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lunes, 1 de abril de 2019

Niña de los Peines, Antonio Mairena, La Perrata... cantaron en la boda de El Lebrijano (1964) y Enrique Morente recordó (2010)

Sucedió: La Niña de los Peines, Antonio Mairena, Pepe Pinto, La Perrata juntos cantando en la fiesta que se celebró tras la boda de Juan Peña el Lebrijano (con Charo Cortés), y en la que Pastora Pavón y Mairena ejercieron de madrina y padrino, respectivamente. Y con la guitarra de Pedro Peña acompañando un momento de gloria acontecido un 18 de junio de 1964. Y muchos años después, cumplida una decena de años del siglo XXI, lo que sucedió fue publicado en un disco titulado La boda (séptimo volumen de la colección Flamenco y Universidad).


"Se ha obrado el prodigio, un prodigio inesperado y maravilloso / estamos ante un hermoso milagro / un material de riqueza metalúrgica, puro oro flamenco, con todos los quilates que el caso reclama/  Una joya destinada a instalarse en el aire libre del universo donde habitan las obras maestras", escribía Juan Manuel Suárez-Japón, Rector de la Universidad Internacional de Andalucía, en el libreto que acompaña el disco, uno de los varios textos. Y nos detenemos en el escrito por Enrique Morente en Granada, un 10 de mayo de 2010:

Querido y admirado Juan Peña.
Quiero felicitarte por el día de tu boda de todo corazón y desearte que seas muy feliz recordando a tus seres queridos al escuchar esta maravillosa grabación donde todavía viven el sonido de personas tan amadas para tí y que están en tu memoria con todas las imágenes que recuerdas. Porque habrá muchas sensaciones, risas y carcajadas, olores, ráfagas de llantos y de alegrías que seguramente estarán en tu mente y en tu corazón en esta joya documental de audio de 1964. Te deseo que celebres esta conmemoración de la forma más feliz hoy día en compañía de los familiares y personas queridas con las que convives actualmente, 2010, siglo XXI.

Te felicito por tu boda histórica en un sentido retrospectivo naturalmente, porque tuviste la suerte de convivir y estar a la altura como cantaor entre artistas de alta dimensión como fue por ejemplo la mejor de todos los tiempos, Pastora Pavón, Niña de los Peines, pero también Antonio Mairena, Pepe Pinto, la flamenquísima guitarra de Pedro Peña y tu señora madre, La Perrata, madre, hermana, prima y abuela de grandes artistas que hoy día configuran gran parte de la historia del arte flamenco de toda Andalucía. Juan, te agradezco que saques a la luz este documento que será muy importante para todo buen aficionado que se precie y servirá como fuente de inspiración a todo artista que ame profundamente este arte y que contribuirá a que cada vez haya menos fronteras y los jóvenes tengan más posibilidad de aprender y seguir el camino.
Gracias por tu aportación como creador de obras importantísimas como por ejemplo Persecución o de Sevilla a Cádiz porque una vez más se demuestra que el arte flamenco igual que todos los artes necesitan la creatividad de los artistas de cada momento de su historia. Es hora de ver con más claridad que el cante flamenco en un ochenta o noventa por ciento, lo han creado los cantaores, por eso existen composiciones múltiples escritas en partituras del aire, es decir, invisibles, como por ejemplo, la Malagueña del Mellizo, la Malagueña de la Trini, la Petenera de Pastora o el Fandango del Sevillano... La realidad ha sido fantástica porque tú y yo pertenecemos a una generación de cantaores que aprendimos directamente de lo que escuchábamos, es decir, no teníamos, al menos yo, ni tocadiscos... Por lo tanto, hemos ido conservando y transmitiendo de unos a otros en un ambiente de profesionales de lo mítico, lo religioso y lo pagano todo envuelto en noches de humo y de cante, rodeados muchas veces de sombras que no tenían nada que ver con lo único que a nosotros nos importaba y por lo que estábamos y vivíamos que era el cante.
Las necesidades de expresarse son las mismas para los de un pueblo que para los de otro. Por eso es que nos sentimos orgullosos de que de todas partes de Andalucía siempre hayan salido artistas que han hecho posible que el flamenco hoy sea amado en el mundo. Entre los más grandes estás tú.
Un fuerte abrazo.


