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jueves, 22 de marzo de 2018

Los discos que trajo el invierno (1): El cante (Pérez, Carpio, El Cabrero, Soto, Pino, Peña, Serrano, Benítez...)

Cambio de estación, ¡la primavera llega! Decimos adiós a un invierno que ha dejado una notable edición de discos de flamenco y adláteres como testimonio de su paso. Entre ellos, nombres de peso, reconocidos publicando muy diversos trabajos. En especial, cantaores y cantaoras (o cantanteores/as, en algunos casos). También nos deja el invierno el anuncio de próximos discos: Estrella Morente, Jeromo Segura, Rancapino Chico, Alfredo Tejada, David Lagos, José Quevedo 'Bolita', Dani de Morón, Miguel Poveda, Antonio Reyes, María Terremoto, Marina Heredia, Esperanza Fernández, José Ignacio Franco...
Los primeros meses del año, así como los últimos, suelen ser pródigos en lanzamientos de cara a llamar la atención de promotores de conciertos flamencos; les deseamos la mejor de las suertes en dicha tarea. 
Empecemos con el repaso -hasta donde hemos podido controlar-, desde lo publicado a principios de invierno hasta su final. Primero, el cante:


-Arañando el alma, de Andrés de Jerez. Publicado en Francia, donde se grabó con la guitarra del francés Samuelito, a finales del año pasado, se ha editado en nuestro país a principios del 2018.
-Trazos, de María José Pérez; segundo disco de la cantaora almeriense, más que preparada para estar en primera línea del cante (entrevista y audición disco, aquí).


-Fandangos de Huelva, de Sebastián Cruz.
-Mi largo caminar, de David Pino (entrevista y audición, aquí).
-Mi tierra, de Mari Peña (entrevista y audición, aquí).


-Coplas del desagravio. A la mujer, de Vicente Soto 'Sordera'.
-Quejío de mi alma, de Enrique Afanador (siento un cierto interés por este joven cantaor).
-Dos caminos, de Samuel Serrano (más info, aquí, de esta joven promesa).
-Quimeras del tiempo. Recuer2, de Ezequiel Benítez.
-Entretelas de mi flamenco, de Roque Barato el Torres.



-Ni rienda ni jierro encima, de El Cabrero.
-Con la voz en la tierra, de David Carpio (más info del disco y de uno de los valores del actual flamenco, aquí).
-Los 100 mejores cantes de Pepe Pinto, de Pepe Pinto (cinco discos dedicados a la obra del cantaor y marido de la Niña de los Peines; info: aquí).
-Homenaje a la poesía de Fernando Villalón, con Calixto Sánchez y Eduardo Rebollar (volumen 52 de la colección 'Flamenco y Universidad').


Hasta aquí esta primera parte sobre los discos publicados durante el invierno, en el apartado del cante. Para la siguiente entrega los discos de toque -guitarra, piano...- y derivados del flamenco. Señalar que varios de l@s cantaor@s reseñados en esta primera parte incluyen algún tipo de 'canción' o de acercamientos a otras músicas, es el signo de los tiempos-mercados. Un mercado donde es difícil entrar a no ser que estés bien respaldado por alguna discográfica potente, muy potente:
51 E 0 0 1 ARCANGEL AL ESTE DEL CANTE UNIVERSAL
48 ▲ 59 18 48 ROSALIA LOS ANGELES UNIVERSAL
38 ▼ 17 17 2 NIÑO DE ELCHE ANTOLOGIA DEL CANTE FLAMENCO HETERODOXO SONY MUSIC
Hace un par de semanas estos discos estaban en la lista de 100 más vendidos en España; también había estado el de Mayte Martín, 'Tiempo Rubato'. De estos, por su contenido hablaremos en la siguiente entrega de la cosecha invernal disqueroflamenca (Significado números lista, de izq. a dcha: puesto actual; semana anterior; puesto más alto; semanas en lista).
Apuntar que Carmen Linares ha sido recientemente premiada en los Premios de la MúsiCa Independiente por su último disco.

