Mostrando entradas con la etiqueta edgar neville. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta edgar neville. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de octubre de 2018

Fernanda y Bernarda de Utrera, "en la mente de tod@s l@s cabales" (1ª parte)

"Han sido, son y serán siempre las Niñas de Utrera; las hermanas cantaoras; las nietas de Pinini; eternas Fernanda y Bernarda. El día en que nacieron seguro hubo fiesta grande en Utrera, alboroto en la Calle Nueva."
Inicio del texto de José Manuel Gamboa para el volumen 7 de la colección 'Cultura Jonda', una colección que volvía a poner en circulación discos editados por el sello Fonomusic desde los años 50 -y alguna grabación inédita como, "el volumen 4, De Cádiz... aquella Venta Vargas, que incluye una histórica grabación en directo del I Concurso de Alegrías, celebrado en La Tacita en 1952. Compiten Manolo Vargas, entonces pescadero afisionáo, Juan Vargas y dos jóvenes ilustres: Chano Lobato y el Chato de la Isla. Y ofrece el sonido del taconeo de Pastora Imperio, que bailó para el ganador de las 10.000 pesetas, Manuel Vargas" (A. Álvarez Caballero).


Un total de 22 discos que serían publicados a lo largo de 1997. Puede que traigamos alguno más de esta colección para la serie de textos tomados de los libretos que van con algunos discos de la gran discoteca flamenca de la Biblioteca Pública de Valladolid. Y decimos "puede" porque vamos por orden alfabético y este es el primero y esperamos no sea el último.
Os dejamos con una primera parte, donde Gamboa traza un recorrido por la vida profesional y artística de Fernanda y Bernarda de Utrera, hasta ese 1997; en la segunda parte, detalles, comentarios sobre el contenido del disco que junta dos álbumes de los 70 de las dos hermanas cantaoras, ciertamente "eternas":

Vinieron al mundo en aquel señorial pueblo de Sevilla, Fernanda, la mayor, en 1923; Bernarda, en 1927. Fue en el número 20 de la Calle Nueva, la de Pinini, la del abuelo que trabajaba en el matadero y vivía para la fiesta y la alegría al son de sus cantiñas y sus alboreás.

La Calle Nueva
se ha alborotado
porque Pinini
se ha emborrachado

Hijas de José Jiménez 'José el de la Aurora' e Inés Peña 'Chacha Inés', hija ésta, a su vez, de Josefa Vargas Torres y Fernando Peña Soto, Popá Pinini. Así se inician las dinastías. Los Pinini proceden de Lebrija y por las ramas de la estirpe se extienden los nombres de Bastián Bacán, Pedro Bacán, Miguel el Funi... a los que se unen los de El Perrate, La Perrata, El Lebrijano, Pedro Peña, Bambino, Gaspar de Utrera, etcétera. De oficio carniceros, los Peña Peña o 'Pinini' nunca se dedicaron al arte profesional. Las Niñas, hijas de carniceros por ambos lados, representan la matriarcal primera generación de artistas.
Antes de dar ese paso al mundo del espectáculo, Fernanda y Bernarda eran sobradamente conocidas y queridas por los flamencos. En su casa, de la calle Antón Quebrado, pasaron momentos inolvidables toda clase de flamencos: desde Antonio Mairena a Juanito Valderrama, desde El Príncipe Gitano hasta Manolo Caracol, y, cómo no, su 'fan' número uno, Lola Flores. Eran los tiempos en que Sevilla concentraba el mundillo profesional. Todos los que actuaban por la redonda y tenían paladar, acababan recalando en Utrera para escuchar a las hermanas. Bernarda empezó bailando, mientras su hermana, desde los diez años, le cantaba. Lo hacían por amor al arte, en las bodas, en los bautizos...
El cineasta y dramaturgo Edgard Neville les propuso, en 1948, intervenir, junto a su prima Juana la Feonga, en el rodaje de la película monográfica sobre el género, 'Duende y misterios del flamenco', que estaba preparando. Aquella resultó la primera intervención pública de Fernanda y Bernarda.

