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martes, 18 de octubre de 2016

Mi atracción por el flamenco: El arte de amar (y 4)

¿Por qué digo que el flamenco me es propio y no el rock and roll, las músicas negras americanas con las que me crié y en primera instancia me atrajeron? ¿Porque soy español?
Recuerdo una seguiriya de un recital que ofreció Carmen Linares en el Teatro Calderón, escalofriante; un par de temas que hizo Moraíto chico en el intermedio de un recital de José Mercé en el Teatro Zorrilla, que despertaron mi atención, lo que no estaba consiguiendo el cantaor; a Enrique Morente, en el Calderón, haciendo sólo flamenco y ver que todo lo bueno que se decía de él: bien dicho estaba; a Lole, sin Manuel, en la Plaza de Toros, y pensar, 'al menos la he visto a ella'. Recuerdo oir unas bulerías de Fernanda y Bernarda de Utrera y al escuchar la guitarra decirme que tenía la misma fuerza que un rasgueo, riff, de metal o punk. ¿Tiene equivalente en la música popular anglosajona el cante monstruoso de la Paquera de Jerez?



Recuerdos de finales del siglo XX y principios del XXI, en Valladolid, mi ciudad. Siglo este donde el flamenco había pasado a ser, como ya dije, el centro de mi atención musical.
Fue leyendo La música callada del toreo, de José Bergamín, donde empecé a percibir fundamentos para pensar que esta parte del planeta llamada España tenía una singularidad porque pensaba/sentía de otra forma -contraria, podría decirse, a la anglosajona- y de ahí sus particulares creaciones artísticas. Esa intuición encontraría más argumentos en el libro -de 1933-, Andalucía, su comunismo y su cante jondo, de Carlos y Pedro Caba Landa, quienes vienen a sostener que la "unidad psicológica", el "alma colectiva" de este país se expresa, se 'materializa' en el flamenco, al igual que la cultura anglosajona en la música clásica ('teoría' extensible a otras culturas: árabe, india, africana...).
Si quitamos etiquetas musicales y nacionalistas tal vez haya dos formas de cantar: la canción y el cante. La primera se interpreta, quien canta actúa, teatraliza; el segundo se hace (ahora que Bob Dylan está en candelero, el genio de Minesota practica esta forma: hacer el cante -también puedo incluir a Chavela Vargas-; con lo cual quiero decir que esta última forma de cantar no es exclusiva del flamenco, si bien es su sello distintivo: hacer el cante, decimos, como decimos cantante -un modelo: Frank Sinatra- y cantaor/a. Y no está una forma por encima de la otra, salvo para la industria que incentiva la canción porque es manipulable, y hay tantos oídos y voces prestos a dejarse a corromper: lo fácil atrae. Sí hay buenas canciones, brillantes, luminosas, arrebatadoras; aunque casi hace falta ser un gemólogo para encontrarlas o no confundir el amor con ilusiones).
Hace poco hablando con el maestro de baile, Rodolfo Otero, le preguntaba si el flamenco es de Andalucía o de España, respondía: "El flamenco no es ni de España, ni de Andalucía, es un arte".



(Y hasta aquí el repaso a mi atracción por el flamenco)

martes, 4 de octubre de 2016

Balance 'galvanizante' sobre Bienal Sevilla 2016, con gotas de Rocío

Acabó la Bienal de Sevilla "El acontecimiento internacional más importante relacionado con el Flamenco" (sic al buscar en google). Y desde luego que lo es, por todo.Como que han estado casi todos l@s que tenían que estar. Claro que se puede hacer más. Por ejemplo, yo propondría que se celebrara la Bienal al mismo tiempo que el Monkey Week, o viceversa, y que convivieran en el mismo tiempo y lugar flamenco y músicas, por resumir, 'indies'. Por ver qué pasa, si coinciden públicos en las calles, si los sonidos de uno y otro atraen a otros y unos, o que simplemente todos pueden estar juntos, aunque sigan a lo suyo, y no unos a continuación de otros, cada uno a su tiempo. Yuxtaposición, un término a explorar.
(Vale, sólo serían tres días de fest indie, pero se podría añadir otro festival, de jazz... incluso; dada la largura de días de la Bienal).

