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miércoles, 13 de julio de 2016

Mi atracción por el flamenco (1) El flechazo

Sitúo la primera vez que fui ‘tocado’ por el flamenco en las fiestas de la ciudad que suelen celebrarse hacia finales del verano. Era de noche y pasaba por delante de la iglesia de San Agustín. Ex–iglesia más bien, pues había sido abandonada por los curas (desacralizada o como la llamen). Semiderruida, el Ayuntamiento de Valladolid de por aquel entonces (psoe: años 80) trataba de dar al espacio algún uso, para conciertos, espectáculos (La Fura del Baus ejecutó allí su primera obra).
Así que pasaba por esta ex–iglesia cuando miro hacia su interior y veo a un cantaor al fondo (le recuerdo joven, no sé quién podría ser). Me paré a escucharle, y de repente todo aquello que se me había dicho, que había leído –y yo buscado-, sobre los 'efectos' del rock sinfónico, progresivo o psicodélico, ese ‘viaje, se produjo con el cante de aquel cantaor.
Fue como ausentarme, ser llevado fuera de allí. Me sorprendió y gustó la experiencia-sensación, que quedó grabada.

El disco que más cerca sentía de llevarme a ese ‘viaje’ era el You, de Gong. O ese poder le otorgábamos mis colegas y yo, por encima de la escucha de los de Pink Floyd, Moby Grape, King Crimson… Hace poco he vuelto a oírle y aunque se deja oír, sigue sin llevarme de trip.
Antes de ese momento en la iglesia, mis antecedentes flamencos eran nulos. En la radio, en mi casa no escuchaba nada de flamenco, y si sonaba no quedó registrado en memoria sonora (mucho tiempo después descubrí el lado flamenco de mi padre y madre). La que empieza a registrarse es en torno a los 15 años cuando empiezo a escuchar más música y esta es el pop, rock, música negra y otros sonidos patrios o extranjeros.

Fue la música negra la primera en hacerme sentir ‘algo’, la primera en ‘tocarme’ y en situarla por delante de las demás. El primer disco que me compré fue el single Papa was a rollin’ stone, de The Temptations. Aquel post-soul/prefunky de Kendricks y compañía me llevó a interesarme por los antecedentes de la música negra americana o afroamericana: blues, r&b, soul, doo wop, góspel, jazz, claro, y hacia adelante lo que estuviera por venir o inventara la gente de color.
El único disco de flamenco que entró en mi discoteca fue Triana, raíz del cante, de Antonio Mairena, comprado de segunda en mano en Cantarranas, antiguo rastro de este Valladolid (por aquel entonces, mediados-finales de los 70, leía el semanario musical Disco Expres, donde muy de vez en cuando hablaban de flamenco, tal vez de ahí me sonara el nombre de Mairena). Al llegar a casa puse el álbum –de vinilo, aún le tengo-, por la cara B (se decía que si la primera canción de la cara B de un Lp era buena, el disco también lo era).
Sonó “Gitana pura”, unas bulerías que enseguida me atraparon (“Era de Triana y se llamaba Carmen…”), no así el resto de cantes del disco: no sabía por donde cogerlos. Pero me dio una pista y una cierta inquietud, había algo en la música que desconocía.
Más o menos por ese tiempo, un amigo, Leo, mayor que yo (había sido batería en grupos de Donosti –San Sebastián, por entonces-, y contaba con una gran colección de discos), me puso en su casa La Leyenda del tiempo, de Camarón: un gozoso descubrimiento, tanto como un primer beso
En mis intereses musicales seguía mandando lo negro, el rock, algo de pop (Añadiría otro antecedente, la canción “La lotera”, de Lola Flores –grabada en 1958 como un “monólogo sobre ritmo de tanguillos”, según he leído a Gamboa que definieron sus autores León y Quiroga-, y que escuché en casa del amigo y pintor-escultor imaginero, Leopoldo del Brío Trimiño 'Poldo', entre piezas de Bach o Ligetti que solía poner en sus sicodélicas soirées castellanas. Cuando llegó el rap me acordé de ella) (En cuanto a la música clásica, nos respetamos. Soy más del jazz, o era, hace tiempo que no veo gran cosa por ahí, clásicos aparte).

Y fueron llegando los Pata Negra y los nuevos gitanos rockeros-poperos-flamencos. Y de vez en cuando iba escuchando algo más de flamenco.
Con el transcurrir del tiempo llegaría un progresivo alejamiento de las músicas ‘guiris’ (pop, rock y compañía); pasaron a un segundo o quinto plano –sólo consiguen llamarme la atención sonidos nuevos-, el flechazo aquel fue convirtiéndose en algo más serio, en la relación que actualmente mantengo con el flamenco.