Curiosamente, será Bernarda quien interprete a cámara el primero de los cantes por soleá, Fernanda, la reina absoluta de este estilo, aparece acompañándola a las palmas. La escucharemos de seguido, como fondo a las imágenes en que Juan Belmonte tienta una vaquilla. Y es que las tomas se hicieron en la finca Gómez Cardeña, de Juan Belmonte. Aquel cortijo cercano a Utrera, fue la última residencia del inmortal torero. Juan le confesaría a Josefina Carabias: "... es un sitio ¡cómo para morirse allí!"...
La película no se estrenó hasta finales de 1952 y obtuvo al año siguiente una Mención de Honor en el Festival de Cannes. Pero el verdadero debú ante el público de las hermanas llegaría un lustro después. Antonio Mairena hizo las gestiones para que Fernanda y Bernarda se presentaran en Madrid. José Jiménez, el padre de 'las Niñas', se cerraba en banda ante la posibilidad de que ellas se dedicaran al arte. Tenía prevención a que las gentes del pueblo pensaran que era un "mantenido". Él tenía su oficio de carnicero y no faltaba dinero en casa. Pero el director del tablao madrileño Zambra deseaba contar con ellas. Antonio Mairena logró convencer a don José, que ya andaba viejecito el hombre. En 1957, las Niñas entran a formar parte del Cuadro Grande en el incomparable tablao Zambra, donde están un breve plazo de tiempo, antes de pasar, por tres meses, al Corral de la Morería, colocadas por Pastora Imperio. Bernarda, con Gaspar de Utrera y el Niño Ricardo, estuvo un mes en Torres Bermejas. Después, nuevamente juntas, inaugurarán Las Brujas, donde figurarían cerca de un año, hasta la muerte de su padre.

Con Perrate y Diego del Gastor.
Las Brujas, que ofrecía como mayor aliciente comercial a un cuadro de bellezones, sostenía también un compromiso con el arte verdadero. Recordamos ahora la ocasión en que, a finales de los años 80, fueron reclutadas para la promoción televisiva de un automóvil francés, de nombre Triana. La Fernanda, mientras era maquillada, con magnífico sentido del humor avisaba; "Nosotras nos ponemos, pero ¿no queréis que enseñemos las piernas? Si no vendéis ningún coche la culpa es vuestra". Se vendió.
En 1959 muere José el de la Aurora y sus hijas, enlutadas, se presentan a la fas final del II Concurso de Arte Flamenco de Córdoba, donde las descubre el mundillo de la flamencología: Fernanda se alza, tras Juan Talega, con el Segundo Premio de cante por soleá y polo; las hermanas comparten el Primer Premio de tientos y bulerías. Anselmo González Climent, miembro del jurado cordobés e inventor del término "flamencología", dejó constancia de la convulsión que produjo la llegada de Fernanda:
"El concurso promediaba sin mayores alternativas de sorpresa o valor estimable (salvo la figura un tanto previsible de Juan Talega) hasta que apareció la Fernanda de Utrera y puso el ambiente cordobés al rojo vivo (...) Después de oír a la Fernanda de Utrera, cualquier otro cante nos suena a charla vacía".
Aquel año las hermanas participan en el álbum, Sevilla, cuna del cante, su primer disco.
Tras su estancia en Las Brujas, don Fernán A. Casares, el dueño de Zambra, les ofrece un contrato para intervenir en el Pabellón Español de la Feria Mundial de Nueva York, en 1964, donde estarán cinco meses junto a compañeros como Juan Varea, Rafael Romero, Rosa Durán, Perico el del Lunar, Antonio Gades, Fosforito, Juan Habichuela, Manuela Vargas, Mariemma, Enrique Morente, Juan Serrano... En la mencionada exposición mundial, las atracciones del recinto español se llevaron la palma. Tanto es así, que esta edición se llegó a conocer popularmente como la feria de España. Por repetida, no dejaremos de mencionar la anécdota que precedió al viaje trasatlántico de las nietas de Pinini. La cuenta la propia Fernanda:
"Mi madre, como era tan antigua, nos aconsejó por la radio de aquí, de Utrera, que se enteró todo el mundo, que como íbamos a una feria nos lleváramos harina para poner un puesto de calentitos, de churros, por si la cosa no iba bien".