Takashi Murakami.
Contemplada la Bienal desde la lejanía, los comentarios sobre las actuaciones de l@s artistas de este año han entrado dentro de lo esperado según el entender y (re)gustos de l@s comentaristas, críticos en el lenguaje clásico o tradicional.
Poco ha aportado la crítica que no hubiera aportado antes. Sólo ha habido algún movimiento al hablar del espectáculo de Isabel Bayón sobre coreografías de Israel Galván, Dju Dju. La verdad es que también entra dentro de lo esperado, exonerar a Bayón, volver a incidir si lo de Galván es flamenco o por supuesto que no lo es, es performance o danza contemporánea, señalan tod@s l@s comentaristas. Buena noticia, el crítico flamenco no sólo sabe de lo suyo sino de otras cosas artísticas.
Y de nuevo, constatación de que el crítico, al menos est@s, van por detrás del artista. Con lo que saben del flamenco clásico, histórico, tradicional -etiquetas suyas- no encuentran un léxico iluminador. Lo claramente iluminado es el problema que tienen con la libertad del, de la artista.
(He leído en un libro de 1930, describiendo la "danza jonda": "Una anarquía de formas buscando una contraestética de sarcasmos y deformaciones, es decir, una estética de la caricatura. Es una rebeldía plástica a todos los dogmas de la danza, una negación consciente de toda estética de sistema; salta, se cimbra, ondula, se encrespa, se dobla, se afirma rígido; inicia la línea rota, el esguince descoyuntado, el perfil herido de cómicas insinuaciones, todo él en un apunte inorgánico y desmelenado de expresiones fallidas y esquemas deshechos". Del libro de los hermanos Caba Landa).


Tampoco se librará de comentarios esto no entra dentro del flamenco lo que hizo Rocío Márquez con Fahmi Alqhai. Aquí entraríamos en el tema etiquetas. Se viene oyendo a muchos músicos renegar de ellas, prefieren que se diga que hacen música, desde la que han aprendido, llevan en sus 'genes' o raíces o les ha 'tocado' cual iluminación-revelación.
Toda etiqueta es reductora. Y el Arte está por delante, encima de las etiquetas. Si desaparecieran seguiría habiendo Arte, con o sin permiso de la autoridad imperante 
¿Y si dejamos de decir flamenco y que el/la artista en cuestión hace una música... y a describir lo que transmite? Estamos en un tiempo global, luego también será global el sentir. Que, me parece, va a tener más de mirar hacia adelante que a hacia atrás repitiendo -copias, copias- lo que ya ha sido hecho.
(De lo que se trata es que el artista flamenco suene a su tiempo, si para ello tiene que tocar instrumentos ajenos a lo suyo, pero de ese tiempo, que lo pruebe; flamenco del siglo XXI no es un djflamenco ni electrónico, pero tendrá que tener esa sonoridad el cante).
Y el giraldillo 2016 es para: 

 

miércoles, 19 de junio de 2013

Flamenco y anarquía

"Lo más seguro es que la utopía sólo sea posible en el individuo. Y al único sistema político que se le podría aplicar es la anarquía” (Alan Moore, creador de cómics).

Se habla del cante anárquico de Agujetas; se señala a El Cabrero de anarquista; el escritor Caballero Bonald define el arte flamenco como “cartesiana anarquía” (“organizada gracias a las leyes del compás, a las que insoslayablemente se ha de ajustar”); el primer flamencólogo, Anselmo González Climent, se refería a la juerga flamenca -la verdadera, no la económica- como espacio de acontecimientos donde surge, “la fecundidad del desorden, el despilfarro flamenco y la anarquía de la plasticidad psicológica y artística del flamenquismo”.
El tocaor Tomatito en unas declaraciones decía que, “al flamenco le va la anarquía, nunca las dictaduras. Huyo de aquellos que nos quieren encasillar en un círculo del que no quieren que nos movamos. Nadie te puede mandar. A mí no me manda nadie”.

