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miércoles, 5 de septiembre de 2018

Ecos del 2000 suenan al comenzar la XX Bienal de Sevilla (6-30 septiembre): ¡Disfruten!

A punto de empezar la XX Bienal de Sevilla (6-30 septiembre) nos trasladamos a su once edición gracias al hallazgo, en la discoteca de la Biblioteca Pública de Valladolid, dentro de su colección de flamenco, del cd Ecos de la Bienal de Arte Flamenco. Sevilla 2000 (seguimos con la serie de traer al blog textos de los libretos que acompañan a los discos, y aunque lo hacemos por orden alfabético la coincidencia disco-Bienal bien vale saltarse un par de álbumes, que retomaremos en próximas entradas).


El cd fue publicado en 2001 por Muxxic Records con un libreto generoso en cuanto a páginas; en ellas se incluye el documento de la constitución del Patronato de la Bienal en 1979, una introducción de Francisco Herrera y otra del alcalde de Sevila por aquel entonces, Alfredo Sánchez Monseirín, sobre los primeros años del certamen; a continuación el contenido sonoro del disco, los cantaores y sus cantes, dos cada uno, registrados durante su actuación en aquella edición, nombres que son historia del cante flamenco:
-Chano Lobato (tangos, bulerías), con la guitarra de Pascual de Lorca.
-José Menese (bamberas, tientos), con la guitarra de Quique Paredes.
-El Chocolate (malagueñas, fandangos), con la guitarra de Antonio Carrión.
-(Luis) El Zambo (soleá por bulerías, bulerías) y Fernando de la Morena (siguiriyas, bulerías), ambos con la guitarra de Moraíto Chico.
También aparecen las letras de cante, así como una breve biografía, y fotos, de los cantaores; para seguir con una serie de "Apuntes históricos" (se pueden encontrar en la web de la Bienal), una entrevista a Manuel Herrera, director del certamen sevillano que había sustituido a José Luis Ortiz Nuevo en la edición anterior, y de la que os ofrecemos una selección de sus respuestas, que, creemos, no han perdido actualidad. Pero será después de un texto que tomamos de los varios que distintos críticos aportan a este libreto, es el de Javier Primo, de la revista Alma 100; ¿la razón de tal elección?, que su estilo se desmarca del digamos más 'ortodoxo' de los Miguel Acal, Bohórquez, Álvarez Caballero, Margot Molina, García Reyes y otros aquí reunidos para hablar de la Bienal y cuyas observaciones podrían resumirse con el título utilizado por un par de ellos, "Luces y sombras" (éste de Javier Primo aún coincidente, en líneas generales, con sus compañeros en el análisis-visión de la Bienal mueve otras luces, lúcidas, alucinantes y las sombras muestran otros significados, otros reflejos).


