jueves, 27 de abril de 2017

Ballet flamenco, genios, homosexualidad, postguerra... en la Tertulia Flamenca de Valladolid, este viernes

De baile y ballet flamenco, de Antonio el Bailarín y Antonio Mairena, de 'parguelas' y genialidad, de postguerra y Arte, de lo local a lo internacional... territorios, tiempos, personajes a visitar en la nueva, tal vez penúltima de la temporada,Tertulia Flamenca, de la Biblioteca Pública de Valladolid, este viernes a las ocho de la tarde.
Como hilo conductor el libro Rodolfo Otero: Amor por la danza (Ediciones Fuente de la Fama, 2017), pues por él transitan, viven, danzan los referidos temas y artistas. 
Agradecer a la Tertulia esta nueva oportunidad para con el libro tras su presentación la semana pasada. 
Otras veces se ha hablado de baile en la Tertulia Flamenca, en general, o en particular, Farruco y el 'baile gitano' o el de los Gades, Maya, Güito, el del tiempo siguiente al que este viernes abordaremos, el de los 50's-60's del siglo pasado encarnado en Antonio Ruiz Soler, Antonio el Bailarín, en cuya Compañía estuvo Rodolfo Otero durante ocho años; una década no menos significativa que otras para España, y el flamenco.

Película 'Luna de miel', M. Powell, 1959 (Rodolfo 2º dcha.).

Los citados bailaores también estarán presentes como quienes les precedieron; así como, igual de importantes, las bailaoras, con una figura desde la que partir: Antonia Mercé la Argentina.
También estará el cante encarnado en Antonio Mairena, del que también nos hemos ocupado en la Tertulia. Una figura polémica como el Bailarín dentro del mundo flamenco ¿genios? ¿revolucionarios? ¿El Bailan epicentro del baile flamenco? ¿en él converge y parte 'todo' el baile flamenco?... Y me gustaría abordar, de alguna manera, el tema de la homosexualidad, al serlo los dos Antonios y aparecer como tales en el libro, en la memoria de Rodolfo: 

El cantaor principal que tenía Antonio para los bailes era Antonio Mairena. Estuvo ocho años también. Un día, en Albacete o Castellón, en un festival al aire libre, llovió y se suspendió la función. Yo iba paseando con Mairena, charlando, preguntándole de dónde salía el flamenco. Empezó a decirme cosas que ya se saben, como la de los vendedores, que ofrecían sus artículos y lo hacían voceando y dándole soniquete y sentimiento, para llamar la atención. Y vender. Era una biblioteca entera del flamenco. Y eso que era parguela, ¿y qué? Pero no presumía nunca de ello, ni hacía mariconadas ni nada. Eso no cambia para el que le gusta el flamenco, porque el suyo era flamenco de verdad. Con ‘sustansia’, decía él. Le respetaban todos. Era un compadre más para los flamencos. 


Y no sólo el cante de Mairena, también el de otros cantaores de la época algunos de los cuales pertenecieron a la Compañía de Antonio como Rafael Romero el Gallina, El Chaleco, Sernita de Jerez, Jarrito, Chano Lobato; y tocaores como Manuel Morao (Recientemente me encontré con Miguel, aficionado vallisoletano que montó la taberna flamenca La Acequia, y ha sido presidente de la Peña La Seguiriya, y me contó que había estado en Jerez de la Frontera, que entró en un tabanco y se encontró sentado al tío de Moraíto Chico; como buen aficionado que es, quiso saludarle, y se presentó; le dijo que era de Valladolid, y Morao mencionó que conocía a un bailaor de esa ciudad de cuando había estado con Antonio y cuyo nombre, ahora, no recordaba. "Rodolfo Otero", le dijo Miguel. Y el tocaor le pidió transmitiera sus saludos).
También habrá que hacer referencia al ballet clásico, uno de los ingredientes del ballet flamenco. Y hablar, ya que estamos y/o somos de aquí, del flamenco y los flamencos de Valladolid (Rodolfo también es una figura polémica con-para el flamenco vallisoletano).
Charla que contará como es habitual en esta cita con proyección de vídeos y el igualmente habitual debate, el encuentro de otras opiniones y más saberes que añadir por parte de quienes asisten y asistan.
Y la fiesta habitual posterior, la que da sentido a todo lo que sucede en la Tertulia.

jueves, 20 de abril de 2017

23 de Abril (2016-2017): Una pila de libros flamencos

Ha pasado un año desde la última entrada dedicada a recopilar los libros de flamenco que se editan. Tal vez no deberíamos esperar tanto tiempo; aunque puntualmente recogemos la salida de todo libro de cuya publicación nos enteramos en tuiter. La idea, hasta ahora, ha sido dejar constancia de que siguen apareciendo libros de flamenco, otro acto heroico que propicia este arte.
Y aprovechamos la celebración del Día del Libro para dar cuenta de esta heroicidad. Sin nada más que añadir y tomando prestado el grito de guerra de El Receptor: "¡Que entre la pila!".


