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domingo, 26 de agosto de 2012

Saber estar del cantaor


"¿Conocéis, en la vida moderna, compostura más grave que la del cantaor que, en el cuadro flamenco, está esperando que le toque su turno?".
Para responder a la pregunta el poeta y escritor Luis Rosales evoca el recuerdo de "uno de nuestros cantaores preferidos".
"Viste siempre de negro, como vestía la nobleza española en tiempos de los Austrias. Lleva camisa con chorreras y zapato de tacón alto. En su atuendo muestra arcaísmo, señorío y un cierto dejo sacerdotal. Se mueve lento y parsimonioso y, al moverse, deja ver sus asomos de camisa en los puños. No hay compostura como la suya. Su gravedad es tal, que únicamente al sentarse advertimos que es grueso. Tiene los ojos claros, impasibles, semientornados, y aunque lo llamen, 'Arsa, Pericón', no mueve la cabeza, no gira el cuerpo: mueve los ojos solamente. Parece un Buda. Canta hierático, quietísimo y garboso, como si no moviera un sólo músculo de la cara. Aun en su mismo silencio hay sorna. Tiene algo ritual, pero condescendiente, y mueve las manos de una manera tan precisa, que nos encanta y casi nos alegra verle sacar el pañuelo. Cuando se sienta, se sienta completamente bien, igual que el agua llena el vaso. 'Arsa, Pericón', y entonces, al levantar el brazo para cantar, deja la mano quieta y alta como si le doliera. Tiene un brillo perlado en la piel y el sudor no le moja la cara. De cante en cante, pestañea. Este es su único movimiento. 


Sí, es cierto, en el mundo actual no hay compostura como la suya".

(Algo más podría traerse aquí de este texto, "El cante y el destino andaluz", publicado en la revista Nueva Frontera, en 1979, y del que hemos venido tomando algunas partes. Tal vez una parte referente a la madre y su papel dentro de la cultura andaluza, donde, "la mujer tiene valores, no poderes, que dice Luis Rosales, personaje curioso por su manera de entender el falangismo y/o el catolicismo, en las dos cosas estuvo, y no le empeoraron, como a la mayoría que pertenecieron, ¡pertenecen, aún!, a ambas, digamos, categorías).

martes, 20 de marzo de 2012

"Si no tienes afición..." (Pericón de Cádiz)

Pericón de Cádiz.

"El cante flamenco es lo único que no se aprende en el planeta Tierra y el que no sabe hacer compás puede cantar bien, pero no sabe cantar porque le hace falta lo principal, que es el compás. Es como el que escribe bien y no sabe escribir porque tiene muchas faltas de ortografía. 
Porque claro, todos los cantes tienen su medida y como no los midas pues nada, no dices nada, por eso hay cantaores que cantan bien, con la voz bonita y tó eso, pero no te llegan al corazón porque no han medido bien los cantes y, sin embargo, otros que no tienen casi voz se la administran de una forma midiendo bien y entonces tú ya tienes que decir 'esto es güeno'. Y luego hay que saber juntar el compás de guitarra y el del cante, que los dos que estén tocando y cantando vayan por el mismo camino y a la misma hora, porque si no, no se puede y parece que es una pelea de gatos en vez de cante flamenco; y luego están las voces, porque hay voces bonitas, pero luego a la hora de cantar por soleá o cantar por seguiriyas resulta que no son tan bonitas porque esos cantes requieren unas voces hechas, voces que tengan eco y que te dejen luego el eco metío en el cuerpo; y luego, por último, está la afición, que si tú mismo no tienes afición pues ya no tienes ná que hacer en el flamenco, y la afición exige que seas un esclavo y un mártir del oficio, que siempre estés pensando en cómo hacer mejor los cantes y en aprender y en querer saber más y más pá poder hacerlo mejor. Porque Ramón Montoya, con lo que era Ramón Montoya, cuando estábamos en Villa Rosa, cogía la guitarra a la hora de la cena y se quedaba allí la cena fría y él venga a practicar y practicar, siendo como él era un monstruo de la guitarra. Y lo mismo que pasa con la guitarra pasa con el cante y pasa con tó, que si no tienes afición no llegas nunca a ná".



"Las mil y una historias de Pericón de Cádiz". Recopiladas por José Luis Ortiz Nuevo (1975. Reedición 2008; Ediciones Barataria).