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sábado, 12 de diciembre de 2015

Impresiones al baile actual de Farruquito (y una entrevista)


-¿Qué es Improvisao?
-Es un espectáculo que habla del origen del flamenco. El flamenco, según he leído y oído de los mayores, empezó como una expresión del alma, una expresión del pueblo gitano-andaluz; se reunían o manifestaban bien celebrando una alegría o llorando una pena cantando, bailando o tocando la guitarra. Y lo hacían de una manera improvisada. El flamenco no nació en un conservatorio, ni poniéndole unos nombres a los pasos como en el ballet u otras danzas. Lo que intento es agradecer y homenajear esa formación flamenca de la que nadie habla, es una formación que es de la calle que también hay que descubrir, conocer y sumergirse en el ambiente del flamenco para poder bailar, tocar y cantar de una manera improvisada y que todo el mundo nos entendemos entre nosotros, lo hagamos a compás y descifrando esos códigos, que solamente saben las personas que se han formado en el ambiente flamenco.
-¿Por dónde iban los anteriores espectaculares?
-Hombre, los anteriores iban por otros lados. Siempre han sido flamencos porque, yo siempre digo lo mismo, he tenido esas vivencias en casa; de hecho, yo creo que sólo existe un flamenco. Cuando la gente dice esto es un flamenco contemporáneo, esto es un flamenco clásico… yo creo que el flamenco es flamenco, y todo lo demás son encuentros con otras músicas, o fusiones como lo llaman la gente. Los anteriores espectáculos míos han sido un poco más estructurados, han contado una historia en concreto. Esta vez no hay historia, no hay argumento; y aunque todos sepamos que vamos a empezar por seguiriyas y vamos a seguir por alegrías, todo lo que pasa en medio es una aventura, una improvisación. 


Han pasado un par de semanas desde que Farruquito reapareciera en Valladolid, después de casi 15 años de ausencia –no por gusto suyo, suponemos conociendo cómo era esta ciudad en esos años-, y se presentó con Improvisao, el casi último de sus espectáculos. Llenó como tres cuartos de una sala de unos 1.700 asientos.
Queríamos verter aquí una serie de impresiones sobre su baile, aquel día; que digamos no tuvo las mejores condiciones ambientales ante el fervor, entusiasmo de la comunidad gitana que se dio cita en la Sala Sinfónica del CC Miguel Delibes. Farruquito fue recibido como una estrella pop adolescente por los guapos y guapas gitan@s, que no pararon un instante, y hasta el final, de celebrar, agasajar, vitorear al bailaor. Aún así, se tenía en mente su última actuación en esta ciudad, en otras circunstancias de su vida, de su trayectoria artística, y con ese recuerdo y el presente estas impresiones, que acompañamos de una entrevista concedida a un medio de comunicación local, cuya versión original obra en nuestro poder gracias a nuestro contacto en ese medio y de la que ofrecimos un extracto no publicado en otra entrada de este blog (y aunque sea un texto superlargo, creemos tiene interés). 

