recordadísima que aún se canta: ‘La Andonda le dijo al Fillo / ¡Anda y vete, pollo ronco / a cantarle a los chiquillos!’, que se refiere a la voz áspera del cantaor y que en el cante se llama, por eso mismo, voz afillá.



Voz afillá tenía María Borrico, pese a ser mujer. Hermana del Viejo de la Isla, se dice que era aficionada al cante de hombre precisamente por esa condición de su voz. La siguiriya cambiá de María Borrico continúa cantándose hoy por muchos artistas como remate de algunos estilos  tal que la serrana y la liviana, costumbre que impuso Silverio, quien remataba la serrana con la famosísima letra, ‘¡Dice mi compañera / que no la quiero /cuando la miro, la miro a la cara / yo el sentío pierdo’.
Hay estilos de cantes cuyos nombres aparecen directamente relacionados con alguna cantaora. La jabera, por ejemplo, que en tiempos era conocida también como cante de María Tacón. Se acepta como posible tradición malagueña de que el cante fue creación de dos muchachas hermanas del barrio de la Trinidad -¿pudo llamarse una de ellas María Tacón?-, en cuya calle Mármoles tenían a comienzos del siglo pasado (XIX) un puesto de habas secas y para pregonar su mercancía, o bien en los ratos de esparcimiento y diversión, “interpretaban un cante del corte del fandango malagueño, que ellas habían configurado muy bellamente, con arreglo a sus buenas facultades y gusto”. Y como las habas son jabas, y por extensión cante de las jaberas.



O la petenera (ver nota al final), uno de los enigmas del flamenco que más se resiste a dejarnos desvelar su secreto. Ya Demófilo dejó dicho que el origen de este cante se debía a una cantaora llamada la Petenera, cuyo nombre corrió por las coplas envuelto en un aura de leyenda y fatalismo: ‘La Petenera se ha muerto / y la llevan a enterrar / No cabía por la calle / la gente que iba detrá’. O bien: ‘Quién te puso Petenera / no te supo poner nombre / que debía haberte puesto / la perdición de los hombres’.
En los tiempos de la Edad de Oro del cante vivía en Utrera Mercé la Serneta, una solearera que hizo historia. Mujer de extraordinaria belleza, sus soleares han sido consideradas superiores a las de Enrique el Mellizo y Paquirri el Guanté en variedad y pasión. “Un cante muy puro y muy grande de una mujer, verdadera especialista que consagró su larga vida a la soleá”. Tenía la voz redonda, esa voz viriloide frecuente en muchas grandes cantaoras, y Fernando el de Triana le rindió homenaje en una copla consecuente con su arte: ‘¡Cuando murió la Serneta / la escuela quedó será / porque se llevó la llave / del cante por soleá’. 
María Valencia la Serrana, hija y seguidora del genial siguiriyero jerezano Paco la Luz. Carlota, la hija del Mellizo, tempranamente desaparecida, excepcional saetera. Ana y Antonia la Lora, la Cachuchera, Soleá la de Juanelo y María Armento, todas gaditanas y excelentes soleareras. La Roesna, Carmen la del Gordo y Vicenta la del Gordo de Alcalá, de la familia de los Paula-Talega… Son todos ellos algunos de los nombres de mujer que brillaron en su momento en el cante.
En el cante por malagueñas también ha quedado la memoria de algunas cantaoras de excepción. En primer lugar, Trinidad Navarro Carrrillo la Trini, la mujer que mejor cultivó el estilo, dejando algunas formas de su creación que hoy continúan estando entre las preferidas de los cantaores, mujer pasional, muy bella aún cuando perdió un ojo en un lance accidental con su novio. También pasional debió de ser La Rubia, quien al parecer mantuvo amores con el cantaor El Canario y, cuando esos amores se rompieron, el padre de ella hizo asesinar al galán. De tierras de Levante salió Concha la Peñaranda, también llamada la Cartagenera porque en Cartagena había nacido y ganado popularidad, aunque luego quisiera ampliar su radio de acción y llegara a triunfar en el famoso café de cante sevillano del Burrero, lo que le valió una copla de sus paisanos que enfadados  con ella, le decían: ‘Conchita la Peñaranda / la que canta en el café, / ha perdido la vergüenza / siendo tan mujer de bien’.



