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domingo, 22 de julio de 2018

"Yo soy una realidad del flamenco": Paco de Lucía (entrevista, 1971)



"Nacido en Algeciras hace veintitrés años, Paco de Lucía es un adelantado del flamenco. Está llevando más lejos que nadie hasta el momento las posibilidades expresivas del arte de la guitarra. Su presentación en el teatro de la Zarzuela el pasado 24 de marzo se puede definir, en términos del ‘show-business’, con una sola palabra: éxito. Pero las ovaciones concedidas a su madrileño bautismo de fuego no pueden medir, como él dice, el esfuerzo de cinco horas de diarias de estudio. Sólo para sacar al flamenco de su inhóspita capilla, para demostrar lo que es una guitarra, Paco de Lucía lo ha dado todo. Como corresponde a un auténtico maestro."

Entradilla del periodista José Luis Rubio para la entrevista que realizó en abril de 1971 al tocaor y fuera publicada en la revista Triunfo. De nuevo, y no nos cansamos, agradecer al amigo Carlos Rayaces el Byron la consecución de este texto, como tantos otros que nos ha aportado procedentes de su archivo periodístico. La entrevista de Paco de Lucía nos sirve como epílogo a la serie de textos que hemos traído al blog sobre Los Chiquitos de Algeciras, escritos por José Manuel Gamboa para el disco que recogía las grabaciones que realizaran Pepe y Paco de Lucía en su infancia-adolescencia, en los primeros pasos de su trayectoria artística, la cual está presente en la entrevista, que refleja las ideas, actitud de un Paco de Lucía veinteañero, que vuela en solitario "como un maestro", en unos tiempos 'nuevos' para el flamenco, como bien refleja el titular de la entrevista: "En el flamenco hay mucho camelo":

-En realidad yo no esperaba tantos aplausos, porque el público español no está preparado para la guitarra. El flamenco no tiene ninguna aceptación, y la gente desdeña todo lo que se haga con una guitarra fuera del dominio del clásico, fuera de todas las expresiones que halagan a la alta burguesía. Por ejemplo, cuando toqué en el Palacio de la Música de Barcelona, el público se escandalizó de que mi nombre pudiera ir junto a los de Rubinstein o Watts. Es duro comprobarlo, pero es en España donde hay más discriminación hacia el flamenco. 
-¿Cuál es el motivo para tal actitud?
-Creo, simplemente, que es un problema de tradición. La tradición hace mitos, y anular con una realidad un mito es muy difícil. Al contrario, cada día surgen nuevos mitos que ensombrecen más las realidades. En el flamenco este problema es doblemente agudo, porque no es una música hecha para una sala de conciertos; es para un cuarto con los amigos. En un escenario no hay la misma comunicación, siempre se corre el riesgo de compararlo con la música culta. Y el flamenco es todo lo contrario, es algo completamente salvaje, todo inspiración. No tiene las matemáticas de la música, en las que se opera y se obtiene un resultado; el flamenco no tiene una lógica. Por otra parte, están esos flamencólogos que sólo ven la fantasía de la Luna, del gitano, de la piel de aceituna; en una palabra, García Lorca, Eso no es la realidad del flamenco. Yo soy una realidad del flamenco, y con esa realidad me siento mucho mejor que todos esos señores con toda su poesía.