"Al-Bien: La Tierra del Flamenco

XI Bienal de Flamenco. Cuatro palabras. Un numeral; un adjetivo que se hace nombre, por antonomasia: una preposición, la antonomasia no es suficiente; y un nombre en capitales. Flamenco. El numeral no admite dudas. Estamos en la edición undécima. Historia suficiente para aprender, cometer los errores necesarios, asumirlos y, pasada la Universidad, aportar por un futuro esplendoroso. El adjetivo admite varias aclaraciones: Bienal: una manifestación artística que se celebra cada dos años. O. Que dura un bienio, o sea, dos años. Sumemos el uno al otro. La Bienal, así, sin aclaraciones, debería presentar lo acontecido en los últimos dos años en una gran fiesta que nos afirme el presente y nos haga atisbar el porvenir.
Vien-al: la capital austriaca. Una de las cunas de la música. Música clásica. La nuestra también lo es. No hay comparación posible. Ni para mejor ni para peor. El flamenco no necesita agachar la mirada en ninguna potencial reunión de manifestaciones musicales. ¡Y pensar que hemos tenido la suerte de que se cante en la lengua de nuestras discusiones! Hasta ahora.
Com-positores. Con-servatorios, com-ulgar. Con. Poner junto. Artista y público. ¿Cómo se les hace copartícipes? Fuera de los teatros: en las plazas y en las calles. Una oportunidad para que la gente sienta el verdadero latigazo flamenco. Saben: a veces pienso que hay más ambiente flamenco en la plaza de Tirso de Molina de Madrid, por poner un lugar, que en cualquiera de las celebraciones programadas en distintos puntos del país. ¡Viva la imperfección! Bien-al: Po zí. Lo dice su propio nombre. Intentar hacer las cosas bien. Con dirección. Con un arte como el Flamenco y dos años de preparación, las cosas no pueden salir del todo mal. Démosle la vuelta: Al-bien. Esa es la tierra en la que vive el Flamenco. Al-Andaluz. Al-arte. Al-mundis. La preposición, de, denota posesión y pertenencia. El nombre con capitales. Flamenco. ¡Qué miedo! No seré yo quien se atreva a marcar sus márgenes. Un ser vivo con su padre y su madre que crece incontenible hacia el futuro. ¿Podría ser de otra forma? ¿Existe un crecimiento hacia atrás? Su único objetivo: lubrificar los mecanismos del ser humano. Como el de cualquier arte. Y por último. Sevilla. Aquí prefiero el 'en' al 'de'. Fuera con la políticas exclusivistas. El Flamenco, a pesar de nacer en Andalucía ha cruzado ya sus fronteras. Sevilla ¡qué podemos decir de esta ciudad!, es el sitio perfecto para la celebración de un evento que ha de atraer la atención del mundo entero. El Flamenco, generoso, aborrece, por su misma génesis, de barreras construidas por el hombre y merece ser disfrutado e interpretado por corazones limpios de procedencia. Es una expresión universalista. Se viene echando en falta artistas de más allá, como dice el tópico, Despeñaperros.
Hay razones para sentirse orgulloso. ¿Las hay para encerrarse en el andalucismo? Y nada entra por lo que está cerrado. Nuevos aires. Apuestas nuevas. O antiguas. Apuestas, al fin y al cabo. No es la ocasión de dar bolos a artistas necesitados de trabajo. Otros circuitos deben habilitarse para eso. El peligro, visto desde nuestra atalaya madrileña, el decir, 'para qué molestarse', 'los espectáculos interesantes no tardarán en venir a Madrid'. Eliminar todas las excusas, la Bienal: un todo independiente de  la suma de las partes. Mucho más. Inexcusable. Es decir, Flamenco o el siempre que persigue más siempre. Pasado y futuro en una manifestación artística con la mejor mordida. Disfrútenlo."


Ahora os dejamos con la entrevista a Manuel Herrera, "gran aficionado al flamenco que proviene del mundo peñístico y le avala una vasta experiencia en la organización de eventos flamencos":

-¿Qué es la Bienal de Arte Flamenco?
-Yo la entiendo como un gran escaparate que Andalucía es capaz de ofrecer al mundo; y si no fuera así, sería un festival más. Aspiramos a que todos los creadores piensen que es una oportunidad para presentar su obra más novedosa. Por su parte, la Bienal tiene que saber atraer a los grandes promotores -públicos y privados- para que asistan y tengan referencia de las nuevas propuestas en el Flamenco con el fin de exportarlo. Aún estamos lejos de la Bienal ideal: primero, debería contar con el entusiasmo de todos  los estamentos públicos, sin cicatería política, porque al final lo que cuenta es la cultura andaluza y su proyección al mundo; segundo, crear las mismas expectativas que, por ejemplo, los premios Goya o los Oscar, para que lo que triunfe en la Bienal pase a exportarse a otros lugares. Pretendemos ser referente universal con prestigio, medios suficientes y concurrencia de voluntades. Igualmente, Sevilla necesita espacios escénicos permanentes con flamenco de calidad; sería ideal que hubiera uno en Triana y otro en la Alameda.
-¿Qué se debería hacer entre Bienal y Bienal?
-En primer lugar, deberíamos saber que a estas alturas de su historia es la primera vez que se mantiene una oficina abierta permanente, aunque con dificultad por su escaso presupuesto. Hemos de tener en cuenta que la Bienal es un escaparate que se abre cada dos años, pero que la tienda debe estar abierta. Entre edición y edición hay una labor por realizar: explotar artística y económicamente todo lo generado en la edición última, asistir a festivales internacionales, montando ferias y convocando a productores de todo el mundo para que vean y oferten, también hay que crear circuitos de comunicación (internet, revistas, debates, etc.), promulgar becas para la investigación, y dotar de contenido a la propia sede, en la que queda mucho por hacer.
-¿Hasta qué punto se implica el mundo intelectual y universitario en el flamenco?
-Hubo una época pasada en la que los intelectuales menospreciaban este arte; ahora está bien visto, incluso se respeta. Sin embargo, haría falta una mayor implicación de las universidades y las instancias oficiales de educación. Creo que el Flamenco como música y danza debe ser estudiado en los conservatorios; al menos en Andalucía debería contemplarse como materia obligatoria. Es impensable que en los libros de textos no se estudie la lírica popular andaluza o no se valore en su justa medida la Siguiriya gitana; parece mentira que sigamos estudiando los reyes godos y no estudiemos la aportación que supone para nuestra cultura y realidad actual la aparición del hecho flamenco en la Baja Andalucía: es un crimen contra el alma andaluza; debería estar en los centros educativos para que desde la infancia se conozca y respete. El Flamenco, te llegue a gustar o no, hay que conocerlo.

