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martes, 4 de octubre de 2016

Balance 'galvanizante' sobre Bienal Sevilla 2016, con gotas de Rocío

Acabó la Bienal de Sevilla "El acontecimiento internacional más importante relacionado con el Flamenco" (sic al buscar en google). Y desde luego que lo es, por todo.Como que han estado casi todos l@s que tenían que estar. Claro que se puede hacer más. Por ejemplo, yo propondría que se celebrara la Bienal al mismo tiempo que el Monkey Week, o viceversa, y que convivieran en el mismo tiempo y lugar flamenco y músicas, por resumir, 'indies'. Por ver qué pasa, si coinciden públicos en las calles, si los sonidos de uno y otro atraen a otros y unos, o que simplemente todos pueden estar juntos, aunque sigan a lo suyo, y no unos a continuación de otros, cada uno a su tiempo. Yuxtaposición, un término a explorar.
(Vale, sólo serían tres días de fest indie, pero se podría añadir otro festival, de jazz... incluso; dada la largura de días de la Bienal).

Takashi Murakami.
Contemplada la Bienal desde la lejanía, los comentarios sobre las actuaciones de l@s artistas de este año han entrado dentro de lo esperado según el entender y (re)gustos de l@s comentaristas, críticos en el lenguaje clásico o tradicional.
Poco ha aportado la crítica que no hubiera aportado antes. Sólo ha habido algún movimiento al hablar del espectáculo de Isabel Bayón sobre coreografías de Israel Galván, Dju Dju. La verdad es que también entra dentro de lo esperado, exonerar a Bayón, volver a incidir si lo de Galván es flamenco o por supuesto que no lo es, es performance o danza contemporánea, señalan tod@s l@s comentaristas. Buena noticia, el crítico flamenco no sólo sabe de lo suyo sino de otras cosas artísticas.
Y de nuevo, constatación de que el crítico, al menos est@s, van por detrás del artista. Con lo que saben del flamenco clásico, histórico, tradicional -etiquetas suyas- no encuentran un léxico iluminador. Lo claramente iluminado es el problema que tienen con la libertad del, de la artista.
(He leído en un libro de 1930, describiendo la "danza jonda": "Una anarquía de formas buscando una contraestética de sarcasmos y deformaciones, es decir, una estética de la caricatura. Es una rebeldía plástica a todos los dogmas de la danza, una negación consciente de toda estética de sistema; salta, se cimbra, ondula, se encrespa, se dobla, se afirma rígido; inicia la línea rota, el esguince descoyuntado, el perfil herido de cómicas insinuaciones, todo él en un apunte inorgánico y desmelenado de expresiones fallidas y esquemas deshechos". Del libro de los hermanos Caba Landa).


Tampoco se librará de comentarios esto no entra dentro del flamenco lo que hizo Rocío Márquez con Fahmi Alqhai. Aquí entraríamos en el tema etiquetas. Se viene oyendo a muchos músicos renegar de ellas, prefieren que se diga que hacen música, desde la que han aprendido, llevan en sus 'genes' o raíces o les ha 'tocado' cual iluminación-revelación.
Toda etiqueta es reductora. Y el Arte está por delante, encima de las etiquetas. Si desaparecieran seguiría habiendo Arte, con o sin permiso de la autoridad imperante 
¿Y si dejamos de decir flamenco y que el/la artista en cuestión hace una música... y a describir lo que transmite? Estamos en un tiempo global, luego también será global el sentir. Que, me parece, va a tener más de mirar hacia adelante que a hacia atrás repitiendo -copias, copias- lo que ya ha sido hecho.
(De lo que se trata es que el artista flamenco suene a su tiempo, si para ello tiene que tocar instrumentos ajenos a lo suyo, pero de ese tiempo, que lo pruebe; flamenco del siglo XXI no es un djflamenco ni electrónico, pero tendrá que tener esa sonoridad el cante).
Y el giraldillo 2016 es para: 

 

jueves, 14 de enero de 2016

La XX Gira del Norte pasa por Burgos (el flamenco gana algo más de visibilidad por estas tierras)

