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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Club Flamenco (45): Mujeres, palos, Morente, el Güito... la diversidad que está por venir

Mientras íbamos tomando asiento en el salón de actos de la Biblioteca Pública de Valladolid el cante por bulerías de Cristobalina Suárez sonaba por los altavoces. La mujer de El Funi protagonizaría el primero de los vídeos de la noche en la apertura de la nueva temporada de la Tertulia Flamenca. Con un cante por seguiriyas acompañada por el toque de los nudillos sobre una mesa. Pureza, naturalidad, arte del arte que propone esta cita abierta en nuestra ciudad.

(Apunte 1: El vídeo, extraído de la serie Rito y geografía del cante, una fuente de maravillas; el audio, de un compañero de Tertulia que compró en una gasolinera la casete del único disco que grabó Cristobalina; más maravillas. Y primero de los vídeos en ser proyectados todos protagonizados por mujeres, por flamencas en un viernes 25 de noviembre Día Contra la Violencia de Género).

Tocaba presentar las propuestas a realizar durante esta temporada. La primera con sorpresa. Resulta que el representante del guitarrista José Antonio Rodríguez se pone en contacto con la Tertulia para poner a nuestra disposición la presencia del tocaor que actuará en el Teatro Carrión de Valladolid el día 21 de enero; estaría con nosotros el día 20, viernes, el día de la semana de en que se reúne la Tertulia.
Otra presencia sería la del bailaor El Güito. Nada más ni nada menos. La Compañía y Academia Flamenca Sentidos, de Valladolid está haciendo gestiones para contar con el bailaor de cara a la celebración de su tercer Festival dedicado al baile para el mes de marzo en la Sala Borja de esta ciudad. Y un día antes estaría en la Tertulia un histórico del baile flamenco.

'Por bulerías': Marvin Steel.

(Ap 2: Contar con la presencia de artistas flamencos o personas relacionadas con él viene siendo una constante en la Tertulia. La presencia de los dos citados sin duda eleva el nivel y es un estímulo en el hacer de esta cita flamenca; señal de que no estamos solos, ni todo queda en las paredes de la Biblioteca).

Otra cita fija es el 23 de diciembre con la proyección de la película Latcho drom, de Tony Gatlif. Uno de los grandes musicales de todos los tiempos a mayor gloria del pueblo gitano y del flamenco por la parte que le toca. De él se extrajo para visionado de l@s tertulian@s la parte donde sale la Kaíta -con Remedios Amaya en los coros-; y tocar el flamenco extremeño fue una de las propuestas posibles a tratar en la Tertulia. O dedicar una sesión a los jaleos extremeños.
También se baraja la posibilidad de dedicar un monográfico a los cantes de ida y vuelta -propuesta que despertó interés- o la bulería; y aunque no sea un palo flamenco tiene muchas opciones de ocupar una cita en la Tertulia, la copla o canción andaluza que dijo Paco de Lucía.

(Ap 3: Hay más que evidencias de la relación entre copla y flamenco, además de servir para nuevamente ocuparse de las derivaciones y relaciones externas del flamenco con otras manifestaciones musicales. La web flamencomagazine está realizando un trabajo altamente recomendable sobre la bulería, desde sus inicios; es en francés y por un francés sabio y cabal, Claude Worms).
 
Otros temas a tratar, en esta temporada o futuras, serían sobre el compás para lo que se contaría con la sapiencia del tocaor Miguel Uña, uno de los nuestros. Y entre anuncio y anuncio, con comentarios de l@s allí presentes intercalados, seguimos viendo vídeos. De La Marelu y La Susi cuando irrumpieron allá por los 70; de la tía Encarna de los Pata Negra, Raimundo y Rafael Amador, en un ejercicio de virtuosismo al meter una letra de tango por bulerías que provocó aplausos y exclamaciones apasionadas; cantiñas de Pepa de Benito, en su recuerdo; de La Negra y Lole con el tema de Om Kalsoun; y final con la familia Terremoto con María Soleá, que nos llevó al final.
No sin antes citar la última propuesta, hablar -más vale tarde que nunca- de Enrique Morente: debate asegurado.


