jueves, 22 de junio de 2017

Este fin de semana: Festivales Zamora y León; Fiesta Tertulia; Pitingo; Rodolfo Otero... Pedro el Granaíno

Flamenco en vivo y en directo por tierras de Castilla y León este fin de semana. Conviene reseñarlo. Empezamos con dos festivales, en Zamora y León. Pena, los dos el mismo día: sábado.







Organizan las peñas zamoranas y leonesas. La primera apuesta por Jerez y El Cabrero. La segunda, por artistas de La Isla de San Fernando, donde nació Camarón, a quien se quiere recordar en el 25 aniversario de su fallecimiento. Escojas lo que escojas, estará bien. Señalar que el día antes, viernes, en Zamora -por si no han reparado en el final del cartel- se celebra la también tradicional misa flamenca con Manolo Simón.
En León estará también el guitarrista vallisoletano Raúl Olivar, este viernes y sábado, amenizando las cenas del Claustro de la Colegiata de San Isidoro (21.30 horas). Y el domingo en la localidad vallisoletana de Fuesaldaña actuará con el folklorista Paco Díez y el espectáculo que ambos llevan sobre repertorio de músicas sefardíes, Esencias de Sefarad (el bolo probablemente sea en Bodegas Mento).
Seguimos en Valladolid, donde este viernes en la Biblioteca Pública de Valladolid cierra temporada la Tertulia Flamenca, con fiesta, como debe ser y es desde que empezó. A partir de las siete de la tarde; entrada libre. Habrá toque y cante, el baile para l@s atrevid@s.
Y por la parte flamenca que le toca, Pitingo, el sábado en el Teatro Zorrilla (21.00h, entradas desde 30 euros). El concierto previamente anunciado del cantaor para el domingo no figura en la web del teatro.

De izq-dcha: Carmen Amaya, Antonio, Chocolate, Rodolfo.

También este sábado en otra localidad vallisoletana, Urueña, este que escribe tiene un bolo presentación del libro, Rodolfo Otero: Amor por la danza. A las doce y media del mediodía en el Centro e-Lea, que pone a disposición un autobús: reservas en 983 427 174 con salida desde la capital, 11.15h, Plaza de San Pablo (la cosa irá de poner unos vídeos de flamencos de la época de Rodolfo -principalmente de baile-, muy parecido a lo que ya se hizo en una Tertulia de la Biblioteca).
Ya que estamos en Valladolid anunciar que el 29 de junio Pedro el Granaíno ofrecerá un recital en la Puerta del Archivo de Simancas (muy cerquita de la capital vallisoletana). Tiene pinta de que sea gratis. De todas formas es un buen e interesante cantaor.
Y un poco más allá, el 9 de julio, Rosalía & Raúl Refree (Patio San Benito. 22.00h. 15 o 18 euros). Pero antes, el 28 de junio, ambos dos estarán en Salamanca (Plaza del Liceo. 19.30h). 
Un último apunte de esta gira regional fin de semana que nos lleva a Aranda de Duero (Burgos) con una nueva cita de:


y así sonó la primera cita:




Esto es lo que hemos controlado, esperemos que haya más ¡que no falte! A modo de despedida un cartel, del Festival Flamenco de Oslo (Noruega), a celebrar en agosto, finales. Porque hay flamenco ¡por el mundo!




Alec Swan, antiguo agente secreto británico convertido en investigador privado en Pasadena, Estados Unidos, reflexiona, en una pausa de un duro combate:
-Ya estoy harto de esta tierra. Tenía que ser detective. No podía ser taxidermista o profesor de baile flamenco.
Tras finalizar el combate con las fuerzas del mal:
-Ey, ¿sabéis lo que dije de dejar el rollo de sabueso? Quizá... me precipité un poco. Quizá. Aunque una vida tranquila enseñando flamenco quizá me vendría bien. Faldas con volantes y eso. Ya veremos
(Firearm, 4. Guión: James Robinson. Malibú Comics. 1993).

martes, 20 de junio de 2017

Atracción por el flamenco. Quique Miralles: El Quejío de un nuevo amanecer (2)