-¿Cómo se contempla desde la Bienal las vanguardias en el flamenco?
-Creo que son importantes y lo tengo clarísimo. Evidentemente tengo mis propios gustos y comprendo a los que viven empecinados en la ortodoxia, pero sería como ponerle barreras a la creación literaria o pictórica; además, se estaría minusvalorando la riqueza de este arte. Como en todo, hay que arriesgar para que unas cosas cuajen; precisamente el Flamenco ha evolucionado mucho en su corta historia y ahí están los documentos para comprobarlo.
-¿Qué le pediría a los siguiente estamentos?
-Patrocinadores: Fe y vista comercial.
Crítica: Justicia.
Artistas: Responsabilidad y creación.
Afición. Aplausos y compromiso.
-¿Debe tener el director de la Bienal fecha de caducidad?
-Sí, es conveniente por higiene mental. Considero que los cargos queman a quien los ocupa y se vicia el propio cargo; creo que en dos o tres ediciones debe estar el límite. Las ilusiones, la fuerza y las ideas se agotan y sería mezquino no dar paso a nuevos vientos.
-¿Después de pasar por el cargo el flamenco se ve de otra forma?
-Indudablemente. Se vuelve uno más generoso y se comprende todo mejor: ves el sufrimiento del propio artista con los innumerables problemas a los que se enfrenta para sacar adelante su proyecto y valoras su arte con más justicia. Es impagable la riqueza espiritual que obtienes desde un puesto como este; descubres al hombre o mujer que todo artista lleva dentro y cómo el arte transforma al ser humano hasta llegar a la sublimación.


Dieciocho años después de la edición de este disco, tal vez convenga volver a decir a tod@s l@s relacionad@s con esta nueva Bienal que comienza: ¡Disfruten! (y si puede ser, tam-bien en las redes sociales).

martes, 4 de octubre de 2016

Balance 'galvanizante' sobre Bienal Sevilla 2016, con gotas de Rocío

Acabó la Bienal de Sevilla "El acontecimiento internacional más importante relacionado con el Flamenco" (sic al buscar en google). Y desde luego que lo es, por todo.Como que han estado casi todos l@s que tenían que estar. Claro que se puede hacer más. Por ejemplo, yo propondría que se celebrara la Bienal al mismo tiempo que el Monkey Week, o viceversa, y que convivieran en el mismo tiempo y lugar flamenco y músicas, por resumir, 'indies'. Por ver qué pasa, si coinciden públicos en las calles, si los sonidos de uno y otro atraen a otros y unos, o que simplemente todos pueden estar juntos, aunque sigan a lo suyo, y no unos a continuación de otros, cada uno a su tiempo. Yuxtaposición, un término a explorar.
(Vale, sólo serían tres días de fest indie, pero se podría añadir otro festival, de jazz... incluso; dada la largura de días de la Bienal).