Burgos, capital, abre la temporada flamenca 2016 en la región castellano y leonesa al recibir un año más la 'Gira del Norte', que se inaugura este sábado día 16 con un recital de la cantaora Argentina (22.30h. Teatro Principal. 15 euros) acompañada por la guitarra de José Quevedo 'Bolita' y las palmas de Diego Montoya y Torombo.
La cantaora pertenece a una de las generaciones más recientes de artistas flamencos, pero no la última representada por la también onubense Rocío Márquez, incluida en la programación de esta oferta flamenca que cumple 20 ediciones. Márquez (20 febrero; 22.30h. Teatro Principal. 15 euros) estará acompañada de Miguel Ángel Cortés -hay que destacar a los tocaores de esta gira, alto nivel- y Los Mellis a las palmas. Las dos cantaoras comparten un respeto y profundo conocimiento del patrimonio flamenco, pero su actitud artística ante el presente de este arte toma caminos distintos.
Las actuaciones programadas ofrecen un cartel sumamente atractivo, variado o para todos los gustos, en consonancia con las diversas propuestas que ahora mismo conviven en el flamenco
Así, el soniquete de Jerez estará representado por uno de sus más veteranos cantaores, Luis el Zambo, con la guitarra de Miguel Salado (23 enero; 22.30h. Capilla de las Bernardas. 10 euros); el flamenco extremeño por Guadiana con el toque de uno de los guitarristas del momento, Diego del Morao (6 febrero; 22.30h. Capilla de las Bernardas. 10 euros). El mairenismo por el veterano cantaor granadino Nene de Santa Fé acompañado por el toque de Paco Cortés (5 marzo; 22.30h. Capilla de las Bernardas. 10 euros); y el de la generación Camarón-Paco de Lucía por David de Jacoba (19 marzo; 22.30h. Capilla de las Bernardas. 10 euros), con el toque de su hermano Carlos.
Como broche final a esta XX Gira del Norte, el baile. El de Israel Galván, el bailaor del momento, el que ha agitado las aguas del flamenco, le ha devuelto una internacionalidad activa en lugar de decorativa. Presentará uno de sus últimos espectáculos Fla.Co.Men. Con dos cantaores de lujo, David Lagos y Tomás de Perrate (30 abril; 22.30 h. Teatro Principal. 15 euros).
Tod@s est@s artistas flamenc@s también actuarán en las otras tres ciudades por donde pasará la 'Gira del Norte': Logroño, Barcaldo y Vitoria.

En los últimos años se ha asistido a una mayor presencia del flamenco en las diversas provincias que forman esta región donde vivimos, Castilla y León (CyL), al ir adquiriendo mayor visibilidad en la programación de espectáculos en salas, teatros municipales. 
Es cierto que siempre ha habido flamenco en CyL con provincias como Zamora ejerciendo una labor continuada, durante años y años; en Valladolid, y esporádicamente en otras. Aunque no siempre con el respaldo que ahora brindan las instituciones; por lo general la presencia flamenca solía recaer en la actividad de peñas -que sigue- o pequeñas salas privadas -que han disminuido más que nada por cuestiones de legalidad institucional-. Este apoyo público ha traído consigo  el acercar el flamenco a un mayor número de público.
Tal vez, o sin tal vez, la aparición de las Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid' ha tenido mucho que ver con esta propagación del flamenco en la comunidad. Sus doce años y la repercusión obtenida, más allá de la provincia, de la comunidad, pueden haber hecho reflexionar al resto de provincias sobre dar una mayor presencia al flamenco, aquí. Sea como sea nos alegramos de que esto suceda y cerca de nuestra casa.


Y en breve se irán sumando otras actuaciones flamencas por esta región. Por citar algunas, la de El Cabrero en Salamanca (6 de febrero; 21.30h. Caem. 12, 16 y 25 euros) o la del armonicista Antonio Serrano, integrante de la última formación de Paco de Lucía, quien tuvo la brillante idea de hacer sonar flamenca a un instrumento, tan en principio alejado de esta música, como la armónica (15 enero; 21. 30 horas. Arrabal de Portillo, Valladolid. 9 euros).

