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miércoles, 3 de julio de 2019

Cristina Cruces y sus diversas orientaciones sobre el estudio del flamenco (y 3). "Neoflamenco" / Cine y flamenco

"¿Qué es?", se pregunta Cristina Cruces, el "neoflamenco". Título de otro de los capítulos de su libro 'Flamenco. Blanco sobre negro', y tercera y última parte, en este blog, de lo que comentó en 16 Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid' (10-16 junio), durante la presentación de "un libro de este peso y ¡este precio!, vale treinta euros, por cierto", señalaba con gracia Cruces, que también habló de cine y flamenco para concluir el repaso a los contenidos -1 y 2- de este su último trabajo publicado.

Cristina Cruces en 16 Jornadas Flamencas de Valladolid. Foto: Luis Matilla.

"Hay un tipo de flamenco que está anclado en una nueva manera de mirar; cuando hablo de neoflamenco no me refiero a aquel flamenco que en los años 80 despertó en otra línea -nuevos flamencos, aflamencamiento, flamenquito...-, sino, por ejemplo, ¿qué hacemos con esto? (muestra en pantalla imagen del espectáculo 'D. Quixote', de Andrés Marín).
Nos encontramos ante un panorama en el que se trata de que, ya no es que haya flamencos que utilizan el pop o viceversa, ahora los propios artistas flamencos, muchos de ellos herederos de genealogías flamencas, enculturados en el flamenco más clásico (Yerbabuena, Galván, Bayón...) despiertan una nueva forma de mirar el espectáculo y nos están ofreciendo un flamenco deconstruido, ajeno a las narrativas tradicionales, con otros tiempos, otras dinámicas, ajenos al concepto del palo y el repertorio, con otras texturas, indumentarias, con otra forma de comprender el mensaje y con otra pureza, que no es la de (Antonio) Mairena, sino una autenticidad blanca, sin olés, que muchas veces nos sorprende y descoloca, nos rompe los esquemas. Es un proceso que en otras artes también existe.


Reflexiono intentando situar este tipo de escenario, de propuestas en un nuevo contexto para el flamenco, en un nuevo contexto social, en un nuevo campo de artistas que están en el flamenco, son el género flamenco del siglo XXI.
¿Qué va a pasar? Pues, claro, estas cosas duelen, te hacen pensar...
Y finalmente hablo de cine y flamenco, que últimamente me está interesando muchísimo (hace referencia a sus investigaciones en el No-Do -tararea la sintonía- "desde 1943 a 1981 ¡tiene joyas! sobre flamenco").
Estoy trabajando en dos ámbitos. Por un lado, el cine primitivo; no os podéis hacer idea la cantidad de películas que hay en el principio de la historia del cine que incluye al flamenco o si no baile español, baile bolero" (Cruces ha estado investigando en archivos de todo el mundo, "fundamentalmente franceses", de los que salió un texto que se puede leer aquí, y encontrado 47 piezas fechadas entre 1894 y 1910).
"Estoy trabajando el baile porque en esa época no hay más que estos testimonios" (como ejemplo proyecta un vídeo de un cortometraje realizado por Alice Guy en 1905, y que no hemos podido encontrar; tal vez la vívida descripción de Cristina Cruces ayude a imaginar el contenido: "Es un tango más moderno de lo que se ejecuta ahora, un tango de los Merengazos... esa es La Chata de la Jampona, y ese otro -fíjate los recortes de baile que tiene que parece que está bailando Rafael el Negro o El Titi-, es Talones... la fuerza que tiene... ahí sacándose la chaqueta como El Güito; es la continuidad desde hace 115 años... y el de la guitarra es Juan Maya... Por dios, esto genera en mí pasión y deseo de escribir").
"También abordo (en el libro), y con esto termino y nos vamos a tomar una cerveza, 'el cine en la representación del ritual', donde hago una comparación entre la pieza de fiesta por bulerías de Jerez en la película Flamenco, de Carlos Saura, que sale La Paquera, adelante, con la boca aaaaaaaaahhh en un primer plano que parece que te va a dar un bocao...