Takashi Murakami.
Contemplada la Bienal desde la lejanía, los comentarios sobre las actuaciones de l@s artistas de este año han entrado dentro de lo esperado según el entender y (re)gustos de l@s comentaristas, críticos en el lenguaje clásico o tradicional.
Poco ha aportado la crítica que no hubiera aportado antes. Sólo ha habido algún movimiento al hablar del espectáculo de Isabel Bayón sobre coreografías de Israel Galván, Dju Dju. La verdad es que también entra dentro de lo esperado, exonerar a Bayón, volver a incidir si lo de Galván es flamenco o por supuesto que no lo es, es performance o danza contemporánea, señalan tod@s l@s comentaristas. Buena noticia, el crítico flamenco no sólo sabe de lo suyo sino de otras cosas artísticas.
Y de nuevo, constatación de que el crítico, al menos est@s, van por detrás del artista. Con lo que saben del flamenco clásico, histórico, tradicional -etiquetas suyas- no encuentran un léxico iluminador. Lo claramente iluminado es el problema que tienen con la libertad del, de la artista.
(He leído en un libro de 1930, describiendo la "danza jonda": "Una anarquía de formas buscando una contraestética de sarcasmos y deformaciones, es decir, una estética de la caricatura. Es una rebeldía plástica a todos los dogmas de la danza, una negación consciente de toda estética de sistema; salta, se cimbra, ondula, se encrespa, se dobla, se afirma rígido; inicia la línea rota, el esguince descoyuntado, el perfil herido de cómicas insinuaciones, todo él en un apunte inorgánico y desmelenado de expresiones fallidas y esquemas deshechos". Del libro de los hermanos Caba Landa).


Tampoco se librará de comentarios esto no entra dentro del flamenco lo que hizo Rocío Márquez con Fahmi Alqhai. Aquí entraríamos en el tema etiquetas. Se viene oyendo a muchos músicos renegar de ellas, prefieren que se diga que hacen música, desde la que han aprendido, llevan en sus 'genes' o raíces o les ha 'tocado' cual iluminación-revelación.
Toda etiqueta es reductora. Y el Arte está por delante, encima de las etiquetas. Si desaparecieran seguiría habiendo Arte, con o sin permiso de la autoridad imperante 
¿Y si dejamos de decir flamenco y que el/la artista en cuestión hace una música... y a describir lo que transmite? Estamos en un tiempo global, luego también será global el sentir. Que, me parece, va a tener más de mirar hacia adelante que a hacia atrás repitiendo -copias, copias- lo que ya ha sido hecho.
(De lo que se trata es que el artista flamenco suene a su tiempo, si para ello tiene que tocar instrumentos ajenos a lo suyo, pero de ese tiempo, que lo pruebe; flamenco del siglo XXI no es un djflamenco ni electrónico, pero tendrá que tener esa sonoridad el cante).
Y el giraldillo 2016 es para: 

 

lunes, 22 de septiembre de 2014

El flamenco se debate en la Bienal de Sevilla

Y la Bienal de Sevilla va transcurriendo. Desde la lejanía geográfica seguimos sus aconteceres vía redes sociales y medios informativos, comprobando que se ha calmado el alboroto de los primeros días que tuvo dos momentos, dos nombres que sacaron a la luz la eterna división de la afición flamenca, y de sus artistas y creadores sobre qué es (el) flamenco.
Se puso de manifiesto con la misma gala inaugural, que tenía a Enrique Morente como objeto de homenaje. El maestro no fue atacado, sigue habiendo peros sobre algunas cosas de su hacer, mas la intensidad del debate es de muy baja intensidad, aceptación con pros y contras. No suscita debates pasionales; pero algo molestó furibundamente a una parte de la crítica y adláteres en esta gala: el montaje escénico. El que venía firmado por José Luis Navarro, Pedro G. Romero y José Manuel Gamboa, tres renovadores, por simplificar el papel con que se señala dentro del flamenco a estos tres escritores, investigadores, estudiosos, productores, creadores, artistas también. Se les apuntó, nunca mejor dicho, como culpables de todos los males de la gala. Unos disparos que parecen delatar envidia, resentimiento, odios larvados que afloran cuando la ocasión es propicia.
Y que se explican en las alabanzas, hasta el infinito y más allá, sobre el espectáculo que presentó Farruquito. Ahí está el flamenco, decían, ahí debe seguir, querían decir. De acuerdo en lo primero; en lo segundo, no debería estar de acuerdo ni el propio Farruquito, de cuyo arte nunca nos cansamos y queremos seguir viendo cómo profundiza en él y los retos que de ello se deriven, no que sea un Israel Galván, bailaor hacia el que esa crítica-afición-artistas mantiene la misma actitud que con Morente de aceptación, como se pudo ver tras su actuación en la Bienal (ahora mismo Galván es el principal, por no decir el único, exponente de que el flamenco se presente en otros espacios, ante otros públicos distintos a los habituales que la escena internacional tiene reservado a nuestro arte).