-¿Se siente como guardián de las esencias del flamenco?
-Bueno, yo no diría que soy un guardián del flamenco, más bien diría que soy un enamorado de los principios del flamenco, y de su evolución. Me gusta ser fiel a lo que siento. A veces me han preguntado si me gustaría mezclar con otras danzas, y siempre he respondido lo mismo, dejarme que aprenda a bailar bien el flamenco y quizás algún día me atreva con otras danzas. Pienso que es muy difícil mezclar, ya que el flamenco es tan difícil de descubrir todos sus rincones. Para mí evolucionar no es irse a otros lugares, es descubrir y descubrir en el mismo lugar.
-La mayoría conoce el baile de su abuelo Farruco por los vídeos ¿los ve usted también?
-Claro, por supuesto, casi todos los días. Es algo que necesito hacer, me recuerda la manera en que yo empecé, los consejos que me daba, y porque es una satisfacción muy grande y un placer para los sentidos.
-Llama la atención la figura de su abuelo, un hombre gordito, calvo, mayor, que sin embargo deja al espectador asombrado.
-Te deja así si no eres conocedor del flamenco; si eres conocedor el flamenco es la única danza que permite exista Enrique el Cojo, que era cojo. El flamenco es como una pintura abstracta, no es un retrato; el flamenco son unos trazos que expresan, por lo tanto la estética pasa a un segundo plano ¿Cuál es la estética del flamenco? ¿la delgadez? ¿la altura? ¿la belleza? La estética del flamenco es la transmisión y toda persona que transmita, haga que se levante todo el vello de punta ese es flamenco sea cojo o manco.
-¿Qué diferencia su baile del de su abuelo?
-Muchísima. Él era un genio, yo soy un aprendiz todavía. Tengo treinta y tres años, aunque haya tenido suerte en el reconocimiento, lleve muchísimos años dedicado plenamente a seguir aprendiendo y aportar mi grano de arena a esta difícil profesión. El flamenco es contar lo que uno es, lo que uno vive, el cómo vivía mi abuelo, las maneras cómo transmitía las sensaciones que vivía a través del lenguaje corporal del baile son diferentes, hoy no se vive como antes, yo no siento exactamente igual que mi abuelo. Aparte de las distancias con el genio, yo pienso que la verdad debe prevalecer en el arte.
-Y con respecto a sus hermanos ¿Qué diferencias hay entre usted y ellos (Farruco, Carpeta)?
-La misma. He vivido otra época, yo viví con mi abuelo, ellos al ser más pequeños no tuvieron esa suerte. Lo bonito del flamenco es que los tres, ahora, tenemos un espectáculo juntos (TR3S) y es curioso que la gente, a simple vista, cree que bailamos igual, pero si se fija, aunque hagamos el mismo paso, la expresión es tan distinta, con una postura tan diferente, con un concepto tan personal. Creo que sería mejor bailarle que explicarle la diferencia y usted lo notaría.



-La última vez que actuó en Valladolid fue hace más de diez años en el Teatro Calderón ¿qué bailaor verá ahora el público vallisoletano?
-Un bailaor muy diferente. Al igual que uno va madurando como persona, eso se representa en el escenario: como dijo alguna vez el torero Belmonte se torea como se es, y yo digo lo mismo, se baila como se es. En todos estos años uno va cambiando, sobre todo el compromiso que yo tengo hoy en día con el flamenco, mucho mayor. Ahora me pongo más nervioso que antes, no sé por qué, ¿será por la responsabilidad?, pero también al mismo tiempo lo disfruto más. Cuando era un poco más joven tenía la sensación o la necesidad, mejor dicho, de expresar un poco más lo que era la fuerza, la velocidad, la técnica, en general; ahora no. Ahora intento expresar otras cosas, cómo soy, cuáles son mis deseos y cómo el flamenco me emociona para que los demás se emocionen.
-Al terminar aquella actuación el maestro Rodolfo Otero, que fue primer bailarín de la compañía de Antonio, al ser preguntado sobre, por decirlo así, qué clase de baile era aquel, dijo: Es como un grifo, que se abre y mana el agua con toda su fuerza. ¿Ese grifo sigue abierto?
-Siempre. Porque cómo se comparte el agua con los demás. Diferente es la medida en la que abres el grifo, a veces en la juventud sale un chorro con mucha fuerza como dijo este hombre,  y a veces uno intenta que salgan tres gotas que calme la sed de la misma manera.

(Da la impresión que el baile para el Farruquito actual es un medio ¿para? no sabríamos decir con exactitud. Así como recordando ver bailar a su hermano Farru el baile para este parecía un fin en sí mismo.
Farruquito tiene ahora muchos más recursos, y en esa variedad asombra, sigue atrayendo los sentidos; pero a quien más recuerda es a un maestro de baile, el que él practica, el de la escuela de su abuelo; y eso es mucho decir. Hay espontaneidad, ¿naturalidad?, dosificada tal vez, esas "tres gotas" que dice él, posiblemente. Un baile que busca emocionar, al menos el visto en Valladolid -en las condiciones que se produjo-, cosa que no había en aquella anterior visita, más de sentimiento en bruto, por así decirlo. Tal vez las respuestas que ofrece en esta entrevista -en especial las dos últimas- dejen adivinar cuáles son sus objetivos, su relación con el hecho de bailar; de paso, podría venirle bien juntarse con el baile de Israel Galván, a veces hay que salir de uno mismo para poder verse mejor). 