(Continuará: ¿Por qué? ¿cómo? ¿cuándo? El Amor)

miércoles, 5 de marzo de 2014

Aún en Paco de Lucía

Noqueados, un tanto falto de ganas por la desaparición de Paco de Lucía; aunque seguimos pensando en el flamenco, y escuchando (hoy, lo primero que había a mano, El pequeño reloj, de Enrique Morente, que no llena del todo el vacío, pero fijarse en los detalles de su producción, contribuye).
Intento de repasar lo escrito en los periódicos y en la red acerca del tocaor (casi todos le llaman guitarrista; es bonita palabra tocaor, aún sonando bronca, austera). Al final todo queda en ver las fotos, las firmas: Caballero Bonald, Sanlúcar, Jorge Pardo, Riqueni, Gamboa, Curro Romero, Gerardo Núñez, Cañizares, Poveda, Javier Limón, Carmen Linares, Ricardo Pachón... Sí mencionar el de Miguel Mora sobre el entierro en Algeciras: excelente.
En este vacío nos hemos sentido muy acompañados. También al ver el número de visitas a nuestro blog, más altas que nunca. De antes, las entradas de Paco de Lucía eran las más solicitadas, en parte, creemos, por contener una de las pocas aportaciones que este blog ha ofrecido al archivo histórico del flamenco (¿en red?), la entrevista que trajimos aquí aparecida en el semanario Disco Express, allá por 1977, y que hasta entonces no se había subido a la red (también hemos mirado en su web, pinchado en la pestaña de Paco, visto sus fotos...).
También ha sucedido, al mismo tiempo, que la anterior entrada sobre Rocío Márquez recibía un número de visitas muy alto -ya pasó cuando hablamos de su disco, Claridad-, otra señal del cada vez mayor interés que ejerce la cantaora. Al lado de esa zona cero del flamenco dejada por Paco de Lucía -que pronto, para abril, se verá llena de sonidos al editarse el disco que ha dejado grabado sobre la copla andaluza, más las imágenes de la película que ha rodado uno de sus hijos-, otras zonas de su alrededor se van llenando para compensar y honrar tanta ausencia.


(En estos días hemos recibido dos nuevos seguidores de este blog, mosan92 e islacorbara, a quienes estamos muy agradecidos por tomarse un tiempo, por el mérito que supone en estos tiempos o a estas alturas de las redes sociales seguirnos; agradecimiento extensible al resto de seguidor@s. Para los dos este vídeo. Gracias y salud).

martes, 17 de julio de 2012

Lole y Manuel, (aquel) cante hippie

-¿Cómo definirías vuestro cante?
-Pues es una cosa muy particular, que no se parece a nada, clarísimo; todavía no he visto nada que tenga esa musicalidad en el flamenco. Guitarras como la mía hay muchas, pero voces como la de Lole no he visto ninguna.


Toda la razón tenía Manuel, nada sonaba como Lole y Manuel en la España de mediados de los 70. Habría que pensar en una mezcla muy sui géneris, muy particular para establecer una relación con una pareja que triunfó desde el mismo instante de su aparición.
Habría que pensar en una especie de canción de autor progresiva o sinfónica -dos  estilos con mucho tirón, por entonces-, como si Dylan fuera Pink Floyd o viceversa (Manuel estuvo a punto de producir el primer disco de Triana). Siendo sólo una voz y una guitarra había, latía en su música, en sus canciones una sofisticación, un refinamiento -herencia árabe, también- que les hacía únicos, incluso en el mundo musical gitano español. De ahí que se los relacionara con lo hippie cuando para ellos sería Lorca el referente principal -el tardohipismo mandaba en aquella época, el poeta granadino era, prácticamente, un desconocido; las malditas gracias del tirano Franco-. 
Así la pareja llegó a diferentes públicos. Lo mismo teloneaban a Lou Reed que actuaban en el Festival de Jazz de Montreux con Paco de Lucía, en la primera vez que el prestigioso certamen invitaba a músicos españoles; o formaban parte de variopintos eventos como, por ejemplo, el Festival de la Luna (Fuenteaguinaldo, Salamanca; acudieron 20.000 personas) con Iceberg, Manolo Sanlúcar, Tequila, Pernil Latino o Sergio Godinho, o sea, entre lo progresivo, lo popular y lo comercial.
Dejaron cuatro discos, y algunas canciones para la historia gracias a la voz dulce, cargada de expresividad de Lole y al sonido que supo imprimir Manuel a aquellas grabaciones, con aquellos medios de entonces (Manuel fue en quien primero pensó Camarón para su disco, La leyenda del tiempo. Empezaron a trabajar juntos, pero La Chispa, la mujer de Camarón, y Lole no congeniaron. Y hubo que dejarlo. Manuel al oír el disco, felicitó a Camarón). Luego se separaron, también como matrimonio, se volvieron a unir mucho tiempo después, musicalmente, hasta que lo dejaron y fueron cada uno por su lado.

En las contadas veces que el semanario musical Disco Expres dedicó su atención al flamenco, Lole y Manuel fueron los más requeridos, con varias portadas y un buen número de páginas. Entre ellas esta entrevista, de julio de 1976 (nº 380), realizada por Diego A. Manrique (sí, él), tras una actuación suya en Burgos. “Es la primera vez que el matrimonio Molina actúa por el Norte”, cuenta el periodista, quien sólo hablará con Manuel, pues Lole, que “había tosido frecuentemente durante la actuación, no se sentía bien” (en estas tierras, dicen que hasta el 40 de mayo no te quites el sayo, no es de extrañar que siendo primeros de julio hubiera caído una nevada o habido una bajada fuerte de los termómetros, pero fueron “acogidos cálidamente” por “un auditorio predominantemente joven”).
Cuando se realiza la entrevista está a punto de salir su segundo disco, Pasaje del agua., que sería editado por una multinacional, "eso es lo que estamos buscando", explicaba Manuel, "para que podamos salir fuera de España a trabajar y que nuestros discos se vendan en Estados Unidos o en cualquier otro sitio".