Otro punto de fricción fue el concierto de Rocío Márquez, sin tanta visceralidad como el de la gala, pero en el que volvía a ponerse de manifiesto una idea de cómo tiene que ser el flamenco, del eterno debate de si un cantaor o cantaora puede ejercer de cantante. Uno se acuerda de lo que dijo Manolo Caracol al respecto: "Todo es cante".
La crítica-¿cómo llamar a este sector? ¿reaccionario, inmovilista, 'cerrao'...?, ya que nada interesante aporta- se ha ido calmando con los siguientes espectáculos de la Bienal al transcurrir estos por terrenos reconocibles, luego que les guste más un@s u otr@s artistas. Decía Don Ciro Bayo sobre la Sevilla que en su peregrinar visitara allá por 1910: "Aquí no se sueña; se vive" (Lazarillo español; Ediciones Cátedra, 1996). Y la vida, la vida es un contratiempo.
(Aún queda mucho por ver en la Bienal).

jueves, 11 de septiembre de 2014

La XVIII Bienal de Sevilla ya está aquí, ahora

Este viernes se inaugura la XVIII Bienal de Sevilla con una gala inaugural dedicada a Enrique Morente, "Padre Generoso de Tanta Música Genial", como le califica José Luis Ortiz Nuevo, primer director de este uno de los principales eventos flamencos a nivel mundial, y que junto a Pedro G. Romero y José Manuel Gamboa firma el guión y dirige el homenaje morentiano, en el que participan algunos de los artistas que también pasarán por el certamen sevillano hasta el 5 de octubre, fecha de clausura que tendrá como protagonista a El Lebrijano (Tanto el texto de Ortiz como el programa, en este enlace).
Antes de su inauguración la Bienal habrá echado a andar, hoy mismo, jueves, con una cita abierta a tod@s los guitarristas para recordar a Paco de Lucía; y con exposiciones y proyecciones, que continuarán en los días que dure el festival, porque un evento como la Bienal no sería lo que es sino viniera acompañado de actividades paralelas, complementarias a la programación oficial.


Así diversas jornadas (de la prevención de riesgos laborales en el flamenco a los blogs y redes sociales), conferencias, cursos, presentación de libros (2), otras actuaciones con manueles, hipytanos, azalvajaos, garrapateros, nietos del flamenco-rock o pop; espectáculos de títeres, teatro y mucho baile, a cubierto y en la calle, distribuido por los barrios o distritos como les llaman ahora. Y que se prolongarán hasta el último día con un flashmob dirigido por Pastora Galván, el cual se celebrará simultáneamente en ciudades de USA y Canadá.
En cuanto a su programación oficial es un compendio de pasado, presente y futuro, por así decirlo, al estar representados los valores consolidados, los que se van a consolidar y los valores eternos. Una reunión de artistas que envidiría cualquier festival; que pone difícil al aficionado, a la aficionada la elección, pues hay mucho y muy atractivo; aunque ya se les conozca, visto u oído, incluso varias veces. Pero dentro de un evento como este, añade como un plus, una invitación a ver algo nuevo.
Con precios muy diversos que van desde los 10 euros hasta los 45 de Estrella Morente con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (el único con este precio, superando los 40 euros de las galas inaugural y de clausura, o los de VORS -Agujetas, Moneo, de la Morena, Juana la del Pipa, El Zambo, Capullo, Macanita-, Farruquito, María Pagés, Ballet Flamenco de Andalucía, Manuela Carrasco, El Pele, Rocío Molina, Pastora Galván. El resto, a menor precio, no desmerece, vean, vean el programa).
¿Objeciones, críticas? ¿Que la Peña Torres Macarena sigue clausurada y el ayuntamiento de Sevilla, organizador de la Bienal, aún no ha resuelto el asunto? Los contras sobre la Bienal seguirán siendo los de las últimas ediciones ya señalados por divers@s crític@s, aficionad@s, estudios@s, artistas, siendo los más interesantes aquellos que propugnan una Bienal que no sea mero escaparate Ppersonal o propaganda Ppartidista de su(s) organizador(es), valga la redundancia (el director de la Bienal, Cristóbal Ortega, conoce el mundo flamenco como gestor-representante, y por la programación se muestra como aplicado burócrata/funcionario). Y es que aún se puede mejorar, desarrollar otras formas en un evento, que es, se le supone, también modelo, espejo, referencia de hacer las cosas en el mundo flamenco (no basta con cifras de asistencia, porcentajes de difusión en medios, fotos o dejad que los niños se acerquen al flamenco).
Ni el Arte se reduce sólo a sentir, no termina en la emoción, y eso hasta los guiris, de quienes se dice esperan una buena llegada a Sevilla, lo saben.
Con sus pros y contras, que la magia, que es cambio, inunde Sevilla mediante la Bienal.