Hay otros textos en el libreto del disco, publicado en 2011 (Enrique Morente no vería la presentación del disco, falleció, como se sabe, en diciembre de 2010, doce días antes de cumplir 65 años; pero sí estuvo su hija, Estrella, como también estuvo en aquella boda, con su padre). 
Textos de Mª Ángeles Carrasco, Directora de la Agencia Andaluza del Flamenco; Francisco Triguero, Secretario General de Universidades e Investigación; Rafael Infante, director de la colección ("El interés que el Flamenco ha despertado en la Universidad viene ya de antiguo, pues el primer documento institucional al cual hemos podido tener acceso, data de 1961. En ese año se celebró en el Colegio Mayor 'Beato Diego' del Campus de la Universidad de Cádiz -en aquellos años pertenecía a la Universidad de Sevilla-, el Primer Curso Nacional de Cante Flamenco dirigido por Amós Rodríguez. En los años sucesivos, las Universidades Andaluzas organizaron conferencias, recitales. Se crearon Seminarios, Aulas de Flamenco y Cátedras. En ellos se estudia y analiza por equipos multidisciplinares, este rico Patrimonio Andaluz con todo el rigor que esta manifestación cultura merece / Editar conferencias y recitales que han tenido lugar en las Universidades y que constituyen verdaderas Lecciones Magistrales; recuperar aquellos documentos sonoros que tienen un alto valor histórico").

El citado Suárez-Japón ("Con el respaldo de la guitarra de Pedro Peña, un Antonio Mairena en plenitud, de un Juan Peña Lebrijano que llamaba a las puertas del flamenco reclamando el sitio principal que luego tuvo, de una María la Perrata cuyas escasas grabaciones han sobrado para encumbrarla entre las grandes cantaoras de la historia, de un Pepe Pinto ganado por la magia de los sones festeros, y muy especialmente de una Pastora Pavón, Niña de los Peines, que aflora aquí arrancando fuerzas de donde ya no iban quedando para cantar con la dulzura irrepetible, el sentido sorprendente, el compás y la gracia que estuvieron con ella hasta que -sólo cinco años después de estas grabaciones-, exhalara su último aliento").
Casto Márquez Roncel (no he podido averiguar quién es, realiza un elogio a Juan Peña, y al disco). Y Diego Fernández Jiménez, Director del Instituto de Cultura Gitana: "Los gitanos pensamos que no hay nada más gitano que el tiempo. El flamenco existe y no existe, depende del momento y del lugar / Obra de arte /mucho más que una grabación, es un papel tornasol en el que se demuestra que los grandes mitos son una época en sí mismos / hacen que nos sintamos en el sancta santorum del flamenco / cuando con flores de calabaza la nueva luz se corona".
Como curiosidad, el 9 de febrero de 1964 Niña de los Peines, Antonio Mairena y Pepe Pinto cantaron juntos en un acto celebrado en la Universidad de Sevilla, como informa la web de Papeles Flamencos.

martes, 8 de enero de 2019

Firme como la tierra viaja la voz de Juan Peña el Lebrijano

Abrimos un nuevo año con Juan Peña el Lebrijano (Lebrija, Sevilla.1941-Sevilla.2016), parte del contingente que recibió el calificativo de renovador del flamenco allá por los años setenta del pasado siglo. Y como tod@s aquell@s -Camarón, de Lucía, Sanlúcar, Morente...- siempre contó, y gozó, del respeto del mundo flamenco así fueran pasando los años.