(Con todo esto de centrarnos en esta región no queremos hacer nacionalismo castellano-leonés, simplemente alegrarnos de la expansión del flamenco, sobre el que percibimos ciertos temores o prejuicios, aún, en los programadores culturales de aquí. También por eso nos gusta el flamenco, que no sea cómodo, para eso están los temitas de los 40 principales.).

lunes, 30 de noviembre de 2015

Farruquito: "Me encantaría bailar con Israel Galván"


-¿Conoce a Israel Galván?

-Claro, por favor.

-¿Le ha visto bailar?

-Hombre, claro. 

El pasado sábado estuvo en nuestra ciudad, Valladolid, Farruquito con su espectáculo 'Improvisao', terminando con una ausencia de más diez de años sin mostrar su baile al público vallisoletano. Informados que nuestro contacto en un periódico local iba a entrevistarle propusimos algunas preguntas de nuestro particular interés, que no saldrían en papel. Y esta sobre Israel Galván era la principal. 

-¿Qué le parece?

-Bueno, pues me parece que antes era un bailaor flamenco, y además yo me llevo muy bien con su familia, con su padre, José Galván, con su hermana Pastora, les conozco desde hace muchos años porque nos hemos encontrado muchísimas veces en los festivales y hemos coincidido. Israel Galván al principio bailaba un poco así al estilo de Mario Maya o los reflejos de su padre, pero luego con el tiempo él se sintió con la curiosidad de investigar por el contemporáneo. Yo lo que resaltaría de Israel Galván es que es una persona que ha conseguido una forma de bailar, una danza que, aunque no sea flamenca,  es muy particular, muy personal. Israel Galván baila como baila él y nadie más; y por lo tanto se merece la admiración de cualquier bailarín, aunque el baile que él haga no sea flamenco, desde mi punto de vista. 

No hace mucho planteamos en nuestro blog (1 y 2) ¿qué baile harían Galván y Farruquito juntos? Y esta fue la respuesta del nieto de Farruco: 

-¿Le atraería hacer un baile los dos juntos?

-Me encantaría bailar con Israel. Es más, un día lo estuvimos comentando, salió así la conversación, ‘oye ¿podríamos hacer algo entre nosotros algún día?’. Yo creo que él estaría por la labor porque sería como ver un poco los extremos, o no sé si los extremos, pero sí algo muy diferente. Yo creo que estaría interesante, a la gente le gustaría ver a Israel y a mí en el mismo escenario haciendo cosas que fuesen a compás, cada uno con su estilo. Yo creo que estaría bonito, sí, por qué no. A mí me gustaría. 

Sería interesante, el flamenco ahora mismo necesita un revulsivo, un suceso que sacuda su actual estado de comodidad, continuismo, que altere a ortodoxos, heterodoxos, y gente que pasa por ahí. Podría suceder con esta unión.

(Hemos mirado en la web de este periódico y no encontramos la entrevista a Farruquito, aparecida en papel el sábado 28 de noviembre, tal vez podríamos traerla aquí -aunque las respuestas del bailaor no difieren de las ofrecidas en otras entrevistas, su discurso es atractivo-; así mismo incluir otras preguntas que no aparecieron y tenemos a nuestra disposición, sobre sus hermanos, sobre su abuelo. Y hablar sobre su actuación, aquí en Valladolid. Dadnos un tiempo).

viernes, 21 de agosto de 2015

Farruquito e Israel Galván si bailaran juntos ¿qué baile harían? (II)