-La mayoría de aficionados o no al flamenco cuando se pone a bailar flamenco o intentar algo parecido, es como si interpretaran un baile parecido al suyo o al de su escuela.
-Bueno, me lo han preguntado varias veces y no sé bien que decir. Por un lado, me gusta el hecho de ver que a la gente le gusta mi estilo. Por otro, cuando doy clases a los alumnos les digo que es bonito que les guste un estilo, el mío o el que sea, es bonito admirar a los bailaores, pero hay una cosa que es muy importante y es la personalidad. Yo creo que hay que hacer los pasos que uno aprende de una manera particular, para que el abanico de los estilos y las posibilidades de expresión se abra mucho más. Buscar dentro de uno mismo para sacar algún día algo distinto a los demás.


-¿Cuáles son sus retos de cara al futuro?
-Bueno, yo no soy muy ambicioso. Sí, uno de mis retos es seguir bailando por todo el mundo pata que todo el mundo pueda disfrutar del flamenco. Y una de las cosas así más concreta que me gustaría hacer es una película de la vida de mi familia, de mi abuelo Farruco para que la gente entienda que se baila como se es, y para eso hay que investigar el origen de esa forma de expresión. Y creo que a través de una película se entendería por qué nosotros bailamos así.
-A propósito de esto ha participado en una  película norteamericana, Buscando el compás, ¿de qué trata?
-Sí ya la hemos rodado, se estrenará el año que viene, si dios quiere, y yo hago un papel pequeñito, pero para mí ha sido muy grande la experiencia porque me han tratado con mucho cariño, con mucho respeto y, además, el mensaje, pienso que es muy bonito. Trata de una muchacha que pierde a su marido y cae en una depresión. Casualmente yo viajo a San Francisco, en la película hago de mí mismo, y cuando llego a la academia donde ella estudia flamenco me encuentro con ella y yo a través del flamenco y de un par de consejos que le doy, toma el flamenco como terapia y es capaz de salir adelante. El flamenco habla mucho de eso, es una filosofía, es una terapia, no es un ejercicio ni una habilidad.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Farruquito: "Me encantaría bailar con Israel Galván"


-¿Conoce a Israel Galván?

-Claro, por favor.

-¿Le ha visto bailar?

-Hombre, claro. 

El pasado sábado estuvo en nuestra ciudad, Valladolid, Farruquito con su espectáculo 'Improvisao', terminando con una ausencia de más diez de años sin mostrar su baile al público vallisoletano. Informados que nuestro contacto en un periódico local iba a entrevistarle propusimos algunas preguntas de nuestro particular interés, que no saldrían en papel. Y esta sobre Israel Galván era la principal. 

-¿Qué le parece?

-Bueno, pues me parece que antes era un bailaor flamenco, y además yo me llevo muy bien con su familia, con su padre, José Galván, con su hermana Pastora, les conozco desde hace muchos años porque nos hemos encontrado muchísimas veces en los festivales y hemos coincidido. Israel Galván al principio bailaba un poco así al estilo de Mario Maya o los reflejos de su padre, pero luego con el tiempo él se sintió con la curiosidad de investigar por el contemporáneo. Yo lo que resaltaría de Israel Galván es que es una persona que ha conseguido una forma de bailar, una danza que, aunque no sea flamenca,  es muy particular, muy personal. Israel Galván baila como baila él y nadie más; y por lo tanto se merece la admiración de cualquier bailarín, aunque el baile que él haga no sea flamenco, desde mi punto de vista. 

No hace mucho planteamos en nuestro blog (1 y 2) ¿qué baile harían Galván y Farruquito juntos? Y esta fue la respuesta del nieto de Farruco: 

-¿Le atraería hacer un baile los dos juntos?

-Me encantaría bailar con Israel. Es más, un día lo estuvimos comentando, salió así la conversación, ‘oye ¿podríamos hacer algo entre nosotros algún día?’. Yo creo que él estaría por la labor porque sería como ver un poco los extremos, o no sé si los extremos, pero sí algo muy diferente. Yo creo que estaría interesante, a la gente le gustaría ver a Israel y a mí en el mismo escenario haciendo cosas que fuesen a compás, cada uno con su estilo. Yo creo que estaría bonito, sí, por qué no. A mí me gustaría. 

Sería interesante, el flamenco ahora mismo necesita un revulsivo, un suceso que sacuda su actual estado de comodidad, continuismo, que altere a ortodoxos, heterodoxos, y gente que pasa por ahí. Podría suceder con esta unión.