Y empezamos, y perdonen la autopromoción, con uno propio, muy reciente, tanto que se presenta este 21 de abril, como ya he venido anunciando por aquí (si estáis o andáis por Valladolid ese día, invitad@s quedáis):
-Rodolfo Otero: Amor por la danza (Ediciones Fuente de la Fama, 2017), historia sobre la vida del bailarín, bailaor, maestro de baile vallisoletano, contada por él y anotada por este que os escribe (como decía el ladrón y escritor Edward Bunker, con gracia carcelera, de su autobiografía: "No es Proust, pero entretiene").
Ahora vayamos a 2016 para empezar las reseñas:


-La Valiente. Trinidad Huertas 'La Cuenca', de J. L. Ortiz Nuevo, Ángeles Cruzado y Kiko Mora (Libros con Duende, 2016. Información sobre el ibro por Ortiz Nuevo en este enlace).
-Le flamenco dans le texte grand chant et poésie populaire, de Mario Bois (también en español).
(Sólo en inglés, de momento: Flamenco, Regionalism and Musical Heritage in Southern Spain, de Matthew Machin-Autenrieth, profesor en Cambridge, editado en 2017 y en este enlace se puede ver contenido, y en este, información.
También, de momento, sólo en francés:Tout ce que je veux, c'est danser. Manolo Marin, la vie d'une légende du flamenco, de Christine Diger. Atlantica Editions, 2017).

-La época dorada del Flamenco en Morón de la Frontera (1960– 1970), de Pedro Luis Vázquez (Ayto. de Morón, Diputación de Sevilla, Agencia de Instituciones Culturales de la Junta de Andalucía. 2016).
-Música de Al-Andalus, de Reynaldo Fernández Manzano (Universidad de Granada, 2016).
-Orígenes, evolución y vivencias del arte flamenco, Camilo Gómez Cruz (Autoedición, 2016).
-Antología de falsetas de Paco de Lucía. Tangos 1 Primera época (Rgb Arte Visual-Flamencolive, 2016. Incluye cd).


-Fosforito, esencia del cante, de varios autores (Diario de Córdoba, 2016).
-Flamenco en el aula. Historia, palos, rito y compás, de Pepe Kinto (Ediciones Algorfa, 2016. Una lectura que puede complementarse con el monográfico de la revista e-CO sobre mismo tema).
-Biografía. Alfonso Salmerón (No se indica el autor de la bio del cantaor editada por Editorial Grupo Cero, 2016. Esto es lo que se cuenta de ella).



-¡En er mundo! De cómo Nueva York le mangó a París la idea moderna de flamenco. Partes 1, 2 -próximamente la 3-, de José Manuel Gamboa (Athenaica, 2016, 2017).
-El ojo partido: Flamenco, cultura de masas y vanguardia, de Pedro G. Calvo (Athenaica, 2016). 
-(Reedición) Pepe el de la Matrona: Recuerdos de un cantaor sevillano, de José Luis Ortiz Nuevo (Athenaica, 2016).


-Aproximación biográfica de el Niño de Genil, de Miguel Ángel Jiménez (La Droguería Music, 2016. Ya que está 'en obras' su web, una reseña del libro aquí).
-Una mirada fotográfica hacia el flamenco de Granada, de Joss Rodríguez (Diputación Granada, 2016).
-Tratado de Guitarra Flamenca por Palos, de David Leiva (Flamencolive, 2016).
-Familias Cantaoras (Los Gordos, Paula, Talega), de Antonio Cortés Escobedo (No hemos dado con la editorial, 2016).
-Con toda el alma (Antología de letras flamencas), de Julio Revira (Ediciones El Boletín, 2016).


-Sorroche. La madrugá flamenca en Almería, de Luis García Yepes (Instituto de Estudios Almerienses, 2017). 
-Mi primer libro de Danza Española, de Almudena Hernández y Eva Neyra (Ediciones Andanzas, 2017).
-Granada y el flamenco. Una historia que contar, de José María Bonachera (Diputación de Granada, 2017).
-Catálogo. Patrimonio flamenco: la historia de la cultura jonda en la BNE (Biblioteca Nacional España, 2017. Hasta el 2 de mayo, la exposición).
-Carmen Amaya. La bailaora genial, de Salvador Montañes (Ediciones Alfabia, 2017).