Ya se había puesto en marcha el Potaje Gitano de Utrera, que inaugura la fiebre festivalera andaluza, pero Fernanda y Bernarda no actuarán en él hasta la VII edición, de 1963, en calidad de máximas figuras. Tras la estancia neoyorquina, las hermanas se incorporan de lleno al circuito festivalero de la canícula sureña. No dejan por ello de actuar en tablaos. En 1966 trabajan en el madrileño Villa Rosa y en sus históricos cuartos. Con la compañía de la bailaora Manuela Vargas realizan una gira a lo largo de 1967, año en que la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera les otorga su Premio Nacional. Vuelven a Zambra en la siguiente temporada, en la que disfrutarán del cariño de su pueblo natal, que les dedica el Potaje correspondiente. Finalmente, algo cansadas del trajín profesional, en los primeros años setenta regresan, para quedarse, a Utrera, desde donde saldrán para cumplir con sus compromisos profesionales, entre ellos la grabación de discos. De esta época son los álbumes que presentamos. Bernarda, devota de la Virgen de la Consolación, hablaba así con José María Velázquez, en el irrepetible programa televisivo 'Rito y Geografía del cante', realizado por estas calendas:
"Fernanda hace su cante y yo el mío, pero siempre el suyo es mejor. Ella es más difícil de comprender que yo pá los públicos. Por ejemplo, si ella le gusta a diez, yo le gusto a veinte. Pero ella es mucho mejor que yo. A mí no me gusta el arte. La verdad, sé que tengo que vivir de él, pero no me gusta el artisteo. Prefiero estar Utrera. Cuando hay que ganar dinero, voy a Madrid a grabar; si me llaman de una fiesta, voy, pero en Utrera no me va mal y por eso sigo aquí. Con el cuplé por bulerías he tenido una poquita de aceptación; es lo que la gente me pide. Al público hay que darle lo que pide. El cuplé es una cosa corriente. Ahora, hay que saberlo cantar también".
No es que antes de la fecha mencionada las hermanas estuvieran ausentes permanentemente de su tierra. Tan solo ocurre que es entonces cuando deciden asentarse nuevamente allí. Fernanda nunca desaprovechó momento para estar de fiesta con su gente y en su tierra. Innumerables e interminables son las fiestas al lado de su tocaor favorito, Diego el del Gastor, de las cuales hay una buena proporción grabadas por los aficionados del rincón y los apasionados 'guiris', que tanto se entregaron a este arte encandilados por la figura de Diego. Fernanda, si tuvo, si tiene un ídolo en el arte, este es Diego el del Gastor, con quien más y más a gusto cantó.

Fernanda y Bernarda seguirán trabajando desde entonces como estrellas de cartel, acudiendo a los principales encuentros flamencos -Bienal de Sevilla, Cumbre Flamenca. En 1988 saldrán de gira americana con el poderoso espectáculo, 'Flamenco Puro', donde se encontraban las figuras más señeras del arte gitano andaluz: Farruco, Juan Habichuela, Manuela Carrasco, Chocolate, Güito, Adela la Chaqueta, etcétera. Consiguen ese mismo año el Gran premio del Disco de la Academia Charles Cros de París, por un doble álbum impresionado en Francia -la mitad en estudio, la mitad en directo-, y graban un cante para la película de Mario Camús, La casa de Bernarda Alba. También Pedro Almodóvar, fascinado por el rajo de Fernanda, incluye una bulería suya, sobre una canción de Manuel Alejandro, en la película 'Kika' (1993). Aquello  trajo cola, porque en el disco utilizado por Almodóvar para la banda sonora, el tema aparecía registrado como popular y después resultó tener un padre importante... Además, según se dijo, Pedro no habló previamente con las hermanas... A nadie le amarga una promoción.
En enero de 1990 y en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla, Fernanda recibiría la VI Distinción Compás del Cante. Estuvo acompañada por su inseparable hermana, y Pilar López, La Inés y La Pepa de Utrera, Caracolillo, Juanita Reina, Gracia Montes, duquesa de Alba -a quien Fernanda le dedicó un piropo: "Baila gitano que mejor que cuarenta gitanas". Y, nobleza obliga, tuvo que bailar-. El 7 de septiembre de aquel año, Utrera rotula una avenida del pueblo con los nombres de sus Niñas. Y seguirán los homenajes, los merecidos actos de cariño de toda la afición con las hermanas. Bernarda, con la vista casi perdida, Fernanda, con la voz herida, siguen estando en la mente de todos los cabales. Las hermanas, solteras, flamencas y cantaoras de Utrera son una auténtica reliquia. El eco solearero de Fernanda tuvo que aparecer en la película 'Flamenco', de Carlos Saura, para que el documento fuera de ley....

lunes, 23 de septiembre de 2013

El martinete visual de Serrano de Osma

El director español Carlos Serrano de Osma dirigió en 1960 la que sería su última película, La rosa roja. Una historia sobre La Parrala, cantaora del siglo XIX, con aura de figura legendaria del cante flamenco, como la de Silverio Franconetti, que aparece en la película -y su café- interpretado por el actor, Santiago Ontañón.