Ascaso, Durruti, Jover, anarquistas españoles.
Flamenco y anarquía, dos gritos sociales que, en primera instancia, han sido atribuidos como propios de l@s marginad@s, l@s desposeíd@s, l@s desahuciad@s, l@s hambrient@s, l@s humillad@s, l@s inadaptad@s a la circunstancia civil.
Un sistema político y un arte bien definidos, hechos (“el flamenco está hecho”, se dice y se acepta), pero como dijo Enrique Morente, “para aprender nuestros códigos se requieren quince años de estudio en Viena, comerse dos o tres membrillos en el pueblo de Beethoven y aun con todo y con eso no lo aprendes”. O como decía Manolo Caracol, “no se hace el cante –se hacen los zapatos-, el cante se va haciendo”.
El anarquismo se hace fuerte en España, como en ningún otro país, a principios del siglo XX, al tiempo que el cante jondo completa su larga etapa de destilación. El caldero en el que se han vertido siglos y siglos de historia musical, vital ha dado su último hervor, el manjar, el flamenco, está listo y se reparte a los comensales. Con tres ingredientes principales: “la desesperación filosófica del Islam, la desesperación religiosa del hebreo y la desesperación social del gitano”.
Los dos tienen un territorio principal, Andalucía. Y “España es Andalucía”, sostienen Carlos y Pedro Caba Landa, autores del libro, Andalucía, su comunismo y su cante jondo (como explican en el interior de su ensayo ese comunismo es el comunismo libertario).
El libro publicado en 1933, y reeditado en 1988 por la Universidad de Cádiz, acarreó múltiples discriminaciones políticas, laborales a sus autores durante los años de la tiranía de Franco, ignorante, maliciosa, pues tal era su naturaleza, de valorar la labor de quienes con espíritu y mente abierta habían ofrecido, con profundidad, sin alarde erudito, con espíritu libre, una interpretación del cante jondo, al cual admiraban intelectual y emocionalmente.
El Chozas y El Cabrero.
Los hermanos Caba inician su estudio del cante jondo, primero situándole en la época en que más o menos se fecha su ‘nacimiento’, mediados del siglo XIX –por las mismas fechas en que el anarquismo se introduce en este país- y la malentendida, reaccionaria postura de la intelectualidad del momento (generación del 98) hacia lo que significaba este arte popular lírico.
De ahí pasan a los antecedentes, las influencias reconocibles del flamenco, cuyos orígenes se remontan más allá de la invasión árabe, para adentrarse definitivamente en el pathos andaluz, el estilo de su cultura, en la que el cante jondo representa “el gesto más significativo de su espíritu”.
“Hay en la pena andaluza un sentimiento de solidaridad universal por dolor de todos los que sufren. Y aunque el cantaor alude con frecuencia a sus penas personales, canta seguro de la comunión laica en ellas de todos los que escuchan. El dolor se hace social (…) y entra un nuevo ingrediente de máxima significación: la rebeldía; que si rumiada se vierte hacia dentro y se sublima después en cante jondo, cuando se proyecta hacia fuera, en mecanismo de desahogo, produce el anarquismo andaluz”.

Sucesos de Casas Viejas.
Un anarquismo individualista, un comunismo libertario. Mientras, la música anglosajona suma instrumentos –y hace de la voz uno más- para expresar su angustia; el flamenco se basta con la voz, derriba y construye como dice el viejo dicho anarquista, y alcanza los mismos fines artísticos. Sin poner reparos a la suma de otros (guitarra, cajón, flauta, piano…), ni a la independencia de estos. Ni tan siquiera necesita el cante de una letra que cantar, tal es su expresividad (¿quiénes son los autores de las letras? Anónimos, en su mayoría. De todos). 

No le temo a la justicia

Ni a trabucos ni a puñales.

Ni a hombres de vara y media

Ni de dos varas cabales.

(Soleá)

El último capítulo del libro de Carlos y Pedro Caba Landa está dedicado a las letras del cante jondo, agrupados en tres grandes temas: Lo filosófico-religioso (Le preguntaron a Camarón si era religioso, respondió: “Creo en Dios porque es lo que nos tienen metío en la cabeza, ¿no? Creo en algo, pero más en la tierra que en lo de ahí arriba”), lo social y el amor (“Gracias al amor en todas sus formas, un pulso vigoroso de fe, de ternura y de apetito de vida, hidrata el panorama enervante y desolado de la psicología andaluza”, y para los hermanos Caba, “Andalucía es España”).