¿Se cansa uno de la naturaleza? ¿del fluir de los ríos? ¿del movimiento de las olas? ¿del cielo estrellado? ¿de la luna? ¿de los árboles? ¿de las flores? ¿de "porque la montaña está ahí"?
Algo parecido ocurre con el baile de Farruquito, -y Farruco su hermano-, y antes su abuelo, y con otr@s bailaor@s, en quienes se percibe vislumbra una conexión con lo que podemos llamar naturaleza, el espectáculo de la naturaleza. O ese famoso misterio del flamenco.
También está en el baile de Israel Galván, el misterio ¿de dónde procede, cómo se manifiesta?, "algorithmes, figures et postures, de face ou de profil – bras levé, déhanchements appuyés du corps, équilibres sur un pied et frappes simultanées sur la semelle opposée, affrontement et esquive d’un minotaure invisible, dégagement ou bref dénuement de l’épaule jusque-là protégée par le T-Shirt Hanes noir, étirement de tout le corps, génuflexion fugace, diagonale de voltes et de faces-..." (Nicolas Villodre en Flamenco Magazine).
Un misterio que anima dos bailes de muy distinta expresión, el de Farruquito y Galván, a quienes nuestra imaginación intenta 'ver' cómo sería su baile si bailaran juntos. Imaginación que se activó al leer el libro, Bailaor de soledades, de George Didi-Huberman, surgido a su vez del contacto con el baile de Israel Galván, como comentamos en la anterior entrada de este blog.


José Tomas visto por Anciones (Valladolid, 1938; Madrid, 2002).
En concreto del espectáculo Arena, lo cual lleva al autor a incluir múltiples referencias al toreo, que también tiene su misterio como espectáculo artístico (nos arriesgamos a emplear esta palabra, en estos tiempos de antitaurinos, de un toreo cerrado en sí mismo, de un ganado que sigue siendo tan mayoritariamente 'malo' como el de hace casi un siglo). El toreo nos interesa por el sentido de su existencia como arte; no como 'tradición' ("Todo documento de cultura es a la vez un documento de barbarie", Walter Benjamin).
El pensador francés incluye numerosas citas de libros sobre el mundo de los toros -en las notas a pie de página aporta un extenso listado de libros, repartido al 50% entre autores españoles y franceses-, siendo Bergamín el más citado, tal vez por su 'ahondamiento' lírico-filosófico del sentido del toreo.
Flamenco y toreo no viven tiempos de cercanía; de haberla, es 'callada', salvo excepciones. Tendrá que ser así, y ver si el arte como el agua busca su fluir por obstáculos que encuentre. 
Y es en ese futuro o búsqueda lo que lleve a imaginar a los dos bailaores juntos, ¿cómo se comparte la  soledad que nos da sentido, que daría sentido al baile de Farruquito-Israel Galván?

Farruquito (Foto tomada de su web).

Farruquito es el flamenco anacrónico, representaría todo el baile flamenco desde el big bang al big crush; en cuanto a la naturaleza él decía en una entrevista con motivo de la presentación del espectáculo que ofrecerá junto a sus hermanos Farru y Carpeta, TR3S, para clausurar la IV Bienal de Arte Flamenco de Málaga (20 de septiembre): "Queremos transitar, cada uno desde nuestra atalaya, por el vasto e infinito mundo del baile flamenco; intentar darle el sentido de la relación del hombre con la naturaleza, y, por consiguiente, con la sangre y la tradición que nos corre por las venas.".

Israel Galván, 'Arena' (Foto de Diego García, tomada de su web).

El baile de Israel Galván viene a corroborar que nuestra inteligencia está hecha de tal manera que puede comprender la naturaleza; que puede haber llegado el momento de desprenderse de las etiquetas en el arte y que se diga sólo: baile, sea quien sea y de donde sea quien lo ejecute (al igual que se pueda decir música, pintura...), en el buen sentido podría resultar un crecimiento en la creatividad del artista y en la conciencia de sí mismo del espectador. 
Mientras, la contemplación tanto del baile de uno como de otro procura estados visionarios de atractiva hondura. En el cielo y en la tierra.

jueves, 13 de agosto de 2015

Israel Galván y Farruquito si bailaran juntos ¿qué baile harían? (I)

¿Se imaginan a Farruquito e Israel Galván sobre un mismo escenario? ¿Qué baile, qué coreografía saldría?
Esta posibilidad surge al leer el libro El bailaor de soledades, una reflexión-indagación de GeorgesDidi-Huberman sobre el baile de Galván, motivada tras ver el espectáculo Arena, en distintas ocasiones y distintos escenarios (Teatro de la Maestranza, Sevilla 2004; Marsella y Arles, 2005).