-Tu evolución musical, Manuel, es un poco sorprendente. Se empezó a hablar de ti cuando estabas con un grupo de rock, los legendarios Smash. ¿Cómo fue esto de ir hasta el rock y volver luego hasta el flamenco?
-Bueno, es muy difícil que un gitano suelte sus prejuicios ante la música. Quiero decir que me gusta el Camarón de la Isla como gitano que soy, pero también me gusta Jimi Hendrix, no cabe la menor duda. Eso para mí es una cosa positiva. Para mí, Smash ha significado casi la mitad de lo que soy, quiero decir, que yo desconocía formas de música que Smash me ha enseñado, qué duda cabe.
(…)
-Hay algo que me sorprende de Nuevo día (su primer disco) y es la forma en que se han utilizado instrumentos eléctricos de una forma muy detallada y para dar unos toques precisos, ¿de quién fue la idea?
-Fue mía. Es algo que le debo precisamente a Smash. Pero no me quedó tan bien como yo quería. Verás, yo quería llamar a un violinista japonés que es extraordinario, pero me tuve que conformar con Carlos Cárcamo -del grupo Granada- y su melotrón.
(...)
-Algo que mucha gente echa en falta en vuestras letras es la carga crítica, política como la de Manuel Gerena o Manuel de Paula. Vuestras letras son muy poéticas, pero no se encuentran reflejos de la realidad social andaluza, ¿qué me dices de esto?
-Gerena tiene su forma, Lole y Manuel tienen la suya, y después está el flamenco en general, donde hablan de cosas que a mí no me interesan, hablan de cosas ficticias. A mí, por ejemplo, no me gustan las letras que cantan por seguiriyas, por soleares; que si mi madre está en la vía, que si a mi padre lo metieron en la cárcel, yo que sé. Ni mi madre está en la vía ni mi padre en la cárcel. Yo lo que sí puedo decir es que, ‘el sol joven y fuerte ha vencido a la luna, que se aleja impotente del campo de batalla'. En realidad no me interesa decir una cosa que no siento (Manuel acompañó a Gerena durante un tiempo: "Tenía mucho miedo porque siempre que tocaba con él, siempre había dificultades, la policía y todo eso").

-¿Cómo empezó lo de Lole y Manuel?
-Lole y yo nos conocemos desde que Lole tenía siete años y yo catorce, precisamente desde que se fue a vivir a Sevilla, al nº 22 de mi calle, yo vivía en el 54. Lole es de Sevilla, pero su madre es de Orán, Argelia. Yo soy de Ceuta. Nos conocimos pues éramos los únicos gitanos que había en la Avenida. Yo siempre he estado en casa de Lole y ella siempre estaba en mi casa. Nos ligamos y aquí estamos.
-¿Qué es para ti ser gitano?
-En realidad… yo no soy racista, para mí, lo primero que hay que ser es ser persona, después gitano o payo. Gitano es nacer de una mujer gitana, pero ante todo y sobre todo, ser persona. O sea que no sé decirte qué es ser gitano porque en realidad no lo sé.




(Hasta aquí, también, ha llegado la recuperación de artículos reacionados con el flamenco de la publicación, Disco Expres. Se merece una despedida, como esta que hizo otra gloriosa revista de la época, Star:  "Se nos va el Disco Expres. Y nos duele bastante. Aunque no fueran muchos miles sus lectores, ellos sabían que tenían cada semana una revista inquieta y viva, conectada al viejo corazón del rock pero con ojos para todo lo que la rodeaba (subcultura, contracultura, sexo, cine, comix, libros y mil rollos más). Una revista que apoyaba decidamente todo el movimiento rockero de este país y que proporcionaba constantemente una información que las exquisitas revistas despreciaban olimpicamente. El Disco era una revista guapa e irregular,marchosa y confusa, original y, a veces, fea, adelantada y despistada. Este mundillo raquítico en el que nos movemos se nos ha hecho más triste con su partida". No llegó a los 80, pero alumbró un Nuevo día).

lunes, 9 de julio de 2012

Manolo Sanlúcar: éxito y arte de un (joven) pesimista

A mediados de la década de los 70, "Entre dos aguas", de Paco de Lucía, es un superventas; poco tiempo después, otra rumba, "Caballo negro", toma el relevo. Es obra también de un guitarrista, Manolo Sanlúcar.
Desconocido para el gran público -no así para el mundo del flamenco, en el que llevaba metido desde los 13 años-, en ese momento, de 1975, al guitarrista gaditano se le abren nuevas puertas como el Teatro Real de Madrid, donde ofrecerá dos recitales (lleno absoluto en ambos). Éxito del que se hace eco el semanario musical Disco Expres.
Titular D. E., nº 362. 2-13-1976.
Antonio de Miguel -un crítico versado en jazz, principalmente- se ocupa de informar de los conciertos, que se celebran a finales de enero y principios de febrero de 1976, ante un público, "casi todo gente de la burguesía... volcado por completo ante el derroche de técnica y sentir profundo. Memorable, Manolo".
"Un recital de poesía sonora", en el que el guitarrista gaditano sólo tocará tres temas del "fabuloso disco, Sanlúcar, donde el flamenco está más latente que patente", apunta el cronista, quien deja claro no ser "ni mucho menos un especialista en flamenco". El concierto será básicamente de flamenco (soleá, seguiriya, malagueña, bulería, granaina, rondeña, minera..), con el artista sólo en el escenario, "sin decoración ni juego de luces".
Tal era, es, el carácter de Manolo Sanlúcar, poco dado a concesiones, como el compromiso que ha mantenido con el arte flamenco. Categoría de arte que suele explicar con complejidad conceptual y confirma a lo largo de su discografía. Su obra es una búsqueda de un lenguaje de futuro sin abandonar la raíz del flamenco. Y ahí sigue. 