(Hemos mirado en la web de este periódico y no encontramos la entrevista a Farruquito, aparecida en papel el sábado 28 de noviembre, tal vez podríamos traerla aquí -aunque las respuestas del bailaor no difieren de las ofrecidas en otras entrevistas, su discurso es atractivo-; así mismo incluir otras preguntas que no aparecieron y tenemos a nuestra disposición, sobre sus hermanos, sobre su abuelo. Y hablar sobre su actuación, aquí en Valladolid. Dadnos un tiempo).

viernes, 23 de octubre de 2015

Buenas noticias: Farruquito, Macanita, Rancapino chico en noviembre a Valladolid (y la Tertulia Flamenca)

Buenas noticias, sobre todo para nosotros habitantes de Valladolid, el anuncio de tres actuaciones a cargo de Farruquito, La Macanita y Rancapino chico los días 26-28 de noviembre en el Auditorio Miguel Delibes (información de la venta de entradas y otros detalles, aquí).


Tres actuaciones de alto interés, que cualquier festival nacional e internacional incluiría -de hecho lo hacen- en sus programaciones. De tres artistas en un gran momento. Qué decir de La Macanita, sólo con que esté es suficiente: el cante de Jerez, su rajo, su desgarro cantaor... nos gusta todo de ella, tanto nos da si el día es bueno o no tanto. El hijo de Rancapino es un cantaor joven, que no ha parado de cantar desde que emprendiera camino en este exigente arte y el de un nombre a respetar, su padre; el aficionado flamenco está con el chico señal de que lo está haciendo como es debido. Su presencia testimonia el flujo de nuevos nombres que se incorpora al flamenco.
Y Farruquito. Muchos, muchos años sin pisar los escenarios de esta ciudad -si exceptuamos una master class hace unos tres años, de la que dimos cuenta aquí-; la última fue en el Teatro Calderón hace más de diez años, antes de protagonizar aquel accidente de coche por todos conocido. Creemos en la reinserción -y más aún en la desaparición de las cárceles por lo que su existencia dice de la sociedad que tenemos-, hemos visto y oído al bailaor desde aquel suceso, de cómo ha ido retomando su baile. No sabemos si habría un 'veto' en Valladolid a Farruquito para estar tanto tiempo ausente -aún tiene que volver al Calderón, el gran teatro vallisoletano-, pero nos alegra que pueda mostrar su baile en la ciudad donde nació Vicente Escudero. Presentará su último espectáculo, Improvisao, del que sólo se oyen grandes elogios.
Tomen nota, apunten en la agenda: hay flamenco en noviembre.
Mes en el que retorna la Tertulia Flamenca de la Biblioteca Pública de Valladolid, el día 27, si no hay cambios, y seguir hasta junio, una vez al mes, más o menos, con propuestas interesantes, marca de la casa.


Buenos amig@s de la Tertulia son los 'amigos del cante' de Zamora que este sábado, 24 de octubre, buena parte de ell@s estarán en el II Festival Aficionados (toda la info en el cartel). Y siguiendo por esta comunidad, el 25 de octubre, el Festival Olé Burgos presenta a José Mercé, con el cantaor burgalés, Daniel Escudero, de telonero, en el Forum Evolución de la capital burgalesa (19.30 horas; entradas: 30-25 euros).

(Una de agradecimientos: a Pedro Sanz por facilitar la información de las actuaciones flamencas del Delibes, sino el primero en saberlo -cosa que le corresponde a Pandora Producciones-, el segundo; y a quienes hacen posible con su esfuerzo, su entrega, su tiempo la continuidad de la Tertulia Flamenca: Quique, Román, Tato y compañía).

viernes, 21 de agosto de 2015

Farruquito e Israel Galván si bailaran juntos ¿qué baile harían? (II)