-¿Cómo se podría remediar esa situación?
-Es que el flamenco está en un período de transición. Sólo dos o tres personas pueden hacer algo. Porque hay mucho camelo, mucha mentira. Hasta dentro de lo que se llama flamenco puro.
-Usted habla de transición, ¿no ocurre realmente que el flamenco se encuentra estancado y que los actuales intérpretes sólo pretenden imitar lo mejor posible a los viejos maestros?
-Sí, sólo se preocupan de recrearse en lo que otros ya han hecho. Y es que, como he dicho, parece que lo que manda es la tradición. Los gitanos son muy buenos intérpretes, muy artistas, pero crean muy pocas cosas nuevas, porque tienen miedo a la realidad. Mejoran en técnica, pero no en invención. Además, los viejos, los patriarcas del flamenco no abren paso, no quieren que evolucione. Y los jóvenes no se atreven a contradecirles. Desde hace cuarenta años, o sea, desde Ramón Montoya, que fue el precursor de lo que se hace hoy en guitarra flamenca, no ha salido nadie. Han salido un Sabicas y un Mario Escudero, que han perfeccionado lo que Montoya quería hacer. Lo han hecho mejor en técnica y tal vez en sentimiento, pero no han dado un nuevo paso, no le han dado una nueva forma a la guitarra.
-¿Cree usted que ha encontrado esa nueva forma?
-Al menos lo estoy intentando. Yo tuve la suerte de nacer en un ambiente flamenco y empecé a tocar a los ocho años. En aquellos tiempos, mi monstruo sagrado era el Niño Ricardo. Cuando tenía quince años me fui a América, y allí oí a Sabicas y a Mario Escudero, y me di cuenta de que existía otra manera de tocar. Al principio no la podía comprender, y mi propia tradición me impedía aceptarla. Fue como un ‘shock’. Pero gracias a los consejos de Sabicas volvía a empezar por el principio y a crear cosas nuevas. Esto fue la piedra de toque para que yo hiciera mi escuela y llegara a ser lo que soy hoy. Y quiero mucho al flamenco y creo que estoy capacitado para hacerle evolucionar.

Fotografía tomada de la web de Paco de Lucía.

-Hablemos ahora del cante. ¿Tiene los mismos problemas con la tradición que la guitarra?
-Sí, es igual. Hay cantaores muy famosos, considerados como maestros, y que a mí no me gustan. Han hecho mucho por el flamenco, están enseñando a la juventud a cantar, pero no se expresan a sí mismos; han oído todo lo viejo y lo han repetido todo, pero sin la menor creación original. Parecen magnetofones del flamenco. Sin embargo, hay un cantaor nuevo que, para mi gusto, es de lo mejor que ha salido en todas las épocas. Se llama el Camarón de la Isla. Puede que él no sepa cien cantes como saben los puristas, que presumen de saber cine cantes distintos. Yo me conformo con que él sepa dos, pero con esos dos yo me siento mejor que con  los cien cantes de los otros. Porque aunque te haga sólo dos cantes y te los cante todos los días, cada día oyes un cante diferente. Es de los hacen flamenco sin camelo. Y además, tiene una afinación perfecta de la voz, tiene todas las condiciones que se puedan tener para cantar flamenco y… bueno, lo tiene todo, ya está.
Sí, ya está. Paco de Lucía es lo suficientemente explícito. Ha adoptado el puesto más arriesgado en la vanguardia del flamenco, el de dar la cara. Tiene una docena de Lps bajo su nombre y varios más como acompañante (entre ellos, los tres volúmenes del 'Jazz Flamenco’, de Pedro Iturralde). Su próximo concierto será el día 14 en el teatro Español. Es la otra oportunidad para los que desconfían de las apariencias."


jueves, 9 de julio de 2015

El flamenco en el cine documental, una relación de títulos

En los últimos años el documental se ha convertido en el principal formato mediante el cual se mantiene la relación del flamenco con el cine. Atrás parece haber quedado un tiempo en el que el flamenco entraba a formar parte de la narrativa cinematográfica de ficción, incluso llegaba a ser protagonista de historias inventadas para la gran pantalla, como fue el caso de Los Tarantos, de Francisco Rovira Beleta, o las pelis de Carlos Saura (Carmen, Bodas de sangre...).
A lo largo del tiempo que lleva en funcionamiento este blog hemos ido dando cuenta de películas relacionadas con el flamenco, de antes y de ahora. Y hemos seguido tomando nota de otras que se han ido estrenando, y son las que os traemos a esta nueva entrada. Faltarán títulos y confiamos en descubrirlos y anotarlos para otra futura relación. No incluimos algunos muy recientes por haberlos citado ya -La búsqueda; Triana pura y pura; Sacromonte...- y otros que podéis encontrar en la etiqueta cine. Igualmente podéis en los enlaces incluidos en esta relación -hasta lo que duren-, trailers, películas completas, información.