El mítico cantaor había sido convocado anteriormente a las pantallas de cine por Edgar Neville en su película, El crimen de la calle Bordadores (1946), donde era interpretado por el cantaor El Niño de Almadén (Neville también se había acercado a la figura de La Parrala -más bien, su hija- en un cortometraje realizado en 1941 con el nombre de la cantaora por título). Aún así, La rosa roja es una película de canción española -la copla tradicional edulcorada- más que de flamenco. Su protagonista era Mikaela, una de las 'folklóricas' del momento (en el currículum cinematográfico de la cantante figuran dos películas -La reina del Tabarín; Vampiresas 1930- dirigidas por Jesús Franco. Sirva esto de homenaje y reconocimiento a uno de los pocos, muy pocos directores que en este país han hecho cine sabiendo lo que esto significa).
Pero unos quince años antes Serrano de Osma sí había tenido más presente lo flamenco.


"Pretendo que el cante y el baile flamenco sean en esta película elementos que no corten la línea argumental, sino que le sirvan de soporte. Es decir, lo temático no hace alto para dejar paso a la música y a la canción; las atraviesa, rectilíneo, en busca de su diana emocional", dijo el director de cine sobre su película, Embrujo (1946).
Onírica, expresionista y surreal o un 'martinete visual', se ha dicho de una película diferente en cuanto a lenguaje cinematográfico, por los tiempos en que fue realizada, y por el género en el que se encuadraba, el de la llamada 'españolada' (Desarrollado en los años 30, principalmente durante la República, prestaba atención a ambientes y temas muy españoles como los toros, la zarzuela, lo andaluz, el folklore, protagonizadas por Angelillo, Imperio Argentina, Carmen Amaya... y títulos como Morena Clara, La verbena de la Paloma, La hija de Juan Simón, Nobleza baturra, María de la O, Suspiros de España...).

Fotograma de Embrujo.

Un género cinematográfico rechazado por la dictadura franquista, en un principio, pues en años posteriores -a partir de los 50- desarrollaría su propia 'españolada'.  Embrujo contaba con la pareja de moda del momento: Lola Flores y Manolo Caracol. La intención de Serrano de Osma era aprovechar el éxito de la pareja para llegar al gran público, que no habría tenido acceso a la película, por su ambición formal, por su singular forma de contar una historia de amor pasional (probablemente, de esta película surgieran aquellos comentarios sobre la relación 'tormentosa' de los dos protagonistas).
No pudo ser. A los críticos del momento no les gustó, los censores reprobaron el "ambiente de tabernuchas y borracheras", y Lola Flores se 'mosqueó' con el director -le llamó caruchino- y con la película ("eso del surrealismo ni nos gusta, ni nos va"). El propio Serrano de Osma también hizo reflexión sobre su película: "Es una película frustrada. Allí sobran muchas cosas: Quintero, León, Quiroga, los que se llamaban productores, y algún que otro intérprete. También sobraba mi paciencia".

Manolo y Lola 'embrujados'.

Las intenciones del director eran mostrar, "la parte de alma que vibra y late en un tercio de martinete por Andalucía la baja; una película sin la Andalucía al uso y al abuso, y sin manzanilla. La entraña del pueblo no tiene que ser localista ni tener por fondo la Torre del Oro. Embrujo quiere ser una película de raza, en su más íntima acepción de raíz; llevar a la imagen lo que queda detrás de las palabras de una canción del pueblo" (Caracol interpretaba algunas de sus más populares canciones: "La niña de fuego", "La Salvaora").
Para quien no pasó desapercibida fue para otros directores que tomaron nota del experimento cinematográfico de Serrano de Osma, para bien o para mal (a unos les serviría de inspiración -Val del Omar, Aguaespejo granadino; Enrique Herreros, María Fernanda 'La Jerezana'-, a otros de 'camelo', por utilizar la opinión de Lola Flores sobre Embrujo). Un intento de modernidad en un país con un régimen político que rechazaba por sistema tal pretensión, donde lo flamenco estaba más presente que el flamenco. Habría que esperar unos años a Duende y misterio del flamenco, de Neville, para tener una película de flamenco verdadero.