Una nueva generación de flamenc@s, artistas, estudios@s. aficionad@s surgía en la década de los 70, del siglo XX, y tomaría el mando, el relevo en los 80. También en Valladolid. Quique empezó ahí.
"De casualidad. Andaba mucho con Román (Romanín dentro de la afición vallisoletana, para no confundir con el otro Román, también aficionado). Su padre cantaba, muy bien, era muy buen aficionado; su tío también. Eran de Aguilar de Campos, de esos aficionados que ha habido en Valladolid, de siempre; eso sería para hacer una Tertulia o documentarlo de alguna manera: la afición en algunos pueblos de aquí; como éste de Tierra de Campos, que en fiestas se juntaba la gente las bodegas y cantaban de puta madre, por el Gloria... que te lo cuente Román un día.
A mí es Román quien me va metiendo. Era la época en que Camarón empieza a despuntar; ya había escuchado a Lole y Manuel y había alucinado con estos grandes divulgadores del flamenco, sobre todo entre un sector de gente que no tenía nada que ver con el flamenco.
Me acuerdo de la primera cinta que me compré, de oferta en Simago, y aluciné: Manuel Soto 'Sordera'. Luego empiezas a leer.


Ha habido gente que ha vivido el flamenco por las familias, en los barrios, los pueblos, pero otros lo hemos leído. Y lees, por ejemplo, a Félix Grande y su Memoria del Flamenco. Y empiezas a ubicar el flamenco fuera de los parámetros en que lo tenías, la tele y lo que te llegaba por canales así. Te ofrecía otros vínculos distintos a los que se conocían por el franquismo, el españolismo...".
-Sordera, empezaste por lo 'duro', por lo menos accesible.
-¿Accesible? Mira, yo ahora estoy viendo en las últimas Tertulias (Flamencas, de la Biblioteca Pública de Valladolid) aparecer algún chaval de veinte años, que no había escuchado flamenco en la vida, que entra allí despistado, se queda hasta el final y te dice -y nosotros no ponemos el poromponpero, sino cosas duras, serias, cañeras-, esos chicos se quedan fascinados con el flamenco.


Como nosotros en aquella época; escuchábamos a María la Sabina y eso es inevitable. Te pega una hostia que te deja tirado. Y Sordera, una frescura. Y me acuerdo que en esa cinta todas las letras era de J. M. Caballero, Caballero Bonald, que te enteras después.
Y al día siguiente cogías un disco de Calixto Sánchez, que ahora ya no le escucho ni harto grifa y sí al Turronero. Eras una esponja. Luego vas seleccionando. Y te vas quedando con los palos, descubres toda la variedad del flamenco. Hasta una cartagenera era capaz de distinguir (risas), ahora...
-Antes del flamenco ¿qué escuchabas?
-Muchas cosas. Escuchaba mucho a los cantautores; era la época en que estaba militando -no confundir con hacer la mili: nota del entrevistador-, Quilapayún, Labordeta, Llach, la de dios; también el pop-rock; y el jazz, que es la hostia.

Román (dcha), a su lado, Miguel.

-¿Estuviste en la Peña El Quejío?
-Claro. Al principio. En esos años Miguel empieza a funcionar con La Acequia, que ha sido un lujo en esta ciudad durante todo el tiempo que lo llevó, y sabía llevar la cantina, además de gustarle el flamenco. Y allí había aficionados. El Panero, Castañeta, Pirminio, muchos; a menudo se pasaba Clemente, el de Zamora.
Pasábamos mucho tiempo allí; hacíamos más horas en La Acequia que en casa. Cuando aprobé la oposición mi abuela fue a darme la noticia a La Acequia. Allí entrabas y no sabías cuando salías. Y allí se cantaba. Esta es otra parte en el aprendizaje. Estaban los discos, los libros y luego estaba escuchar en directo el flamenco.
Aquí (Valladolid) no había conciertos en directo. Y una de las cosas que hizo El Quejío fue hacer conciertos y traer y escuchar a los mejores.
La primera reunión para hacer la peña fue en la Casa Revilla, lo montamos Román y yo. Fue mogollón de gente. El Quejío fue cosa de Román (en La Acequia tendría su cuartito de reuniones; decir también que en aquellos primeros años de la década de los 80, del siglo XX, se pondría en marcha también la Peña La Seguiriya).