Entre los más recientes está 13, sobre Miguel Poveda. Dirigido por Paco Ortiz ha podido verse en algunos cines de Andalucía, tras su estreno en el pasado Festival de Málaga. Son los festivales la plataforma principal para ver la mayoría de los documentales sobre flamenco, no siempre de fácil financiación, como es el caso de La Chana, dirigido por Lucija Stojevic, que ha podido finalizar gracias al crowfunding este empeño personal suyo sobre la bailaora catalana.
-Más allá del flamenco (2014), de Javier Vila.
-Senderos del alma (2010), Marco de Aguilar.
-Flamenco de raíz (2011) de Vicente Pérez Herrero.
-Tiempo de leyenda (2009), de José Sánchez Montes.


-El fabuloso Sabicas (2012), de Pablo Calatayud.
-Cuando yo era... Eva Yerbabuena (2012), José Sánchez Montes (tve, la 2).
-Tocaoras (2014), de Alicia Cifredo.
-Sin ruido (2012), de Jesús Pulpón.
-Sobre MH (2013), de Niño de Elche.
-El rayo que no cesa (2014), de Alejandro Melero (sobre Juan Manuel Moneo El Torta para jerezlocal tv).
-Guitarra de palo (2013), de Andrea Zapata-Girau.
-Carmen Amaya. Centenario (2014), de Manuel Nieto.
-FlameNYco (2013), de Javier Benítez Zúñiga.
-Silencio (2014), de Remedios Álvarez.


-El flamenco también es cosas de niños (2013), Enrique Jiménez Furu y Jesús Blanco.
-Morente sueña La Alhambra (2005), de José Sánchez Montes.
-Dame Veneno (2012), de Pedro Barbadillo y Luis Clemente.
-Morente. El cantaor, el hombre, el genio (2011), de Emilio Ruiz Barrachina.
-Kumpania (2011), de Katina Dunn. 
-Francisco Moreno Galván, la fuente de lo jondo (2011), de Fidel Meneses y Patricio Hidalgo. 
-La niña del rincón (2010), de Aína Núñez.
-Musik derAlten Welt (Música del mundo antiguo, ¿1962?), de Hans Stumpf.


Hay otros dvds que simplemente recogen espectáculos diversos (Flamenco Hoy 3D, de Carlos Saura, François y Pierre Lamoreaux; Afectos, de Rocío Molina y Rosario la Tremendita; Ángel Rojas y La Lupi en el Corral de la Morería; Seis cuerdas para dos tacones, de Juan Antonio Suárez Cano...), creemos que estos se alejan del género documental y se acercan más al de 'documento', lo cual no quita para que tengan su interés, su atractivo.
También hay cortometrajes (p.e: Quejío, de Óscar Parada; A cara o cruz, de Silvia Prió...) realizados con los mismos mimbres, fines, esfuerzos que los largometrajes (más que documentales, habría que llamarles reportajes, pues se inscriben más en el terreno de lo periodístico audiovisual que en lo cinematográfico; a modo de ejemplo de esto que decimos podría citarse Fuego en Castilla (1960), dirigida por Val del Omar con Vicente Escudero al baile, o Lejos de los árboles, realizado entre 1963 y 1970 por Jacinto Esteva, un documental sobre fiestas populares -tradicionales y modernas- en España, enmascarado en lo 'antropológico' el flamenco -con el baile de Antonio Gades- vendría a representar el paso de la barbarie a lo civilizado).



Un título próximo es Finding the compás, en fase rodaje y, que sepamos, cuenta con la participación de Farruquito.
Obviando temas económicos, la verdad y naturalidad que desprende el flamenco casa mejor en el género del documental que en el cine de ficción (en la literatura española pasa igual ¿quién escribe en flamenco?). Pero ahí está el reto, para el/la cineasta que se atreva.
Actores naturales, vivencias verdaderas, relatos sin afectación, plasticidad, singularidad... atractivos para muy divers@s director@s, que practicamente sólo tienen que plantar la cámara y rodar, y si tienen que dejar huella de su personalidad como cineastas aplicarse con esmero en el montaje.