(Ap 4: Hubo tiempo para anunciar algunas actuaciones flamencas que tendrán lugar en Valladolid. La del día 3 con El Cabrero en el Auditorio Miguel Delibes y, sobre todo, las del Teatro Cervantes en su nueva andadura que propone alternar citas protagonizadas por aficionad@s y profesionales. Y la afición ocupará este mes de diciembre empezando por el día 2; después el 16; y concluirá el 23 con un acto centrado en los villancicos flamencos -no será zambombá- a cargo de la Asociación vallisoletana Punto Flamenco. Y en 2017 más. Y si encuadramos o se sigue encuadrando a Niña Pastori dentro del flamenco -los Grammy Latinos aseguran que sí; y algunos aficionados también- decir que estará el 27 de diciembre en el Delibes. Y como creo que no lo hemos dicho en el blog -sí en tuiter- Estrella Morente el 22 en el Teatro Zorrilla).


Antes de salir de la Biblioteca y seguir la reunión en la calle y sus bares, Fernando colaborador de la revista Zoco Flamenco distribuyó varios ejemplares de su último número, el de noviembre.

(Ap 5: Contar con las mujeres del Secretariado Gitano de Valladolid, que en la temporada pasada no pudieron acudir tanto como quisieran y quisiéramos; es lo que tiene estar ocupadas en el cambio y ellas lo están con su labor en la Asociación de Gitanas Femenistas por la Diversidad).

martes, 19 de julio de 2016

Mi atracción por el flamenco (2) El largo camino

Los 80. Podía irme a Madrid a ver a The Cramps, Frank Zappa, James Brown, Ian Dury, King Crimson sin ningún problema, con deseo, por encima de cualquier impedimento; podía ir a Bilbao a ver a Public Enemy con las mismas motivaciones. Las que no tuve cuando Camarón vino a mi ciudad, y lo dejé pasar. Podía recorrer kilómetros y kilómetros, pero no unos centenares de metros, que me siguen pesando. Así empezaron los 90.


Esta foto, del paisano amigo compañero Luis Laforga, es de aquella actuación en un Polideportivo Huerta del Rey abarrotado, como me contaron y me siguen contando quienes allí estuvieron. Y cada vez es un recordatorio para no olvidar, al menos, lo que es el amor. Lo que conté sobre aquel flechazo con el flamenco no tuvo continuidad ni especial profundidad en los años siguientes. La música anglosajona, negra, no flamenca se mantenía como centro de mi preferencia, de mi atención musical.
Pertenezco a la generación, si así se puede decir, de los 70-80. Tiempo de finales e inicios. Aparición de nuevos estilos (hip-hop, electrónica), de hasta aquí llegaron (pop, rock, soul-funk...), de mutaciones (punk, metal), de renovaciones y apertura de horizontes (reggae, world music). Siempre me atrajeron más las novedades; el pasado, era conocimiento, eso sí: lleno de maravillas.


¿Y el flamenco? Supongo que estaría ahí, representado por los 'nuevos flamencos', los Pata Negra, Ketama, Ray Heredia, Aurora, Willy Giménez y Chanela, Silvio, Gato Pérez y otros que tanto hicieron por refrescar los 'viejos' estilos pop-rock, relevo de aquellos de los 70: Las Grecas, Chichos, Chorbos, "Entre dos aguas", Lole y Manuel, Triana...
El flamenco y yo en los 80 fue como echarse una novia, pero no prestarla atención. ¿Lo clásico?
Los 90 vinieron a confirmar la defunción oficial de una hegemonía de la música popular predominante en los 50, 60. Los 90 reafirmaron mi voluntad de no mirar hacia atrás, para mí relacionado con estancamiento, afiliación fanática o tribal (al hacer la criba sólo se salvaban los singulares, los diferentes, los únicos, más que el estilo en general). Y al avanzar la década aumentaba mi desinterés por seguir prestando atención a los 'renuevos' rockeros-poperos-souleros y compañía, ya estuve allí.
Aquel concierto de Camarón en Valladolid al que no acudí, aquello dolió (como si la novia, 'mi chica' se hubiera ido con otro). Era 1990, inicio de una década donde todos querían ser el río que lleva a la mar, el tiempo no se medía en pasado presente futuro: era un no parar.


