Mostrando entradas con la etiqueta Luis el Zambo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis el Zambo. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de junio de 2014

Este sábado: 44 Festival Flamenco de Zamora (Cabrero, Zambo, Chiquetete...) y algo de Candeleda

Este sábado una nueva edición del Festival Flamenco de Zamora, la 44, en la Plaza de la Catedral, a partir de las diez de la noche y un cartel para todos los gustos: El Cabrero, Luis el Zambo, Chiquetete -como cabezas de cartel, podría decirse-, Regina de Huelva y la bailoara Alba Luna y su grupo.


La escuela de Jerez representada por el Zambo; la de Triana con Chiquetete, quien deja atrás su etapa de cantante y vuelve al flamenco (como otros en estos días: Pitingo, Cigala), y uno de los principales exponentes del cante con contenido, y actitud, social: El Cabrero. Un cartel capaz de de reunir a distintos aficionados, y públicos (no sabemos el precio de la entrada del festival, el año pasado rondó los veinte o veintitantos euros). El blog, Vivir el Flamenco, ofrece información de los participantes -y de la historia del certamen-, por si están interesad@s.
En el mismo blog dan cuenta de otros actos previos al Festival, ya celebrados, como el dedicado a los nuevos valores de la cantera flamenca zamorana, entre ellos Eva Valle, que no para de mejorar como decían los aficionados vallisoletanos en la despedida de la Tertulia Flamenca en donde Eva estuvo junto a su padre Clemente, tal y como hicieran el año pasado.

Clemente y Eva en la pasada fiesta de la Tertulia.

Ayer viernes, además, se celebró una misa flamenca 'oficiada' por Regina de Huelva. La cosa esta de Dios en el flamenco viene de lejos, de sus más lejanas raíces judías, árabes... hay un sentido litúrgico del cante, se dice, una devoción ("el empleo del calderón -una característica del cante-, la prolongación arbitraria de sus notas, que deja siempre un margen de libertad al estilo, al gusto individual, y que da al cante una fluencia, una pastosidad muy adecuada para expresar el gesto de dolor, la cadencia triste, la voluntad melancólica de no ser". Hermanos Caba Landa, hacia 1933); y luego está la pena, el sino, que si se pone la cosa metafísica lleva a dios, undevel, pero también puede quedar, y de hecho queda, a ras de tierra, humanizarse. Opciones, de los artistas, de los aficionados.
Como la de la afición flamenca de Candeleda (Ávila), quien ya tiene el listado de finalistas para el III Concurso de Cante Flamenco que se celebrará el 2 de agosto en la villa abulense (la mayoría de Extremadura, así puede verse aquí). Una afición muy relacionada con la Semana Santa, al igual que en otras partes del país, y otras actividades religiosas.

(Cerramos esta entrada con un enlace a un vídeo -https://www.youtube.com/watch?v=QiDIvafizOU- de Luis el Zambo con el toque de Moraíto, dedicado, según nuestra costumbre, a un nuevo seguidor de este blog, Salvador. Gracias).

miércoles, 7 de marzo de 2012

Los seis magníficos de Jerez

El nuevo boletín, Notas flamencas, recoge la crónica de un recital muy especial que tuvo lugar en el marco del Festival Internacional de Jerez, el pasado 2 de marzo. Recital de los que se califican de históricos, de esos que provocan el asombro o la pena por no haber estado allí para  contemplar en vivo y en directo el cante de Agujetas, El Torta, Capullo de Jerez, Luis el Zambo, Fernando de la Morena y Manuel Moneo.
Seis magníficos, seis 'monstruos' del cante de Jerez reunidos sobre un escenario como ya lo habían hecho en el disco, Jerez, al cante, tercero de una serie que incluye, Nueva Frontera y Mujerez. Un trabajo dirigido por José María Castaño, un experto en 'jerezología' como demuestra en sus libros, De Jerez y sus cantes (Editorial Almuzara) o Cien años de Tío Gregorio el Borrico. 1910-2010 (Editorial Caminos), entre otros. Este último lo presentará en las próximas Jornadas Flamencas 'Ciudad de Valladolid'.
Ahora vayamos con la crónica de esta espectacular reunión.



"Y qué mejor comienzo que una ronda de tonás que abrió Luis El Zambo con una letra que dedicó al desaparecido guitarrista Manuel Moreno Junquera ‘Moraíto’, siguiéndole Juan Moneo ‘El Torta’, Manuel Moneo y Manuel de los Santos ‘Agujetas’. Momento de silencio absoluto en el coliseo jerezano. Estos cantes primitivos dieron paso a bulerías por soleá ejecutadas por Miguel Flores ‘Capullo de Jerez’, Luis El Zambo y un inspirado Manuel Moneo que levantó el vello al respetable con el cante más puro y característico de La Plazuela jerezana.
Y cuando canta Jerez, la fiesta y el soniquete son protagonistas indiscutibles. Y quien mejor que Periquín ‘Niño Jero’ para llevarlos por bandera. Junto a El Bo, Chícharo y Juan Grande, comenzó a marcar los tiempos como se hace en esta tierra, con esa celeridad y ese tremendo compás que caracteriza al Barrio de Santiago, y para ilustrarlo, el cante de Fernando de la Morena con sus típicos remates de Pepa La Borracha.
De Santiago a La Plazuela de mano de Manuel Moneo y su nieto Barullito en el arrope. El patriarca de los Moneo ejecutó una soléa que llegó al alma de los presentes. Manuel no defraudó, quiso mostrar el cante más genuino de Jerez de la Frontera y qué mejor hacerlo por soleá, uno de los cantes predilectos del barrio de San Miguel. 


Después de esta lección, continuaba la saga de esta familia ya que le tocaba el turno a Juan Moneo ‘El Torta’. El plazoleño, con sus facultades innatas, dio el pistoletazo de salida a los aires festeros con sus características alegrías para concluir con bulerías.
Llega Capullo. Haciendo tientos-tangos y fandangos naturales con el maestro Periquín a la guitarra y se atrevió incluso a tocar el último fandango a compás de bulería. Es un metrónomo del soniquete. Pero es el momento de la visceralidad, del diamante sin pulir, de la semilla del fruto, es el tiempo de Manuel de los Santos Pastor ‘Agujetas’.


El patriarca de lo jondo, acompañado por Manuel Valencia, se sintió a gusto en el escenario. Se saltó el guión e hizo dos seguiriyas, una soleá y fandangos. Uno de ellos arañó, y de qué manera, un patio de butacas encendido.
El broche final fue un fin de fiesta con todos en el escenario -exceptuando a El Torta que no podía con su alma por culpa de una ciática- y que quedó para la posteridad con la reunión de los colosales exponentes del corazón flamenco de Jerez. Un momento histórico, de leyenda".