(En la película sueca, Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia, su director Roy Anderson incluye flamenco en un relato metafórico, construido a base de sketchs -fragmentos de historias-. En uno de ellos una bailaora -la de negro en la imagen de arriba- dando clases de flamenco allá por Suecia se enamora de un joven; como el relato es sobre la estupidez, crueldad, ridiculez... del hombre y la sociedad occidental ya se pueden imaginar el resultado).

sábado, 20 de junio de 2015

Más toque que cante en los discos que trajo la primavera

La primavera también ha sido generosa con la edición de discos de flamenco. Y muy variada, en modos y maneras, y en formatos. Así, se publicó el cd-dvd, Directo, del cantaor José Valencia, grabado durante su recital en la pasada Bienal de Sevilla; como en directo ha grabado su próximo disco, Arcángel, Tablao se llamará porque en diversos tablaos se ha realizado y saldrá para finales de año; Antonio Reyes ha hecho lo propio con su reciente recital en el Círculo Flamenco de Madrid. También están grabando disco los Mijitas, de Jerez.


Tal vez cuando salga esto la cantaora María Mezcle habrá publicado, Desnuda, con producción de José Miguel Évora; y el tocaor Alfredo Lagos su segundo disco, tenemos ganas de escuchar lo que el hermano de David Lagos, la guitarra de Israel Galván ha hecho (una interesante entrevista sobre el disco y el autor, aquí).
¿Entrará alguno de estos discos en la lista de los 100 discos más vendidos en España? De momento se sigue manteniendo, La búsqueda, de Paco de Lucía, más de medio año siendo disco de oro al superar como las 20.000 copias vendidas. De Lucía está muy presente en varios discos, sobre todo de guitarristas. Al maestro está dedicado el disco de Bruno Pedros, Live in Girona, que incluye también temas de Sabicas y Manolo Sanlúcar. Seguimos con la guitarra:


-Un veterano, aunque joven Jerónimo Maya presenta Puro flamenco.
-Juan Carlos Romero vuelve con Paseo de los cipreses (un compañero suyo de aventuras musicales, el tocaor Paco Cruzado dedica su nuevo disco a La nueva escuela bolera).
-Dani de Morón edita su segundo álbum, El sonido de mi libertad.
-Raúl Mannola celebra 40 años de guitarra con un doble cd.
-Pedro Valle Monge, A mi aire.
-Vejetaze, de José Almarcha.


Nos adentramos en terrenos híbridos: Juani de la Isla, La libertad en mis manos, entre lo festero, el pop, la fusión. Gerardo Núñez va por los caminos indicados en su título, Jazzpaña live. Siguen las fusiones con el Garabateando, de Juan Maya; Carlos Zárate en Otoño lleva el flamenco a otros territorios (Galicia, Escocia) y fantasías; Camerata Flamenco Project celebra su 10 aniversario con Impressions (cd+dvd), y Carolus Trío continúa en cercana senda con Mussara.
En el cante:

Podríamos señalar estos dos discos de los más flamencos dentro de la escasa remesa de grabaciones primaverales con cantores como protagonistas.
Aunque también:
-Extremajondura, de Manuel Pajares, un homenaje a los cantaores de su tierra (de ahí es la cantaora Esther Merino y disco a la vista con producción de Pedro Sierra y tocaores jerezanos, Manuel Parrilla, Niño Jero...).
-El Niño de la Chata saca su quinto disco, Parando el tiempo, en la línea de eso que se dice de acercarse a otros públicos.


No sabemos si incluir aquí discos de ciertos cantaores o anteriormente conocidos como cantaores pues sus nuevos trabajos van por derroteros musicales no flamencos, aunque su impronta cantaora permanezca. Sería el caso de lo último de Miguel Poveda, Sonetos y poemas para la libertad, que permanece en el top 100 de ventas tres meses después de su edición -puesto 38, justo detrás del de Paco de Lucía-, pero aún no ha conseguido el disco de oro (llegará, suponemos); o el de Niño de Elche, Voces del extremo, más pop, rock 'alternativo' que otra cosa (habrá que dedicar una entrada a un cantaor singular en continuo desplazamiento desde aquellos sus Mis primeros llantos).