(Este texto apareció publicado en el nº 266 -marzo del 2013- en el suplemento cultural del periódico editado por el sindicato CGT. Fue una petición de un amigo sobre ese tema. En nuestro atrevimiento mandamos lo que aquí, ahora, traemos).

martes, 27 de noviembre de 2012

El baile (II) jondo

Desde la anterior reunión de la Tertulia Flamenca, el baile sigue girando en nuestras cabezas por un deseo de explicaciones, de interpretaciones al por qué de esas figuras, movimientos que, al tiempo, se manifiestan ante nuestros ojos cuando decimos baile flamenco. Visiones que transforman el deseo de saber en el de contemplar, hacer el baile.
Baile de pequeñas gitanas en el Sacromonte. Autor: Gustave Doré.
Aún así, ese deseo que ronda la mente obtiene Una interpretación. No le calmará del todo, más bien al contrario, pero tal es la naturaleza del deseo, siempre agitarse.
Le ofrecemos la interpretación de los hermanos Caba Landa, de allá, por los inicios de los años 30, del siglo pasado:

"El baile jondo es un extraño y multiforme complejo de oscuros simbolismos.
El baile jondo no es la danza artística, porque tiene con respecto a ésta más espontaneidad, y menos espíritu. Como el cante jondo frente a la ópera o la zarzuela, el baile jondo es todo individualismo, personalidad e intuición, mientras la danza es racionalismo culto, con el uniforme que da la racionalidad, más el residuo de espontaneidad que deja libre la interpretación.
En la danza, el artista es siempre una entidad freudiana a la caza de símbolos; en el baile jondo el símbolo es como rehuido y despreciado por la personalidad radiante; apenas esos símbolos inician su espectral presencia, son eliminados, trasmutados o destruidos por otros, que a su vez, aludidos en efímera vigencia, son víctimas de la misma ironía en su equívoca irrealidad.
En la danza hay un propósito artista, consciente y una sublimación estética de ese propósito. Al sentimiento inmediato y primario de la plástica viva se superpone un segundo piso de dolo intelectual. En el baile flamenco, no. En él toda la barbarie de una cultura de intuiciones, a la vez ardiente y matinal (como el alba del sur), todo el sentimentalismo atávico y brumoso de la Andalucía elemental y bruna, toda su humanidad artista, instintiva y presocial, en hervor de sensaciones vividas, pero no intelectualizadas, con todo su confuso significado de magia y rito, de sensualidad y espíritu en bruto se manifiesta en inexactas alusiones a desnudeces de virgen lúbrica, a danza pánica de selva, a latidos de alma vegetal y a paganía festival de tribu. En él hay un forcejeo de espíritu que quiere liberarse de latencias, culturas que se entrecruzan como ráfagas tejiéndose en chispas, pero como si en su fondo, de recóndita lejanía, viviera una palpitación germinal indescifrable.
Se ha hablado de la tentativa de vuelo de la danza; pero el baile jondo tiene poco de danza o pantomima; no cultiva el baile de puntas ni la estética atormentada del gesto, pero alguna vez insinúa el vuelo.
Es la misma ‘naturaleza culta’, peculiar de la música jonda; un afán inconsciente de organizarse, un mundo propio de sensaciones frescas. En el baile jondo, por debajo del arabesco y la filigrana, se cree percibir la violencia pasional de los hombres del desierto, la mística desolada del judío, la crespa sensualidad del árabe y la religiosidad panteísta y fetichista del gitano. Más, otras muchas resonancias inefables, resbaladizas a toda captación.
La quietud rígida, como encorsetada, del torso, de faraón o de faquir, el éxtasis de la faz, la esbeltez ajustada de la figura, la fastuosa pedrería del indumento son de abolengo gitano, como lo es su sentido individualista y genial, fiado a la inspiración del momento, instintiva y certera para la expresión rebelde del dogma".
Foto: www.farruquito.com.
(Texto: Del libro, Andalucía, su comunismo y su cante jondo).

 

lunes, 24 de septiembre de 2012

La madre en el alma flamenca

El tema de la madre es "el tuétano del flamenco", es "el amor de los amores", dicho, respectivamente, por Luis Rosales y los hermanos Caba Landa. Tanto uno como otros coinciden en que, "es difícil acertar en la elección de coplas alusivas a ella, precisamente por la belleza y abundancia de tales coplas"... "podrían citarse mil ejemplos".
Para Rosales las alusiones a la madre se descomponen en dos planos: El de carácter afectivo y humano, y el sacral. En el primero, "la madre asume la totalidad de los afectos necesarios, representa la compañía y el pan sobre la mesa, la mano que nos deja las horas libres y que nos quita los alfileres de la boca; la camisa lavada, la medicina y la manta al alba para que el cuerpo no se enfríe; los pañuelos, la herida y los consejos; el agua hervida cuando niño y el pago de deudas cuando mayor... la madre es el tú necesario, el tú esencial, esa persona con la que estamos hablando siempre cuando decimos -Tú...".