Carlos Serrano de Osma.

(Esta entrada del blog es producto de una casualidad y una serie de encadenamientos que a partir de ella se producen. Empezó con una búsqueda de un libro de cine para un amigo convaleciente y la aparición de Serrano de Osma en esa búsqueda, que conduce al descubrimiento de una tésis sobre el director de Embrujo, de la que proceden la mayoría de los datos ofrecidos aquí, cuyo autor es Asier Aranzubia, crítico y estudioso del cine, surgido de la Cátedra de Cinematografía de la Universidad de Valladolid, de una de sus más interesantes generaciones de alumnos, prácticamente la última -al final sale esta ciudad que no sólo en el flamenco tiene algo que decir, también en el cine-. Y que Silverio Franconetti llevó a recordar el libro de Daniel Pineda Novo, Noticias inéditas -Ediciones Giralda, 2000- donde aportaba la fe de bautismo del cantaor estableciendo su verdadero fecha de nacimiento).

domingo, 13 de enero de 2013

Club Flamenco (14) Andanadas jaleosas

¡Barahunda! ¡Zarabanda! ¡Zapatiesta! ¡Alboroto! Edgar Neville estaría contento ante la reacción suscitada por su película, Duende y misterio del flamenco, entre l@s asistentes a la Tertulia Flamenca. El salón de actos de la Biblioteca Pública de Valladolid donde el pasado viernes se proyectó -en una versión subtitulada en inglés (fue difícil conseguir una copia. Y es que no se reedita)- hirvió de pasión. De pasión flamenca.
Provocó una reacción que sólo puede ocurrir entre las gentes de este país, el país del flamenco. Tod@s hablando a la vez, elevando voces, conversaciones por grupos, ¡fuego cruzado!, mantenimiento numantino de las opiniones, réplicas y contrarréplicas, y risas también. Mucha pasión.
Que sí, que...
Que no, que...
Todo empezó con aplausos al término de la proyección. No era para menos tras ver el baile por martinete de Antonio (una película no es nada sin un buen final; como los conciertos). A continuación, las primeras opiniones a favor y no tanto: "Yo la encuentro un poco folklórica y no colabora a aclararnos. Creo que hace buena la peli de Saura, Flamenco. Y es que Neville -ya sabemos de qué pie cojeaba-, ve el flamenco desde arriba". "Yo creo que es una película digna, para su tiempo. A lo mejor, el error está en el propio título de la película. Pero en ese momento lanza, a través del cine, el flamenco a un nivel de conocimiento general en España y, posiblemente, en el extranjero. Es informativa, tal vez propagandística". "Es un documento y tiene gran valor... Yo he conocido algunas cosas de las gentes que aparecen en la película que ahora no se saben". "Está hecha el año que se quitó la cartilla de racionamiento (1952)". "Es la primera vez que alguien piensa en cómo aplicar el artificio del cine para hacer una película de flamenco, donde este no sea un adorno, un recurso. Y el riesgo que asume Neville, con sus errores, su inventiva le vino muy bien a Saura para su peli ".


"A mí me ha gustado, pero me ha faltado cante" (uno de los pocos momentos en que se produce un acuerdo total en el Club). "No me ha gustado lo de los boleros, la danza española, ¿qué pinta eso ahí?". "La escuela bolera, la danza clásica española está en la base del baile flamenco. Hay pasos, gestos, movimientos que se reconocen... qué bailaor de hoy en día no tiene de esas escuelas".
-"El señor último que hemos visto bailar... Todavía no he visto a ninguna persona bailar como Antonio baila ahí. ¡En mi vida! Y he visto bailaores. Ese tío lo borda. Es soberbio. Así que, ¡no fastidiéis! Esta película me ha gustado más que la de Saura".
-"Pues el martinete de Manuel Moneo en la de Saura vale más que toda la película de Neville".
-"¿Y esa gitana vieja bailando en la de Neville?".
-"Ah, esa sí".
"Esa gitana de 16 años cantando por bulerías con su marido y el niño, ¿quién será?". "El chico es Farruco". 
-"Farruco baila mejor que Antonio".
-"Déjame que te diga, que Antonio puede hacer lo que hace Farruco, pero Farruco no puede hacer lo que hace Antonio ahí".