El flamenco está o viene viviendo una etapa o época indefinida en cuanto a seguir una línea general reconocible en continuidad con el/su pasado. ¿Es ahora un punto de partida? ¿una base? ¿cuánta fidelidad a su historia o, como dicen, la tradición se mantiene? Hay como de todo en el actual flamenco, en su arte y en su negocio.

La pasada edición de los Premios de la Música Independiente señalaban el disco Razón de son, de Raúl Rodríguez como mejor disco flamenco para la escena 'indie', a la que parece adscribirse Soleá Morente, cuyo disco en solitario está a punto de salir (será telonera, ocn Los Evangelistas, del concierto de Bob Dylan en Granada, el 8 de julio). El cantaor-guitarrista Antonio Campos ha editado Escribiendo en el alfar, un libropoemario-cd, ¿otra apertura del flamenco? Flamenco electrónico dicen del disco de Scud Hero.
Mientras suenen bien así serán recibidos, como siempre ha sonado bien nuestro paisano Eliseo Parra, cuyo último disco El Man Sur se acercaría al flamenco antes de que este lo fuera. Recomendamos su escucha, y no porque sea de nuestra tierra, si no porque lo vale.


Todo esto viene de muy atrás. A través de la web de El Flamenco Vive -en ella como en otras dedicadas al flamenco podrán ampliar información de los discos aquí reseñados, comprarlos también- recogemos la edición remasterizada de Negro Aquilino "El Saxofón Humano" (El creador del cante jondo en el saxofón y su rival Fernando Vilches "El Profesor"), 25 temas grabados en Barcelona de (1932-36) y La Habana (1940-41) por el saxofonista cubano conocido como Negro Aquilino, cuyo acercamiento al flamenco obtuvo gran popularidad en la España de aquellos años, propiciando la aparición de otro saxofonista con mismos intereses musicales, Fernando Vilches. Niño Sabicas y Manolo de Badajoz acompañan en algunos cortes al Negro -'el (Pepe) Marchena del saxofón'-; y Ramón Montoya a Vilches. Más detalles técnicos, y comentarios, en este enlace



No es que sea un antecedente de flamenco y jazz (por lo del saxofón), más bien está cercano a sonidos del folklore cubano y español o de las músicas populares de ambos países en esos años, pero sí es un antecedente de cómo otros instrumentos se acoplan al flamenco. O se desplazan.
Comienza el verano.

lunes, 17 de febrero de 2014

Club Flamenco(24) La guitarra moderna

"Su precisión rítmica, de compás es la propia de los tocaores actuales, antes de él no se tenía esa precisión. Sabicas es el padre de la guitarra moderna". Mientras, en la cuna del flamenco la guitarra sonaba así:


En su nueva cita, la Tertulia Flamenca de la Biblioteca Pública de Valladolid volvió a ocuparse de la guitarra flamenca allí donde se había quedado en la anterior charla (ver aquí, I y II). De nuevo con Faustino Dueñas como conductor de la historia del toque a través de los tocaores que, "han dejado un sello, una impronta, han tenido una fuerte o singular personalidad".
Antes de empezar se recordó a Juan Moneo 'El Torta', cuya "lamentable" pérdida aún sentimos con hondo pesar.