Y Pastora Pavón la Niña de los Peines. El nombre capital del cante de mujer, la mejor de toda la historia. García Lorca escribió páginas memorables para retratárnosla en el trance del duende jondo: “Entonces la Niña de los Peines se levantó como una loca, tronchada igual que una llorona medieval, y se bebió de un trago un gran vaso de cazalla como fuego, y se sentó a cantar sin voz, sin aliento, sin matices, con la garganta abrasada, pero… con duende. Había logrado matar todo el andamiaje de la canción para dejar paso a un duende furioso y abrasador, amigo de los vientos cargados de arena, que hacía que los oyentes se rasgaran los trajes casi con el mismo ritmo con que se los rompen los negros antillanos del rito, apelotonados ante la imagen de Santa Bárbara. La Niña de los Peines tuvo que desgarrar su voz, porque sabía que la estaba oyendo gente exquisita que no pedía formas, sino tuétano de formas, música con el cuerpo sucinto para poder mantenerse en el aire. Se tuvo que empobrecer de facultades y seguridades; es decir, tuvo que alejar a su musa y quedarse desamparada, que su duende viniera y se dignara luchar a brazo partido. ¡Y cómo cantó! Su voz ya no jugaba, su voz era un chorro de sangre digna por su labor y su sinceridad, y se abría como una mano de diez dedos por los pies clavados, pero llenos de borrasca, de un Cristo de Juan de Juni…”
La Niña de los Peines alcanzó cimas que en el flamenco ninguna mujer ha logrado jamás. Aurelio Sellés decía de ella que había hecho desaparecer a las cantaoras de su tiempo, quedando sola para repartirse los triunfos con Chacón y Torre: “Caso igual de mujer, no se ha conocido”. Y Pepe de la Matrona decía: “Yo creo que pasarán siglos ‘pa’ que nazca otra igual, por su condición de instrumento, su forma de transmitir, de hacer sentir, que es lo verdadero en el flamenco”.

 

Cantaoras: JUANA LA DEL CEPILLO – NIÑA DE LOS PEINES (2) – PERLA DE CÁDIZ (2) – FERNANDA DE UTRERA (2) – ENCARNA LA FINITO – NIÑA DE LA PUEBLA (29 – CARMEN AMAYA – BERNARDA DE UTRERA (2) – CARMEN LINARES (2) – LUISA ORTEGA – RAFAELA REYES LA REMPOMPILLA (2) – TRIANERA – MARÍA LA CANASTERA – PEPITA SEVILLA – ENCARNACIÓN FERNÁNDEZ (2) – MARÍA LA TALEGONA (2) – PEPA DE UTRERA – DOLORES DE CÓRDOBA (2) – LOLA CABELLO – ANA MARÍA LA JEREZANA – PEPITA SEVILLA (2) - AMINA – MARUJA GARRIDO – MARICELA - ADELFA SOTO – GRACIA DE TRIANA.

Guitarristas: Melchor de Marchena –Manuel Morao –Juan Maya Marote – Manolo de Badajoz – Antonio Delgado – José y Francisco Amaya – Pepe Habichuela – Antonio Vargas – Manolo Bulería – Antonio Fernández – Juan Habichuela – Félix de Utrera – Paco Antequera – Pepe Hurtado – Andrés Heredia – Juan Carmona – Manolo de Jerez – Andrés Batista- Enrique Abadía – Pepe Martínez… 

Cantes: Corrido o romance gitano – Siguiriya (2) –Tangos – Soleares – Sevillanas (2) – Taranta rancia – Fandangos (2) – Alegrías de Pinini – Malagueña y verdial – Tanguillos – Bulerías por soleá – Saeta – Romeras – Media granaína (2) – Levantina – Fandangos de Lucena – Tientos (2) – Bulerías (2) – Petenera – Tarantas – Camapanilleros – Alegrías de Córdoba – Cartagenera grande de Rojo el Alpargatero – Colombiana – Nana – Rumba – Tangos de la Repompa – Fandangos verdiales – Alegrías – Zambra.



Nota: Habla Álvarez Caballero de "uno de los enigmas del flamenco", la petenera, y su origen. Desde 1994 en que escribió este texto se ha avanzado en el descubrimiento del "secreto", como bien cuenta Faustino Núñez en este enlace de su recomendable y sabia web, flamencopolis. Una 'revelación' que no interfiere, ni invalida la leyenda de este cante. Realidad y leyenda suelen formar un todo dentro de la historia del flamenco, no son excluyentes.
Señalar por último que el traer este texto no tiene que ver con la relevancia que se está dando al papel de la mujer en el flamenco, últimamente. Es una coincidencia, ya que seguimos el orden alfabético de los cds cuyos libretos contienen textos -de interés- de la colección de flamenco de la Biblioteca Pública de Valladolid. También decir que nos gustan estas coincidencias. Como la de toparse, tal que ayer, con esta cita del¿a? escritor¿a? Dominique Sylvaire -allá por el primer tercio del siglo XX-, a propósito de la bailaora, Antonia Mercé "la Argentina con todos sus esfuerzos para descubrir lo que es esencial proyecta mediante la danza que el flamenco, es mujer".

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Club Flamenco (45): Mujeres, palos, Morente, el Güito... la diversidad que está por venir

Mientras íbamos tomando asiento en el salón de actos de la Biblioteca Pública de Valladolid el cante por bulerías de Cristobalina Suárez sonaba por los altavoces. La mujer de El Funi protagonizaría el primero de los vídeos de la noche en la apertura de la nueva temporada de la Tertulia Flamenca. Con un cante por seguiriyas acompañada por el toque de los nudillos sobre una mesa. Pureza, naturalidad, arte del arte que propone esta cita abierta en nuestra ciudad.