Didi-Huberman aborda el baile del bailaor con un lenguaje muy propio de los pensadores franceses postmodernos, constructivistas o deconstructivistas o como se llamen ahora. Lo cual hace que su lectura sea reposada o ‘lenta’ para quienes no están/estamos acostumbrados.
Aún así, como en las películas, lo importante es el fluir, en este caso de las palabras, y atrapar ideas, ser asaltado por ellas, reconocer otras, algunas; detenerse en ellas… E ideas hay muchas en el libro, casi todas relacionadas con la danza, el arte, para así entrar más en el baile del bailaor. También se habla mucho de toros, de la tauromaquia.

Dice Didi-Huberman que el baile de Israel Galván convoca “una nueva memoria, para un nuevo futuro del arte”, que “nunca es nostálgico, ni renacimiento de alguna edad de oro”, que “toda la modernidad de su baile nace de interpretar la técnica tradicional del baile flamenco y no de las formas de la danza calificada de contemporánea”. Un baile que representa ante “una audiencia maravillada, escandalizada, privada de juicio”.



“Humildad, laconismo, temeridad inocente”, ve el francés en un bailaor que “baila con una soledad como si para él fuera una soledad compañera, o sea, compleja, poblada de imágenes, sueños, fantasmas, memoria”. Baila sus soledades, “creando una multiplicidad de un género nuevo, una multiplicidad muy singular con un solo cuerpo (bailo con-para mis soledades que es el público y mis parejas de baile; no para otras miradas)… bailar solo-con, que constituye básicamente, creo, el arte de bailar flamenco”. Israel Galván “baila para ser varios”.

El bailaor, su baile, “no se muestra, aparece, deja que surjan destellos de su inmensa ciencia corporal y de su energía psíquica, tan misteriosa… Su cuerpo no está ‘cuidado’ como el del bailaor profesional. No es un cuerpo preocupado de sí mismo, por lo menos a primera vista. No pretende corregir sus defectos. Acepta su singularidad… La elegancia está en el acto y no en el aparecer”.

Bellas reflexiones, inquietantes también por sorprendentes o no pensadas. “Perderse en el espacio y el tiempo de los movimientos producidos… estar fuera de las cosas, producir tiempo…”.

Utiliza Didi-Huberman el término “despersonalizarse” para referirse al cambio que se produce en el baile de Galván, el que va de hacer un baile, digamos, tradicional, el que siguen prácticamente todos los bailaores, al baile por el que es reconocido, el que viene haciendo, hasta ahora.

Vicente Escudero utilizaba la expresión “desenterarse” para señalar el cambio que se produjo en su baile. Ya estaba completamente enterao del baile flamenco que se hacía por entonces, en su tiempo, y que concluyó al encontrarse con el “extraordinario bailaor que hizo de mí un enterao: Antonio Bilbao; a su lado aprendí todo lo que el flamenco tiene de misterio”.
Desenterarse, “hasta casi olvidar las normas clásicas, de las que al principio me costó gran trabajo desatarme. Pero no hay mal que por bien no venga. Una vez habituado  de nuevo a bailar, con libertad absoluta, con la técnica que ya tenía y mi intuitivo espíritu de renovación, notaba una mayor facilidad para improvisar gestos, actitudes, movimientos (…) No se crea por todo lo dicho que yo desprecio a los enteraos, sino, por el contrario, creo que es necesario estarlo o haberlo estado. Pero siempre hay que estar también dispuestos para soltar las amarras en el momento oportuno, que ahí es donde estriba el laberinto”, contaba el bailaor vallisoletano en su libro, Mi baile.