Y mientras, llegaron momentos. Por ejemplo, "Se nos rompió el amor", de Fernanda y Bernarda de Utrera en Kika, de Pedro Almodóvar; las bulerías de Juan el Camas en Inspiración y locura, de (Rafael) Pata Negra; conocer y oír cantar a Miguel Vargas, y a los aficionados flamencos de esta ciudad. Todo esto y más empezaron a hacerme valorar el flamenco.
A encontrar en él todo lo que me daban las otras músicas o buscaba en ellas. El fuego y el poderío del metal; la alegría libertaria del rock and roll y el punk; el ritmo y sentimiento verdadero de la música negra; la melancolía del pop; voces únicas y cautivadoras del hip-hop; un futuro como el que traía la música electrónica. Y misterio, un espacio por explorar. Y algo que no tenían todas esas músicas, algo que sentía como propio.

(Continuará)

jueves, 6 de septiembre de 2012

Fin de era: Pata Negra-Mártires del Compás

La canción flamenca moderna toma verdadera carta de naturaleza con La leyenda del tiempo. Ni el éxito anterior, en ventas y popularidad, de Las Grecas, la rumba "Entre dos aguas" de Paco de Lucía, ni de Lole y Manuel o Triana  tuvieron el suficiente empuje para asentar un estilo, integrarlo en la corriente musical imperante alejada del flamenco, el pop y el rock, y quedarse en ella; atraer tanto a músicos gitanos y no gitanos, como a público de todas las clases.
Raimundo Amador y Kiko Veneno.

Entrada masiva de los presentados con la etiqueta 'nuevo flamenco', luego fusión o mestizaje, a principios de la década de los 80. No era más que, de nuevo, canción flamenca puesta al día, no cante flamenco, pero partía de él.
Y es Pata Negra el modelo, referente, piedra angular de todo ese 'movimiento'; los hermanos Amador abrieron la puerta para todos los que vendrían inmediata y posteriormente, casi, o sin casi, hasta hoy.

Arrajatabla (de izquierda a derecha): Diego Amador (teclados); Juan Reina (voz, guitarra); Jesús Arispont (bajo); Raimundo Amador (voz, guitarra eléctrica); Manuel Sutil (batería); El Manglis (guitarra eléctrica).

Pasaron los años, las décadas y el modelo se mantenía, parecía que todo seguía igual en el mundo pop-rock al que había accedido, se había instalado la canción flamenca moderna. Si Morente hubiera publicado "Omega" diez años antes se habría visto como evolución lógica de lo hecho por Camarón en "La leyenda...". En lugar de un trabajo singular más del cantaor granadino, la canción flamenca podría haber avanzado con los tiempos, plantearse nuevos rumbos y no esporádicos acercamientos a la actualidad musical del momento (Chambao, 'flamenco chill').
Claro, que el panorama musical pop-rock patrio, sin raíces o influencias flamencas, también invitaba al estancamiento, el mirar hacia atrás. Más o menos sigue ahí (en el resto del mundo pasa-ba- lo mismo).
Y aparece Mártires del Compás cuando la canción flamenca -fusión, mestizaje- de finales del siglo XX era un cliché, dejándose llevar por la inercia, cargada de sonidos comunes, repetitivos, de textos llenos de tópicos, vacíos (el modelo Niña Pastori, de éxito, se impone, y permanece con las actuales Indias Martínez y compañía).
Chico Ocaña, voz, alma y letra de Mártires del Compás.