martes, 4 de septiembre de 2012

Elecciones para la Bienal

"¿Qué podríamos ver en la Bienal, porque hay tanto?", preguntan unos colegas, que vienen tomando la sabia decisión de irse de vacaciones cuando esta ciudad entra en fiestas.
La programación municipal, el ambiente y diseño de fiestas no son nada estimulantes, con el autoestímulo ya se cuenta... todo el año. Así que desde hace un tiempo, llegado los días señaladitos es buena ocasión para las vacaciones. Hasta l@s chic@s de las peñas se les ve cada vez más alejad@s, menos participativos -algo a lo que no es ajeno este Ayuntamiento-, hacen el botellón de siempre, pero con camiseta o uniforme de sus peñas.

Momento fiestas de aquí.
Las peñas, invento de estos que dirigen el Ayuntamiento (los mismos que los del gobierno y la alcaldía de Sevilla, que no aportan un duro para la Bienal, por j... a la Junta de Andalucía). Hasta su llegada no existían peñas, no formaba parte de la tradición local, sí de la rural.
También pprograman estos actuaciones musicales en las fiestas, sin especial atractivo, salvo que seas fan del éxito radiofónico del momento o un aquí me las den todas. Vulgaridad total. No hay variedad. Por lo que va en aumento el éxodo vacacional en estas fechas; cualquier sitio puede ofrecer más alicientes que esta ciudad cuando es declarada en fiestas.
¿Qué escoger de la Bienal de Sevilla?. Complicado, aparte de que hay mucho. El cante es un seguro, más que el toque y el baile, sobre todo este, muy dado a colocar en una situación de inseguridad al espectador, pues no suele establecerse una relación de tú a tú entre espectáculo de baile y público, hasta hay que pensar, a veces. La sensación de ridículo a la hora de recibir lo que te ofrecen flota en el patio de butacas. Se hace difícil una posición natural. 
¿Sánchez Mejías según Nietzsche y Lorca?; ¿mitos griegos', ¿Sara Baras?, ¿Benedetti, Niemeyer, "utopía"?,  ¿metáforas de...?, ¿concienciación social subrayada?, ¿regreso orgánico aporético?... Es una lotería el elegir, aunque stratándose de flamenco hasta de lo fallido se saca algo. El Ballet Nacional de España, ni se te ocurra.
La Farruca.
Siempre queda, por así decirlo, La Farruca, De Triana a las Tres Mil, ¿Rafaela Carrasco?, y que tengan el día, tal vez.
Con el cante, todo es más directo, tengan el día o no. Les propongo a los colegas una relación, por si les cuadra: Aurora Vargas, la noche de Jerez -El Torta, El Zambo...-, la de Málaga -El Carrete, Cancanilla, La Cañeta...-, la de Camarón,  o Antonio Márquez el Zapatero, El Chozas, Miguel Laví, Jesús Méndez, Rocío Molina -la chica del momento-, Carmen Linares, Pansequito, Diego el Guerrillero, José Valencia, ¿Toñi Fernández -si sólo hace flamenco-?, y lo que se considere conveniente probar en este apartado.
Toda la programación de la Bienal, aquí.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Vicente Escudero se 'muestra' en la Bienal