¿Será Farruco? Y ella, ¿quién será?.
"No tiene argumento, el enfoque está mal y con errores".
-"Lo que vemos es la realidad, que ya no existe; lo primero, porque ya no hay burros ni carretas".
-"¿Lo del entierro es real? Es ridículo esa escena, la gente cantando, con todos esos niños corriendo...".
-"Tú porque eres joven y no sabes, pero en los entierros se cantaba, y si era rico se pagaba a profesionales para que lo hicieran".
-"¿Y la historia del chaval con la cometa? Es floja esa historia ¿no?". 
"A mi me ha desconcertado. No creo que esos lugares que aparecen sean los del flamenco. Faltan los lugares más recogidos, domésticos, donde se muestra una cara más profunda del flamenco". "El cine no puede entrar en el cuarto de los cabales". "¿Cómo que no!". "Los escenarios son falsos yo no he visto nunca bailar en un barco". "¿Y ese taconeo sobre las mesas? ¡Si canta con los pies! No me...".
Fue una media hora intensa. Un baile de opiniones y comentarios, vertiginoso, en muchos momentos, exaltado, serio y alegre. Un gozoso alboroto, dentro y fuera. "Yo me voy contento, he empezado el año divino con esta película". "Es una mala película". "¿Viste a Chano Lobato haciendo palmas a Aurelio Sellés?". Así somos. Nos vemos dentro de 15 días. En las minas. O en el recital de José de la Tomasa (se avisará).


(No quisiéramos irnos sin citar un libro, que para eso el Club Flamenco se reúne en una biblioteca, y pública. Es la reedición por parte de Editorial Rey Lear, en 2006, de seis artículos que publicara Edgar Neville en distintos medios -prensa, revistas-, publicado originalmente por la librería anticuaria El Guadalhorce, de Málaga, en una edición limitada de 200 ejemplares por Ángel Caffarena, en 1963. Como nota curiosa, el autor de la portada de esta reedición -esta que tenéis aquí arriba- es el dibujante de cómics, Miguel Ángel Martín, lo más alejado del flamenco que uno se pueda encontrar como tecno industrial y otro material musical extremo. Otro flamenco que no sabe que lo es).

jueves, 10 de enero de 2013

Prosigue el Club con el 'duende' de Edgar Neville

Finalizadas las villanías navideñas el Club Flamenco o Tertulia Flamenca, de la Biblioteca Pública de Valladolid, retoma sus reuniones este viernes a partir de las 8 de la tarde. Y lo hará con lo anunciado en la anterior cita, la proyección de la película Duende y misterio del flamenco, dirigida por Edgar Neville. Tanto a una como a otro nos habíamos referido en una anterior entrada del blog.

Neville, de rodillas, en un rodaje.

Al igual que sucede con el cine de Edgar Neville, las ocasiones de poder ver Duende y misterio... son escasas, muy escasas (la tele, las teles pasan. Siempre queda youtube), por lo que es toda una oportunidad para ser tomada en cuenta la proyección de una película que fue uno de los mayores triunfos del cine español en el extranjero, en aquellos años (obtuvo una mención de honor en el Festival Internacional de Cine de Cannes, en 1953). En España, permaneció diez días en cartelera. Ni la presencia de Antonio el Bailarín, que estrenó el baile por martinete, fue suficiente reclamo.

 
















Sobre todo, Duende y misterio... ocupa un lugar de honor entre las grandes películas de y sobre el flamenco. El Niño de Almadén, Antonio Mairena, Aurelio de Cádiz, Fernanda y Bernarda de Utrera, El Niño de la Cantera, Luis Maravillas, Manuel Morao, Rafael de Jerez, Pilar López y su ballet, junto a otros much@s flamenc@s de la época, tal vez no tan conocid@s, son los protagonistas de una película, rodada en espacios naturales, que es crónica del pasado en su repaso por la historia del cante, el toque y el baile a través de diversos palos y estilos (seguiriya, soleá, serrana, taranta, media granaína, alegrías, caracoles, martinete, bluería,verdiales, fandango, tanguillos de Cádiz, panaderos, la escuela bolera, el zapateado clásico...), pero también, "sueño del porvenir y buceo en el espacio", como pensaba  Neville que era, es el cine. Inventando, además, una "fórmula inédita" hasta aquel entonces a la hora de llevar el flamenco al cine (Además cuenta con la participación estelar, que dirían en Hollywood, del torero Juan Belmonte).