Detenemos aquí este acercamiento al baile de Israel Galván y dejamos para otra entrada el baile de Farruquito (y hablaremos de toros ¿con qué toreo relacionar el baile del nieto de Farruco?). Tanto un bailaor como otro se presentan como dos focos que brillan con especial singularidad en el mundo del flamenco. Y nos hacen imaginar, y cuando se imagina nada se cierra.

miércoles, 29 de abril de 2015

"¡Bailemos todos!": Israel Galván (un texto para el Día Internacional de la Danza. 29 de abril)


"Carmen Amaya, Valeska Gert, Suzushi Hanayagi, Michael Jackson danza inclasificable. Yo no podría descifrar sus estilos de baile... los veo como turbinas generadoras de energía y esto me hace pensar en la importancia de la coreografía sobre esa misma energía del que baila. Seguramente lo importante no es la coreografía, sino precisamente esa energía, el torbellino que provoca.
Imagino una bobina tesla atrayéndolos a todos y emitiendo un rayo sanador y provocando una metamorfosis en los cuerpos: Pina Bausch como mantis religiosa, Raimund Hoghe convertido en escarabajo pelotero, Vicente Escudero en insecto palo y hasta Bruce Lee en escolopendra. 
Bailé mi primer dúo con mi madre, embarazada de 7 meses. Puede parecer una exageración. Aunque casi siempre bailo solo, imagino que me acompañan fantasmas que hacen que abandone mi papel de “bailaor de soledades”. No querría decir Didi-Huberman: de soleares
De pequeño, no me gustaba el baile, pero era algo que salía de mí de una forma natural y fácil. Casi instintiva. Con el tiempo me di cuenta que el baile curaba, me hacía efecto, casi medicinal, me ayudó a no ser tan introvertido y a abrirme a otras personas. He visto la imagen de un niño enfermo de ébola curándose a través de la danza. Sé que es una superstición, pero, ¿sería eso posible?
Después, el baile, acaba convirtiéndose en una obsesión que consume mis horas y que hace que baile hasta cuando me quedo quieto, inmóvil, apartándome así de la realidad de las cosas. No sé si esto es bueno, malo o necesario pero... así es. Mi hija Milena, cuando estoy quieto en el sofá, pensando en mis cosas, con mi propio runrún, me dice: papi, no bailes.
Y es que veo a la gente moviéndose al andar por la calle, al pedir un taxi, al moverse con sus diferentes formas, estilos y deformidades. ¡Todos están bailando!¡No lo saben pero todos están bailando! Me gustaría gritarles: ¡hay gente que todavía no lo sabe!, ¡todos estamos bailando! ¡los que no bailan no tienen suerte, están muertos, ni sienten ni padecen!  Me gusta la palabra fusión. No como palabra de marketing, confusión para vender un determinado estilo, una marca. Mejor fisión, una mezcla atómica: una coctelera con los pies clavados en el suelo de Juan Belmonte, los brazos aéreos de Isadora Duncan y el medio cimbreo de barriga de Jeff Cohen en Los Goonies.
Y con todos estos ingredientes hacer una bebida agradable e intensa, que esté rica o amarga o se te suba a la cabeza. Nuestra tradición también es esa mezcla, venimos de un cóctel y los ortodoxos quieren esconder su fórmula secreta. Pero no, razas y religiones y credos políticos, ¡todo se mezcla! ¡todos pueden bailar juntos!. Quizás no agarrados, pero sí unos al lado de los otros.
Hay un antiguo proverbio chino que dice así: el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo. Cuando una mosca levanta el vuelo en Japón, un tifón sacude las aguas del Caribe. Pedro G Romero, después de un aplastante baile por sevillanas, dice: el mismo día que cayó la bomba en Hiroshima, Nijinsky repitió su gran salto en un bosque de Austria. Y yo sigo imaginando: un latigazo de Savion Glover hace girar a Mikhail Baryshnikov. En ese  momento, Kazuo Ono se queda quieto y provoca una cierta electricidad en María Muñoz que piensa en Conrad Veidt y obliga a que Akram Khan provoque un terremoto en su camerino: se mueven sus cascabeles y el suelo se tiñe con las gotas cansadas de su sudor.
Me gustaría poder dedicar este Día Internacional de la Danza y estas palabras a una persona cualquiera que en el mundo esté bailando en este justo momento. Pero, permitidme una broma y un deseo: bailarinas, músicos, productores, críticos, programadores, demos un fin de fiesta, bailemos todos, como lo hacía Béjart, bailemos a lo grande, bailemos el Bolero de Ravel, bailémoslo juntos.".