¿Se cansa uno de la naturaleza? ¿del fluir de los ríos? ¿del movimiento de las olas? ¿del cielo estrellado? ¿de la luna? ¿de los árboles? ¿de las flores? ¿de "porque la montaña está ahí"?
Algo parecido ocurre con el baile de Farruquito, -y Farruco su hermano-, y antes su abuelo, y con otr@s bailaor@s, en quienes se percibe vislumbra una conexión con lo que podemos llamar naturaleza, el espectáculo de la naturaleza. O ese famoso misterio del flamenco.
También está en el baile de Israel Galván, el misterio ¿de dónde procede, cómo se manifiesta?, "algorithmes, figures et postures, de face ou de profil – bras levé, déhanchements appuyés du corps, équilibres sur un pied et frappes simultanées sur la semelle opposée, affrontement et esquive d’un minotaure invisible, dégagement ou bref dénuement de l’épaule jusque-là protégée par le T-Shirt Hanes noir, étirement de tout le corps, génuflexion fugace, diagonale de voltes et de faces-..." (Nicolas Villodre en Flamenco Magazine).
Un misterio que anima dos bailes de muy distinta expresión, el de Farruquito y Galván, a quienes nuestra imaginación intenta 'ver' cómo sería su baile si bailaran juntos. Imaginación que se activó al leer el libro, Bailaor de soledades, de George Didi-Huberman, surgido a su vez del contacto con el baile de Israel Galván, como comentamos en la anterior entrada de este blog.


José Tomas visto por Anciones (Valladolid, 1938; Madrid, 2002).
En concreto del espectáculo Arena, lo cual lleva al autor a incluir múltiples referencias al toreo, que también tiene su misterio como espectáculo artístico (nos arriesgamos a emplear esta palabra, en estos tiempos de antitaurinos, de un toreo cerrado en sí mismo, de un ganado que sigue siendo tan mayoritariamente 'malo' como el de hace casi un siglo). El toreo nos interesa por el sentido de su existencia como arte; no como 'tradición' ("Todo documento de cultura es a la vez un documento de barbarie", Walter Benjamin).
El pensador francés incluye numerosas citas de libros sobre el mundo de los toros -en las notas a pie de página aporta un extenso listado de libros, repartido al 50% entre autores españoles y franceses-, siendo Bergamín el más citado, tal vez por su 'ahondamiento' lírico-filosófico del sentido del toreo.
Flamenco y toreo no viven tiempos de cercanía; de haberla, es 'callada', salvo excepciones. Tendrá que ser así, y ver si el arte como el agua busca su fluir por obstáculos que encuentre. 
Y es en ese futuro o búsqueda lo que lleve a imaginar a los dos bailaores juntos, ¿cómo se comparte la  soledad que nos da sentido, que daría sentido al baile de Farruquito-Israel Galván?

Farruquito (Foto tomada de su web).

Farruquito es el flamenco anacrónico, representaría todo el baile flamenco desde el big bang al big crush; en cuanto a la naturaleza él decía en una entrevista con motivo de la presentación del espectáculo que ofrecerá junto a sus hermanos Farru y Carpeta, TR3S, para clausurar la IV Bienal de Arte Flamenco de Málaga (20 de septiembre): "Queremos transitar, cada uno desde nuestra atalaya, por el vasto e infinito mundo del baile flamenco; intentar darle el sentido de la relación del hombre con la naturaleza, y, por consiguiente, con la sangre y la tradición que nos corre por las venas.".

Israel Galván, 'Arena' (Foto de Diego García, tomada de su web).

El baile de Israel Galván viene a corroborar que nuestra inteligencia está hecha de tal manera que puede comprender la naturaleza; que puede haber llegado el momento de desprenderse de las etiquetas en el arte y que se diga sólo: baile, sea quien sea y de donde sea quien lo ejecute (al igual que se pueda decir música, pintura...), en el buen sentido podría resultar un crecimiento en la creatividad del artista y en la conciencia de sí mismo del espectador. 
Mientras, la contemplación tanto del baile de uno como de otro procura estados visionarios de atractiva hondura. En el cielo y en la tierra.

jueves, 13 de agosto de 2015

Israel Galván y Farruquito si bailaran juntos ¿qué baile harían? (I)

¿Se imaginan a Farruquito e Israel Galván sobre un mismo escenario? ¿Qué baile, qué coreografía saldría?
Esta posibilidad surge al leer el libro El bailaor de soledades, una reflexión-indagación de GeorgesDidi-Huberman sobre el baile de Galván, motivada tras ver el espectáculo Arena, en distintas ocasiones y distintos escenarios (Teatro de la Maestranza, Sevilla 2004; Marsella y Arles, 2005).


Didi-Huberman aborda el baile del bailaor con un lenguaje muy propio de los pensadores franceses postmodernos, constructivistas o deconstructivistas o como se llamen ahora. Lo cual hace que su lectura sea reposada o ‘lenta’ para quienes no están/estamos acostumbrados.
Aún así, como en las películas, lo importante es el fluir, en este caso de las palabras, y atrapar ideas, ser asaltado por ellas, reconocer otras, algunas; detenerse en ellas… E ideas hay muchas en el libro, casi todas relacionadas con la danza, el arte, para así entrar más en el baile del bailaor. También se habla mucho de toros, de la tauromaquia.