En la próxima entrada, un nuevo destino: Jerez de la Frontera, adonde llegará Quique con todo su bagaje flamenco hecho en Valladolid, y deslumbrarse aún más con cantes como éste:


domingo, 18 de junio de 2017

Atracción por el flamenco. Enrique Miralles (el de) La Tertulia Flamenca (1)

El 23 de junio la Tertulia Flamenca, de la Biblioteca Pública de Valladolid, despide su temporada 2016-17 con la habitual fiesta. Reunión de amig@s, aficionad@s y quien se quiera apuntar a pasar el rato, incluso animarse, como sucederá, al cante, el toque, el baile, ahí, en directo, para con todos.
Es la quinta temporada ¿o tal vez la sexta? de una cita que comenzó con un comentario en un bar, ¿y si...?; de ahí tomó una cierta forma, se planteó a la Biblioteca, que aceptó como un club más de los varios que tiene -de lectura, de cine, de cómic...- ofreciendo una sala del edificio, pero "empezó a aparecer más gente de la cuenta -para el cuartito de reunión- y pasamos a hacerlo en el salón de actos" (a cambio se perdió la bota de vino).
Recuerda Enrique Miralles, a partir de ahora Quique, la puesta en marcha del Club Flamenco, así llamada en un principio la Tertulia hasta que tomó una cierta independencia respecto a los otros clubs (nosotros mantenemos esa denominación en el blog... por lasitud).

Dibujo de Quique.

Quique es uno de los enlaces Tertulia-Biblioteca; la cara y voz más visible de la Tertulia; una suerte de moderador, introductor, ponente, factotum en definitiva, secundado por otros que estuvieron en el arranque -Román, Tato, Galguera, Luis...- y proponen, participan, propician que otr@s se animen, nos animemos a proponer, participar.
"Lo que ha la Tertulia ha significado, creo yo, es un renacer del gusto, por lo menos entre mucha gente que ya escuchaba flamenco en su casa; de resurgir este ambiente. Y alrededor han pasado cosas. Punto Flamenco no se puede separar mucho de la Tertulia. La Tertulia supone juntarse gente de muy distintos ámbitos, de la Peña La Seguiriya, de otros que estaban retirados, de gente joven. Y bien, porque no se ha planteado de una manera elitista, ni se pide a nadie nada especial, ni es una agencia de contratación; quien va va por su cuenta y riesgo."
¿Cómo explicar a quienes no conocéis a Quique cómo suena su voz, su manera de expresarse? Hay una expresión que se suele aplicar a la gente de Valladolid, 'qué serios sois'; Quique podría ajustarse al dicho. Su tono de voz se sitúa en el grave; y en la apariencia, porque, creo yo, es más un hombre de hacer que de decir -parece un cantaor o un bailaor, que se toma su tiempo antes de lanzar la voz, dar el paso-; de vez en cuando aparece una sonrisa en su expresión, recuerda esos cierres de algunos palos que han empezado serios, graves y terminan con ritmo (Disculpa la fantasía, Quique).

De izq-dcha: Pescao, Berni, Quique, Galguera.

"Lo que más me ha sorprendido de la Tertulia es la acogida que ha tenido. Hay algo que está claro, siempre ha habido afición al flamenco en Valladolid y siempre que se haga algo habrá gente ahí. Lo interesante, lo sorprendente es cuando aparece gente nueva -Punto Flamenco, Carlos (Garnacho) del Polígono Sur...-, que además de aficionados, practican el flamenco y sus derivados, y gente nueva que aparece y se sorprende todavía con el flamenco. Y se establecen vínculos.
A mí me ha servido para estudiar (risas). Cuando tienes que preparar una serie de temas que no son los habituales o que no conoces, ves otras cosas. El flamenco te sigue sorprendiendo, como siempre hace el flamenco. Aún después de treinta años de aficionado Me pasó cuando hablamos del baile, del que yo era totalmente ajeno, y aparece un material alucinante, buena parte del cual nos pasó Montaña.
Y todo lo que ofrece internet y los fondos de la biblioteca sobre flamenco; un material que antes estaba en manos de cuatro aficionados y guardado como un tesoro.
O cuando tocamos los cantes de Utrera y Lebrija y sale el tema de las gañanías y Pedro (Sanz) nos trae el libro de Estela Zatania. Otro mérito de la Tertulia, las aportaciones de la gente."
Toca saber de la iniciación atracción introducción al flamenco de Quique; y de Jerez y de otras historias. Será en próximas entradas. Un avance.