-De puertas para adentro. Disidencia sexual y disconformidad de género en la tradición flamenca, de Fernando López Rodríguez (Editorial Egales, 2017).
-Naturaleza y forma del zapateado. De Niño Ricardo a Paco de Lucía, de Antonio Bonilla Roquero (libros con Duende, 2017).
-Venta de Vargas: Una leyenda en el tiempo, de Antonio Lagares Carballo (Ediciones Javisa23, 2017).
-Montoyas y Mayas en la Aurora, de Leo de Aurora (Sial Pigmalion, 2017).
-De cantes y cantaores, de Juan Salido Freyre (Editorial Remedios 9, 2017).


También el flamenco inspira poesías, novelas o tesis doctorales:
-La séptima cuerda, de Manuel Ramos (Esdrújula Ediciones, 2016. Novela con prólogos de Eva Yerbabuena, Rocío Márquez, Vicente Amigo).
-No comparto los postres, de Niño de Elche (Editorial Bandaaparte, 2016. Tan diverso en textos como su trayectoria musical). 
-El argentino. Un flamenco intemporal, de Baldomero Pardo (Ediciones Alfeizar, 2016. Entre ensayo y novela para glosar la figura del 'primer' flamencólogo, González Climent).
-Flamenco Stories, de Ivan Berner (Autoeditado, 2016).
-El despertar de otros tiempos, de Pablo Tortosa (Libros de autor, 2016. Memorias de lucha obrera y flamenco). 
-Poesía del flamenco, de Francisco Moreno Galván (Bartaria ediciones, 2016).



-Els gitanos catalans, de França, de Eugeni Casanova (Pagès Editors, 2017).

sábado, 15 de abril de 2017

'Rodolfo Otero: Amor por la danza', historia(s) de un bailarín vallisoletano

“Ya tenía yo 14 años o así, cuando vi en el Teatro Zorrilla (Valladolid) a Carmen Amaya con su familia, con los gitanos. Verla bailar, era la maravilla que te embarga. Ahí fue donde me enamoré del baile y del flamenco (...) Después vino el ballet de Antonio (el Bailarín) al Teatro Lope de Vega, por dos días. Yo me fui el primer día y ya… me volví loco, enamorado totalmente del baile. Y el segundo día de actuación llegué y entré en el camerino...".
Un comienzo para una historia, la de la trayectoria profesional y artística de Rodolfo Otero, bailarín, bailaor, maestro de baile, recogida en un libro, Rodolfo Otero: Amor por la danza, a presentar el viernes 21 de abril en su ciudad, Valladolid, en la Casa Revilla (siete y media de la tarde), y cuya autoría es de este que os escribe.


Una historia que siempre me atrajo, cuando me contaba partes de ella en la larga convivencia que mantuvimos como vecinos del mismo edificio. Con el paso del tiempo, el interés compartido con otr@s amig@s por la figura de Rodolfo; la irritación por el desinterés o el selectivo interés de esta ciudad, Valladolid, por sus artistas, sus personas de la cultura y reconocer su valía; mi relación cada vez mayor con el flamenco fueron conformando la idea de dejar constancia de la vida de Rodolfo. Y hacerlo por escrito ha sido la forma que finalmente ha tomado (y no será la única).
La historia que cuenta Rodolfo tiene esa épica inherente al flamenco donde cada artista es singular, una excepción, incluso, como lo fue Rodolfo en la Compañía de Antonio Ruiz Soler, Antonio el Bailarín, 'el dios de la danza', el dominador absoluto del baile español y/o flamenco desde la década de los años 50 hasta casi los 70, del siglo pasado.
Excepción porque llegó a la compañía sólo con el aprendizaje flamenco, adquirido en su ciudad, al tiempo que trabajaba, entrenaba para ser boxeador ("Eso de que no tienes para nada ¡tienes tiempo para todo! solo que no quieres. Los cuentos de que no puedo y no puedo"). Una compañía donde quienes serían sus compañer@s "venían formados", tenían la carrera de baile, de danza. Y Rodolfo tuvo que aprender, a sus casi veinte años. 
"No sé cuánto tiempo duró aquel aprendizaje. No se llega a dominar, ello te domina a ti. No te imaginas cuánto cuesta. Una quinta posición no la llegas a hacer así, porque te dé la gana. Pies yuxtapuestos, uno para allá y el otro para allí, eso no lo haces en un momento. Y luego ten el equilibrio y luego moverte… Y cuanto más mayor (de edad), más duro es y más desorganizado estás para hacer la organización que tiene el ballet".
Y pudo. Entró siendo el último y llegó a ser el primero. A ser El Corregidor en El sombrero de tres picos, la versión de la obra de Manuel de Falla, que encumbraría a Antonio como coreógrafo, a nivel mundial. 