Dice Didi-Huberman que el baile de Israel Galván convoca “una nueva memoria, para un nuevo futuro del arte”, que “nunca es nostálgico, ni renacimiento de alguna edad de oro”, que “toda la modernidad de su baile nace de interpretar la técnica tradicional del baile flamenco y no de las formas de la danza calificada de contemporánea”. Un baile que representa ante “una audiencia maravillada, escandalizada, privada de juicio”.



“Humildad, laconismo, temeridad inocente”, ve el francés en un bailaor que “baila con una soledad como si para él fuera una soledad compañera, o sea, compleja, poblada de imágenes, sueños, fantasmas, memoria”. Baila sus soledades, “creando una multiplicidad de un género nuevo, una multiplicidad muy singular con un solo cuerpo (bailo con-para mis soledades que es el público y mis parejas de baile; no para otras miradas)… bailar solo-con, que constituye básicamente, creo, el arte de bailar flamenco”. Israel Galván “baila para ser varios”.

El bailaor, su baile, “no se muestra, aparece, deja que surjan destellos de su inmensa ciencia corporal y de su energía psíquica, tan misteriosa… Su cuerpo no está ‘cuidado’ como el del bailaor profesional. No es un cuerpo preocupado de sí mismo, por lo menos a primera vista. No pretende corregir sus defectos. Acepta su singularidad… La elegancia está en el acto y no en el aparecer”.

Bellas reflexiones, inquietantes también por sorprendentes o no pensadas. “Perderse en el espacio y el tiempo de los movimientos producidos… estar fuera de las cosas, producir tiempo…”.

Utiliza Didi-Huberman el término “despersonalizarse” para referirse al cambio que se produce en el baile de Galván, el que va de hacer un baile, digamos, tradicional, el que siguen prácticamente todos los bailaores, al baile por el que es reconocido, el que viene haciendo, hasta ahora.

Vicente Escudero utilizaba la expresión “desenterarse” para señalar el cambio que se produjo en su baile. Ya estaba completamente enterao del baile flamenco que se hacía por entonces, en su tiempo, y que concluyó al encontrarse con el “extraordinario bailaor que hizo de mí un enterao: Antonio Bilbao; a su lado aprendí todo lo que el flamenco tiene de misterio”.
Desenterarse, “hasta casi olvidar las normas clásicas, de las que al principio me costó gran trabajo desatarme. Pero no hay mal que por bien no venga. Una vez habituado  de nuevo a bailar, con libertad absoluta, con la técnica que ya tenía y mi intuitivo espíritu de renovación, notaba una mayor facilidad para improvisar gestos, actitudes, movimientos (…) No se crea por todo lo dicho que yo desprecio a los enteraos, sino, por el contrario, creo que es necesario estarlo o haberlo estado. Pero siempre hay que estar también dispuestos para soltar las amarras en el momento oportuno, que ahí es donde estriba el laberinto”, contaba el bailaor vallisoletano en su libro, Mi baile.


Detenemos aquí este acercamiento al baile de Israel Galván y dejamos para otra entrada el baile de Farruquito (y hablaremos de toros ¿con qué toreo relacionar el baile del nieto de Farruco?). Tanto un bailaor como otro se presentan como dos focos que brillan con especial singularidad en el mundo del flamenco. Y nos hacen imaginar, y cuando se imagina nada se cierra.

jueves, 9 de julio de 2015

El flamenco en el cine documental, una relación de títulos

En los últimos años el documental se ha convertido en el principal formato mediante el cual se mantiene la relación del flamenco con el cine. Atrás parece haber quedado un tiempo en el que el flamenco entraba a formar parte de la narrativa cinematográfica de ficción, incluso llegaba a ser protagonista de historias inventadas para la gran pantalla, como fue el caso de Los Tarantos, de Francisco Rovira Beleta, o las pelis de Carlos Saura (Carmen, Bodas de sangre...).
A lo largo del tiempo que lleva en funcionamiento este blog hemos ido dando cuenta de películas relacionadas con el flamenco, de antes y de ahora. Y hemos seguido tomando nota de otras que se han ido estrenando, y son las que os traemos a esta nueva entrada. Faltarán títulos y confiamos en descubrirlos y anotarlos para otra futura relación. No incluimos algunos muy recientes por haberlos citado ya -La búsqueda; Triana pura y pura; Sacromonte...- y otros que podéis encontrar en la etiqueta cine. Igualmente podéis en los enlaces incluidos en esta relación -hasta lo que duren-, trailers, películas completas, información.