"Para mí hay un antes y un después  de conocer a Sabicas", contó Faustino citando lo dicho por Paco de Lucía sobre el exiliado guitarrista y su descubrimiento, "de una nueva forma de tocar, un sonido distinto, una perfección, una claridad y una potencia fuera de lo común, una velocidad sin perder el ritmo, que es dificílisimo".
El tocaor gitano nacido en Pamplona estaba en lo más alto de su carrera cuando al unirse a Carmen Amaya estalla la Guerra Civil española. Estados Unidos, Nueva York sería su residencia definitiva, donde desarrollaría su arte, y daría clases de guitarra por correspondencia a los flamencos de una España, con una sociedad estancada, incluso en retroceso, impuesta a la fuerza por la tiranía franquista.
En cambio Sabicas estaba en un mundo, América, con un sonido acorde a su tiempo y de ello se iba a beneficiar su toque, mientras aquí (1940-1960) la guitarra flamenca -y el baile, y el cante- sólo podía mirar hacia atrás y confiar en las personalidades singulares para tener algún atisbo de avance. Se hacían pequeños descubrimientos técnicos, se perfeccionaba lo ya hecho o se intentaba algún desvío, pero siempre atados a un sonido de otro tiempo (Esto es teoría nuestra desarrollada a partir de lo expuesto por Dueñas, no es su opinión; añadir que cualquier error en esta entrada es de nuestra exclusiva responsabilidad).
Del toque en la España sin Sabicas habíamos tenido muestras en la anterior charla que terminó con Diego del Gastor y su personal 'toque de Morón', y ahora con Melchor de Marchena. "Era sobre todo un tocaor de acompañamiento con un don especial para saber responder, ayudar y motivar al cantaor. Poco menos que se lo rifaban", señalaba Faustino sobre un guitarrista que tocó con todos los grandes, desde la Niña de las Peines, Caracol a Mairena, y apenas dejó escuela, "sí ha dejado huella su toque por tientos".


Hubo otros tocaores que también marcharon de España, hacia otra parte de América, a la del Sur, como Esteban de Sanlúcar, que se asentaría en Argentina. En su toque, el recuerdo, la nostalgia de su tierra, "muy próximo al folklore andaluz", como reflejan sus "Panaderas" o su intervención para animar a su casa discográfica, "a que grabaran a Antonio Mairena". Pero las clases por correspondencia de Sabicas iban llegando a este país y los tocaores tomaban nota. Como Luis Maravilla, que escribió un método de guitarra; Pepe Martínez, Mario Escudero (a quienes hemos hecho referencia aquí), o Manuel Cano, por quien "se creará la Cátedra de Guitarra de Córdoba". A todos ellos escuchamos.

F. Dueñas (foto tomada de la PAT AV).

Faustino Dueñas habla sin apuntes, extrayendo de su memoria datos personales de los tocaores y de sus estilos y técnicas (rasgueo, alzapúa, picados...), así como anécdotas de estos y suyas también, algunas relacionadas con los guitarristas protagonistas de su charla. No hay que olvidar que él es tocaor, de larga trayectoria, bien conocido en estas tierras, cuya flamencura representa, recuerda y defiende, al igual que su entrega sin fisuras al flamenco: "Cuando se estudia la historia del arte, de la cultura, de la música, yo no sé por qué no se mete entre los grandes músicos, personajes importantísimos de la historia de España como Sabicas, Ramón Montoya, Niña de los Peines. Si el flamenco lo hubiesen tenido los ingleses, los americanos estoy seguro que los tendrían con letras de oro en su historia".
¿Cuestión de imperialismo? O como dijo uno de los asistentes a la Tertulia: "Es ignorancia. Con eso de que el flamenco no se entiende, pero sin embargo el inglés como lo habla la Botella, se entiende muy bien...".
Se lanzó la propuesta de una nueva charla de guitarra, de entrar en la contemporaneidad del instrumento, a partir de Paco de Lucía, quien junto a Montoya y Sabicas, son, si Faustino Dueñas tuviera que escoger, "los tres genios de la guitarra flamenca".
Ahí quedo lanzado el guante. La próxima cita de la Tertulia Flamenca este viernes, día 21, ocho de la tarde, pone rumbo a Cádiz.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Esta tierra flamenca nuestra (notas de Faustino Dueñas sobre flamencos en Castilla)

Al hablar sobre la guitarra flamenca en la pasada Tertulia Flamenca, de la Biblioteca Pública de Valladolid, -en breve subiremos el resumen-, Faustino Dueñas, tocaor vallisoletano, aprovechó para introducir una serie de datos, apuntes, comentarios que señalaban la relación de esta tierra, y las de sus proximidades, con el flamenco.