Sin motivo y sin razón
la hice llorar un día.
Perdóname 'mare' mía,
que ahora comprendo yo
lo que conmigo sufría.
(Fandango. Camarón de la Isla)

"Desde el punto de vista sacral", prosigue Rosales, "la madre asume la totalidad de los valores imprescindibles: la importancia, que confiere su valor a la vida; la seguridad, que nos permite pensar en el mañana; la vinculación, o sea, el principio de solidaridad que nos brinda su ayuda cuando desfallecemos; lo originario, que hace a la vida recrearse continuamente".
Los hermanos Caba Landa dicen lo mismo con otras palabras. Sitúan a la madre en, "los rincones más cálidos que el alma jonda reserva a la ternura", junto a la esposa, el padre, el niño o la amistad:
No hay besos más delicados
que aquellos que da una 'mare'.
Desde que murió la mía,
nadie ha sabido besarme
como  mi 'mare' sabía.
(Seguiriya)

Es el deseo de una vuelta, "gozosa a la infancia, al balbuceo sentimental", a "la inocencia", creándose "una atmósfera de ternura que sensibiliza todo un universo de recuerdos". Por eso, su pérdida, "supone el dolor más profundo y sincero":

Por aquella ventana
que al campo salía,
le daba voces a la 'mare' de mi alma
y no me respondía.
(Seguiriya. Tomás el Nitri) 

Vamos a hincarnos
de rodillas que ya viene Dios:
Va a recibirlo la 'mare' de mi alma,
de mi corazón.
(Seguiriya. Manuel Torre)

Un dolor que con el paso del tiempo adquiere, "matices religiosos.., la virilidad jonda santifica a la madre", hasta el punto, "que la imagen sublimada de la madre se funde en el símbolo de la Virgen".
Por último, Luis Rosales apunta, "esta concentración absoluta de afectos y valores vinculados a una persona perecedera es una consecuencia o, mejor dicho, un don de la pobreza... la asombrosa y mítica ampliación de la maternidad en el cante flamenco es una consecuencia de la cultura de los gitanos, pero también y sobre todo de su tristeza secular de raza perseguida y pueblo pobre".

(Los textos de Luis Rosales proceden de El cante y el destino andaluz; los de Carlos y Pedro Caba Landa, de Andalucía, su comunismo y su cante jondo. Por citar otro texto más sobre el tema, La madre y la compañera en las coplas flamencas, de José Cenizo -Signatura Ediciones. 2005-).

lunes, 20 de agosto de 2012

Rusia, su democracia y su cante condenado

-En Europa nos hemos quedado sin música.
-¿Y los rusos'
-Esos, sí. Ahí está el espíritu
 (En 'El Imparcial', 14-1-1933- Maestro Serrano)
Hoy no va de flamenco la entrada, pero sí de música, la conocida como punk-rock. Por lo sucedido en Rusia con la condena al grupo Pussy Riot. Aparte de mostrar solidaridad con el grupo, que ha retratado a Rusia como un estado mafioso -y el silencio de los demás-, sólo añadir que el Arte está por encima de la democracia (y esta, se suponía, estaba por encima de dictaduras y tiranías).

Imagen tomada de aquí.
"Se explica la conmoción simpática que en Glinka, primero, y en Rimsky-Korsakoff y Borodine, después, hubo de producir el conocimiento de la música andaluza. Pero ese paralelismo de ambos pueblos, que es innegable, y que hoy, con las respectivas convulsiones sociales, se acentúa hasta dejarse percibir por todas las inteligencias" (Carlos y Pedro Caba Landa. Andalucía, su comunismo y su cante jondo.  Atlántico, 1933. Universidad de Cádiz, 1988).

lunes, 23 de julio de 2012

Rebeldía de la pena (al pensar en Enrique el Mellizo)