Entre los más recientes está 13, sobre Miguel Poveda. Dirigido por Paco Ortiz ha podido verse en algunos cines de Andalucía, tras su estreno en el pasado Festival de Málaga. Son los festivales la plataforma principal para ver la mayoría de los documentales sobre flamenco, no siempre de fácil financiación, como es el caso de La Chana, dirigido por Lucija Stojevic, que ha podido finalizar gracias al crowfunding este empeño personal suyo sobre la bailaora catalana.
-Más allá del flamenco (2014), de Javier Vila.
-Senderos del alma (2010), Marco de Aguilar.
-Flamenco de raíz (2011) de Vicente Pérez Herrero.
-Tiempo de leyenda (2009), de José Sánchez Montes.


-El fabuloso Sabicas (2012), de Pablo Calatayud.
-Cuando yo era... Eva Yerbabuena (2012), José Sánchez Montes (tve, la 2).
-Tocaoras (2014), de Alicia Cifredo.
-Sin ruido (2012), de Jesús Pulpón.
-Sobre MH (2013), de Niño de Elche.
-El rayo que no cesa (2014), de Alejandro Melero (sobre Juan Manuel Moneo El Torta para jerezlocal tv).
-Guitarra de palo (2013), de Andrea Zapata-Girau.
-Carmen Amaya. Centenario (2014), de Manuel Nieto.
-FlameNYco (2013), de Javier Benítez Zúñiga.
-Silencio (2014), de Remedios Álvarez.


-El flamenco también es cosas de niños (2013), Enrique Jiménez Furu y Jesús Blanco.
-Morente sueña La Alhambra (2005), de José Sánchez Montes.
-Dame Veneno (2012), de Pedro Barbadillo y Luis Clemente.
-Morente. El cantaor, el hombre, el genio (2011), de Emilio Ruiz Barrachina.
-Kumpania (2011), de Katina Dunn. 
-Francisco Moreno Galván, la fuente de lo jondo (2011), de Fidel Meneses y Patricio Hidalgo. 
-La niña del rincón (2010), de Aína Núñez.
-Musik derAlten Welt (Música del mundo antiguo, ¿1962?), de Hans Stumpf.


Hay otros dvds que simplemente recogen espectáculos diversos (Flamenco Hoy 3D, de Carlos Saura, François y Pierre Lamoreaux; Afectos, de Rocío Molina y Rosario la Tremendita; Ángel Rojas y La Lupi en el Corral de la Morería; Seis cuerdas para dos tacones, de Juan Antonio Suárez Cano...), creemos que estos se alejan del género documental y se acercan más al de 'documento', lo cual no quita para que tengan su interés, su atractivo.
También hay cortometrajes (p.e: Quejío, de Óscar Parada; A cara o cruz, de Silvia Prió...) realizados con los mismos mimbres, fines, esfuerzos que los largometrajes (más que documentales, habría que llamarles reportajes, pues se inscriben más en el terreno de lo periodístico audiovisual que en lo cinematográfico; a modo de ejemplo de esto que decimos podría citarse Fuego en Castilla (1960), dirigida por Val del Omar con Vicente Escudero al baile, o Lejos de los árboles, realizado entre 1963 y 1970 por Jacinto Esteva, un documental sobre fiestas populares -tradicionales y modernas- en España, enmascarado en lo 'antropológico' el flamenco -con el baile de Antonio Gades- vendría a representar el paso de la barbarie a lo civilizado).



Un título próximo es Finding the compás, en fase rodaje y, que sepamos, cuenta con la participación de Farruquito.
Obviando temas económicos, la verdad y naturalidad que desprende el flamenco casa mejor en el género del documental que en el cine de ficción (en la literatura española pasa igual ¿quién escribe en flamenco?). Pero ahí está el reto, para el/la cineasta que se atreva.
Actores naturales, vivencias verdaderas, relatos sin afectación, plasticidad, singularidad... atractivos para muy divers@s director@s, que practicamente sólo tienen que plantar la cámara y rodar, y si tienen que dejar huella de su personalidad como cineastas aplicarse con esmero en el montaje.