Rodolfo Otero: Amor por la danza es la historia de ese ascenso contada por el propio bailarín vallisoletano, a la edad de 84 años, a lo largo de una serie de charlas que mantuvimos durante el mes de julio del 2016.
También son otras historias, las del antes y después de la historia principal. Historias de su infancia, de y con su familia, en el tiempo de la postguerra civil española, el de los años del hambre y la miseria moral; años en los que a nadie se le esconde que la vida es ataque y defensa, y no queda más remedio que elegir. Tiempo donde el flamenco suena a Antonio Mairena, el Gallina, Chaleco, Chano Lobato, Manuel Morao... los cantaores y tocaores de Antonio. Y en el baile estaban, además de Antonio y Carmen Amaya, figuras como Pilar López o Vicente Escudero.
Es el tiempo de infancia y adolescencia para Rodolfo, de sentimientos en ebullición, de forja de un carácter, de vivir aventuras que irán transformándose en búsqueda de la libertad.
Bailarines y bailarinas, bailaores y bailaoras coinciden en una palabra: Libertad. El baile es la expresión de esa búsqueda (Cualquiera que haya sentido la necesidad de bailar, aun no siendo un profesional, también lo sabe, lo siente). Es el medio  para conseguirla, sentirla, saber que es posible, y transmitirlo. El Arte de la Danza, como se decía en los tiempos de Rodolfo, porque baile no tenía la suficiente categoría para el mundillo cultural de entonces. Al igual que se llamaba bailarín al bailaor.
"En la época que yo he vivido, en aquellos años, el flamenco estaba denostado ¡bah! el flamenco. Porque era de taberna, según ellos. El flamenco estaba mal visto, era como beber vino tinto en porrón. Lo bueno, lo aceptable tenía que ser de marca y descorchado".
Y como el flamenco, Rodolfo es intenso en extremo. En todo lo que dice, piensa, siente, cuenta. Y esta intensidad ha facilitado en mucho la elaboración del libro.



Dejémoslo aquí, tiempo habrá para volver a Rodolfo, de quien nos hemos ocupado en este blog, como esta entrevista de hace tiempo y que os puede dar una idea de su sentir, pensar, de su carácter.
El libro será publicado por la editorial vallisoletana, Ediciones Fuente de  la Fama. Con una tirada limitada y numerada de 225 ejemplares, con quince fotografías, un cuidado diseño y terminó de imprimirse, "en la primera quincena de marzo 2017, florecidos almendros y prunos, en medio de unos días primaverales, con los termómetros por encima de los veinte grados. Luego llegaron los vientos y volvió el frío, pero el bien ya estaba hecho. El ángel del baile había pasado" (Julio Martínez, editor).

jueves, 6 de abril de 2017

Jorge Pardo: "Aprendiendo el sentir de mi flamenco"

¿Qué tienen en común Alan Turing, El Torta, Richard Feynman, Paco de Lucía o El Lebrijano? La respuesta está en Djinn, último lanzamiento discográfico de Jorge Pardo, de actualidad al haber sido elegido mejor disco de flamenco en la última edición de los Premios de la Música Independendiente. Al menos esta vez ha recaído en un flamenco. El que descubriera Paco de Lucía cuando le llamó para su sexteto. O potenció el sentir flamenco de quien hacía jazz, y hace flamenco sintiendo el jazz.

Pardo y su premio.
Y en ello sigue, y lo cuenta en un texto que traemos aquí, escrito por él para un disco con novedades instrumentales, sonoras, las dadas por el uso de programaciones, loops, tanto manejadas por él como por músicos que como él sienten y hacen el flamenco junto con otras sonoridades: Lin Cortés, Rycardo Moreno, Diego Ain -músico brasileño con singular propuesta sobre el hacer musical-.
Parte de un amplio plantel de músicos jóvenes y veteranos, con experiencia en estos dos mundos: Enriquito, Yago Salorio, Tino di Geraldo, David Bao, José María 'Petaca', Tony Romero, Josemi Carmona, 'Bandolero' o Luis de Camarón, entre otrosa. Y cantaores, y cantantes: Piculabe, David de Jacoba, Tomasito -de lo más vanguardista, por así decirlo, su aportación-, La Negra, Bego Salazar, Alana Sinkey y El Pele. El Pele, ¿qué puede decirse del cantaor cordobés? ¿que está en lo más alto del flamenco que se hace ahora?, un ahora con muchos años atrás. Como los referentes flamencos que inspiran al músico: Tío Gregorio el Borrico, Juan Talega, Niño Ricardo, La Perla de Cádiz-Camarón de la Isla, Paco de Lucía -"no sé cuantas miles de veces habré tocado esta rumba"-; juntados con Jaco Pastorius, Gershwin... ¡"seguiriya por funky"!.
Entren en el disco (la gente del jazz se sentirá en terreno conocido -menciones a Carlos Carli, Cifu-; la del flamenco, si tiene curiosidad), lean los títulos de crédito y estas palabras:

Ilustración:Ana Miralles.


Me es difícil escribir pensamientos elevados a otras percepciones e intentar ordenarlos con una mente racional. Ahí está esa frontera que atraviesa el mundo del arte en general, de la música en concreto, que aunque muchas veces intente definir y servir a este mundo en 3D, el propio sonido te transporta a otra percepción, de manera que te mece en ese mar de donde tus sentidos aparentemente no suelen llegar. Esa frontera que te hace adivinar que hay otro mundo detrás del que te han enseñado a ver la(s) mente(s) más limitada(s) o autolimitada(s).
En este viaje a ninguna parte, son muchos los fantasmas de tu mente o de tu entorno, que intentan avisarte de la locura en que adentras e intentan persuadirte también de la banalidad de tu sueño, para retornar a un camino establecido y seguro... Seguro del anclaje a la esclavitud de la mente inferior donde la intuición es ahogada por la dulce certeza.
Este sonido es el resultado de mis intuiciones, mis visiones -como un bebé- más allá del cautiverio de la mente racional o inferior sujeta a las 3D en que la mayoría de los humanos se manejan en el mundo que nos enseñan a ver. La INTUICIÓN y la aceptación de lo no elegido, de lo aparentemente casual, que esta mente inferior interpreta a veces como inoportuno por no deseado, es la herramienta que me conecta con la interdimensionalidad ya descrita por los místicos de todas latitudes y también últimamente por muchos científicos.
En este estado de trance me surge actuar sobre ideas que en estado caótico, como un mundo de sombras y luces indescriptibles, persigo para traerlas y captarlas o capturarlas, como quien intenta atrapar a una mosca al vuelo -interaccionando con los seres o entes o DJINNs que me rodean (y sus almas)...(no solamente lo que se puede ver en estas tres dimensiones, sino lo que se intuye detrás), y detrás de nuestro entendimiento más racional, mas académico- a este mundo dimensional.
Una vez ahí, muchas veces no tienen sentido aparente, o están perdidas en este tiempo (chronos) -pero con cierta perspectiva y la entrega a una percepción más allá de lo puramente mesurable en unidades e interaccionando con otro estado del tiempo en el que se percibe de una manera más global, más natural, sin estar sujeta al estrés de la linealidad del tiempo (chronos) y el uso de mi mente inferior para que acepte y ordene estos estados trae estos sonidos a este registro como una foto intenta captar una instantánea de lo que ya sucedió o está sucediendo o quizá sucederá o no...
En los experimentos de física cuántica parece que un observador es capaz de modificar el resultado solo por ese hecho, creo que ocurre así en muchos actos de nuestra vida: un simple observador es capaz de modificar un comportamiento. Siempre pensé que los espectadores de un concierto a pesar de atribuírseles por naturaleza o quizá por la etimología de la palabra, un papel inactivo, por el contrario y sin necesidad de dar una palma, influyen activamente en el resultado del concierto. Los sonidos de este CD se crearon en las intimidades de los estudios donde el que estaba allí estaba implicado en su creación, una vez queda desvelado, estará sujeto a diferentes comportamientos por la mera observación. De esa manera será difícil que se quede en la idea que lo creó y seguirá recreándose continuamente, justo como las fuentes de donde yo bebí. Aunque por mucha observación que haya siempre queden rincones donde ese fenómeno quede neutralizado.
Solo el AMOR, una vez más, es la fuerza que permite dar calor al entendimiento y al no entendimiento, luz y norte a quien como un explorador se adentra en lo incógnito como si estuviera en casa.
Esa locura cervantina, que te dificulta del funcionamiento mas practicista que exige el pertenecer a tu contemporaneidad y sus exigencias, es la que me hace "torear" (sin que se me ofenda el toro...) y con arte poder vivir y disfrutar de las risas y miserias del regalo terrenal, así voy aprendiendo el sentir de mi FLAMENCO.