... y otra, de la serie de televisión, El Ángel, dirigida por Ricardo Pachón, de un homenaje a Diego del Gastor en Morón de la Frontera. Comparo la fiesta fría de Saura y la caliente de Pachón -pone el vídeo-, donde la cámara se mete dentro de la fiesta y se deja ir cuando el éxtasis y el gozo se ha producido -Cruces señala a los flamencos que van apareciendo en el vídeo-: Aurora Vargas, Paco del Gastor, María la Burra, Changuito, Raimundo y Rafael Amador, Juana la del Revuelo, tristemente desparecidos muchos de los que están ahí, que esto es de 1984-85, Pepe Ríos, Andorrano, Paco Valdepeñas... es que me emociono y tó... se ve cómo la cámara no puede estar por encima de la fiesta, algo que se nos está olvidando, pero este es otro asunto del que vendré a hablar el año que viene cuando me invitéis otra vez (risas). Gracias por todo, de verdad".

lunes, 24 de junio de 2019

Cristina Cruces y sus diversas orientaciones sobre el estudio del flamenco (2). Expresiones musicales: ¿lo árabe? / lo religioso

Continúa Cristina Cruces comentando el contenido de su libro "Flamenco sobre negro" (Universidad de Sevilla. 2018). Si en la primera parte se refirió a la bibliografía flamenca en esta aborda la parte dedicada a las expresiones musicales, que divide en dos apartados: la música andalusí y el flamenco / el flamenco y la religiosidad popular.

Moriscos danzando, por Christoph Weiditz (Siclo XVI).
"En este primer apartado (la música andalusí y el flamenco) intento rescatar un debate que a mí me parece un poquito mitificado: el flamenco es una música oriental, suena a moro, a árabe, es una música árabe... Y es verdad que, a veces, empiezas a escuchar cantos almuedánicos y te acuerdas de las seguiriyas y de las tonás porque hay unos melismas y un fraseo determinado idéntico. No es casualidad"(Cruces realiza una larga historia sobre los moriscos, su expulsión, su pervivencia-superviviencia oculta en la península ibérica, citando documentos, autores -de Cervantes a Blas Infante o Juan de la Plata, quien se preguntaba, "¿cómo es posible que las gitanerías actuales de Jerez de la Frontera coinciden exactamente con los barrios moriscos que existieron antes y después de las expulsiones, y aparecen además con los mismos oficios de aquellos moriscos? ¿hubo una fusión cultural?").
"Yo creo", prosigue Cristina Cruces, "que hay herencias de las músicas árabes, norteafricanas, pero muchas otras son coincidencias rítmicas o de otra naturaleza" (pone dos ejemplos, la ilustración de arriba y vídeo de las pandas de verdiales de Málaga, y continúa aportando datos, como los que podéis encontrar en este enlace). Concluye este apartado: "La historia lo que nos enseña es que la música no puede tener ni tiene fronteras, la música va volando por otro sitio, y esto (la Historia) nos recuerda que alguna vez fuimos aquello, y esa es otra de las lecciones que nos da el flamenco, que no somos siempre lo mismo".


"El capítulo de flamenco y religiosidad popular lo centro en Sevilla, y hago un análisis musical, letrístico y sociológico de qué palos están vinculados a la religiosidad y de qué maneras a lo largo de la historia.
Comienzo con la saeta, que es un proceso precioso de cómo el pueblo es capaz de enmendarle la plana a la tristeza y a la religión. La saeta viene de sagita y comienza como una ráfaga, una frase que lanzaban los monjes en aquellas noches terribles de las auroras de los pueblos andaluces, donde iban inculpándose, fustigándose por los pecados de la humanidad. Esas frases, esas sagitas son retomadas por las órdenes religiosas, en las iglesias (¡y entona!), "adoremos al señor, sobre todas las cosas"; todavía existen las saetas marcheneras que se cantan así... pues esto el pueblo es capaz de cogerlo, sacarlo de ahí, en-gran-de-cer-lo, en-ri-que-cer-lo melismáticamente, armónicamente y convertirlo, los artistas, en un palo flamenco.
Y hablo de los artistas que hicieron este camino, entre otros, la Niña de los Peines, que la pongo siempre porque es devoción mía, aunque sea en una conferencia de química inorgánica.
Hablo de las letras de las saetas, cómo se van haciendo más emocionales y menos descriptivas; la forma de cantar, que decían los plumillas ('periodistas') de la época, "son cantaores del vino, no divinos". También hablo de villancicos, zambombas y campanilleros."


En esta charla presentación de su libro, realizada durante la celebración de 16 Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid', y por el tiempo disponible, Cristina Cruces sólo apuntará algunas de las diversas orientaciones de sus estudios sobre el flamenco, sin entrar en ellas, como las dedicadas a la historia del flamenco, la perspectiva patrimonial (aquí resalta la edición completa de la obra discográfica de Niña de los Peines, de sus 265 cantes, en 2005 por la Junta de Andalucía, "una edición inencontrable").
Sí se extendió sobre otros apartados: el neoflamenco y cine y flamenco. Para próximas entradas.

jueves, 20 de junio de 2019

Cristina Cruces y sus diversas orientaciones sobre el estudio del flamenco. Primera parte: la Bibliografía