 

jueves, 15 de junio de 2017

Al recuerdo de las 14 Jornadas Flamencas de Valladolid

Un repaso fotográfico a las 14 Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid', celebradas entre el 5 y 10 de junio, y en ese orden cronológico van las fotos. Para recordar, revivir, para tomar nota.

Pescao, en la apertura.

Rubio de Pruna y Patrocinio hijo.

David Palomar.

David Lagos.

Tía Juana la del Pipa.

Luis el Zambo.

Perico el Pañero.
No sólo recitales hubo en la Jornadas, una muestra del resto de actos y actividades, así como de más instantáneas de los recitales, en este enlace al facebook de Pablo Gestoso, autor de las fotos aquí traídas. Gracias, Pablo, por tu generosidad.

lunes, 12 de junio de 2017

Corral de la Morería. Volúmenes 2 y 4 (2ª parte)



Hace dos entradas dejamos pendiente los textos, escritos por José Manuel Gamboa, correspondientes a los volúmenes 2 y 4 de la colección de cuatro discos editados en conmemoración del 60 aniversario del Corral de la Morería. Aquí están:


VOLUMEN 2
El 20 de diciembre de 1959 se registraron  en directo e in situ las tomas para el disco “Una noche en el Corral de la Morería”, álbum que se editó con una cubierta de lujo y textos trilingües para hacerse entender completamente. Dado su alcance se realizarían también ediciones internacionales del mismo, en inglés, francés, japonés…
La discográfica cuidó primorosamente esta producción, pues su valerosa escudería flamenca se componía de artistas de esta casa, Corral de la Morería, cuyos protagonistas estaban de plena actualidad y suponían la vanguardia del género: La Paquera de Jerez, Fosforito, Gabriela Ortega, La Chunga, Jarrito y Juanito Serrano.
En la suntuosa funda interior del disco se refería lo siguiente:
Este disco ha sido registrado, casi en su totalidad, en El Corral de la Morería, una noche cualquiera (las salvedades son las piezas de Fosforito, Paquera y La Chunga). En él intervienen: La Dolores, su marido Miguel de la Estrella, El Pantalón, Agustín Núñez. Baile: Carmen Blanco, Carmen Carreras, La Gitanilla de Bronce y Rita Ortega. Toque: Antonio Arenas, Aurelio Garci, Juan Serrano y Miguel Valencia. Palmas y jaleos: Eduvigis la Festera y Los Pelaos.


Y en la contraportada del álbum:
La inauguración del Corral de la Morería constituyó un gran acontecimiento por su acierto y depuración en el arte del cante y baile flamenco, dando a conocer lo más interesante de esta modalidad del tipismo español.
Enclavado en el mismo barrio de la Morería o Campo del Moro, donde el gran pintor Francisco de Goya se inspiró en muchos de sus cuadros, se rodeó este local de una ambientación adecuada. Este barrio estaba habitado exclusivamente por moros, y al abandonar España, se modificaron sus calles, junto a las Vistillas se construyeron edificios, hoy aún existentes, aunque algo después se elevaron algunas plantas, conservando, no obstante, su antigua solera las calles de Yeseros y Morería.
En el mismo lugar donde hoy se encuentra el Corral de la Morería existió una mansión prócer, que perteneció a los duques de Alba. En el año 1954, los señores Del Rey, instalaron este típico restaurante con tablao flamenco aprovechando las vigas, pilastras y ménsulas, dotándolo de un mobiliario auténtico del más puro estilo español de los siglos XVII y XVIII.
El tablao flamenco es una reproducción exacta de los primeros que existieron en Andalucía durante la primera mitad del siglo XIX. Por este sugestivo local han desfilado las más grandes personalidades del mundo: reyes, políticos, hombres de ciencia y figuras consagradas de las Artes y las Letras. El Corral de la Morería es el único restaurante de lujo con tablao flamenco que existe en España, dedicado a dar a conocer al público español y extranjero lo más genuino y puro del arte gitano, en su baile y cante flamenco.
Completando este tercer volumen recuperamos el Lp –nunca digitalizado-, “¡Noche flamenca!” (Philips, 1965), que dirigió el primer guitarrista del tablao, Antonio Arenas (Ceuta, 1929-Madrid, 2005). Con Talegón de Córdoba y Antonio Sevilla: cante; Dolores Amaya y Toni el Pelao al baile: jaleos: Terremoto, Bambino. 