Dos meses antes, el mismo comentarista en el mismo semanario, daba cuenta de la rueda de prensa previa a aquellos conciertos, que abría con los siguientes elogios hacia Sanlúcar: “No se puede aguantar la vitalidad, belleza, emoción, inspiración, técnica y humanidad que extrae, delicadamente pero con firmeza, de su guitarra”.
Las primeras preguntas giran en torno al hecho de tocar en el Real (…“es un desafío”… “un reconocimiento”).


-¿Cómo es esto de meter arreglos de cuerda (en su disco)?
-Cuando hago música no busco encasillarme ni definirme. No lo necesito para nada; definiéndome para mi mismo tengo suficiente, no tengo por qué consolar a nadie. No voy en busca de una cosa concreta para hacer una imagen única, no. Me puedo realizar en cualquier imagen creada.
-¿No tiene miedo a que le acusen de poco ortodoxo?
-A mí me parece que en la mayoría de los casos el que se dedica a una sola cosa es porque no sabe o no puede o no se le ocurre hacer otras cosas, o porque, quizás, no quiere.
-¿No puede ser que, a semejanza de los toreros, te acusen al incluir los violines, de hacer tremendisco?
-No, bueno es que en este disco está clarísimo que no pretendo hacer flamenco. Hay sólo un tema flamenco, “Caireles”, que lo hago solo y es un zapateado. Lo demás no es flamenco, lo que pasa es que ahí hay un guitarrista andaluz que proviene del flamenco y que se ha llevado 20 años tocando la guitarra flamenca, y naturalmente, por mucho que quiera hacer de nuevo, hay unas raíces detrás, y te tiene que oler a flamenco.

Imagen en el D. E. nº 355.
Otras preguntas inquieren sobre sus influencias (su padre y Niño Ricardo); sobre los nuevos grupos y músicos con base o raíces flamencas (“la innovación o se hace bien o no se hace; me gustan cosas que han hecho Lole y Manuel, es lo que más se acerca al flamenco”), su música (“siempre tengo motivos de creación. La creación musical no quiere decir que sea exacto reflejo de la realidad, cuando mucho, es exacto reflejo de lo que tu crees”) o él mismo (“la mayoría de mis composiciones son trágicas porque quizás yo sea un hombre un poco pesimista, pero considero que la vida tiene también otras facetas alegres”)…
Antonio de Miguel cierra el artículo sobre Manolo Sanlúcar señalando su “humildad firme, sin disimulo y sin pasarse, pletórico de sensibles emociones y de humanidad, notas que configuran una de esas personalidades introvertidas, sinceras, sin manipular, que descubren su alma tras la guitarra”.


Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua
como llora el viento 
sobre la nevada.
Llora por cosas
lejanas.
(F. G. Lorca; El poema del cante jondo)




(Para más información y de su propia mano, la autobiografía: Manolo Sanlúcar. El alma compartida. Editorial Almuzara. 2007).

miércoles, 13 de junio de 2012

Joselero entre los rockeros (y Toti Soler)

Entre los artículos que hemos venido trayendo de Disco Expres relacionados con el flamenco, este que viene a continuación es de los más singulares publicados por el semanario musical: la crónica del concierto de un cantaor de los de antes, no de los nuevos de la época que llamaban la atención al semanario, nos referimos a Joselero de Morón.
Tal crónica apareció en el nº 405 (17-12-1976) y llevaba por título Joselero con sombrero nuevo, referencia al habitual sombrero que este apreciado y querido cantaor gustaba de llevar. Un detalle de 'entendido', tal vez, producto del asesoramiento de José Mª Esteban, "filosofian flamencusí", como llama Jordi Tardá, comentarista musical ajeno al 'rrollo' del flamenco, a quien le acompañó para la elaboración del reportaje.