Para recordarle, homenajearle acudimos al disco ¡Tierra!, publicado en 1989, en doble LP de vinilo, y reeditado en cd en 2006 (Discos Senador); y es en éste donde encontramos una serie de textos en el libreto que acompaña a un disco, que como todos los que venimos tomando para este serie procede de la colección de flamenco de la Biblioteca Pública de Valladolid (hay otra media docena de discos de el Lebrijano en el catálogo, que ofrecen una muestra bien representativa de su extensa trayectoria discográfica).
¡Tierra! formaba parte de las actividades culturales de cara a conmemorar el quinto centenario del descubrimiento de América. Una obra dividida en 18 cortes para contar una historia, que mejor la explica José Manuel Caballero Bonald:

Juan Peña el Lebrijano narra en ¡Tierra! la presunta aventura de un hombre del pueblo bajoandaluz en la carabela Santa María, rumbo a lo desconocido. Es una historia al mismo tiempo humilde y prodigiosa. Desde que zarpa de Palos hasta que llega a las playas del nuevo mundo, ese marinero andaluz recuerda, sufre, se desespera, duda, resiste. Siente en medio de la soledad y el temor de los fantasmas de lo que dejó atrás, ese coro de mujeres que hace las veces de contrapunto de su propio pensamiento.


Muchos, de los episodios contados -cantados- son históricos, provienen del propio Diario de Colón, otros son imaginarios, pero muy bien pueden responder también a una dramática y turbadora realidad. La voz de ese marinero es como la voz colectiva y anónima de todos los que se hicieron a la mar y, sin saberlo, pisaron por primera vez tierra americana.
Las músicas usadas por el Lebrijano provienen a la vez de la más pura tradición flamenca y de la cantera popular andaluza. En este sentido, el cantaor no ha hecho sino seguir la pauta del más genuino proceso formativo del cante flamenco, es decir, se ha apropiado de muchos elementos rítmicos y melódicos oriundos de los cancioneros populares y los ha readaptado a su propia y vigorosa personalidad expresiva.
El Lebrijano ha conseguido algo hasta ahora impensable en los anales del arte gitano-andaluz: una versión flamenca tan tradicional como renovadora de uno de los acontecimientos decisivos de la historia de la humanidad. Oír esta grabación equivale a oír una crónica apasionante, de extraordinaria riqueza musical, en torno a algunas señaladas experiencias íntimas de esa grandiosa epopeya. El cante flamenco ha elegido así también un nuevo rumbo.


Seguidillas, bulerías, tangos, nanas, soleares, alegrías, fandangos de Huelva, colombianas, alboreás o tanguillos, son algunos de los palos con los que Lebrijano va contando -cantando- esta historia, escrita por Caballero Bonald y musicada por el cantaor sevillano. Contó con la participación de Enrique de Melchor, Pedrito, María y David (guitarras), Ana María Bueno (taconeo), Manuel Soler y Juanito (percusión), Grupo Blanco Carmesí de Sevilla (coros) y la colaboración de la Orquesta Andalusí de Tánger y Fernando de la Morena.
Otros dos textos aparecían en el libreto, más personales; uno de Juan Antonio Blázquez, que vamos a obviar por la salud de nuestros ojos -el tamaño del cd es lo que tiene: las letras se reducen-, y este de Tomás Rodríguez-Pantoja:
La palabra, instrumento idóneo para el intercambio de ideas o la relación superficial entre personas, rompe la comunicación profunda, la de los sentimientos, para convertirse en obstáculo que impide la aparición espontánea de emociones auténticas. En nuestra búsqueda desesperada de sensaciones a través del léxico quedamos poco a poco atrapados en sonidos y significados cada vez más incomprensibles para nuestro corazón.
El mundo flamenco, mundo esencialmente sensual, ha tenido siempre una relación difícil con la palabra. La música constituye su instrumento de expresión más genuino. Tal vez por esto una obra como Tierra sea la mejor forma de expresar lo que para los flamencos supuso nuestro encuentro con América y su propia visión del Nuevo Mundo.
El cante de Juan Peña el Lebrijano, con su perfecta modulación y extraordinaria riqueza de matices, es un estímulo de los sentidos, fuerza motriz de comunicación profunda. Su voz compañera nos lleva, en un recorrido sin igual, por las más diversas sensaciones anímicas. Prodigio de relato, que hará vibrar a su escucha.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Éxitos del flamenco en aquellas máquinas de discos (jukebox): Rumbas, cante & gipsy rock (y 2ª parte)