VOLUMEN 4 
Se repite el texto del tercer volumen (¿?). Pero en la contraportada podemos leer el contenido del último cd de la colección.
Empieza con un poema de Rafael Alberti dedicado a La Chunga, acompañado por la guitarra de Juanito Serrano. El tocaor cordobés está presente en todos los cortes del disco; en solitario (fantasía por alegrías; granaínas hidalgas; soleares de Serrano; bulerías bailables, con fecha de 1960), y acompañando el baile de La Chunga, primero con Mario Maya (La caña, bulerías, alegrías, fandangos por soleá, seguiriyas…; con fecha de 1960), después en solitario, la bailaora. Jaleos de Eudivigis la Festera y Los Pelaos. Un total de ocho cortes; cuatro de 1959, el resto de 1964.

 

viernes, 9 de junio de 2017

Tía Juana la del Pipa/Luis el Zambo, Perico el Pañero al cierre, este sábado, de 14 Jornadas Flamencas Valladolid

La fiesta del flamenco que han sido estas 14 Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid' se despide hoy sábado en la línea de lo que ha sido esta edición y todas las anteriores: sólo flamenco, y/o gitano, y/o jondo. Que los tres son sinónimos, aunque cada uno tenga sus matices.
La cita empieza a las ocho de la tarde con Tía Juana la del Pipa y Luis el Zambo. Qué decir de ellos a estas alturas que no se haya dicho; ni voy a poner un vídeo de los decenas que hay de cada uno por la red. Su cante, sus personalidades, su flamencura son historia, contienen la historia del flamenco, su mundo y sus formas. Y son de Jerez.
Con una y otra al cierre del certamen vallisoletano se señala el territorio por donde se mueve las Jornadas Flamencas. Flamenco.
Lo mismo se podía decir de Perico el Pañero, más joven, por la edad, pero con la misma impronta histórica. El cantaor gaditano viene con la noche; el gran aliado del flamenco y sus gentes.
Y en el toque, tres cuartas de lo mismo: Miguel Salado para el Zambo; Alfredo Lagos para Tía Juana, Antonio Carrión para el Pañero.
A disfrutar.


jueves, 8 de junio de 2017

Corral de la Morería, ¡Canela Vive!, Pruebas Selectivas, este viernes en 14 Jornadas Flamencas de Valladolid



Las Pruebas Selectivas al Concurso del Festival Internacional de Las Minas ocupan la tarde de este viernes en las 14 Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid'. A las ocho de la tarde, en el Lava (para conocer el nombre de l@s participantes y otros datos os remitimos a la entrada que les dedicamos en este blog).
Y por la mañana, a las doce del mediodía en la Casa Revilla. Dos presentaciones. La primera sobre un cantaor querido y muy apreciado por la afición:


y del libro, Canela de San Roque. Por el hablar de la gente, del que hablarán uno de sus autores, Carlos Martín Ballester, y el editor, Alberto Martínez, de El Flamenco Vive.
La otra presentación son los cuatro cds conmemorativos del 60 Aniversario de El Corral de la Morería, y se contará con la presencia de José Manuel del Rey, director gerente del tablao.
Cada disco viene acompañado por un texto escrito por José Manuel Gamboa, donde cuenta historia del tablao y reseña a l@s artistas participantes con su sabía y alegre maestría. Y nos parece oportuno traer estos textos aquí. Dada su extensión, lo dividimos en dos partes. La primera, hoy, con los volúmenes 1 y 3. Mañana, los restantes.