El concierto tuvo lugar en una mítica sala barcelonesa, Zeleste, donde un año antes se había grabado una actuación del cantaor, de la que salió el disco, En directo. Zeleste 1975 (reeditado hace unos cuatro años), editado por Edigsa, sello discográfico fundamental en la promoción de la nueva canción catalana (vean enlace). 
He aquí lo principal de la crónica del concierto de Joselero, que estuvo acompañado por la guitarra de su hijo Dieguito: “Mucho ambiente flamenco en la sala. 'Señores, vamos a cantar primeramente una soleá para hacer el amor (soy arroyo y no me enturbio / y aunque me caiga una tormenta / yo me mantengo tan claro) y luego unas bulerías que tienen cuarenta años y se llaman Los pajarillos (solitos quiero que amen / solitos con mi recuerdo / solitos con mis pesares)', sirve a modo de presentación Joselero.
"Y el Joselero se fue a tomar unos chatillos y vuelta a flamenquear otra vez. La segunda parte está iniciada ¡toma castaña! por un, 'señores les voy a cantar un cante bueno que se pega a los riñones, unas seguidillas por gitanos'. Joselero se desenvuelve magníficamente en este campo -apunta el Esteban-, mientras Dieguito es motivo de elogios ¡viva los toques de majestad! ¡viva la pureza gitana! (yo me mantengo en mi fe / yo soy un cuadro de mi tristeza).
'Seguidamente voy a cantarles un tango de creación mía. Gitano'. El tango es lo mejor de la noche (la virgen va caminando solita / y no lleva más compañía / que el niño en la barriguita… En todo el vecindario / no hay nadie que me dé una escopeta / para matar a mí contrario… En el monte mataron  a mi caballo / y mi cuerpo cayó en la arena). El Joselero juega ahora con la voz y la ovación es de gala. Una feliz noche flamenca en el Zeleste ¡y que no decaiga, tío!".
El motivo de que un sello discográfico tan especializado como Edigsa publicara el disco de Joselero de Morón -de corta e interesante discografía- estaría en lo que cuenta Jordi Tardá al principio de su crónica al señalar a Toti Soler como responsable de tan atípica reunión.


Y es que el músico, guitarrista y compositor catalán, encontró en el flamenco el modo de resolver la encrucijada ante la que se encontraba cuando el éxito llamaba a su puerta como integrante del grupo Pic-nic y sus pretensiones de hacer un tipo de música más personal.
El mismo Disco Expres recogía el resultado de este encuentro en una entrevista, aparecida en el nº 260 (1-2-1974) bajo el título, Toti Soler, ahora dedicado al flamenco; que, en parte, reproducimos por lo que de interesante tiene.
Tenía Soler por aquel entonces unos veinte años cuando viaja a Andalucía, en concreto a Morón de la Frontera, "para estudiar con Diego del Gastor" (de ahí, lo de Joselero, cuñado del genial tocaor), y pregunta el autor de la entrevista, Carlos Roldán, qué pinta un catalán haciendo flamenco:
-Lo mismo que puede pintar un inglés haciendo blues o un inglés haciendo música hindú.
-¿Se trata, no obstante, de una baza oportunista o has tenido de siempre una predilección por el flamenco?
-El flamenco era una cosa que me intrigaba, pero lo desconocía absolutamente hasta que hice un viaje a Andalucía y de repente empecé a notar las vibraciones, o como quieras llamarlo. Me busqué un profesor, hice viajes allá, empecé a estudiar. Y fue el interés, porque yo nunca hago nada para ganar dinero, sino porque me gusta.
-Pero, ¿el flamenco se aprende con un profesor?
-Creo que el flamenco es algo que hay que vivirlo. Quizá nacerlo... pero vivirlo más.

Diego del Gastor (Steve Khan)
(Dejemos claro que Toti Soler no es un guitarrista de flamenco, aunque en algunos discos suyos haya referencias como el tema "Sardana flamenca", en el álbum, El gat blanc; "Bulería de Menorca", en El cant monjo; "Soleá del Maresme", en Supernova; o el homenaje al maestro, "Diego del Gastor", en Lydda, entre otros. Puede decirse que sus estilos musicales son variados -del folk al jazz-, pero su viaje a Andalucía fue revelador: "No tenía una idea muy clara de lo que quería hacer. Decidí estudiar guitarra flamenca para conocerla bien y estar en condiciones de componer y poder cultivarme yo mismo como músico. Ahora, ya no doy nunca una cosa por terminada. Tengo todo el tiempo del mundo para hacerlo todo").
-¿Existe alguna relación entre el flamenco y otro tipo de música que hayas desarrollado con anterioridad?
-El flamenco es una música que ha salido de un pueblo y es una música natural. Una música que lleva siglos funcionando como otras músicas de todo el mundo. Lo que yo hago en realidad es una cosa mía, personal.
-¿Basta sólo con la técnica para tocar flamenco?
-No, no. Hace falta sentirlo. Y mucho.

(Un último apunte, para saber más sobre Joselero de Morón aquí




viernes, 8 de junio de 2012

Paco de Lucía (III): 1977. Una entrevista.


A continuación la entrevista prometida a Paco de Lucía. Publicada en el semanario musical Disco Express (nº 444. 16-9-1977), fue realizada por Jordi Costa durante la grabación del disco, Interpreta a Manuel de Falla, un mes después de los conciertos con Santana en Barcelona y San Sebastián. Una entrevista reveladora del 'hermano gemelo de Camarón', que dirían el Gamboa y el Núñez. Lo es por lo que dice de sí mismo, como persona y músico, y cómo lo dice. Sinceridad, palabra hermosa, gozosa, increíble.