"Yo tengo del Bizco de Amate un dramático recuerdo sublimado desde el día en que vi, con otros niños del barrio, cómo dos funcionarios del Ayuntamiento, lo sacaban muerto de debajo del puente de arroyo Tamarguillo, donde vivía", cuenta Salvador Távora en la biografía escrita por Marta Carrasco y Eva Díez: Salvador Távora. El sentimiento trágico de Andalucía, (Andalucía Abierta. 2005).
El barrio al que hace referencia es el Cerro del Águila, de la capital sevillana -colindante con el Cerro el barrio de Amate, de ahí el apodo del cantaor a quien el dramaturgo flamenco señala, en el libro, como "mi maestro en el cante"-, barrio el del Cerro de donde es también nuestro primo Nono, en cuya casa de la sierra de Huelva estuvimos felizmente alojados hace unas semanas, tal y como contamos en la anterior entrada del blog y donde descubrí, aparte del mencionado libro, antiguos discos singles -de los 70 del siglo pasado- relacionados con el flamenco.
Y que compartían éxito, popularidad con los temas superventas de la época (de ello daban testimonio las máquinas de discos/jukebox). Paco de Lucía se convirtió en uno de ellos con su álbum Fuente y caudal y sobretodo con su rumba "Entre dos aguas". La rumba, fuera catalana, madrileña o flamenca, era uno de los géneros más populares y exitosos de la época -desde los 60- y en la colección de nuestro primo había abundantes muestras: Peret, El Noi, Rumba Tres, Los Amaya, Los Chichos, María Jiménez -contó con las guitarras de Paco Cepero y Enrique de Melchor en algunos de sus discos-, Bambino... Mucho de Bambino en su colección.


Aflamencar canciones de otros géneros -como boleros (por farruca)- o hacer canciones de los cantes -¡antes que Rosalía!- era el modus operandi del genial Bambino, que contó con tocaores flamencos como Juan y Paco del Gastor o el propio Paco de Lucía, un gran fan de la rumba.


La popularidad de Paco de Lucía en aquellos años alcanzaba también a la su compañero, "hermano" del cante, el Camarón de la Isla, y a los frutos que su colaboración daba.





He ahí una muestra, y del poco cante que alcanzaba popularidad (En la colección de singles de nuestro primo sólo otros dos cantaores: Juan Peña el Lebrijano -tonás, bulerías, cabales, con las guitarras de Juan Peña y Manolo Sanlúcar y la colaboración de La Perrata- y Pansequito).


El mundo de la pop/ularidad es más de canciones. Canciones que comenzaban a cambiar de sonido en aquella década de los 70 y tiene, en el ámbito patrio-español-nacional, a Las Grecas como ineludible referente de dicho cambio. Y ellas también entraron en las jukebox -y listas de superventas-. Me parece conveniente traer aquí parte de un texto publicado en su disco de debut (de los pocos, pero selectos Lps -ahí están Lole y Manuel, Triana...- de nuestro primo), escrito por su productor José Luis de Carlos en 1974, y que puede tener una lectura actual, por lo que está sucediendo también en la relación flamenco/canciones/popularidad:
"Gipsy rock no es la sofistificación gratuita de una idea con mayor o menor gancho comercial. Se trata simplemente del nombre dado a la realización de una idea basada en la fusión de elementos originalmente dispares en lo cultural, pero compatibles y curiosamente coincidentes en muchos aspectos.
Estos elementos eran, de un lado, la asombrosa fuerza expresiva de unas originales voces gitanas muy jóvenes, y de otro el electrizante poder de penetración y arrastre de la 'actitud' sonora más joven e internacional que conocemos: el rock.
Es decir, no era tanto la unión del flamenco y los ritmos modernos (pop). Flamenco, como tal, no aparece sino en el origen: algunas cadencias melódicas y armónicas (de no todas las canciones), así como en la estructura rítmica (tangos, originariamente). La unión se realiza sobre todo en el aspecto expresivo".
Con esto damos por concluido este 'viaje' sonoro surgido sin buscarlo dentro de otro viaje (un beso a nuestr@s prim@s sevillan@s, que son l@s de Carmen, mi encanto; y un fuerte abrazo a  las gentes de la sierra de Huelva y en especial a la de Cortelazor).
Y nos vamos con las cantes de El Bizco de Amate:


(Sobre éxitos, 'hits', superventas este artículo de José Manuel Gamboa, en el que da un extenso repaso -histórico, desde los años 30 del siglo XX- a los "Discos de oro del flamenco").

jueves, 31 de mayo de 2012

El flamenco, según el rock andaluz

-¿Quiénes te interesan en el cante y la música gitana?
-Muchos, por ejemplo, Camarón de la Isla. También Paco de Lucía, Pansequito… y, por supuesto, el respeto obligado a Mairena. 
Respuesta de Jesús de la Rosa, voz y teclados de Triana, con motivo de la aparición del single, “Recuerdos de una noche. Bulerías 5 x 8”, adelanto de su primer álbum, El patio, en una entrevista aparecida en Disco Expres (nº 300. 15-11-1974), el semanario del 'rrollo' rockero aquel de los 70, del que seguimos extrayendo material relacionado con el flamenco.
En esta ocasión, de músicos que no hacen flamenco, pero que han tenido contactos con él, y dicen cosas o aportan datos interesantes. 


En el nº 322 (25-4-1975), doble página dedicada al lanzamiento de cuatro discos para Gong –subsello ‘progre’ de la disquera Movieplay- con referencias flamencas en los álbumes de Gualberto y el grupo Granada.
En el de este último aparece Manolo Sanlúcar por su participación en el tema, Hablo de la tierra, que también da título al álbum, una “interesante amalgama de sonidos clásicos y ritmos y cuadros eléctricos”, apunta el firmante, Jesús Ordovás.
Enrique Morente es citado en A la vida al dolor -“original e imaginativo… un proyecto de ensamblaje entre el rock y la música andaluza”-, del exSmash, Gualberto (años después su sitar suena en "Nana del caballo grande", de La leyenda del tiempo). El cantaor granaíno interviene en dos temas, "Terraplén" -“con un ‘dios mío’ que quita el habla”- y "Prisioneros".

Gualberto.
Unos meses antes (noviembre, 1974), Gonzalo García-Pelayo entrevistaba a Gualberto tras su regreso de Estados Unidos, donde había grabado un disco con Felix Cavaliere, líder de Young Rascals: “Yo estaba en el estudio y él me vio tocar algo de flamenco y me dijo que si podía hacer algo así dentro del disco que estaba grabando en solitario. En uno de los temas pude meter unos aires por alegrías de Cádiz. Le gustó y quiso que hiciera algo más y grabé algo de sitar en otra canción con estilo medio hindú, medio gitano”.
Medio gitano es Gualberto, como cuenta en la entrevista: “Por parte de mi madre. Ella canta flamenco, pero sólo en casa y sin guitarra. Se parece a la Perrata, la madre del Lebrijano”.
Precisamente, El Lebrijano grabó un tema, "Behind the stars", para Smash. “Todavía me parece bueno. ’El garrotín’, sin embargo, no me gusta nada”, confesaba Gualberto, que habla también de sus futuros proyectos –como el citado disco que editará Gong o que “me gustaría hacer algo con Paco de Lucía”-, de más cosas de su estancia en los USA (el manager de Jefferson Airplane le ofreció una prueba, “pero no pude acoplarme con los músicos de sesión. Eran negros y muy buenos, pero no encontraban el aire del compás gitano que yo quería”) o de sus gustos musicales: “Los Stones siguen siendo los mejores. Hendrix me sigue pareciendo el mejor guitarrista de la historia”. Tiempo después el nº 400 de Disco Expres dedica su portada y tres páginas interiores al músico sevillano.