(Comentar al hilo de la anterior Tertulia Flamenca y del disco de villancicos flamencos, cuya portada fue hecha por Javi -ver entrada- que su nuevo calendario se puede conseguir, que sepamos, en La Curva -Calle José María Lacort- y en el Morgan -detrás de la Antigua-, probablemente también en la Bici, cerquita de la Biblioteca Pública, a la que queremos agradecer, aunque sea un poco tarde, el poner un enlace a este blog, con todas las entradas del Club, en su página de blogs).

miércoles, 3 de octubre de 2012

El cante de Málaga. Más flamenco en otoño

Llamativo cartel para anunciar un festival flamenco, y no es que sea obra de alguien que haya ganado un concurso, ni de uno que pasaba por allí, sino de alguien con reputación, con trayectoria, Eugenio Chicano. Por lo que tendrá su explicación (artística), como que es una revisión en clave pop de algún cuadro de algún pintor clásico tipo Romero de Torres. Atrevido cartel, aunque cosas más atrevidas se han visto y oído en el territorio flamenco (en el baile, por ejemplo, y no nos referimos a Israel Galván). ¿Qué habría hecho un grafitero? Dado que Chicano ha pintado hasta iglesias, no habrá nada que objetar por la parte ppolítica.
Movida pop (¿no es historia, como el rock?) para anunciar un Festival con el objetivo de recuperar, estudiar y dar valor a los cantes de la tierra de El Piyayo. Mesas redondas, talleres, actuaciones conforman una programación, que puede verse detallada, aquí.
Carmen Ledesma.
Pero no queda la cosa en estos tres días del 19 al 21 de octubre, hay otros puntos de interés además del Festival Flamenco 'Los cantes de Málaga'. Antes, el día 9, "La Málaga gitana", espectáculo de cante, toque y baile, de los que no siempre se puede gozar, con José Soleá, Manuel de la Curra, Luisa Muñoz y Rocío Santiago al cante; El Remache y Luisa Chicano al baile, y los guitarristas Juani Santiago y Andrés ‘El Bombero'. Será en el Teatro Edgar Neville (su primera mujer era malagueña y él un apasionado del flamenco, como ya hemos comentado aquí); en el mismo Teatro, el día 23, otra interesante cita: La Tana, Juan José Amador y Mari Peña (cante), Carmen Ledesma (baile) y Antonio Moya (toque) presentarán "Flamencos de Utrera". Entradas con invitación para ambos espectáculos.
Otra propuesta del 'Flamenco en otoño' malagueño es un taller dedicado al estudio de la relación entre cine y flamenco, a celebrar entre el 10 de octubre y el 12 de diciembre (Y más propuestas flamencas para el otoño y el invierno, sobre todo por Andalucía. Y parte del extranjero, también. No descansa el flamenco. Ni por estos pagos, aunque lo tengamos que soñar. Como decían al final de Grupo Salvaje: "No es como antes, pero tendrá que valer").

jueves, 27 de septiembre de 2012

El duende flamenco de Edgar Neville

Al hablar el otro día de la próxima Seminci y la presencia flamenca en el festival de cine de esta ciudad, recordamos a Edgar Neville y el descubrimiento que supuso ver su cine y en especial, Duende y misterio del flamenco (1952), película clave dentro de la relación cine y flamenco.