Israel Galván (escrito para ITI -International Theatre Institute- el 1 de abril de 2015 con motivo de la celebración del Día Internacional de la Danza, y como nos ha parecido tan sugerente lo que transmite nos hemos tomado la libertad de traerlo aquí -y que nos perdonen pr no pedir permiso-; el 'bailemos todo' que entona el bailaor es liberador, igualitario, universal y por derecho ¡Nos unimos al baile!).

lunes, 22 de septiembre de 2014

El flamenco se debate en la Bienal de Sevilla

Y la Bienal de Sevilla va transcurriendo. Desde la lejanía geográfica seguimos sus aconteceres vía redes sociales y medios informativos, comprobando que se ha calmado el alboroto de los primeros días que tuvo dos momentos, dos nombres que sacaron a la luz la eterna división de la afición flamenca, y de sus artistas y creadores sobre qué es (el) flamenco.
Se puso de manifiesto con la misma gala inaugural, que tenía a Enrique Morente como objeto de homenaje. El maestro no fue atacado, sigue habiendo peros sobre algunas cosas de su hacer, mas la intensidad del debate es de muy baja intensidad, aceptación con pros y contras. No suscita debates pasionales; pero algo molestó furibundamente a una parte de la crítica y adláteres en esta gala: el montaje escénico. El que venía firmado por José Luis Navarro, Pedro G. Romero y José Manuel Gamboa, tres renovadores, por simplificar el papel con que se señala dentro del flamenco a estos tres escritores, investigadores, estudiosos, productores, creadores, artistas también. Se les apuntó, nunca mejor dicho, como culpables de todos los males de la gala. Unos disparos que parecen delatar envidia, resentimiento, odios larvados que afloran cuando la ocasión es propicia.
Y que se explican en las alabanzas, hasta el infinito y más allá, sobre el espectáculo que presentó Farruquito. Ahí está el flamenco, decían, ahí debe seguir, querían decir. De acuerdo en lo primero; en lo segundo, no debería estar de acuerdo ni el propio Farruquito, de cuyo arte nunca nos cansamos y queremos seguir viendo cómo profundiza en él y los retos que de ello se deriven, no que sea un Israel Galván, bailaor hacia el que esa crítica-afición-artistas mantiene la misma actitud que con Morente de aceptación, como se pudo ver tras su actuación en la Bienal (ahora mismo Galván es el principal, por no decir el único, exponente de que el flamenco se presente en otros espacios, ante otros públicos distintos a los habituales que la escena internacional tiene reservado a nuestro arte).


Otro punto de fricción fue el concierto de Rocío Márquez, sin tanta visceralidad como el de la gala, pero en el que volvía a ponerse de manifiesto una idea de cómo tiene que ser el flamenco, del eterno debate de si un cantaor o cantaora puede ejercer de cantante. Uno se acuerda de lo que dijo Manolo Caracol al respecto: "Todo es cante".
La crítica-¿cómo llamar a este sector? ¿reaccionario, inmovilista, 'cerrao'...?, ya que nada interesante aporta- se ha ido calmando con los siguientes espectáculos de la Bienal al transcurrir estos por terrenos reconocibles, luego que les guste más un@s u otr@s artistas. Decía Don Ciro Bayo sobre la Sevilla que en su peregrinar visitara allá por 1910: "Aquí no se sueña; se vive" (Lazarillo español; Ediciones Cátedra, 1996). Y la vida, la vida es un contratiempo.
(Aún queda mucho por ver en la Bienal).