La abultada, 'monstruosa' programación de la 17 edición de la Bienal de Sevilla, que se inaugura este lunes para concluir el último día del mes de septiembre, no sólo ofrece una variada oferta de recitales y espectáculos flamencos repartidos, a diario, por la capital sevillana (78 funciones programadas), también conferencias, proyecciones, presentaciones de libros o exposiciones.
Y entre éstas, una incorporación de última hora, Líneas en libertad, dedicada a Vicente Escudero. Una muestra con cuadros por él pintados (56) y diversos objetos personales, todos pertenecientes a la colección de José de la Vega.
Vicente Escudero fotografiado por Grey Villet, 1955.

Entre esos objetos de la exposición se citan unas "castañuelas metálicas", de las que el propio Escudero habla en el primer capítulo de su libro, Mi baile, dedicado, como todo el libro, a Antonia Mercé 'Argentina', bailaora, bailarina a la que admiró, y defendió en todo momento como cuenta al recordar la rivalidad existente, en la época, entre ella y Ana Pawlova.

"Alguien dijo un día:
-Ana Pawlova es, sin duda, la bailarina del siglo.
-Y 'Argentina' la de todos los siglos -repliqué yo-. Ana Pawlova -continué-, cuando baila, da la impresión de que no se posa sobre la impureza del tablado. Es como un pájaro en el aire, como una estatua griega en un pedestal invisible. Antonia Mercé tampoco roza la tierra, ni abandona el vuelo, pero sabe arrancar, milagrosamente, a la una, torrentes de sonidos rítmicos, y con el otro, prende en el aire vibraciones maravillosas. Por eso el arte de mi compatriota no tiene semejanza".

Aunque mantuvo una relación "como el perro y el gato" con la genial artista, "siempre estuvimos de acuerdo, a pesar de que nuestras tendencias eran completamente opuestas. Ella era muy disciplinada y estudiosa: trabajaba las veinticuatro horas del día si era necesario. Yo, indisciplinado y bohemio, estudiando a ratos".


A raíz de interesarse sobre el arte, "su genialidad", con los 'palillos', que le valiera el título de 'Reina de las castañuelas', Escudero también quiso encontrar el secreto sobre, "¿cómo se las compone para arrancarle sonidos tan diferentes a esos dos 'cachitos' de madera? Parece usted un prestidigitador que, constantemente, está cogiendo en el aire castañuelas distintas, sin que nadie sepa de dónde las saca".
Después de "mis experimentos" sin éxito con los 'cachitos de madera', "cambié de táctica. Por medio de un amigo logré que en una fundición me hiciesen unas castañuelas en hierro, otras en bronce y otras en aluminio. En éstas sí que influían todos los factores: el hueco, el agujero, el peso. Tuvimos que hacer infinidad de pruebas, pero al fin, a fuerza de paciencia y dinero, conseguimos unas que sonaban bien.
"Las estrené en un concierto en la sala Pleyel de París, y no quiero decir lo que dieron de hablar en todos los medios artísticos -cuando se enteró 'Argentina', "decía a todo el mundo que sólo un loco podría haber tenido una idea semejante. Sin saber que había sido ella la causante de mi enfermedad"-. Aquí, en España, muchas personas las recuerdan, y me preguntan por qué no las toco ya. La única razón es que las perdí juntamente con un baúl, a causa de estas guerras, y la extraordinaria dificultad para conseguir otras".

Un nuevo encontronazo entre los dos temperamentos artísticos, zanjado por Mercé con "un portazo que rompió los cristales de la parte superior de la puerta", lleva a Escudero a pensar en "bailar un día con unas castañuelas de cristal, y romperlas en el golpe final (aunque me corte), reconstituyendo en su recuerdo aquellos añicos de vidrio que nos tuvieron separados tanto tiempo".
Amor brujo (V. Escudero).

Pasarían cuatro años hasta volver a reconciliarse, fue representando el Amor Brujo un marzo de 1936, en Nueva York. Pocos meses después Escudero se enteraba de la muerte de Antonia Mercé 'Argentina', "la excelente amiga... mi mayor estímulo artístico".