P. D.: Creo que no recogimos en su momento la publicación de Reflejos de Andalucía, estreno del cantaor vasco Juanjo Navas, quede constancia de este disco-libro.

sábado, 28 de junio de 2014

Este sábado: 44 Festival Flamenco de Zamora (Cabrero, Zambo, Chiquetete...) y algo de Candeleda

Este sábado una nueva edición del Festival Flamenco de Zamora, la 44, en la Plaza de la Catedral, a partir de las diez de la noche y un cartel para todos los gustos: El Cabrero, Luis el Zambo, Chiquetete -como cabezas de cartel, podría decirse-, Regina de Huelva y la bailoara Alba Luna y su grupo.


La escuela de Jerez representada por el Zambo; la de Triana con Chiquetete, quien deja atrás su etapa de cantante y vuelve al flamenco (como otros en estos días: Pitingo, Cigala), y uno de los principales exponentes del cante con contenido, y actitud, social: El Cabrero. Un cartel capaz de de reunir a distintos aficionados, y públicos (no sabemos el precio de la entrada del festival, el año pasado rondó los veinte o veintitantos euros). El blog, Vivir el Flamenco, ofrece información de los participantes -y de la historia del certamen-, por si están interesad@s.
En el mismo blog dan cuenta de otros actos previos al Festival, ya celebrados, como el dedicado a los nuevos valores de la cantera flamenca zamorana, entre ellos Eva Valle, que no para de mejorar como decían los aficionados vallisoletanos en la despedida de la Tertulia Flamenca en donde Eva estuvo junto a su padre Clemente, tal y como hicieran el año pasado.

Clemente y Eva en la pasada fiesta de la Tertulia.

Ayer viernes, además, se celebró una misa flamenca 'oficiada' por Regina de Huelva. La cosa esta de Dios en el flamenco viene de lejos, de sus más lejanas raíces judías, árabes... hay un sentido litúrgico del cante, se dice, una devoción ("el empleo del calderón -una característica del cante-, la prolongación arbitraria de sus notas, que deja siempre un margen de libertad al estilo, al gusto individual, y que da al cante una fluencia, una pastosidad muy adecuada para expresar el gesto de dolor, la cadencia triste, la voluntad melancólica de no ser". Hermanos Caba Landa, hacia 1933); y luego está la pena, el sino, que si se pone la cosa metafísica lleva a dios, undevel, pero también puede quedar, y de hecho queda, a ras de tierra, humanizarse. Opciones, de los artistas, de los aficionados.
Como la de la afición flamenca de Candeleda (Ávila), quien ya tiene el listado de finalistas para el III Concurso de Cante Flamenco que se celebrará el 2 de agosto en la villa abulense (la mayoría de Extremadura, así puede verse aquí). Una afición muy relacionada con la Semana Santa, al igual que en otras partes del país, y otras actividades religiosas.

(Cerramos esta entrada con un enlace a un vídeo -https://www.youtube.com/watch?v=QiDIvafizOU- de Luis el Zambo con el toque de Moraíto, dedicado, según nuestra costumbre, a un nuevo seguidor de este blog, Salvador. Gracias).

miércoles, 19 de junio de 2013

Flamenco y anarquía

"Lo más seguro es que la utopía sólo sea posible en el individuo. Y al único sistema político que se le podría aplicar es la anarquía” (Alan Moore, creador de cómics).

Se habla del cante anárquico de Agujetas; se señala a El Cabrero de anarquista; el escritor Caballero Bonald define el arte flamenco como “cartesiana anarquía” (“organizada gracias a las leyes del compás, a las que insoslayablemente se ha de ajustar”); el primer flamencólogo, Anselmo González Climent, se refería a la juerga flamenca -la verdadera, no la económica- como espacio de acontecimientos donde surge, “la fecundidad del desorden, el despilfarro flamenco y la anarquía de la plasticidad psicológica y artística del flamenquismo”.
El tocaor Tomatito en unas declaraciones decía que, “al flamenco le va la anarquía, nunca las dictaduras. Huyo de aquellos que nos quieren encasillar en un círculo del que no quieren que nos movamos. Nadie te puede mandar. A mí no me manda nadie”.