Chico Ocaña y sus muchachos van a acabar con el cliché al poner verdad, así como con los tópicos, la escasa, nula calidad de los textos. Recuperan la pureza de la canción flamenca moderna. Un reto para el resto (de ahí el nombre que dan a su música de 'flamencobilly', referencia al rockabilly, la autenticidad del rock and roll primigenio).
Pero también se acabó Mártires del Compás (gracias por todo, de corazón).
Pata Negra y compañía conectaron y se integraron en el sonido del tiempo que les tocó vivir, el más popular; ahora es otro tiempo y hay -ya desde hace tiempo, pero bueno- otro sonido, que va a hacerse popular, y sobre el que el músico con raíces flamencas tiene que pensar (o revertir a/en objeto folklórico). ¿Cómo convivirá el compás natural del flamenco en un mundo sonoro tan dependiente de un enchufe para hacer música?, ¿cómo sueña un cantaor su cante en un mundo de seres electrónicos?

(Las fotos, inéditas, son un regalo del amigo Lostau, que también gusta de aflamencamientos).

miércoles, 9 de mayo de 2012

Club Flamenco (7) La fusión: big bang Camarón (I)


La penúltima cita del Club Flamenco de la Biblioteca Pública de Valladolid abordaba un tema que “se las trae”, “hay mucha tela que cortar, aquí”. El disco entregado en la anterior reunión del Club suponía una clara advertencia y perfecto resumen del asunto a tratar.
Desde la portada del pintor vallisoletano Miguel Luengo. Una mujer desnuda, sentada en una silla de mimbre, tocando la guitarra, una rosa roja en el suelo. Provocación y belleza. Versión Luengo de la mujer ‘rubensiana’, flamenca, mujer ‘tocaora’ en una música cuya historia no habla de mujeres guitarristas (salvo lejanas, anecdóticas referencias). Luego, la selección musical, una de tantas que se podían haber hecho, interesantes como esta:

1- Camarón: Nana del caballo grande.
2- Lole y Manuel: La mariposa blanca.
3- Pata Negra: Bulerías de Juan el Camas (único tema puramente     
flamenco en toda la discografía de Pata Negra)
4- Veneno: Los delincuentes.
5- Orquesta de Música de Tetuán con La Negra: La tarara.
6- Chano Lobato (con Maita Vende Cá): Tanguillos.
7- Diego Carrasco: Ya está aquí mi primo.
8- Ojos de Brujo y Payo Malo: De donde vengo.
9- Paco de Lucía Sextet: Sólo quiero caminar.
10- Diego el Cigala y Bebo Valdés: Lágrimas Negras.
11- Radio Tarifa: Tangos.
12- Carmen Linares y Carlos Núñez: A orillas del río Sil.
13- Ketama: Tú volverás.
14- José Mercé: Del amanecer.
15- Mártires del compás: Sevillanas billy.
16- Peret y Macaco: El gitanito Antón.
17- Enrique Morente: Soneto.

El tema: la fusión, la heterodoxia, el mestizaje, el cambio del flamenco más tradicional al contemporáneo. Variedad. Tal vez fuera el día, este pasado viernes, que más personas del Club expresaran su opinión, aportaran su saber. Una noche de pasión, de emociones, intensa, ‘caliente’, “que sí, que sí, que no, que no, que a tú a mí no me quieres como te quiero yo”. Donde cada uno interpretó el mismo ‘palo’ con su propio tono, personalidad. Al final, quedó el flamenco. Hecho y abierto. Vivo.