(Apunte 1: El vídeo, extraído de la serie Rito y geografía del cante, una fuente de maravillas; el audio, de un compañero de Tertulia que compró en una gasolinera la casete del único disco que grabó Cristobalina; más maravillas. Y primero de los vídeos en ser proyectados todos protagonizados por mujeres, por flamencas en un viernes 25 de noviembre Día Contra la Violencia de Género).

Tocaba presentar las propuestas a realizar durante esta temporada. La primera con sorpresa. Resulta que el representante del guitarrista José Antonio Rodríguez se pone en contacto con la Tertulia para poner a nuestra disposición la presencia del tocaor que actuará en el Teatro Carrión de Valladolid el día 21 de enero; estaría con nosotros el día 20, viernes, el día de la semana de en que se reúne la Tertulia.
Otra presencia sería la del bailaor El Güito. Nada más ni nada menos. La Compañía y Academia Flamenca Sentidos, de Valladolid está haciendo gestiones para contar con el bailaor de cara a la celebración de su tercer Festival dedicado al baile para el mes de marzo en la Sala Borja de esta ciudad. Y un día antes estaría en la Tertulia un histórico del baile flamenco.

'Por bulerías': Marvin Steel.

(Ap 2: Contar con la presencia de artistas flamencos o personas relacionadas con él viene siendo una constante en la Tertulia. La presencia de los dos citados sin duda eleva el nivel y es un estímulo en el hacer de esta cita flamenca; señal de que no estamos solos, ni todo queda en las paredes de la Biblioteca).

Otra cita fija es el 23 de diciembre con la proyección de la película Latcho drom, de Tony Gatlif. Uno de los grandes musicales de todos los tiempos a mayor gloria del pueblo gitano y del flamenco por la parte que le toca. De él se extrajo para visionado de l@s tertulian@s la parte donde sale la Kaíta -con Remedios Amaya en los coros-; y tocar el flamenco extremeño fue una de las propuestas posibles a tratar en la Tertulia. O dedicar una sesión a los jaleos extremeños.
También se baraja la posibilidad de dedicar un monográfico a los cantes de ida y vuelta -propuesta que despertó interés- o la bulería; y aunque no sea un palo flamenco tiene muchas opciones de ocupar una cita en la Tertulia, la copla o canción andaluza que dijo Paco de Lucía.

(Ap 3: Hay más que evidencias de la relación entre copla y flamenco, además de servir para nuevamente ocuparse de las derivaciones y relaciones externas del flamenco con otras manifestaciones musicales. La web flamencomagazine está realizando un trabajo altamente recomendable sobre la bulería, desde sus inicios; es en francés y por un francés sabio y cabal, Claude Worms).
 
Otros temas a tratar, en esta temporada o futuras, serían sobre el compás para lo que se contaría con la sapiencia del tocaor Miguel Uña, uno de los nuestros. Y entre anuncio y anuncio, con comentarios de l@s allí presentes intercalados, seguimos viendo vídeos. De La Marelu y La Susi cuando irrumpieron allá por los 70; de la tía Encarna de los Pata Negra, Raimundo y Rafael Amador, en un ejercicio de virtuosismo al meter una letra de tango por bulerías que provocó aplausos y exclamaciones apasionadas; cantiñas de Pepa de Benito, en su recuerdo; de La Negra y Lole con el tema de Om Kalsoun; y final con la familia Terremoto con María Soleá, que nos llevó al final.
No sin antes citar la última propuesta, hablar -más vale tarde que nunca- de Enrique Morente: debate asegurado.


(Ap 4: Hubo tiempo para anunciar algunas actuaciones flamencas que tendrán lugar en Valladolid. La del día 3 con El Cabrero en el Auditorio Miguel Delibes y, sobre todo, las del Teatro Cervantes en su nueva andadura que propone alternar citas protagonizadas por aficionad@s y profesionales. Y la afición ocupará este mes de diciembre empezando por el día 2; después el 16; y concluirá el 23 con un acto centrado en los villancicos flamencos -no será zambombá- a cargo de la Asociación vallisoletana Punto Flamenco. Y en 2017 más. Y si encuadramos o se sigue encuadrando a Niña Pastori dentro del flamenco -los Grammy Latinos aseguran que sí; y algunos aficionados también- decir que estará el 27 de diciembre en el Delibes. Y como creo que no lo hemos dicho en el blog -sí en tuiter- Estrella Morente el 22 en el Teatro Zorrilla).


Antes de salir de la Biblioteca y seguir la reunión en la calle y sus bares, Fernando colaborador de la revista Zoco Flamenco distribuyó varios ejemplares de su último número, el de noviembre.

(Ap 5: Contar con las mujeres del Secretariado Gitano de Valladolid, que en la temporada pasada no pudieron acudir tanto como quisieran y quisiéramos; es lo que tiene estar ocupadas en el cambio y ellas lo están con su labor en la Asociación de Gitanas Femenistas por la Diversidad).