La bailaora María Luz bailando la serrana.
El flamenco dejaba de ser anécdota, tema musical o elemento más que se añadía a una o cualquier trama, para ser el único protagonista. Con una historia, no relato, que contar, la del cante y el baile; con una estética natural, que no naturalista, a diferencia de los venideros Flamencos, de Saura, más cercana a Rito y Geografía del Cante, pero sin propósito documental. "Mi película es la exaltación del cante y el baile flamenco. No es un documental, sino la historia del cante y baile andaluces, del genunino folklore de esta tierra, en la que han actuado y actúan todos los ases del género", explicó el director de esta personal y singular, también road movie, película de viajes por los palos flamencos.
Dejando a un lado el término folklórico -eran aquellos años-, Neville, nada desconocedor del flamenco, consiguió reunir en su película a cantaores como Antonio Mairena, Aurelio Sellés, Fernanda y Bernarda de Utrera o, entre otr@s, el Niño de Almadén, cantaor este que había participado en una anterior película, El crimen de la calle Bordadores (1946), y a quien Neville 'convirtió' en Silverio Franconetti (Román el Granaíno, a la guitarra, y la bailaora Elvira Real acompañaban al de Almadén).

Algunos de los ases que intervienen en la película.
Manuel Morao, Luis Maravilla o Rafael de Jerez, entre otros, figuran como guitarristas, pero es el baile quien mayor presencia, atractivo tiene en Duende y misterio del flamenco. Un elenco de bailaores y bailaoras encabezados por Antonio, quien crearía para la ocasión el baile del martinete, y Pilar López y su ballet español (el reparto completo de la película, aquí). Además contó con la participación especial del torero Juan Belmonte, gran amigo del director, que, además del cine, "desperdigaba su talento: escribía artículos, teatro, guiones, a veces hasta trabajaba -y muy bien- como actor", apuntaba la actriz, y compañera, Conchita Montes en la introducción al libro editado por la Seminci con motivo del ciclo que le dedicara a Edgard Neville en su 27 edición (cinco años después de ser recuperado por la Filmoteca Española). El festival de cine de Valladolid, en aquellos años (1982), y más pelado de dinero que ahora, tenía que tirar de imaginación, o intentarlo al menos, para ofrecer una programación interesante; luego vendrían los dirigentes efectistas y de aquellos polvos, estos lodos.
"Cuando en la enfermedad (de niño)... el gesto amoroso, maternal, nos ofrecía, con una mano, el asqueroso vaso del medicamento, y en la otra, la peseta que servía de premio. Y es que nos educaban para capitalistas", recordaba de su infancia Neville, que también expresaría por escrito su admiración y sentir por el flamenco: fue uno de los cronistas del concurso de Granada de 1922, escribió un poema a D. Antonio Chacón, artículos sobre Antonio Mairena o el ensayo Flamenco y cante jondo. En el blog, Papeles flamencos, se encuentran algunos de estos textos (1, 2, 3, 4), de uno de los grandes humoristas de este país.

Como penúltimo recuerdo de Edgard Neville, lo que escribió como colofón a sus crónicas del festival de cine de Cannes para la revista Cámara (nº 201; 1951). Esto contaba sobre la fiesta de despedida de la delegación española, "completamente aparte", del resto de las ofrecidas por otros países en el certamen francés: "Se llevó a un guitarrista, a Paquita Rico y a Ana Esmeralda y trescientas botellas de Jerez, y se organizó una comida fría y, naturalmente, se llenó el local e inmediatamente empezó a sonar la guitarra, y el jerez, y a bailar las dos artistas llenas de brío y de buena voluntad, y a tocar palmas todo el mundo, y armarse el jolgorio, zipizape y alegría, y a quererse todos mucho y a borrar fronteras y diferencias de idiomas con esa facilidad con que los borra el jerez, y a las cuatro de la mañana costaba muchísimo hacer que la gente se fuera a la cama y no degenerase en un juergazo lo que había sido un modelo de fiesta".


P.D.: Recomendar la web oficial de Neville, en cuya filmografía, aparte del flamenco, también se ven y oyen otras músicas e intérpretes. En El malvado Carabel (1935) aparece 'La Rumbera Eléctrica', popular bailarina de danzones; la coplera Carmela Montes, y el cuadro flamenco Los Amaya, en El Traje de luces (1947): o el cortometraje La Parrala (1941), un relato más basado en el mito, en la canción de León y Quiroga, que en el personaje real.
"Mientras España es 'la reserva espiritual de Occidente' Neville va a un universo más amplio, aunque en dimensiones externas sea más pequeño: el barrio, la torre de una calle, y hasta una sardina. Tipismo, esencia de lo popular, amaba al pueblo, saltándose quizá a la burguesía. Pero no hacía reflejo de la actualidad oficial, hacía lo que perdura siempre de la actualidad sin calificativos. Es decir: la cultura" (Conchita Montes).