-Paco, ¿dónde estás después de Entre dos aguas?, ¿dónde está tu música?
-No lo sé. Más libre, lejos de esas trabas que pretenden colocarte los puristas. Aunque no existen los puristas. ¿Qué sabe un flamencólogo de la vida en el flamenco? El flamenco es algo vivo aunque haya gente que desearía verlo muerto, pero tranquilo en sus definiciones. No creo en el purismo. Creo en la pureza y esta no es más que hacer lo que cada uno siente, lo que cada cual lleva dentro, ser uno mismo. Se ha abierto una puerta del flamenco, que es la puerta de la improvisación.

-Pero, ¿es que de verdad no está vivo, no es libre el flamenco?
-El flamenco debe estar vivo, debe ser libre, como todas las músicas, como todas las cosas. Pero también en el flamenco existe un sistema que marca unas normas de las cuales no puedes salirte si no quieres ser a tu vez desterrado. Pero ya no me preocupa si hago flamenco o dejo de hacerlo. Tengo la seguridad que da el saber que haces lo que realmente sientes. Eso es lo importante.

-Ya te has alejado del flamenco, tal vez hayas sido desterrado, ¿qué música haces ahora?
-Yo pienso que la música no tiene nombre, que es imposible definirla. Ocurre, sin embargo, que todos venimos de alguna parte y mi parte es el flamenco. Todo lo que yo haga, por tanto, sea la estructura que sea, sonará a ese flamenco que yo siento y que he vivido. Ahora tú me preguntas qué música hago. No lo sé, de veras.


-Y el enfrentamiento con un publico rock, con otro público, ¿no te influye?
-Hace mucho que superé eso. Pienso que para llegar a otros, hay que estar de acuerdo consigo mismo. La reacción de un público, esa reacción fácil unas veces y difícil otras, no te debe cambiar en la forma de tocar, en la forma de sentir. Hay que ser fiel a uno mismo por encima de todas las cosas, es la única forma de seguir, de no caerte.

-¿Grabar un tema tan conocido como La danza del fuego, no es una concesión? Grabarlo un poco en plan salsero, ¿no es otra concesión?
-Bueno, sí, hay que reconocerlo. En cierta forma es una concesión. El disco entero es sobre Falla y yo quiero realizarlo respetando al máximo su obra. Lo que ocurre es que cuando penetras en el mundo del consumo, en el mundo del dinero, en esta máquina siniestra, te ves obligado de alguna manera a ceder para que alguien gane dinero, en este caso, la industria del disco. Yo sé que un número como la Danza del fuego, dentro de un Lp que es puro, puede hacer vender muchos discos y esto, hoy por hoy, sigue siendo necesario. 


-Normalmente se ha dicho de tí que eres una persona difícil de entrevistar, huidiza, ¿por qué?
-Tal vez porque los periodistas buscan respuestas concretas, que definas. Y yo no tengo nada que definir, no tengo nada. Me encuentro en una búsqueda constante, y eso de quedar ahí marcado, habiendo fijado una idea que mañana puede ser distinta, haber variado por completo, me preocupa.

-¿Por qué no quieres definir?
-Porque todo está variando, nada es inmóvil. Sin embargo existen unas normas y unas convenciones concretas que hemos inventado para no matarnos entre nosotros mismos. Pero es que yo vivo solo y no tengo por qué vivir según dice el sistema. Lo único que necesito es un poco de dinero para vivir. Todo lo demás te ata, te sujeta...

-¿Y si los demás te definimos a tí, diciendo, por ejemplo, que has tenido una actuación genial?, ¿eso te interesa?, ¿eso no te ata?
-Sí, claro... No sé... Creo que el genio no existe. Hay unos mejores que otros y uno que tú no llegas a entender. Eso que no entendemos es el genio, lo que llamamos genio. Pero en la realidad no existe.
"Eso que no entendemos es el genio".
-Tu música en Barcelona era clara, obvia, ¿cómo se produce el que cuando un músico toca, parezca a veces que todo es muy sencillo y otras que todo es terriblemente complicado?
-Eso depende de que uno mismo lo vea claro. Si no estás tranquilo, relajado, cuando no tienes el equilibrio suficiente, tratas de hacer más de lo que puedes hacer o de lo que debes hacer o de lo que sientes en ese momento, la música que realizas se transforma en algo intelectual, frío, confuso.

-¿Y por qué juegas con la gente?, porque la traes y la llevas.
-Tal vez sea por agresividad, un poco de agresividad y miedo. Porque me da miedo estar solo encima de un escenario delante de tanta gente, y me da pánico que esa gente se aburra conmigo. Es entonces cuando tomo esa postura agresiva, que no sé que es, pero que yo también he notado. Y yo soy todo lo contrario. Yo nunca trato de imponerme, ni quiero molestar, ni herir a nadie...

-Si tanto miedo te da aburrir a la gente porque sales a un escenario, ¿es que sientes necesidad de hacerlo?
-No, nunca he sentido esa necesidad. Es horrible... Aunque hay veces que te encuentras. Te encuentras cuando te olvidas de que hay un público y entonces es como estar solo. Me parece terrible eso de tener que actuar en un sitio y a una hora y un día señalados y buscar la inspiración justo en ese momento, va contra natura, ¿no?.


Ensayando con Santana.
-Ahora vas a comenzar una gira por Sudamérica y otra por Europa, ¿cómo te sientes ante una gente que no es la tuya?
-Bien, muy relajado. Ese es un público que no te exige nada, está abierto. Puedo permitirme el lujo de improvisar, de volar, sin miedo a salirme de 'lo que debe ser', sin miedo a equivocarme...