Ascaso, Durruti, Jover, anarquistas españoles.
Flamenco y anarquía, dos gritos sociales que, en primera instancia, han sido atribuidos como propios de l@s marginad@s, l@s desposeíd@s, l@s desahuciad@s, l@s hambrient@s, l@s humillad@s, l@s inadaptad@s a la circunstancia civil.
Un sistema político y un arte bien definidos, hechos (“el flamenco está hecho”, se dice y se acepta), pero como dijo Enrique Morente, “para aprender nuestros códigos se requieren quince años de estudio en Viena, comerse dos o tres membrillos en el pueblo de Beethoven y aun con todo y con eso no lo aprendes”. O como decía Manolo Caracol, “no se hace el cante –se hacen los zapatos-, el cante se va haciendo”.
El anarquismo se hace fuerte en España, como en ningún otro país, a principios del siglo XX, al tiempo que el cante jondo completa su larga etapa de destilación. El caldero en el que se han vertido siglos y siglos de historia musical, vital ha dado su último hervor, el manjar, el flamenco, está listo y se reparte a los comensales. Con tres ingredientes principales: “la desesperación filosófica del Islam, la desesperación religiosa del hebreo y la desesperación social del gitano”.
Los dos tienen un territorio principal, Andalucía. Y “España es Andalucía”, sostienen Carlos y Pedro Caba Landa, autores del libro, Andalucía, su comunismo y su cante jondo (como explican en el interior de su ensayo ese comunismo es el comunismo libertario).
El libro publicado en 1933, y reeditado en 1988 por la Universidad de Cádiz, acarreó múltiples discriminaciones políticas, laborales a sus autores durante los años de la tiranía de Franco, ignorante, maliciosa, pues tal era su naturaleza, de valorar la labor de quienes con espíritu y mente abierta habían ofrecido, con profundidad, sin alarde erudito, con espíritu libre, una interpretación del cante jondo, al cual admiraban intelectual y emocionalmente.
El Chozas y El Cabrero.
Los hermanos Caba inician su estudio del cante jondo, primero situándole en la época en que más o menos se fecha su ‘nacimiento’, mediados del siglo XIX –por las mismas fechas en que el anarquismo se introduce en este país- y la malentendida, reaccionaria postura de la intelectualidad del momento (generación del 98) hacia lo que significaba este arte popular lírico.
De ahí pasan a los antecedentes, las influencias reconocibles del flamenco, cuyos orígenes se remontan más allá de la invasión árabe, para adentrarse definitivamente en el pathos andaluz, el estilo de su cultura, en la que el cante jondo representa “el gesto más significativo de su espíritu”.
“Hay en la pena andaluza un sentimiento de solidaridad universal por dolor de todos los que sufren. Y aunque el cantaor alude con frecuencia a sus penas personales, canta seguro de la comunión laica en ellas de todos los que escuchan. El dolor se hace social (…) y entra un nuevo ingrediente de máxima significación: la rebeldía; que si rumiada se vierte hacia dentro y se sublima después en cante jondo, cuando se proyecta hacia fuera, en mecanismo de desahogo, produce el anarquismo andaluz”.

Sucesos de Casas Viejas.
Un anarquismo individualista, un comunismo libertario. Mientras, la música anglosajona suma instrumentos –y hace de la voz uno más- para expresar su angustia; el flamenco se basta con la voz, derriba y construye como dice el viejo dicho anarquista, y alcanza los mismos fines artísticos. Sin poner reparos a la suma de otros (guitarra, cajón, flauta, piano…), ni a la independencia de estos. Ni tan siquiera necesita el cante de una letra que cantar, tal es su expresividad (¿quiénes son los autores de las letras? Anónimos, en su mayoría. De todos). 

No le temo a la justicia

Ni a trabucos ni a puñales.

Ni a hombres de vara y media

Ni de dos varas cabales.

(Soleá)

El último capítulo del libro de Carlos y Pedro Caba Landa está dedicado a las letras del cante jondo, agrupados en tres grandes temas: Lo filosófico-religioso (Le preguntaron a Camarón si era religioso, respondió: “Creo en Dios porque es lo que nos tienen metío en la cabeza, ¿no? Creo en algo, pero más en la tierra que en lo de ahí arriba”), lo social y el amor (“Gracias al amor en todas sus formas, un pulso vigoroso de fe, de ternura y de apetito de vida, hidrata el panorama enervante y desolado de la psicología andaluza”, y para los hermanos Caba, “Andalucía es España”).


(Este texto apareció publicado en el nº 266 -marzo del 2013- en el suplemento cultural del periódico editado por el sindicato CGT. Fue una petición de un amigo sobre ese tema. En nuestro atrevimiento mandamos lo que aquí, ahora, traemos).