Amador González, El Ciego, tocaor vallisoletano.

Así, al hablar de Sabicas relató lo que le dijo Amador González, guitarrista vallisoletano al que citamos en una entrada de este blog sobre la antigua afición flamenca de esta ciudad. Le contó Amador que, "él y Sabicas tuvieron un mismo maestro de guitarra, Laureano Fartó, durante un poco de tiempo que este pasó en Valladolid. Y que tenía un don especial, aprendía con una rapidez fuera de lo común". Luego el genio de la guitarra se fue a Madrid, donde termina su formación, para irse a Barcelona y formar pareja de éxito con Carmen Amaya. El tocaor y la bailaora volverían a aparecer por aquí, el mismo día que se inició la Guerra Civil española.
También dio Faustino una posible explicación a la presencia de aquel joven Sabicas en esta ciudad, su parentesco con la familia de Pepe Montoyita, los Carbonell. Lo que nos lleva a Enrique Morente, casado con Aurora, hija de Montoyita (el enlace que ponemos sobre el guitarrista lleva a su obituario firmado por el reputado crítico y escritor flamenco Ángel Álvarez Caballero, vallisoletano también).
Otras menciones a estas tierras y el flamenco vinieron al hablar de Luis Maravilla, y para ilustrar sonoramente su toque, Faustino optó por una pieza con el cante de Calderas de Salamanca, hermano de Rafael Farina; también incluyó entre los guitarristas escogidos para ilustrar su charla, que abarcó desde Sabicas hasta Paco de Lucía, a Mario Escudero, quien mucho acompañó a nuestro paisano Vicente Escudero; o a José Motos, salmantino, primo carnal de Farina.


De este tocaor gitano contó Dueñas, que estudió y terminó la carrera de Derecho, se formó en la guitarra clásica, y al trasladarse a Madrid descubre el flamenco, "tenía una técnica portentosa; tocó sobre todo para el baile -descubrió a El Güito-, y se retiró del flamenco antes de su muerte, prematura, a los 40 años", dejó dos discos grabados. "Me contó Manuel Cano (guitarrista flamenco)", prosigue Faustino, que Motos, "se casó con una belga, una mujer inteligente, se dedicó a los negocios, se hizo millonario y dejó la guitarra".
Con esta serie de nombres, de sucesos reivindicaba Faustino Dueñas la afición vallisoletana y castellana al flamenco, "nuestra cultura"; y lamentaba que "en Valladolid, desafortunadamente", tuviéramos poco flamenco, "creo que es una ciudad con bastante población y entidad como para que tuviéramos más cosas".
De esas pocas cosas que tenemos aquí, aparte de la Tertulia Flamenca, a la que animó a seguir, "en bien del flamenco", citó las Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid', como única oferta estable. Aprovechamos esta mención a las Jornadas para traer un enlace a una entrevista con Jeromo Segura, ganador de la última Lámpara Minera, entrevistado por otro buen aficionado vallisoletano, Alfredo J. Gómez, con motivo de dicho premio y de lo que supuso para el cantaor su paso por esta ciudad.
O este otro, reseña de una gala flamenca con aficionados vallisoletanos, en el que fue el último acto celebrado en el Cine Roxy antes de su cierre definitivo, y contó con la participación de Dueñas (en la foto, es el tocaor de la derecha).
Hoy hemos hecho un poco de 'patria' creemos bastante acorde con lo que es el flamenco, que lo mismo está en lo global como en el cuartito, en lo grande como en lo pequeño, aquí y allá, sin fronteras (Por último señalar que en el Casino de Soria se muestran hasta el 12 de febrero una serie de fotografías dedicadas al baile flamenco, con imágenes de algun@s de sus más ilustres representantes. Y como tenemos un nuevo seguidor y seguidora -Fulgencio y Patricia-, pues vaya este cante por bulerías de Calderas de Salamanca, a uno y otra dedicados. Gracias por seguirnos).