-¿Qué sentido tienen tus colaboraciones con Al Di Meola o Santana?
-No lo sé, yo no les he buscado, sino al contrario. Yo sólo me presto. Y, naturalmente, veo lo que puedo pescar. Yo no salí muy contento de la grabación con Di Meola, pero el sí. Era su disco. Era extraño tocar con él, es un hombre que no se para a sentir. Es muy joven y tiene demasiada técnica. Le faltan unas cuantas borracheras y conformarse, para hacer música hay que saber conformarse. Sentarse y hacer tonterías... saber hacer tonterías.

-¿A qué te refieres cuando dices que se puede tener demasiada técnica?, ¿a los dedos?
-No, no sólo eso, sino también una técnica de conocimientos. La música es en realidad matemática y dominando esa matemática puedes llegar a hacer música muy buena. Pero es conveniente olvidarse de ello de vez en cuando y acordarse de otras cosas, de la niñez...

-Tú, cuando estás tocando, ¿piensas?
-Cuando estoy tocando bien, a gusto, no pienso. Pero casi siempre pienso, lo cual quiere decir que casi nunca toco a gusto. Pero cuando eso ocurre, vuelo, siento que no estoy allí...


Al fondo Paco de Lucia (Foto tomada de su web).
-Si lo que deseas es tranquilidad, ¿por qué te lanzas ahí, qué buscas?
-Yo no quiero ser una estrella. En cierta forma estoy aprovechándome de la gente para ser yo. Tener compensaciones y facilidades, no sólo en el terreno económico, sino en otro más vital.

-¿Y qué es lo que das a cambio?
-Es que haciendo esto es la única manera en que puedes ofrecer algo a los demás. Cuando tú eres feliz, y te encuentras contento contigo mismo, puedes dar algo. Si no, te agotas, y no vale para nada. La soledad te da neurosis, pero eso puede resultar en algo creativo. El estado ideal es estar solo con la gente. Recibes influencias, ideas...

-Es algo difícil que lo consigas ya, ¿no?
-Eso es lo malo. Pero hay sitios, como mi pueblo, en que no soy el centro... ¿tu sabes la alegría que me da eso?. Pero en la mayor parte de los lugares, me siento observado, vigilado... no sé... Y al final, todo lo que yo deseo es poder ser yo mismo, nada más.

martes, 5 de junio de 2012

Paco de Lucía (II): Prólogo a una entrevista

Se dice que en esto de los blogs no se debe cargar mucho la página de texto, que la peña se cansa, que tiene que ser atractiva visualmente. A veces, nos lo creemos. De ahí este prólogo para poner en antecedentes sobre una entrevista a Paco de Lucía que queremos traer aquí, tomada del semanario musical Disco Expres (16-8-1977). Sí, es una extensa entrevista, a lo que habría que sumar una introducción como esta.



Casi un mes antes, aparecía en las páginas de Disco Expres (nº 441) una crónica del concierto de Santana en Barcelona, firmada por Jaime Gonzalo, con el que hacía tour nuestro 'tocaor'. "El ambiente estaba caldeado y Paco de Lucía contribuyó en buena medida a ello. Su actuación, seria y en cierto modo burocrática, no dejaba de ser singular en un concierto de rock, pero, desde luego, no salió como supporting (telonero) sino como un guerrillero de la guitarra que desgranó unos temas abruptos y pletóricos de sentimiento. Sin ceder espacio a las florituras o aspectos innecesarios demostró ser un músico individualizado y perfectamente compatible, en calidad, con Santana o cualquier otro. El público recibió a Paco con cariño e interés demostrándolo en una libre versión del arquetípico Entre dos aguas, que fue contínuamente interrumpido por los aplausos (...) Cuando Carlos (Santana) anunció que iba a tocar junto a Paco de Lucía se produjo un estallido de aplausos que presagió el momento esotérico e inesperado de toda la noche. Por primera y única vez (como reza la propaganda) dos genios de la guitarra juntos... (Tocaron) un tema de Love, devotion and surrender, que, personalmente, me maravilló por su sacrílego encanto y especial carisma, las acústicas se tornaban en instrumentos estéreos y espaciales y el ambiente se convirtió en un bálsamo de tranquilidad. Como cierre tocaron un tema de Paco (sin título) recio y angosto que destacó por su estructura libre y arcaica".
Justo al lado de la crónica, Jordi Tardá entrevistaba, antes del concierto, a Carlos Santana y le preguntaba sobre qué le parecía Paco de Lucía: "Él ocupa un lugar muy alto para mí. Lo conocí gracias a Bill Graham, mi manager, nunca he tocado con él y espero poder hacerlo. Me impresionó su labor con Al Di Meola". Se refería a la colaboración en un tema del disco, Elegant gipsy, del guitarrista norteamericano, primera colaboración 'extranjera' de Paco de Lucía; después ampliaría su éxito y reconocimiento internacional con el Guitar Trío, junto a John McLaughlin y Larry Coryell, este luego sustituido por Di Meola. Pero nos vamos a los 80.