Camarón, José Monge Cruz. Con el genio de La Isla tenía que empezar este asunto "peligroso". Primeras manifestaciones de los presentes: "Educado entre los viejos, los cánones, se mete en charcos, pero no destruye el cante. Camarón hace algo que se hace muy pocas veces, que un cante cerrado, y hecho ya, de un paso adelante. Y quede dado"... "Camarón introdujo unos cambios que no se habían visto nunca en el flamenco. Basó su éxito, su conexión con los jóvenes y el acercamiento de público alejado del flamenco en el carácter que dio a los cantes festeros: tangos, bulerías, alegrías. Todo en una época, en España (mediados años 70-principios 80), esplendorosa, de apertura".
El primer vídeo proyectado en esta nueva cita del Club refleja todo lo dicho sobre Camarón, a quien se ve, cantando y tocando la guitarra, rodeado de un numeroso grupo de personas, como Raimundo y Rafael Amador (Pata Negra) a las guitarras, o Fernanda de Utrera, Aurora Vargas, Joselero de Morón, los clásicos y los modernos, en panorámica unión, disfrutando (La grabación, que se puede ver aquí, procede de la excelente serie de televisión, El Ángel). 
Con Camarón se enciende la mecha y estalla el universo flamenco tal y como se conocía. A estas alturas nadie pone en duda la flamencura, creatividad de Camarón (y si lo hace, se lo calla).  
Referencia bibliográfica: José Manuel Gamboa y Faustino Nuñez aportan un estudio imprescindible, exhaustivo del arte del cantaor gaditano analizando, cante a cante, toda su discografía en el libro, Camarón. Vida y Obra (Iberautor. 2003) -y por extensión, del toque, del arte de Paco de Lucía con la guitarra flamenca-, con el que sustentan la actualización y renovación del lenguaje musical flamenco propiciada por estos dos genios.

Ya que estamos hablando de fusión, de cambios, de apertura, introduzcamos otras voces de fuera del Club Flamenco, que también nos gustan cómo suenan y saben, para añadir algo más sobre el lugar que ocupa Camarón en el flamenco, en su historia, en su tiempo (este tiene sus singularidades, hablaremos de ello). Es un extracto de lo escrito por Gamboa y Miguel Mora para el cd-libro, La leyenda del tiempo, que publicara el periódico El País dentro de su colección, 'Joyas del flamenco': "Durante el siglo XIX, las voces flamencas que constituían la pureza eran líricas, limpias (...) Cantaban con sentimiento y jipío (cantar sin respirar, cantar largo, ligando unas palabras con otras, respirando lo menos posible). Así fue el primer cante flamenco, hasta Antonio Chacón, último miembro de esa escuela primera, cuyos patriarcas fueron El Planeta y Silverio Franconetti (seguida después por otr@s como Pepe Marchena, La Niña de la Puebla, Juan Valderrama... Mayte Martín, Estrella Morente). Sería el jerezano Manuel Torre, el revolucionario que trajo el flamenco moderno. Su voz natural, que se asoció al metal de voz flamenco puro se convirtió en el nuevo modelo. Se pusieron de moda las voces rotas, apedruscadas, aguardentosas (Paquera de Jerez, Agujetas, Chocolate, Terremoto, El Gallina...). Pero también se hacía difícil distinguir el quejío del gallo, la expresión del zurriagazo. Camarón trae una nueva forma de cantar (...). Empleándose hasta el límite de facultades en las tesituras agudas, y elevando la afinación y el compás a niveles nunca oídos antes, lleva el cante a una nueva dimensión sonora tan inconfundible como imitada (imitadores que toman más sus defectos que sus virtudes). Con su hermano Paco (de Lucía), su gemelo a la guitarra, la sonoridad del flamenco se mete en la modernidad".  


Llegados a este punto, hacemos un alto en el relato de lo acontecido en la pasada tertulia flamenca de la Biblioteca Pública de Valladolid. Si hasta este momento reinaba la calma en las filas del Club, con la proyección de un vídeo del grupo Smash, y su célebre tema El garrotín, se desata la pasión. En la próxima entrega, tras el big bang de Camarón se encienden estrellas y soles, giran planetas, vuelan cometas, galaxias se forman, galaxias se destruyen, todo en el mismo universo.