Al recordar la figura de Enrique el Mellizo, parecía que la melancolía, la soledad, la angustia, la pena (la depresión, el trastorno bipolar queda para los psiquiatras) orientaban el pensar en quien está considerado ‘puente’ de dos modernidades del flamenco, la de Silverio y Manuel Torre; y en este marco emocional de la existencia parecen 'entenderse' algunas de las imágenes que nos han llegado del cantaor: solitario en las iglesias escuchando cánticos propios de tales lugares para luego, dicen, hacerlos suyos (saetas), o nuevamente sólo, alejado, lanzando cantes al mar que bañaba su Cádiz (“Ay mi pesar, como las oleaítas del mar que van y vienen…”), o al lado de los manicomios, transido en un cante que producía espanto, tremenda conmoción, como recordaba, sobrecogido, Manolo Caracol.
Entendimiento sobre el comportamiento, personal y artístico,  del cantaor que (a)parece reforzado, explicado al recorrer las páginas de "Pasajes de la Melancolía" (Editorial Trea. 2010): “... desasosiego por los conocimientos incompletos, fatal imposibilidad de alcanzar lo absoluto, descorazonamiento ante los propios límites… talante atrabiliario, voluptuosidad perezosa de la creación, autocondena al aislamiento, manía de la cavilación, ambición del conocimiento... fatalidad del que sabe que no sabe”), algunas acepciones ofrecidas por la autora, María Bolaños, al analizar la presencia del “malestar misterioso” en el arte de comienzos del siglo XX (atávica enfermedad que, “pervive como la mejor respuesta interior al espíritu de crisis e inseguridad, pero también de ambición, con que se avistan los nuevos tiempos”).


Si Enrique el Mellizo por soleares decía:

Tengo un cantar en el alma,
Que es el cantar de la pena;
Si quieres que te lo diga,
Pídele a Dios que me muera.

también, “de vez en cuando concurría a alguna reunión de amigos antiguos, entre los que prodigaba sus agudezas y ocurrencias saladísimas y genuinamente gaditanas, y entonces, ante reiteradas instancias, cantaba alguna malagueña que hacía sentir” (Diario de Cádiz, 1906).

Sentaito en mi balcón,
toita las noches me llevo,
sentaito en mi balcón;
y al escuchar tus pasitos lentos,
se me para el corazón,
de lo mucho que te estoy queriendo.

Pero, ¿es lo mismo la pena flamenca y la melancolía? En "Andalucía en llanto" (Cruz y Raya. 1934), Luis Rosales parece decir que sí, o eso hace pensar el ‘aire’ de su poética escritura. Pero esquivando por entre su barroquismo lírico, algunas frases, ideas evocadoras (“Porque esta pena no es un sentimiento, ni siquiera un ambiente; es una raíz… Alegría y pena no son contradictorias; antes por el contrario, la alegría, en su última razón de ser, se encuentra al borde de la pena…”), que motivan, exigen un complemento, una salida ante la seducción melancólica.

Melancolía i (1514). A. Durero.
“Hay en la pena andaluza un sentimiento de solidaridad universal con todos los que sufren, los hambrientos, los desesperados, los perseguidos por la justicia, los envilecidos de todas las latitudes. Y aunque el que canta alude con frecuencia a sus penas personales, canta seguro de la comunión laica en ellas de todos los que escuchan. Y en la pena andaluza entra un nuevo ingrediente de máxima significación: la rebeldía, que si rumiada se vierte hacia dentro y se sublima después en cante jondo, cuando se proyecta afuera, en mecanismo de desahogo, produce (...)… Oscuramente acaso, el campesino, el minero, el ferroviario, el obrero de puertos, todo el proletariado de la ciudad ha visto en el cante jondo, no un folklore regional más o menos curioso o pintoresco, sino toda la sensibilidad social del proletario, toda el ansia de redención de los hambrientos, toda la angustiosa existencia de los humildes…”. Los hermanos Carlos y Pedro Caba Landa acuden al rescate desde su Andalucía, su comunismo libertario y su cante jondo. 1933, Biblioteca del Atlántico- 1988, Universidad de Cádiz).


Y que se alivien las duquelas que, últimamente, ‘terelan’ nuestros corazones.

Tiro piedras por las calles
y al que le dé, que perdone,
tengo la cabecita loca
de tantas cavilaciones;
yo voy por las calles arrancando las piedras
y al que le dé, que perdone.



domingo, 29 de abril de 2012

El Flamenco, la Rusia, el Pop

-Hola, ¿qué tal?
-Hola. Bien.