VOLUMEN 1 
El Corral, nacido del empeño flamenco de unos punteros industriales madrileños de la hostelería, encabezados por la figura señera de Alfonso Camorra, con don Manuel del Rey al frente del nuevo negocio, el corral ha sabido mantener el tipo y subir el listón, ofreciendo a su clientela una restauración y un arte flamenco del primer nivel. Por eso contó con visitantes ilustres de toda clase y signo, flamencos incluidos. Sabicas por delante, nuestro tío en América: era llegar a España y presentarse en Morería, coger la guitarra y regalar sus “ensueños árabes” para el disfrute de la parroquia flamenca. Con él empezamos.


Los primeros pasos de la Morería allá por la primavera de 1956, con Regla Ortega, Antonio Arenas y Jarrito, según costumbre, nada tuvieron de fáciles. A don Manuel se le ocurrió reclamar la presencia de un insigne retirado de la escena. Nada más y nada menos que Pastora Imperio. Logró convencerla –a pesar de que no se contaba en la sala con una pianola, para ella al parecer muy importante- y su arte y su tirón atrajeron hacia el tablao lo mejor de cada casa. En recuerdo a la eminente artista van los tanguillos que ella le enseñó y canta Antonio Mairena, otro de los cabales visitantes de Morería. Allí se juntaba con su amigo Manuel Floreal Vallejo, apelado por igual Manuel Mairena o Mairenilla, en el Corral desde 1959. Él fue quien le presentó La Platera a Manuel del Rey. Rescatamos ahora, que hay motivo de celebración, aquel Ep nunca digitalizado, “¡Fiesta!” (Fontana, 1962), donde se reúnen la Platera de Córdoba, Dolores Amaya, La Taranto (Sara Lezana), Mairenilla y la guitarra de Antonio Arenas.
Comprueben hasta qué punto fue importante la intervención de Pastora Imperio en Morería, escuchando hablar a una verdadera e inolvidable cantaora de cartel, La Paquera de Jerez: “Madrid ha sido todo para mí. Yo la primera vez que vine aquí, me trajo Pastora Imperio al Corral de la Morería. Yo empecé en el Corral de la Morería”.



Paquera acababa de grabar un par de discos para Philips, dos placas de 78rpm. Que se rescatan ahora gracias a la colaboración de Carlos Martín Ballester, y desde Morería se elevó al cielo flamenco de los intocables. Compartió tablas con otro valor puntero, Antonio Fernández Díaz, Fosforito, hoy Llave de Oro del Cante, vencedor absoluto en el I Concurso de Arte Flamenco de Córdoba, en la primavera de 1956. Alfonso Camorra le reclutó para Morería, donde debutaba el 2 de noviembre de aquel entonces, encaramándose a lo más alto del escalafón. De él les ofrecemos un cante nunca digitalizado que impresionó José Bedmar justo antes de presentarse en Córdoba, y otro que dedicamos a Blanca del Rey, “Llegando a Córdoba”, pues acompaña al cantaor Juan Serrano, hijo de Antonio del Lunar guía que fue de Blanca.
El protagonista joven de la inicial “Antología del Cante Flamenco” (1954) registrada, Jarrito, fue, según se ha dicho, el primer cantaor que tuvo Morería, y de él rescatamos un cante cuya letra escribió Alfonso Camorra. También fue autor este de “Aquellos tiempos”, la pieza que nos interpretan Los Serranos, grupo que debutó en Riscal –digamos, la casa madre de Morería-, de donde surgió una de las mayores figuras de la guitarra de todos los tiempos, Víctor Monge, Serranito, quien varios años actuó en el tablao junto a Lucero Tena y el cantaor Gabriel Moreno. Gabriel, recién llegado de larga estancia profesional en Nueva York, arribó en Riscal, pasando de ahí a Morería. Nos interpreta, “Vengo del extranjero”, nunca más a propósito.