En 1977, terminaba la 'colaboración especial' de Paco de Lucía con Camarón, nueve discos que habían cambiado el universo flamenco tal y como se conocía hasta entonces. Como se sabe, tiempo después volverían a juntarse los dos 'hermanos'.  Un año antes, en 1976, un Paco de Lucía, popular como nunca gracias a Entre dos aguas, había publicado Almoraima ("un salto definitivo en la sonoridad flamenca, tímbrica y musicalmente hablando": Gamboa y Núñez).
En la introducción a la entrevista, su autor, Jordi Costa, cuenta que estuvo en el concierto de Barcelona, "y allí estábamos todos, y entre todos, como uno más, pero uno más que fue gigante, comenzó a tocar Paco de Lucía. Y nos llevó y nos trajo. Así de fácil".
El mano a mano entre el tocaor y el periodista tuvo lugar en los estudios Fonogram, "casa que hasta la llegada a su departamento de promoción de Patrick Noel, no parecía tener un gran interés en dar a conocer la personalidad y la obra de Paco", señala Costa. Se está preparando el nuevo disco de Paco, Interpreta a Manuel de Falla, que saldría al año siguiente. "Allí", prosigue el entrevistador, "Juan Carlos Calderón, Torregrosa y, dándole a la percusión, Pedro Ruy-Blas. Paco sentado en un rincón. Gesticula. No le agrada tal ritmo. Tampoco acaba de convencerle el final de la "Danza del fuego". Da la impresión cierta de que 'pasa' de todo aquello, de que aquella no es la forma en que se debería grabar un Lp. Aunque él nunca lo diga. Aunque respete a Calderón. Aunque...".
Hasta aquí el prólogo. En breve aquella entrevista "casual" con Paco de Lucía.


jueves, 31 de mayo de 2012

El flamenco, según el rock andaluz

-¿Quiénes te interesan en el cante y la música gitana?
-Muchos, por ejemplo, Camarón de la Isla. También Paco de Lucía, Pansequito… y, por supuesto, el respeto obligado a Mairena. 
Respuesta de Jesús de la Rosa, voz y teclados de Triana, con motivo de la aparición del single, “Recuerdos de una noche. Bulerías 5 x 8”, adelanto de su primer álbum, El patio, en una entrevista aparecida en Disco Expres (nº 300. 15-11-1974), el semanario del 'rrollo' rockero aquel de los 70, del que seguimos extrayendo material relacionado con el flamenco.
En esta ocasión, de músicos que no hacen flamenco, pero que han tenido contactos con él, y dicen cosas o aportan datos interesantes. 


En el nº 322 (25-4-1975), doble página dedicada al lanzamiento de cuatro discos para Gong –subsello ‘progre’ de la disquera Movieplay- con referencias flamencas en los álbumes de Gualberto y el grupo Granada.
En el de este último aparece Manolo Sanlúcar por su participación en el tema, Hablo de la tierra, que también da título al álbum, una “interesante amalgama de sonidos clásicos y ritmos y cuadros eléctricos”, apunta el firmante, Jesús Ordovás.
Enrique Morente es citado en A la vida al dolor -“original e imaginativo… un proyecto de ensamblaje entre el rock y la música andaluza”-, del exSmash, Gualberto (años después su sitar suena en "Nana del caballo grande", de La leyenda del tiempo). El cantaor granaíno interviene en dos temas, "Terraplén" -“con un ‘dios mío’ que quita el habla”- y "Prisioneros".

Gualberto.
Unos meses antes (noviembre, 1974), Gonzalo García-Pelayo entrevistaba a Gualberto tras su regreso de Estados Unidos, donde había grabado un disco con Felix Cavaliere, líder de Young Rascals: “Yo estaba en el estudio y él me vio tocar algo de flamenco y me dijo que si podía hacer algo así dentro del disco que estaba grabando en solitario. En uno de los temas pude meter unos aires por alegrías de Cádiz. Le gustó y quiso que hiciera algo más y grabé algo de sitar en otra canción con estilo medio hindú, medio gitano”.
Medio gitano es Gualberto, como cuenta en la entrevista: “Por parte de mi madre. Ella canta flamenco, pero sólo en casa y sin guitarra. Se parece a la Perrata, la madre del Lebrijano”.
Precisamente, El Lebrijano grabó un tema, "Behind the stars", para Smash. “Todavía me parece bueno. ’El garrotín’, sin embargo, no me gusta nada”, confesaba Gualberto, que habla también de sus futuros proyectos –como el citado disco que editará Gong o que “me gustaría hacer algo con Paco de Lucía”-, de más cosas de su estancia en los USA (el manager de Jefferson Airplane le ofreció una prueba, “pero no pude acoplarme con los músicos de sesión. Eran negros y muy buenos, pero no encontraban el aire del compás gitano que yo quería”) o de sus gustos musicales: “Los Stones siguen siendo los mejores. Hendrix me sigue pareciendo el mejor guitarrista de la historia”. Tiempo después el nº 400 de Disco Expres dedica su portada y tres páginas interiores al músico sevillano.


(Nos va quedando poco de los flamencos en el Disco Expres, unas cositas  de Manolo Sanlúcar, de Lole y Manuel, tal vez algo de Manuel Gerena y, sobre todo, una joya de entrevista con Paco de Lucía, tal vez sea lo siguiente...).