-Hay recital de Mayte Martín el 5 de mayo en el Auditorio Delibes.
-Me gusta, Mayte Martín. Al de Mercé el pasado viernes no fui, espero que le haya ido bien, de público.

-¿Qué te parece el último disco de Poveda?
-Ahí estoy, escuchándole. Ya es disco de oro.

-¿No te parece que este chico marca, a la vez, como un punto y aparte y un punto y seguido en el flamenco?
-Sí, algo así, viene como a decir que aunque no se vea claramente el futuro del flamenco, le hay. Y eso es mucho. Y bueno.

-He leído que a Moraíto Chico le han dedicado una calle en su Jerez. Y que el festival ‘La Mar de Músicas’, de Cartagena, dedicará un homenaje a Morente en una noche donde Carmen Linares hará su Ensayo Flamenco 2012 con participación especial de la bailaora Belén Maya, y luego, Carmen Linares, compartirá escenario con Los Evangelistas, el grupo pop formado por gente de Planetas y Lagartija Nick para recordar al maestro. Su hija Soleá también estará ahí.
-Me voy a poner a leer la biografía de Balbino Gutiérrez sobre Morente. Reintentar, el estilo del biógrafo me echaba para atrás.

-Qué bien suena Morente cantando flamenco ¿verdad?
-Verdad. ¿Se habrá presentado ya el Festival de La Unión?. ¿Te acuerdas que nos encontramos, allí, una vez, con el padre de Mayte Martín?

-Sí, es un habitual del festival. Anda que no sabía de flamenco, el hombre. Qué buenos recuerdos de La Unión. Habrá que estar atentos a ver qué hacen estos del pp con el festival, no han transmitido buenas sensaciones desde que cogieron la alcaldía y dirección del festival.
-Y el gobierno. Cómo derribarlos, ¿that is the question?

-Tirititrán tran tran. ¿Qué tal el bailaor de GH?
-Pues, ya ha caído el cura, el poli, el facha musculoso, el facha tendero, un pelotón de tías chungas, contrari@s tod@s, enfrentad@s  al bailaor. Lo que es la historia del flamenco en esta sociedad. Sólo ha perdido a una chica, una coleguilla, todo corazón y mente despierta, lo cual se debe considerar un defecto en una mujer y por eso se decidió echarla. Baja de guerra. El bailaor se mantiene, no cede, muy flamenca su persona, cabal, por derecho, frente a la relajación, aceptación, apocamiento payo. Bueno, hay un chaval de Burgos, que canta por Camela, aunque es de cuna pija, apunta maneras. Si se orienta hacia el menos es más –como es el arte según el flamenco-, entonces podría resultar interesante su persona. El bailaor está bien colocado para ser posible ganador.
-Puto GH.

-Hay gente que no sabe que es flamenca, he pensado al pasar por Bulgarcita Pingos, la tienda de África. Las ropas, los objetos que hace, los dibujos que pone en las prendas, sus ideas, creo que conectan fácilmente con lo flamenco. Aunque la referencia es el pop, que siempre ha tenido África buen gusto, acuérdate de cuando estaba en el Bléu, para encontrar lo auténtico y singular en este estilo no diré muerto, sino tan dado a la vulgaridad, la repetición.
-Much@s, en este país, han tomado direcciones musicales contrarias a las que le son propias. Otro que tal podría ser Luis Nieto, el pintor, que hizo una de las portadas de los discos del Club Flamenco. Estuvimos viendo su exposición, Secuencias, que estará hasta el 13 de mayo en el Calderón. A mí me produjo calma, me invitaba a detenerme. Con lo zen asocia quien hace el prólogo en el catálogo de la exposición. Si fuera flamenco ¿qué diría?. Calma. Para que vengan las ideas, las acciones. Otras.

-Paco estuvo en Moscú. “Sólo me faltan unas bulerías de Camarón para una felicidad completa”, decía en su postal. “La revolución mundial ha de hacerla el mujik (campesino) ruso o el campesino andaluz”, decía Tolstoi. En Andalucía, su comunismo y cante jondo, Carlos y Pedro Caba Landa establecen ciertos paralelismos musicales entre Andalucía y Rusia, a partir de su relación con la pena. Interesante.
-Hemos quedado esta semana con los del Taller Flamenco y nos cuenten sobre las clases que dan en La Acequia (taberna flamenca).

-Y estar al tanto de la página libro blanco del flamenco.
-Cosas que contar.