(Nos va quedando poco de los flamencos en el Disco Expres, unas cositas  de Manolo Sanlúcar, de Lole y Manuel, tal vez algo de Manuel Gerena y, sobre todo, una joya de entrevista con Paco de Lucía, tal vez sea lo siguiente...).

martes, 22 de mayo de 2012

José Luis Ortiz: Nuevo Flamenco vs Mairenismo

Traemos un rescate más desde las páginas del 'setentero' semanario musical, Disco Expres, relacionado con el flamenco. Diferente, porque no se centra en los artistas, sino en un flamencólogo, José Luis Ortiz Nuevo. Un nombre de sobra conocido y respetado en el mundo flamenco actual por su labor como periodista, escritor (de sus libros hemos dejado constancia en algunas entradas de este blog), primer director de la Bienal de Sevilla, de Málaga...y, bueno, más de su trayectoria aquí.
Una trayectoria ya iniciada cuando JOB (¿Jesús Ordovás?) le entrevista para Disco Expres (nº 358. 16-1-1976) con motivo del I Ciclo Flamenco, celebrado en el Teatro Alcalá Palace, de Madrid, en diciembre de 1975. Ortiz Nuevo había publicado dos libros, Pepe el de La Matrona ((Madrid, Demófilo, 1975) y Las mil historias de Pericón de Cádiz (Barataria. 1975. Reedición, 2008), y se mostraba más partidario de la nueva situación que estaba viviendo el flamenco en aquellos años.


Con su particular lenguaje de buen 'enrrollao', el entrevistador define a Ortiz Nuevo -y lo que representa el flamenco en la España de ese momento para el lector habitual del semanario musical, básicamente dedicado al rock- como, "especialista del rrollo este tan cercano físicamente a nosotros y tan lejano vital y culturamente".
Declaraba Ortiz Nuevo que la tendencia predominante en el ciclo había sido la del 'mairenismo', la de Antonio Mairena, cuya influencia "ha sido espantosa sobre la gente nueva, que no ha tenido más remedio que seguir sus pasos", y cita a jóvenes 'mairenistas' como Menese ("su cante no es bello, ni tiene cualidades específicas, pero tiene grito y voz, fuerza cantaora y unas letras importantes"), Curro Malena ("es de los que hacen los cantes más fielmente") o Diego Clavel ("sobre todo tiene una voz que saca del estómago de un poder increíble; modula el cante muy bien y tiene cierta tendencia a la renovación").

D. Antonio Mairena
El 'mairenismo', explica Ortiz Nuevo, "es una refundación clásica que amalgama tres líneas: el patriarcado de Juan Talega (cantes de Alcalá de Guadaira, cortos y muy escuetos), la referencia histórica de Tomás y de Pastora Pavón (cantes muy melodiosos, con muchos matices y muy ricos), y la de Manuel Torre (cantes de genio, de impronta)".
Prosigue: "Surge (el 'mairenismo') en la primera mitad de los 50, que es cuando se produce una renovación en el cante. Hay una fecha histórica, que es la de los Concursos de Córdoba, que buscaron la pureza del cante. Los otros dos hitos son la publicación de un libro sobre Flamencología y la edición de una antología discográfica que hicieron los franceses -editada aquí por Hispavox-, que recoge toda una serie de cantes que no se habían reunido nunca antes con un mínimo de rigor".
Ortiz Nuevo señala también, en el empuje de la escuela mairenista, la aparición de una clase burguesa, de profesionales liberales, que "coge la antorcha" del interés por el flamenco, hasta entonces en manos, "de la alta aristocracia o el lumpemproletariado". Al tiempo, nacen clubs y peñas y se establece una ortodoxia en el flamenco con Mairena como voz y cabeza visible.


Pero frente a esta escuela, "más tradicionalista", empiezan a surgir cantaores que se desmarcan de ella, que representan, apunta Ortiz Nuevo, "los cantes nuevos de verdad", y son, "los de Morente, Camarón y Lebrijano".

-¿Por qué se consideran cantaores nuevos?
-Porque renuevan, no sólo el elemento expresivo del arte, sino el de la música. Los tres lo hacen desde diferentes perspectivas, elaboran cosas nuevas y con mucha calidad, para mi gusto.
Concluye el artículo con el Job diciendo: "Atención, pues, a estos tres cantaores, a ver si se enrrollan y nos enrrollamos con ellos". Y sí que nos enrrollamos, ¿no?.