Cristina Cruces Roldán fue triple protagonista de las 16 Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid', celebradas entre el 10 y 16 junio. En primer lugar, por el reconocimiento tributado por el certamen flamenco vallisoletano a su labor investigadora en el flamenco, y por extensión a su apoyo y difusión, por lo cual se le hizo entrega del Premio a la Cultura, José María Capuletti.
En segundo lugar, por la conferencia ofrecida sobre el tema que englobaba este año las Jornadas: La mujer en el flamenco. Y en tercero, por la presentación de su libro, "Flamenco, negro sobre blanco". Y de lo que dijo en este acto trata esta nueva entrada del blog, que ofrecemos dividida en varias partes -no sé lo que dará de sí, pero merece la pena.
Un acto celebrado "en familia", en referencia al número de personas asistentes, bastante alejada de la más numerosa presencia que asistió a su interesante, ilustrativa, sapiente, divertida también, y como no, combativa conferencia; mismas características que se reprodujeron en la presentación del libro y con un plus de emoción. Sí, porque como señaló Cristina Cruces en un momento dado de la charla, "cuando nosotros, los académicos, nos acercamos al flamenco, se supone que tenemos que hacerlo con gesto serio y sin humor, sin amor, sin emociones. ¡Y qué va!".


"Un libro es un acto de amor", comenzó Cristina Cruces su charla -sin papeles, utilizando el ordenador para proyectar imágenes o vídeos-, "al final, sirve para pensar que algo de lo que una ha conseguido reflexionar, aportar durante veinte años puede servir para algo, para alguien; pueda interesar a quien desde el flamenco o fuera de él, intente entender cosas... El flamenco lo que nos enseña es vida. Si os dais cuenta, tanto la historia del flamenco, sus letras, sus emociones, todo aquello que es capaz de comunicarnos, a lo que siquiera podemos ponerle nombre, significa, que nos está abriendo un espacio de la vida que teníamos cerrado, y esa es la grandeza del flamenco.
Mi máxima ambición con este libro ha sido abrir la puerta a todo eso, ese espacio desconocido. Porque para mí lo fue.
Este libro es una recopilación de 20 años de estudios sobre el flamenco desde diversas orientaciones: la investigación, la bibliografía, el patrimonio, las expresiones musicales, el neo flamenco, el cine (No son las únicas sobre las que ha trabajado, por ejemplo, la perspectiva de género, que ya expuso en la conferencia del día anterior y en la que sigue trabajando. Y otras que pueden consultarse pinchando aquí, donde se recoge toda su extensa obra publicada ).
Lo primero que hago en el libro es hablar de la bibliografía flamenca, recopilando toda la existente hasta la publicación del libro. Con dos monografícos de dos libros no muy conocidos. Uno, "El flamenco y los flamencos", de Mario Penna (Turín, Italia, 1899-Madrid, España, 1968). Un profesor italiano que, desde una mirada externa que muchas veces son muy certeras a la hora de hablar del flamenco, porque te pueden dar la clave; en este sentido, digo, tiene una aportación muy interesante sobre la afición, el submundo flamenco, el duende, las nuevas poblaciones, que es una de las teorías que articulan la historiografía flamenca menos considerada. Decía Penna, que el flamenco, en realidad, se llamaba así porque al sur de la península se abrieron unas nuevas poblaciones, al norte de Sierra Morena, al norte de Córdoba... a las que afluyeron, en el siglo XVIII, alemanes y otros emigrantes campesinos del norte de Europa, a los que se dio en llamar flamencos, por su apariencia; y que después, pues aquellas son tierras bastante poco productivas, se marchan a la ciudad y se incorporan a ese mundo lumpen, suburbano, que sería la matriz sociológica del flamenco inicial. Una teoría un poco discutible, pero que él conocía.
El otro libro es uno que me parece muy importante: "Orígenes de lo flamenco y secretos del cante jondo", de Blas Infante. Una recopilación de escritos suyos de los años 20-30 del siglo XX, realizada por Manuel Barrios -se puede leer el texto entero en este enlace-, que son un paseo entre filosófico e histórico por lo que consideraba que era la naturaleza, la esencia propia del flamenco, que para él estaba menos en los gitanos -también contempla su aportación-, cuanto más en la presencia de un ethos, una idiosincrasia, si queréis la palabra, andaluza; sobre todo de la gente del campo, que toman una serie de coplas para trascender a través de la música sus propias emociones, sus propios sentimientos (Cristina se extiende spbre la figura de Infante y nos recomienda una visita a su Casa, donde se puede acceder a diversos contenidos sobre el padre de la patria andaluza)."
Paramos esta primera entrega, y despedimos hasta la siguiente con otra recomendación de Cruces, una de las varias que surgían de su torrencial discurso y lanzó a la organización de las Jornadas, "¡tenéis que traer a la Cañeta!".