A mí me preguntó un juez
Que de qué me mantenía.
Yo le dije: Robando.
Como se mantiene usía,
Pero yo no robo tanto.

jueves, 9 de febrero de 2012

A gusto con Israel Galván


"Cuando la guitarra indica la salida, salta el bailarín en limpia plasmación de líneas y queda en escueta escultura viva, en medio del tablao, clavado al repiqueteo de los pies. Luego, una anarquía de formas buscando una contraestética de sarcasmos y deformaciones, es decir, una estética de la caricatura. Es una rebeldía plástica a todos los dogmas de la danza, una negación consciente de toda estética de sistema; salta, se cimbra, ondula, se encrespa, se dobla, se afirma rígido; inicia la línea rota, el esguince descoyuntado, el perfil herido de cómicas insinuaciones, todo él en un apunte inorgánico y desmelenado de expresiones fallidas y esquemas deshechos"
¿Tal bailarín es Israel Galván?


Estuvimos viendo al bailarín sevillano en su actuación en el LAVA, aforo casi lleno. Algunas reacciones en boca de dos aficionados al salir: "Ya podemos decir que lo hemos visto"; "Me ha gustado, y eso que venía un poco talibán". En un plano más general, Galván tuvo que salir tres veces en respuesta a los aplausos del público. Bises, digamos, en los que tomó la guitarra mientras el cantaor David Lagos -"sobrao", constató Paquillo, el de la Renfe- y el tocaor Alfredo Lagos intercambiaban papeles, ya bailaba el cantaor, cantaba o bailaba el guitarrista. Propio de cuando una cita flamenca acaba bien.

David Lagos.

Aún siendo tan singular el baile de Israel Galván, con elementos tomados de la danza contemporánea, del jazz, de la música popular moderna (music hall, si se quiere también), otros inventados por él, o 'deconstruidos', que dicen, del flamenco; por muy 'bicho raro' que sea, hay una parte de él que a uno, espectador, le gusta. A la otra parte le despiertan interrogantes temporales.

Dibujos automáticos, pintura de Vicente Escudero.

La parte que gusta 've' intensidad, emoción, vida -¿natural? ¿no natural?-, un baile que no pide te arrodilles ante el artificio en representación -¡es Arte, arrodíllate!-; es más, se atreve como a decirte: "Tú también puedes". La postura de 'entender' se desvanece a medida que se suceden los bailes. Incluso los golpes efectistas se agradecen o al menos no molestan. Tal vez guste Galván porque el público se siente en igualdad de condiciones, hasta para decir que no, que eso no es flamenco, baile flamenco.


Ahora, volvamos al texto de arriba. Está extraído del libro, Andalucía, su comunismo y su cante jondo, escrito por Carlos y Pedro Caba Landa en 1933 (Reeditado por la Universidad de Cádiz en 1988). A su modo lírico da cuenta de un cánon del baile flamenco. ¿Se puede aplicar a la propuesta bailora de Israel Galván, esa Edad de Oro, que aquí, en Valladolid, presentó?.  En el haber del bailarín sevillano, el terminar con la era de los Cortés, Canales, Baras, la desnaturalización del flamenco, el arrodíllate, lo epatante, ilusiones en vez de vida, maldición de las academias de baile.


Flamenco más serio, de V. Escudero.
El espectáculo de Israel Galván visto también como un buen momento pop, un instante de belleza (el que hay que recordar, no el soporte, la letra, la música, la imagen, entonces sería nostalgia, negocio, inmovilismo), belleza para paladear con placer -¿gozo?-. A su término, la noche, el tiempo se alargó sin darse uno cuenta, a gusto (un amigo tiene una teoría para valorar si un concierto de rock que ha visto es bueno y cuánto de bueno: depende lo que tardes en irte a la cama tras salir del concierto).

                                         
Al gusto le falta algo, tal vez esto que oí decir al maestro de baile Rodolfo Otero: "El flamenco empieza en los pies. Casi toda la gente que veas bailar, la verás bailar con los pies planos y bailando con los pies planos no hay ninguna emotividad, ni evolución dentro del sonido. Hay una articulación en los pies, que para eso la tenemos. Hay que andar articulando los pies y cuando es para hacer sonidos más todavía, cuando hay que dar intensidad, alegría, dramatismo, los pies son el mejor el instrumento".