Y merece lugar a parte, como cantaor de la casa, tal vez el más emblemático de la historia de la Morería: Porrina de Badajoz, súper-figura del género que nos descubrió los aires extremeños y nos deja, en “La Repompa no ha muerto”, un recuerdo para su compañera de tablao cuando amargamente se acababa de marchar la malagueña con su fama a punto de caramelo. En Morería numerosas veces compartió Porrina escenario, en artístico duelo por fandangos, con Antonio El Sevillano, otro de los miembros indelebles que pasaron por el tablao. Aquí va una feliz muestra –por cierto, olvidada- de su estilo. Le acompaña Ramón de Algeciras, cuyo hermano, Paco de Lucía, presentó en el Corral de la Morería el disco que le lanzó definitivamente, Fuente y caudal, con su rumba “Entre dos aguas”.
Sería imposible reunir en tan corto espacio al plantel flamenco de Morería, pero hemos querido recordar, junto a los figurones, también nombres como el del Gitano de Valladolid –padre de Agustín Carbonell El Bola, y hermano de Pedro Montoya, este suegro de Curro de Jerez, todos actuantes en la sala- que bien cumplieron su obligación en la casa; por igual, el poderoso Juan Cantero –aquí secundado por Romerito de Jerez-, ellos siempre a la sombra y alumbrando los cuerpos juncales en danza. Son estas, a la par, grabaciones olvidadas que devolvemos al sonoro. Con ellos, la soberbia Gabriela Ortega ¡Nadie dijo la poesía como ella!, y en Morería encontró la tribuna apropiada para ponerla en práctica.



Y demostrando que este tablao de ningún modo es algo del pasado, les ofrecemos la voz de Arcángel grabada durante una reciente actuación en el Corral de la Morería. Ahí sigue, en vanguardia, este flamenco rinconcito mundial de nuestros amores ¡Y que sea por muchos años!



VOLUMEN 3
Desde que el tablao es tablao, lo que sucedió a mediados de los 50 del pasado siglo, fue la cátedra profesional del flamenco, donde los valores en ciernes se formaban y los artistas experimentados se acababan de pulir. Más aún, fueron los tablaos los que dieron de comer, mantuvieron la cantera e hicieron posible el fabuloso flamenco contemporáneo. De aquel manantial de gloria, el Corral de la Morería es la referencia absoluta.





Dos álbumes nunca digitalizados. “¡En el tablao!” (Polydor, 1966), capitaneado por la guitarra de Antonio Arenas, con joyitas como esas alegrías cantadas al unísono por La Perla de Cádiz y María Vargas, y a la primera por tientos, tangos, fandangos onubenses y bulerías, y a la segunda por fandangos y soleá, respectivamente.  Antonio el Camborio –cantándole a la luna que aún no estaba pisada por humano pinrel-, Faiquillo, Gabriel Cortés, marido y compañero artístico de la Gitana de Bronce. Carmen Moreno –figura por error en el vinilo como Carmen Navarro-, rumbeando, y Orillo de Chiclana –aunque otra errata lo hace trianero-, hermano de Rancapino; bulerías por soleá que dice con el mejor temple y metal alguien que fue sobre todo conocido como bailaor, Felipe de Triana (Sevilla, 1906-Madrid, 1969), quien, sin remedos que valgan, nos hace recordar al venerable Tío Gregorio, Borrico de Jerez.





“Gracia y salero” (Polydor, 1965; reeditado en 1969 como “Las tapaeras del sentío”). Al respecto nos comentaba Perlo de Triana: “Eso eran unos tientos que me los grabó La Perla de Cádiz, que al final le pusieron al disco de título como los tientos, y ahí yo hice “somos”, un bolero que hacía Machín y entonces me hicieron que lo cantara. Me dijeron: ‘A ver si cantas algo alegrete’. Me dijeron en la Philips. Y canté entonces ese bolero por bulerías”.
El Perlo consiguió sus mayores logros como autor de coplas flamencas, siendo el Corral de la Morería precisamente quien editó sus primeros libros. Aquí podemos disfrutar de una de  las raras grabaciones –dos títulos- que como cantaor nos legó. Destacan en el álbum las intervenciones de un grande la danza, Manolete, quien ejecutó una farruca y unas alegrías, quintaesencia del baile de hombre. Con él están tres guitarras peculiares, cada una con su aquel, las de Antonio Arenas, Paco del Gastor –anunciado Paco de Morón- y Enrique Escudero, que nos entregan hasta cuatro alegres  números de concierto, por guajiras, fandangos, sevillanas y bulerías; como festeros son, per se, los jaleos del cuadro –El Cortijo de la Braulia- que se van alternando.