(En la película sueca, Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia, su director Roy Anderson incluye flamenco en un relato metafórico, construido a base de sketchs -fragmentos de historias-. En uno de ellos una bailaora -la de negro en la imagen de arriba- dando clases de flamenco allá por Suecia se enamora de un joven; como el relato es sobre la estupidez, crueldad, ridiculez... del hombre y la sociedad occidental ya se pueden imaginar el resultado).

lunes, 9 de marzo de 2015

Club Flamenco (34) El baile de los Farruco

"Es arrebatador lo que hace… esa manera de recogerse, de cerrar los puños… en los silencios no adopta posturas esteticistas, se va cargando de la música, de flamenco hasta que explosiona…”. El baile de Antonio Montoya Flores ‘Farruco’, padre, abuelo de una saga bien conocida, que la pasada semana perdía a Pilar Montoya ‘La Faraona’, su hija. Días antes en Utrera se rindió un homenaje al patriarca con la presencia y actuación de toda la familia.
Y unos pocos días antes la Tertulia Flamenca, de la Biblioteca Pública de Valladolid, dedicaba su cita mensual a uno de los grandes bailaores flamencos y sus continuadores, su familia.
Farruco nació en 1935 en Pozuelo de Alarcón (Madrid) y falleció en 1997 en Sevilla, de donde era la familia de su madre, que nació en Ceuta. Su padre nació en nuestra ciudad, en Valladolid, y él y su hermano fueron adoptados por un aristócrata liberal que les proporcionó estudios. Así el padre de Farruco acabaría siendo ingeniero de canales y puertos y entraría en la Academia Militar de Comandante.
Con el estallido de la guerra civil manda, como comandante, un batallón de gitanos y gachés de la 38 Brigada Mixta que defiende Madrid; su mujer cava trincheras. Al terminar la guerra el padre es fusilado y la madre encarcelada en Larache. Tras ser liberada se traslada a Sevilla y comienza la historia de su hijo, un gitano analfabeto, que se convertiría en figura del baile.

La transmisión (Enrique Miralles).

“Un baile alejado del academicismo del siglo XX”, que conoce por haber formado parte de las compañías de Pilar López o José Greco, pero lo que a él le interesa está en el baile de sus ancestros, el que se baila en los patios, en las zambras, en el que se ‘siente’ lo natural, el baile gitano, que se dice.
Vimos vídeos de algunos de sus bailes, por soleá, por seguiriya, con ese físico por el que la mayoría le conocemos, “la antítesis del bailaor de fina cintura”; cantándole Juan Fernández el Moreno, su yerno, o Chocolate, su cuñado. Con sus hijas, Pilar y Rosario la Farruca, y con su nieto Farruquito, quien tomará el testigo de su abuelo, ante el fallecimiento de Juan Antonio, el hijo de Farruco y también llamado Farruquito, por el que el patriarca dejó el trío que formara, en los 60, con Matilde Coral y Rafael el Negro, Los Bolecos (bastones de los tratantes), para centrarse en transmitirle la Forma de su baile. Apuntaba el padre de Farruquito para figura, pero un trágico accidente de tráfico truncaría la prometedora carrera.
“Un hombre chapado a la antigua, representante del baile macho, ya no se ve bailar de costado como hacía él… enemigo de acudir a las academias de baile a aprender porque en ellas no se preocupan de lo esencial: transmitir de manera espontánea y personal”.

Viendo bailar a Farruquito, Farruco, El Carpeta, sus principales depositarios –hay otros, El Barullo, Juan de Juan- surge una cierta controversia entre l@s asistentes a la Tertulia sobre el baile de éstos -“movimientos más rápidos, meten mucho tacón”- y el de su abuelo.
“Se ve su escuela, pero hay una mayor barroquización, les sobran 400 saltos, es un baile más atractivo para el gran público, pero los silencios, las paradas del abuelo… que vayan siendo más mayores y pierdan facultades físicas, que se queden con la médula del yayo”. No reniegan l@s crític@s del baile de los nietos de Farruco, les gusta; a tod@s nos llega. Salimos de la tertulia con la sangre caliente, alboratada, no por la controversia, sino por el baile. Para much@s será una larga y festiva noche-madrugada.